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  • Papel, lapiz, goma y diccionario

    Debo estar tan cansada que no puedo dormir. Mi cerebro no me deja. Durante una semana Manuel y yo hemos trabajado duramente encerrados en una casa, conectados por un cable con el resto de tramadores, que tambi?n han currado mucho. Mi padrino fue a buscarme a Embajadores para traerme a Canillejas, donde estoy ahora, y en el coche hablamos sobre qu? recomensas reciben, recibimos, las personas que hacen TRAMA. Es dif?cil entender que la econ?mica no est? en la lista. de hecho, yo soy la primera en no comprenderlo. No s? porqu? lo hacen otros pero tampoco entiendo del todo porqu? lo hago yo. El s?bado, ya al l?mite del aguante, hubiese tirado todo por la borda, d?ndome igual si TRAMA 43 hubiese cobrado papel y tinta o no. Unas horas despu?s, tras recuperar algo de sue?o, s?lo pensaba ya en tener esos papelitos entre mis manos. En fin. Son las cuatro de la ma?ana y estoy desvelada. Ser?n las emociones. Antes de ayer muri? Peko. No conoc?a su nombre real, T?bor. Me impresion? mucho la noticia, le?da en la secci?n de necrol?gicas de El Pa?s. El obituario ven?a acompa?ado por un recordatorio muy bueno escrito por Jess Franco. En ?l pude enterarme de cuanto no sab?a sobre el crucigramista (?existe el palabro?): la vida de T?bor como productor de cine. Hago una r?pida b?squeda por Internet y no encuentro ninguna noticia sobre su muerte. No s? si indignarme o dudar de que sea real ya que Peko es una de esas instituciones que no pueden morirse. Por ejemplo: se ha muerto la Torre Eiffel. Pues no, claro. Esas cosas no se mueren nunca. Tambi?n muri? Agust?n Gonz?lez. No es que quiera ponerme pesada con el tema de la muerte, pero es que est? demasiado cerca. Sale en la televisi?n. Asalta los peri?dicos. Peko dominaba much?simos idiomas. Leo aqu?: Peko dice que «el nombre me lo puso mi mujer. Ella es c?ntabra y siempre me llama peque?uco. Esa palabra se fue acortando poco a poco hasta que se qued? en Peko». De padre h?ngaro y nacionalizado espa?ol, Peko lleva m?s de veinte a?os elaborando el crucigrama diario de El Pa?s. Se confiesa un gran aficionado desde siempre de la manipulaci?n de las palabras y de los sistemas cr?pticos de mensajes. Este pionero en Espa?a en la elaboraci?n de crucigramas que abandonaba las definiciones estrictas del diccionario «para hacer otras m?s imaginativas», est? convencido de que cada vez hay m?s aficionados en Espa?a porque «es un juego en el que hay que pensar y a la gente le gusta mucho pensar. Tambi?n es beneficioso para 1as personas mayores ya que les permite ejercitar el cerebro». Definiciones como «Noble brit?nico imputa cargos en Sicilia» (Siracusa): «Cre?a el ignorante que era un insecto tremendo» (Hormig?n) o «Si lo de abajo (itos) lo pones al principio quedar? ubicado» (Sito) son las que Peko asegura que hacen pensar a los aficionados. Y contin?a: Un papel, un lapicero, una goma de borrar y por supuesto, un diccionario -«aunque no me ci?a a sus definiciones porque son demasiado f?ciles y los resultados son muy sosos»- son los ?nicos instrumentos que este conocido crucigramista utiliza para llegar a imaginativas definiciones. Me gusta ese momento del papel, el lapicero, la goma de borrar y el diccionario. Me imagino una casa c?lida, un ventanal por el que entra mucho sol, silencio o m?sica amable y un lapicero blando, una goma Mil?n blanca y un Mar?a Moliner. Sigo buscando. Encuentro esto, una reproducci?n de un art?culo del ombudsman (o defensor del lector) de turno en El Pa?s, en el a?o 2001, permitiendo que Peko aclarara una acusaci?n de homofobia: Las quejas