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  • Los d?as que eran como agujeros

    Parafraseo en el t?tulo el ?dem del primer disco de Lou Anne, «Days Were Holes», reci?n salido de la f?brica y no a?n en las tiendas, cuya portada miro de reojo y suena en el equipo detr?s de m?. S?: para los seguidores de la tecnolog?a dom?stica, he de decir que gracias a mi Padrino, la cadenita de sonido ya no ser? jam?s selectiva con lo que lee y no, y las pletinas funcionan, y el altavoz que enmudeci? vibra ahora sano y fuerte. Y en el sal?n la Tercera Ola tecnol?gica ha acomodado mi vida bastante bien. Un flamante multieuroconector ha eliminado el riesgo de la odiosa interferencia en el DVD y ahora lo veo todo todo todo. Si a esto le sumamos la prolongaci?n del cable de antena hasta el punto adecuado del dormitorio, conseguimos que Elena vea Hechizada por las ma?anas desde la cama, o el final de Cr?nicas Marcianas desde el propio lecho. Y es que el invierno est? muy fr?o como para andar movi?ndose por las habitaciones tan libremente.

    Bewitched, bewitched...
    Aprovechando que Carlinos anda por aqu? el fin de semana, antesdeayer y ayer hemos recorrido los locales de moda, o los ?nicos, encontr?ndonos con m?s o menos todo el mundo (exceptuando a «El Pensamiento del Maravillas» que debe andar en la noche de Barcelona este fin de semana) tanto en el Low (concierto de Ci?lo), Barbarella (pinchaba una chica en tono indie), Ocho y Medio (Nacho Canut y Mario Vaquerizo la m?sica bien, el lugar un agobio),El Sol (concierto Portonovo y Souvenir) y Nasti (desastroso y por eso graciosillo concierto de Fannypack). S?lo nos falt? un Radar y un Gris. Dentro de un rato nos iremos a tomar un aperitivo de domingo a La Latina con Mamen, Joan, Sapo y Carlos. Igual se apunta Nacho Saski quien se nos uni? el viernes pero no el s?bado, tiempo suficiente para que Aldo le presentara por medio Madrid como «Nacho, modelo». Delirante momento con Jes?s Ordov?s donde Carlos Revillo tampoco se libr? y fue presentado como «Carlos de Gij?n». Hablando de los hombres de Radio 3 (lo que a los ochenta fueron «Las Chicas de la Inter» y se me cruzan las referencias porque ayer en Disco Grande habl? Kiki D-Aki), ayer en la noche Jabalina nos encontramos con Julio Ru?z quien ha descubierto The Last Dance buscando «Pumuki» en Google. (Y me refiero al grupo ganador de la maqueta del a?o en su programa, no al duende pelirrojo). No hay ni siquiera que escoger entre los enlaces. Glups. Y ese post es por cierto y si record?is el post de la discordia. As? que Julio Ru?z ha le?do de s? mismo que «es un gran tipo y quien diga lo contrario no le conoce» y el propio grupo (que fue quien orient? a Julio en la b?squeda) que «abandonar la mala imitaci?n de J de Los Planetas». Ahora que me le imagino llegando a mi blog como p?rrico resultado de la b?squeda Pumuki + OCA + Canarias, me veo obligada a matizar lo que dije y en cierto modo tambi?n a refrendarlo: hace cosas buenas y ah? hay un talento en ciernes que debe desarrollar, pero tambi?n ha de encontrar su propia voz. Y es m?s: enhorabuena por la victoria en Disco Grande; eso cuenta mucho. Siguiendo con la radio, dec?a que dentro de un rato hemos quedado en Callao, desde donde Jota May?scula hace hoy El Rimadero de doce a dos, con la presencia de La Mala Rodr?guez, Los Verdaderos Creyentes, Payo Malo, Frank T, Folkl?ricos, Kase O, Chulito Camacho, La Excepci?n y Hablando en Plata. Familia, ah? estamos.