referidas a los pasatiempos: errores que dificultan la soluci?n de estos entretenimientos y, sobre todo, propuestas que algunos lectores consideran ofensivas. La mayor parte de las protestas sobre el contenido del crucigrama denuncian lo que podr?amos llamar, por seguir la moda, lenguaje pol?ticamente incorrecto. En m?s de una ocasi?n el Defensor ha mostrado en esta columna su prevenci?n ante una tendencia de origen estadounidense, muy ajena a nuestros ?mbitos culturales, de la que se puede extraer algunas consecuencias ?tiles, pero que, en general, se aplica con entusiasmo a utilizar eufemismos de muy dudoso valor period?stico. La ?ltima protesta, en este ?mbito, la firma Jos? Felipe Florio, desde Bilbao, que ha cre?do ver, en m?s de una ocasi?n, una tendencia homof?bica en las definiciones que Peko incluye en el crucigrama. Su queja es muy precisa: el d?a 21 se propon?a la siguiente definici?n: -Nombrados de acuerdo con la perversi?n de los habitantes de la ciudad destruida por el fuego del cielo-. La palabra adecuada para resolver el juego era -sodomitas-. Florio argumenta que utilizar el t?rmino perversi?n atenta contra los valores de tolerancia y supone una -discriminaci?n flagrante de un colectivo sexual-. Peko ha respondido al requerimiento del Defensor explicando que jam?s trata de atacar a nadie y se muestra convencido de que -cada cual puede hacer con su cuerpo lo que quiera-. Cuenta que, en esa definici?n, u otras parecidas, se limita a recoger el sentido o el valor que un libro como la Biblia otorga a determinados comportamientos, con independencia del juicio que puedan merecer a cada ciudadano en la actualidad. Es consciente de la -hipersensibilidad que muestran algunas minor?as-; m?s de una vez desecha definiciones por temor a que puedan resultar ofensivas, pese a encontrarse en el lenguaje habitual, y lamenta que, en alguna ocasi?n, la complejidad de ajustar las palabras del crucigrama le haya llevado a errores involuntarios, como que, recientemente, la soluci?n a una de las definiciones, referida a los inmigrantes, fuese -indeseables-, cuando lo que hab?a pretendido es que resultase -indeseados-. (…) La inclusi?n de cualquier definici?n que choque frontalmente con los usos o los valores sociales predominantes en la actualidad no puede tomarse como una agresi?n o como una contravenci?n de esos valores. El propio Peko recordaba que el episodio b?blico dedicado a Sodoma y Gomorra habla expresamente de -pecado- y, por tanto, de perversi?n para las normas morales que trata de imponer el libro, con gran ?xito hist?rico, por cierto. Pero eso -y los ejemplos podr?an multiplicarse en otros ?mbitos- no supone que el autor del crucigrama proponga ning?n tipo de actitud moral ante el fen?meno de la homosexualidad. Se trata, simple y llanamente, de hacer recordar al lector el tratamiento que uno de los textos fundamentales de la cultura occidental dispensa a una determinada conducta. Tambi?n he encontrdo al murciano JAM Albarrac?n citando a Peko: dicho a lo latino queda m?s fino, que apostillar?a el fabuloso crucigramero Peko en un art?culo sobre Ariel Rot, y en otro sobre XX Cartagena Jazz: «marcada por su acento latino. Que, adem?s de sonar m?s fino, que dir?a el sin par crucigramero Peko». Seg?n Jes?s Franco, Tivor Reves era un buen?simo director de producci?n. La ciudad sin hombres, por ejemplo, es una de las que hizo con ?l. Y ese es, por cierto, el ?nico resultado encontrado por Google y Yahoo! al buscar «Tivor Reves». Espero que cuando Google indexe esta, al menos eso cambie. No me gusta que desaparezcan los nombres que me hacen sentir que el mundo es un lugar que conozco.