  • Ocurrió lo inevitable

    Porque, ya lo dice The Onion, «Clinton también se busca en Google». Con Checht lo hablamos más de una vez, ¿quién no quiere saber lo que otros escriben sobre ti? Y a veces, más de un disgusto nos cuesta aunque también inesperadas sorpresas. Dos ejemplos de lo segundo (que lo primero mejor no meneallo): (1) Gemma y yo nos pusimos al día de nuestras vidas gracias al rastreo mútuo. (2) Consigo interpretar la referencia de un sueño gracias a una persona con la que el azar me ha llevado a no compartir vivencias -simultáneamente- pero sí lugares comunes. Y decía que antes o después tenía que materializarse el mayor temor de cada blogger, ya lo hemos hablado off y online: ser descubierto por tu propia familia. No era tan difícil, es verdad, sólo era necesaria la chispa de la casualidad o la curiosidad. El sumatorio de «Sigfredo» y «Cabrera» en el buscador inteligente da por resultado un «Elena no va a tener suerte» y ah? se planta, ouch, suculento, el enlace a este «The Last Dance». Y así tenemos a Sigfredo, mi hermano, leyendo ayer el post titulado «Lejana y sola» y enterándose de esta manera que «yo en realidad prefería una Vespino». Así que: ¡hola Sigfri! (saludad). Y, como puede darse el caso de que algún cliente de mi hermano le busque por la red y acabe llegando hasta aquí, me gustaría decir unas palabras:

    Que de las burradas de su hermana peque?a no se responsabiliza nadie más que ella. Que la desorganización desastrosa no es un gen dominante, y que si en mi caso sí se ha manifestado, en el suyo es justo el contrario (heredado en línea directa de nuestro padre). Que aunque no conozca bien su ramaje, estoy segura de que mi hermano es el mejor profesional de su rama. Cómprele a él toda la hidráulica, quedará más que satisfecho.
    Digamos que estoy nerviosa pero no aterrada. Sigfri se lo ha tomado bien (esto es que no ha leído aún mis debates y razonamientos pornógafos ni ha visto el famoso flyer) y además le he pedido que no se asuste encuentre lo que encuentre ya que ni la realidad es del todo real ni la ficción tan inverosímil. Por último, y como dice Anthony Blake, también le he aconsejado que «recuerden que todo lo que han visto ha sido producto de su imaginación».

  • Selector de frecuencias

    Nuevas im?genes antiguas rescatadas. M?tete en mi oficina querido Boomernavid? Los Reyes del Sof? son los Reyes Flojos aldo necesita unas gafitas Con Aldo, Fran, Rosario, Carlos y N?ria bebemos Ribeiro y pinchamos tortilla La Despedida De arriba a abajo y de izquierda a derecha: (1) Con Mamen en la oficina viendo el ?ltimo video de Belle » Sebastian. La foto la hizo PB. (2) Mi ?rbol de navidad. (3) Los regalos que los Reyes dejaron en mi sof? para llevarlos a Canillejas. (4) Nochevieja. Con Aldo, Jos? Luis y Rosario en el Radar. Aldo debi? haberse puesto sus gafas. (5) El 3 de enero, picando algo en el gallego. (6) ?Adi?s, Rosario!

    xxx
    Tras este breve lapso costumbrista, no abandono el post de hoy sin recordar algo del «Festival T? Te Pinchas» que Rubenimichi+Luisjo organizaron en el Barbarella el pasado viernes. Rub?n se puso malo y no pudo venir. A?n as?, Michi y Luisjo oficiaron de anfitriones en una noche «pon lo que quieras» en la que pincharon ellos, es decir, Viskovitz, (me perd? la primera hora y no s? qu? pusieron), Tolo+Orlando (la hora m?s petarda de la noche), esta que os escribe (la hora m?s electr?nica), Aldo Linares (la hora de sus hits) y Lucas Arraut (la hora final). Sobre todo muchas gracias a los que se pasaron por all?, espero que los pases de baile que os dist?is entre las 3 y las 4 de la noche fueran gratificantes: MBartual, Adri?n, Jaime, H?ctor, Oihana, Iv?n (?gracias por venir, me encant? conocerte!), tambi?n a Aviadordeluxe que me salud? un momento mientras yo estaba en faena pero luego no le vi. Seguro que me olvido de alguien. Me lo pas? tan bien. Para los que preguntaron, estas son algunas de las cosas que puse: Nikakoi, Blackstrobe, «Paninaro» Pet Shop Boys, «Dreams Never End»New Order, Grado 33, Ci?lo, «Programa en espiral» Aviador Dro, «El Signo de la cruz» en versi?n de Family+Fangoria, Colder, «Penetration» Iggy » The Stooges, «It-s not good» Depeche Mode, «Come As You Are» en versi?n de Lost Balance, Prefuse 73, Al Domina, Destiny-s Child, «Punto y final» Fangoria. ?Ah, s?! y un homenaje a Carmona en lo que Aldo denomin? «hiphop pastelero»: «Ghetto Pop Life» DM » Jemini.

  • Desde Soma?n (y 2)

    Quiz?s hablo demasiado de esta casa pero es irremediable. Los que la conoc?is sab?is por qu?. Para los dem?s, intentar? explicarlo, hablando a?n m?s de ella. Antes de que fuera desplegada la autov?a Madrid-Barcelona, esta distancia se recorr?a por una carretera nacional, la N-II, que discurr?a en gran medida con un carril para cada sentido y dos carriles en los repechos si hab?a un poco de suerte. Durante muchos a?os y siempre antes de Barcelona 92, la autopista avanzaba lentamente y en direcci?n radial, salvando algunos tramos para la velocidad y el grueso del kilometraje para las traves?as a 50, las circunvalaciones y los camiones que derrapaban y volcaban en las curvas. Antes de la A-II, Soma?n era un pintoresco pueblito atravesado por la carretera. Aunque los veh?culos estaban obligados a reducir la velocidad, muchos se empi?aban contra las peligrosas curvas que dan la bienvenida al pueblo. Los que lo atravesaban con calma pod?an descubrir el Castillo semiderruido en lo alto, o quiz?s ya reconstruido, el pil?n con agua fresca siempre corriendo, el Hostal Castilla ? Camas con su propio Restaurante Castilla, el exiguo pero brioso afluente del Jal?n o quiz?s Jal?n mismo, la abandonada y otrora pudiente Villa L?pez y Pascual, o la tiendita del pueblo, pintadas las contraventanas de verde y el interior fresco, h?medo y oscuro. Nada advierte que es un establecimiento, s?lo una descolorida chapa que advierte que ah? dentro se venden helados. Suficiente para detener el coche, por qu? no, un ratito, bajo ese techado emparrado, a la sombra. La tienda es el ?nico lugar tan concurrido como el Bar Castilla o la misa de los domingos, o quiz? m?s, que este pueblo siempre ha sido republicano, pese a tener iglesia y ermita, que no cura, que por esta zona tienen a uno pluriempleado. A la derecha de la puerta y bajo la placa oxidada hay un tronco bien gordo y suave que sirve de asiento para los que no tienen nada que comprar, o ya lo han hecho, o esperan la furgoneta del pan o quiz?s al cartero. O simplemente esperan. Hacen como que se han detenido, para ver cu?nto dura el verano o qu? tal andar?n las cosechas. Tambi?n desde all? se observan y comentan las obras del castillo, que un restaurador de Madrid ha comprado por 500 pesetas. Dicen que va a ser su casa de fin de semana, que ha instalado un montacargas, que tiene una foto con el Rey. El d?a de la inauguraci?n del Castillo el nuevo se?or feudal invit? a muchos amigos y por las estrechas y terrinas calles de Soma?n subieron con dificultad brillantes Mercedes y BMVs. Los focos y las antorchas iluminaban el pueblo mientras los vecinos que no hab?an sido invitados criticaban la elecci?n de las banderas y los vecinos que s?, vest?an algo de gala, no mucho, un poco s?, no se vaya el se?or a pensar que aqu? no sabemos y no se vaya el se?or a pensar que es para tanto. Mercedes Pascual no es s?lo la due?a y dependienta de la tienda, es tambi?n el contacto del Se?or del Castillo con su comunidad. Es una especie de guardesa secundada por su cu?ada Elvira, que realiza quehaceres m?s dom?sticos all? arriba. Ambos conocen y tratan a la familia que vienen s?lo los fines de semana, y no todos. Y los hijos cada vez menos, que se hacen mayores. A veces los hijos organizan fiestas y todo el pueblo se pregunta si estar?n los padres enterados. Comienzan a llegar brillantes motos que suben sin dificultad por las callecitas del pueblo hasta el port?n del Castillo. Mercedes, hermana de Alfredo Pascual, nos ense?a una vez el jard?n del Castilllo. Ella est? detr?s de una almena y nosotros no hemos cruzado a?n el inexistente foso. Est?n mis padres, est? Pruden, est? Alfredo. Mi padrino y su hermana repiten un ritual que no por desgastado dejar? de hacerme gracia. ?l haciendo altavoz con la mano grita ??Ha del Castillo!? y ella contesta ??Abre t?, que est?s m?s cerca!? Y ?l, ??No tenemos espadas!? Y ella, ??Da igual: oros, copas, bastos!? Dormimos en la habitaci?n de invitados de Mercedes. Pruden vive en la casa desde la que escribo estas l?neas. Vive aqu? con el castellanizado Juan, Jean. Se conocieron, vivieron y se casaron en Francia pero al jubilarse