  • Se ha quedado ciego

    Mi m?vil se ha quedado ciego:

    mi m?vil
    E imagino que por esto fue que antes de ayer, al despertarme, encontr? la bater?a encima de la mesa. Y en el suelo, la tapa. Y m?s all?, debajo del sof?, el aparato abierto y su chip unos cent?metros a?n m?s al fondo. Se quiso suicidar, creo yo. O si no no hay quien lo entienda. Yo lo hab?a dejado, al acostarme, sobre la mesa. Supongo que no le gusta la vida as?. No puedo leer mensajes, ni consultar la agenda, ni saber si tengo llamadas perdidas. Es m?s, fruto del intento de suicidio o bien del peligroso sonambulismo, apenas se mantiene encendido un rato. Bueno, era s?lo un aviso. Estoy ausente porque estamos de cierre del TRAMA 43. La revista m?s dolorosa del mercado. ?No hay curiosidad por saber cu?les sonnuestras listas del a?o, eh? ?El secreto mejor guardado de la redacci?n de los Traumas!

  • La muerte de los otros y mi propia muerte

    En las ?ltimas dos semanas vengo d?ndole vueltas a una idea que se avalanz? sobre m? en la calle, caminando aterida y contracturada bajo mi abrigo, por la acera de la calle Francisco Silvela, ya oscurecida. Llega un momento en el que empiezas a aceptar la muerte como algo que sucede a tu alrededor, y seg?n creces, con una mayor frecuencia. En los ?ltimos a?os se han ido yendo algunas personas y eso me ha ayudado a aceptar la p?rdida con cierta naturalidad. Pero sobre todo a compender la pena de las personas que se quedan sin la compa??a de los que amaron o le dieron la vida. Por eso, en esos momentos, s? lo que debo hacer porque s? lo que quise para m?. Ayer pas? unas horas en un improvisado tanatorio en la planta s?tano de una residencia geri?trica. Quiz? no era una sala tan improvisada, probablemente llevaran tiempo d?ndole ese uso funeral pero, no obstante, no dejaba de desconcertarme el encontrar una ?nica habitaci?n fr?a y contigua al parking, sin ventilaci?n ni f?cil acceso. Ayer supe lo que deb?a hacer. He comprendido la muerte de los otros y, con mi vista corta, asum? que ya aceptaba la muerte. Ahora s? que me estaba equivocando: cuanto m?s admito que los otros pueden morirse, m?s niego que alg?n d?a yo tambi?n. El pavor a mi propia muerte est? m?s activo y presente que nunca. Cuanto m?s mayor me hago, menos motivos encuentro para irme de aqu?. Cuanta menos vida me queda, m?s larga es la lista de cosas por hacer. Pesa tanto todo lo que a?n no he conseguido quitarme de dentro, extirparme, que me aterra pensar que tuviera que hacer un tr?nsito as? con semejante equipaje.

  • Acaban de pasar

    Acaban de pasar por aqu?, como ya lo hicieron el a?o pasado.

    Me gusta ir dejando trocitos de mi casa de paredes en esta otra casa.

  • Tenemos chico nuevo en la oficina

    El weblog del oficinista
    Unos llegan, otros se van e incluso hay algunos que regresan. Un brindis por el oficinista, por Fluzo y por Carba.

  • Ni un solo dia mas

    Canta Loud en una de sus mejores canciones: Ni un sólo día más, mañana me planto. No doy ni un paso atras, sé que aguantaré esta vez. Y aunque me harté de hablar y de repetirlo, pasaron meses y algún año también. Y es que aunque yo, me niegue a reconocerlo, no soy feliz, no sé por donde empezar. Esta no es sólo una de mis canciones favoritas de Loud, o la canción que marca un punto y a parte en la manera de componer de Fran, es también la canción para el día de hoy, el último día del año 2004. Un mojón en estas Navidades que no siento, un letrero luminoso parecido a esos que ahora en las autopistas te dicen que 72 personas murieron este mismo fin de semana hace un año. No sé muy bien qué hacer con las horas que le quedan a este día. En cambio, tengo algunas tareas: he de vestirme, meter en una bolsa algunas de las cosas que voy a llevar a casa de Sara, donde vamos a celebrar la cena de Nochevieja, la primera vez en mi vida entre amigos y no entre familia. Estarán Maxi, Aldo, Héctor, Tanis, Darío y algunas personas más. Después, todos iremos al Radar, el único bar en Madrid donde querría pasar una Nochevieja. Allí nos encontraremos con Rosario y mucha más gente. Será bonito, lo sé. Pero sólo si consigo sentirlo. Darme cuenta de que está sucediendo, tal y como ocurrían antes las cosas.