decidieron volver a Espa?a, a la casa que construyera su padre. A este retiro confortable trajeron la vida francesa de los a?os sesenta. Las costumbres, los discos, los electrodom?sticos, los avances t?cnicos. ?Qu? clase de dictadura habr?an vivido en este pueblo de cien casas (y exagero), con dos pasaportes, amigos que van y vienen y un trozo de cielo de Espa?a lenta, tranquila y soleada? Pareja culta, tierna y sin hijos, si cruzaban m?s de dos palabras entre ellos continuaban la conversaci?n en franc?s sin darse cuenta de los esfuerzos que el resto hac?amos por entender. Ped?an disculpas, se re?an y as? segu?amos a otra cosa. Excelente anfitriona, conversadora y oyente, la calidez de Pruden y de su casa, un refugio donde los ochenta se negaban a penetrar, te hac?an desear que no oscureciera nunca. Posaba una mano fresca y nudosa sobre la m?a y, envuelta en un perfume lejano y delicioso preguntaba, ?Elena, ?te gusta Antonio Machado?? Y as?, en nuestro siguiente encuentro, ella me aguardaba con una colecci?n de postales con grabados y versos sorianos del poeta Machado. Y me la regalaba. Y yo las miraba y las le?a. Y eran preciosas. Para los Juegos Ol?mpicos la autov?a estaba inaugurada el tr?fico que cruzaba Soma?n definitivamente desviado. Hostal Castilla ? Camas ? Restaurante cerr? y Mercedes aprovech? para jubilarse anticipadamente. Los camiones ya no eran noticia porque ya no descarrilaban ni esparc?an la carga en la Revuelta, que es la curva m?s curva que encuentras antes de divisar el Castillo. Ni la entrada a R?o Blanco, ni la Estaci?n de Jubera, ni la Cueva Grajera ser?an m?s objeto de curiosidad casual de los viajeros. Ahora pertenecen a nuestro mundo del secreto. Primero se fue ella y a?os despu?s, el tiempo que gast? en consumirse, se march? Juan. Aqu? se quedaron los libros de cocina en franc?s, la envasadora de conservas, los aparatos que nadie salvo ella sabe usar. Y en el sal?n perdur? el inmenso mural fotogr?fico de un bosque ocupando toda la pared. Cuando Alfredo se decidi? a echar gotel?t a la casa entera arranco el s?mbolo de los setenta que m?s adoraba yo de esta casa. Quedaron los sillones de skai, el sintasol de las paredes de la cocina y los floreros. Estando a?n Juan, los realquilados del piso de abajo abandonaron por fin y Alfredo comenz? la obra para hacer del piso bajo un lugar confortable. Ya no tendr?amos que quedarnos en la habitaci?n de invitados de su hermana. Una escalera interior comunica los tres pisos de la casa. La puerta que imped?a el paso entre el primero y los dos ?ltimos ya no tendr?a que apuntalarse con cerrojos nunca m?s. Alfredo y su prima Anuncia heredaron la casa completa cuando, tras una enfermedad larga, Juan se reuni? con Pruden. Y fue entonces cuando comenzamos a descubrir cosas, abriendo cajones. Llevamos abri?ndolos varios a?os. Esta tarde, Alfredo ha descubierto seis pelapatatas iguales. Son cosas que ocurren aqu?. Y yo, hace un rato, he abierto un caj?n del armario de la que entiendo como mi habitaci?n (da a la calle, en el piso bajo, planta que ocupo yo sola cuando vengo con Alfredo y mi madre, que duermen en las habitaciones de encima) y cuyo descubrimiento interior me ha lanzado a levantar la tapa del ordenador cuando me hab?a propuesto leer y dormir lo antes posible. Eran cuatro los cajoncitos. El primero guardaba un pa?o de ganchillo. El segundo unas puntillas, una me result? muy familiar. Y en el tercero hab?a muchas cosas, pero s?lo abr? una cajita negra con un relieve en esta?o en la tapa. Tambi?n me result? familiar sin recordarme nada, aunque algo menos que la puntilla. Mientras pensaba que la curiosidad mat? al gato, retir? la tapa y descubr? algo sorprendente, in?dito, hermoso. Decenas de imitaciones de sellos de correos con las caras en blanco y negro de unos j?venes Pruden y Juan. Much?simos ejemplares intactos de esos dos modelos. Sin pens?rmelo mucho he cogido uno de ella y otro de ?l y los he guardado en mi cartera. Desconozco su pasado, su historia, y eso me entristece. He resuelto que lo ?nico que puedo hacer es querer su presente. Adorar esas estampillas como si supiera cu?ndo, por qu? y para qu? alguien las hizo. Como esta casa.