  • No hay dos diferentes (peticiones populares)

    Frank Grimes y Vidal Romero. (Todo un cl?sico). Gilbert Huph y Jordi Sevilla. (No s?, no s?).

  • No hay dos diferentes

    A la izquierda, Gilbert Huph, jefe de Mr. Incredible. A la derecha, Dr. Elliot Kupferberg, psiquiatra de la Dra. Jennifer Belfi, psiquiatra de Tony Soprano. Revelaci?n a mediod?a, mientras com?a.

  • He sido elegida

    Esta es una entrada que lleva pendiente mucho tiempo. Tanto es literalmente as? que si hurgo entre los drafts que dej? tirados en la anterior administraci?n de The Last Dance, encontrar?a un primer boceto de esto que me dispongo a escribir. Todo comenz? hace un a?o, cuando tuve por primera vez al alcance de la mano uno de esos frikis con p?ster enmarcado en el sal?n, merchandising, gu?as y guiones de una serie de la que yo no habr?a visto m?s de seis o siete episodios emitidos en televisi?n, sin constancia ni entusiasmo: Buffy cazavampiros. Hoy, aquello que v? es s?lo una an?cdota, archivado en la categor?a «Nos cruzamos varias veces en la cola del pan antes de conocernos». La serie ante la que he ca?do rendida se llama Buffy The Vampire Slayer y es la mejor serie que he visto en mi vida. Y la culpa es de ese tipo rarito, el de los posters, Anya con disfraz de conejito y todas las temporadas de la serie en DVD, as? como las de Angel. ?l se llama Manuel Bartual (conocido de muchos) y no le pienso linkar hasta que no haga algo con su punto com. Le debo mucho. No s?lo le estoy muy agradecida sino que adem?s me ha hecho el regalo perfecto. Moriros de envidia, ni?as:

    Mi caja con TODO
    S?, todas las temporadas en una caja preciosa, un cofre de fantas?a para echar mano de ?l cuando quiera sentirme en un universo que est? ah?, tambi?n, al alcance de la mano. Comenc? a ver la serie en el mes de marzo con buena disposici?n pero con los ojos bien abiertos, dispuesta a convencerme de que no era para tanto y, con el paso de los episodios, los meses y las temporadas, he descubierto que ese «tanto» es poco. Joss Whedon es un escritor impresionante y Buffy es lo que debe ser una serie de televisi?n: historias cortas que emocionan y sorprenden a lo largo de una historia larga que evoluciona y comprendes; personajes que crecen, que mueren, que aparecen y que se transforman, y esto es lo m?s importante, porque aquellas cosas que vives te transforman. Buffy es una serie sobre las responsabilidades que te ves obligado a asumir cuando la adolescencia comienza a abandonarte. Y yo jam?s he visto esto tan bien contado. He adorado series como Twin Peaks y Expediente X. Soy fan de un mont?n de sitcoms americanas y ?ltimamente tambi?n me han encantado A dos metros bajo tierra y El ala oeste de la Casa Blanca pero con ninguna he sentido esto. Creo que hab?a llegado el momento de decirlo. Una advertencia: estoy en la sexta temporada, as? que a?n me quedan muchos cap?tulos por ver. Si alguien se atreve a dejar un spoiler en los comentarios no s?lo ser? odiado sino que tambi?n banneado en este santo weblog y en los otros -ya me las arreglar?- que tenga en su carpeta de favoritos. Aguantad la respiraci?n. Aqu? van dos fotos no de los personajes sino de las personas: Alyson Hannigan y James Marsters que interpretan a mis dos personajes favoritos, Willow y Spike.
    Espero que este momento lascivo no distraiga la atenci?n sobre el tema principal.