  • Desde Soma?n (1)

    Esta vez no he huido. He venido. Es m?s simple. O no, es igual de simple. No es dif?cil hacer huecos en el ajetreo del Ocio por eso esta ma?ana me he puesto al volante de mi cucaracha, saliendo de Madrid con una diferencia de quince minutos respecto al coche familiar. Conduciendo, he vuelto a escuchar las cuatro canciones que ya tengo del nuevo disco de Bark Psychosis, The Mendoza Lina, 101 Strings, Client, Disco Inferno y Entre R?os. He deseado que Soma?n estuviera mucho m?s lejos, mucho m?s al final de la Nacional II. En esta carretera, cada cual tiene su ?rea de descanso favorita. ?lena (el grupo) le dedic? a la suya una canci?n, en el kil?metro 103. Para Aldo (y en realidad forma parte de la mitoman?a com?n) es un cl?sico Raus?n, el sitio donde paran los autobuses de camino a Barcelona. Mi lugar es, desde hace no mucho, el Motel Sa?ca. Hoy me he detenido a repostar en la v?a de servicio que lleva al Motel-Cafeter?a-Restaurante donde trabaja El Quitapesares. Y he entrado s?lo para verle, sin ?xito. Ped? un Nest? y un camarero tambi?n extranjero me pregunto de nuevo, no s? si para asegurarse o para corregirme: ??N?sti?? Cog? el vaso y la botella y me lo llev? a una mesa. Al otro lado de la carretera atisb? el edificio gemelo. Escalofri?: ?y si le ha ocurrido al Quitapesares REAL lo mismo que a MI Quitapesares? Al entrar al ba?o se me ocurri? una cosa peor: ?Y si el Quitapesares REAL no lo hubiese sido? Ni rastro de mi salvador. As? que me acab? el N?sti r?pidamente, observ? los objetos y rincones de aquel saloncito que mi memoria hab?a convertido en cl?sicos y, con aire de mujer de mundo, saqu? el llavero de Jimawari del bolsillo trasero del pantal?n y empuj? la puerta de visagra hacia fuera (claro). Aqu? hago todo el esfuerzo f?sico que puedo, intento desentumecer mi cuerpo para hacerle valer, quiero convencerle de que tiene m?s posibilidades que las de transmitir ?rdenes desde el cerebro a los dedos. Por ejemplo: puedo llenar sacos y carretillas de hojarasca para, ma?ana por la ma?ana, llevarlos a la cuneta que nos sirve de vertedero biol?gico. Luego todo eso hace mantillo, dicen. Tambi?n ma?ana podar?, llenar? m?s sacos y lijar? y lacar? dos mesas que he comprado para mi casa (queridos invitados, ya no tendr?is que dejar los platos en el suelo). Conmigo han venido los objetos indispensables: ibook+discman+cajita portaced?s (aquella verde que nos regal? MTV)+libro+laropadeabrigoquem?sabrigaquetengo. Y es que en este borde de la meseta, en este hueco escarpado en el que huele a Arag?n, el fr?o no escuce en la cara: agarra las entra?as. Soria es fr?a. Es TAN fr?a. Y si me pregunt?is por el libro, es un regalo de Carolink, ?Cr?nicas Marcianas?. Antes de cenar he salido a la carretera y el cielo ha vuelto a impresionarme, hac?a meses que no ve?a estrellas al mirar hacia arriba. Dijo Alfredo: ??aquello es Marte, no?? Lo era. Brillante, gordo. Casi pasaba desapercibido al lado de la imponencia del resto, de las miles de estrellas. Sonar? cursi, pero no estoy acostumbrada. Se me cay? el cielo encima e, intentando no llorar, volv? dentro de la casa.

  • Fais moi mal Johnny

    El domingo pasado transcurrió e hizo morir la semana como habitualmente en mi vida, charlando, comiendo, viendo cine en la televisión y/o quizá siesteando en casa de mi madre; con ella y con mi padrino. Sólo distinguií ese domingo de otros por los temas que tratamos. La actualidad nos polarizó a mi padrino y a mí: él piensa que Francia hace bien prohibiendo el velo -el hiyab– en los colegios públicos; yo creo que se equivoca. Mi madre, con su personal ideología –«yo soy anarquista», dice- no fue capaz de deshacer el empate, ya que a la par que declaraba que «cada cual puede vestir como quiera» le parecía inadmisible que en España se hagan excepciones con los uniformes de gimnasia de las niñas musulmanas. Pero hoy he leído lo siguiente: «La psiquiatra y escritora egipcia Nawal El Saadawi, perseguida por el fanatismo islámico, dice que el velo no es una imposición religiosa, sino política. Y muchas niñas musulmanas cantan y hacen ejercicio físico sin problemas. Entonces cabe preguntarse si estamos ante venerables tradiciones, o ante coletazos de un proselitismo fundamentalista alentado por jefes espirituales integristas que han asentado sus posaderas en las mezquitas españolas. Hace dos años, por ejemplo, el imam de Fuengirola (Málaga) publicó un libro sobre cómo pegar a las esposas sin dejarles marcas». Aunque más que el tema polémico, me interesó la conversación anterior sobre un tema histórico: la adquisicón de pornografía durante el Franquismo. Estábamos en la cocina y llegamos al tema por un afluente curioso: Como todos los domingos, compré El País en mi camino hacia el parking. Al llegar a Canillejas, vimos que alguien había arrancado la esquina donde colocan el cupón para comprar mós barato loqueseaquevendan (una Enciclopedia, en este caso). Como La Guindalera linda con el Barrio de Salamanca, zona de alta densidad de abrigo Loden y bigote, mi padrino aventuró que seguro había sido un comprador del ABC con intención de comprar el segundo tomo del diccionario. Yo dije que una vez quise comprar una película en DVD que vendían con el ABC y tuve que comprarme el panfleto, eso sí, lo escondí dentro de otra cosa. Mi madre aportó que veía a personas que escondían el Marca dentro de El País para no perder la reputación. En ese momento yo repliqué que el mejor ejemplo de eso es el porno pero en el quiosco de Francisco Silvela los pornófilos discretos cuentan con la complicidad del quiosquero, el cual te esconde la revista dentro de otra cosa que compres a la vez, y si son películas te las emte en una bolsa de plástico. Madre y padrino abren los ojos como platos. «Yo lo he visto», digo. Entonces ellos me explicaron cómo eran las cosas durante antes de la muerte de Franco. A Perpignan no se iba solo a mirar, cualquier quiosco vendóa pelóculas de Super 8 igual que ahora los DVDs y los españoles que pasaban la frontera solían traerse algún regalito. Aunque no era demasiado complicado comprar en España revistas y películas de contrabando, exactamente igual que el café, el chocolate o cualquier otro alimento racionado. Si algún amigo te dirigía al quiosquero correcto, no tenías más que nombrarle: «¿Seguro que no vende esta revista? Me ha dicho Fulanito que quizá ssi», a lo que el tendero respondía «vuelva dentro de un rato». Pero más fácil, aún, era que un amigo de un amigo de un Guardia Civil te suministrara. Alfredo tenía un compañero que surtía a toda la oficina, gratis, de género decomisado en la frontera. Ese Guardia Civil corrupto y afortunadamente amigo de la comunidad pornófaga era honesto y no hacía negocio pero sin duda debía haber decenas de ellos que hicieran negocio con el material incautado. Dejando atrás la historia, la noticia de estos dos últimos días ha sido la boutade de la S.G.A.E. (no por esperada menos burrada) de su intención por cobrarnos un canon por el disco duro. Y juraría que alguien hizo un chiste con esto el año pasado. También bromeábamos diciendo que nos cobrarían canon por el ADSL y creo ya que será lo siguiente. Las bromas de esta temporada decían que no podremos silbar por la calle sin que un agente nos quiera cobrar derechos de reproducción. Esto va a ocurrir el año que viene.

    No esperaba menos de Nacho, hace un cuarto de hora ha dedicado su microespacio en Informativos Tele 5 al tema. Aunque imagino que tiene que ser discreto, el desarrollo de la noticia daba a entender el absurdo.Es tan ridículo y a la par queda tan lejos de nuestro alcance que deja de ser preocupante para rayar en el terreno de la carcaja histriónica del absurdo. Y lo peor es que nos siguen jodiendo, nos lo tomemos como nos lo tomemos. Como dice putasgae.org: «La guerra contra la SGAE ha comenzado, y sabemos quienes serán los vencedores. Porque somos más, somos mejores y somos quienes les damos de comer.» Recordaréis que el sábado acabé de postear y me fui al salón a ver «101», la película sobre la gira de Depeche Mode en EE.UU. para presentar «Music For The Masses», dirigida por D. A. Pennebaker. La había visto muchas veces en video, claro, pero aquella fue la primera que ponía el DVD que me había regalado Aldo. Después de ver 20 minutos de película no pude resistirlo más y cambié el CD 1 por el 2 para ver los extras. El gran descubrimiento llegó con las entrevistas a tres de los chicos que fueron elegidos para protagonizar el documental junto y paralelamente al grupo. ¿Alguien les recuerda bien? (¿Rosario?) Había uno, el que siempre me pareció el más guapo, que formaba pareja con una chica rubia. Los dos solían arreglarse mucho el pelo, cardarse las crestas, cuidar cada detalle de la ropa. Ellos me encantaban. Él es Oliver Chesler, un nombre que en principio no me dice nada (tengo mala memoria) hasta que, durante la entrevista -actual- que le hacen (del tipo «¿qué pasó con?»), se ve un recorte fotocopiado y colgado en la pared, escrito por Simon Reynold, hablando de él, THE HORRORIST y el que fue su éxito de hace ¿tres años?, «One Night in New York City». Este video solían ponerlo mucho en las noches de Viva y Viva Zwei…
    Pero aún más curioso que el devenir es la denuncia ya rendida, desganada, abandonada, que hace Oliver Chesler, otrora pálido y delgado, hoy rechoncho y sonrosado, gesto de muuuy buen tipo, sobre los derechos de la canción que le trajo la fama: ya no puede interpretarla en directo, bajo ninguna circunstancia, si no quiere que cien abogados alemanes se le echen encima reclamando su porción de derechos de autor. La entrevistadora le pide que la ponga en el ordenador siquiera un momento, él dice que no puede. Según dice, los problemas derivados de estas luchas por tomar el control de su carrera y sus derechos de autor le llevan a crear su propio sello: Things To Come.Fais moi mal Johnny Johnny Johnny…

  • El grupo de moda (2)

    Otra vez, y de nuevo, por aclamaci?n popular, Orfidal Sur Mer. Buenas noches, Orfidal

  • Estar en la pomada

    Me ha costado volver a la escritura despu?s de estos d?as en los que la realidad de los otros ha triunfado m?s que mi ficci?n. Pero hay que estar a todo: a las tajadas y al plato. Y sobre todo, en la pomada. Seriamente, uno de los motivos para no escribir es la silla. Despu?s de invertir varias semanas en el orden y confort de mi casaquemutaaoficina, me doy cuenta que no puedo estar una hora frente al ordenador sin que me duela el cuello y la cabeza.

    Mi escritorio El Nuevo Orden ordenado.
    Ya me lo dijo Alberto: este esternocleidomastoideo nos va a dar problemas. En un intento por cambiar de postura, he querido que la semana fuera fruct?fera en alg?n sentido: hemos (mi padrino, digo) instalado estanter?as, aspirado la casa (ahora ya tengo aspiradora, ya sab?is), nadado, corrido, caminado, musculado. Me da miedo que mi cuerpo se desborde (lleva camino) y lucho contra ?l. El mi?rcoles estuve en Prado del Rey con Ci?lo haciendo un poco de «directora de sello». Pintando un poco la mona y haciendo de chofer, vamos. Grabamos (primera persona plural por aquello del apoyo) un concierto que ser? emitido a altas horas de la noche en La 2 y que nadie ver?. Pero por si hay alguien que quisiera programar su video o sufra de insomnio, pasar? el aviso dentro de dos o tres semanas.
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    Como desde peque?a he identificado -periodista- con -Prado del Rey- ir a los terrenos de RTVE es para mi como un viaje melanc?lico-religioso a la meca de mis enso?aciones infantiles. Caminando por esos pasillos es f?cil abstraerse (cada vez menos) de la mierda de televisi?n que se est? haciendo en aquella casa. Mientras Mario y Coc? montaban los aparatos, aprovech? que eran m?s de las diez para subir escaleras y perderme por los pasillos de redacciones y locutorios, con la idea de saludar a Tom?s Fernando Flores que en ese momento estar?a haciendo Siglo 21. Efectivamente, ah? le encuentro, en ese nuevo y todav?a reluciente estudio de Radio 3, bunkerizado tras el cristal de la pecera y consultando apuntes y hojas de promoci?n mientras suena el paquete del insoportable contestador autom?tico. M?s tarde, mientras somete a la audiencia a una nueva sesi?n de Marlango (por diosssss), me animo a hacerme visible. Me animar?a a decir que lo mejor de la ma?ana fue el catering de desayuno en la sala que hab?an destinado a camerinos. Mario, Coc?, Jose, Miguel y yo flip?bamos de contentos en ese sal?n enorme, preparado ac?sticamente para grabar dramatizaciones. Decorado hace tres o cuatro d?cadas, moqueta parduzca y muebles envejecidos, el remate de ilusi?n lleg? con una caja con ruedas para hacer efectos especiales. Cerraduras que no abren ni cierran nada, visagras que chirr?an, ventana o puerta para un «?blam!» ficticio pero convincente. Es extra?o caminar por la Casa de la Radio y encontrar tan poca gente, a pesar de ser mi?rcoles por la ma?ana. Es silenciosa, reposada, amable, inalterable. La habitan personas envejecidas, tambi?n amables, atentas. Hay silenciosa. Guarda m?s parecido con una Biblioteca Nacional que con una Radio Nacional. Es chocante el recuerdo de la SER en la calle Gran V?a. All? hay garra, jolgorio, nervios, pasos apresurados, voces juveniles, televisiones, ruidos, gente enfadada, gente contenta, gente a lo suyo, pantallas, papeles. Si te pierdes por los pasillos, todos iguales, sim?tricos, en cada planta -«edificio modular lo llaman», me dijo un empleado, intentando ocultar la pedanter?a con una risita confortable- siempre hay alguien poco ocupado que sonriendo te acompa?a un tramo del camino hasta que te reorientas. All? tambi?n hay «salas de vending» con el caf? a 0.35 c?ntimos pero seguramente llaman a esa parte del pasillo «donde las Coca-colas» o «donde los bocadillos». Cuando entrevist? a Bel?n Gopegui le pregunt? por Edmundo G?mez Risco, quien trabaj? en TVE a finales de los ochenta. Me dijo:«desconf?o un poco de las novelas que resuelven la profesi?n del personaje en dos l?neas, como si el trabajo fuera lo de menos, como si lo m?s importante fuese la vida que est? al otro lado, en las fantas?as que se tienen fuera del trabajo. El trabajo que hacemos construye tambi?n nuestras fantas?as, creo que por eso Edmundo decide enfrentarse a la obligaci?n de vender a otros su vida». Cito, de Lo Real (Bel?n Gopegui, 2001): «Edmundo era un alto cargo. Su juventud, que hoy pasar?a inadvertida, entonces s? llamaba la atenci?n. Hoy parece haberles llegado la hora a los de treinta y pocos, pero entonces la barrera del sonido estaba en ir a cumplir cuarenta a?os. As? que Edmundo ten?a que hacerse perdonar su juventud. Empez? a devolver favores y empez? adem?s a adoptar algunos compartamientos arbitrarios, y a crearse enemigos. Sab?a que los enemigos le hac?an fuerte, sab?a que no hab?a llegado a ser director de programas por ninguna clase de idoneidad. Sab?a, no iba a olvidarlo ahora, que no le necesitaban a ?l, a Edmundo G?mez Risco. S?lo necesitaban a uno como ?l, y hab?a muchos. Por eso los enemigos le hac?an fuerte, aumentaban la complejidad: quien quisiera quitarle de en medio no deber?a pensar s?lo en los padrinos que se pod?an molestar con la ca?da de Edmundo, sino tambi?n en aquellos que iban a alegrarse, aquellos que iban a obtener alg?n bemeficio y a quienes, sin embargo, no interesaba favorecer». Esto me lleva al ?ltimo n?mero de Go Mag, con Colder en la portada (qu? bien) y entrevista a Bel?n Gopegui en la p?gina 72 (?qui?n es Antonio Fern?ndez?), cuyas ?ltimas palabras me gustar?a transcribir: «Huecos hay, otra cosa es que tarde o temprano alguien los encuentre y te obligue a salir. Quiz? Sergio Prim ahora pensara que es mejor dejar de estar a la defensiva, que hay que pasar a la ofensiva, como se pueda, desde la clandestinidad o desde la colectividad, quiz? pensara que la realidad, cuando arremete, en muchas ocasiones tiene nombres, y es bueno plantarle cara a esos nombres». De esto es de lo que hablo cuando digo que «quiero invertir el sentido de la carrera». De esa defensiva tambi?n habla Ra?l cuando canta «quiz?s as? seremos como una ilusi?n que no molesta y mata el tiempo». Estoy contenta, y viene al hilo, de que «Nones», como pronostiqu?, quedara n?mero uno en la lista de mejores discos nacionales seg?n Rockdelux. Y en Go, seamos completistas, numero dos. Armando, del fanzine Georgie Girl, nos ha pedido (nos=Autoreverse) nuestra lista de discos del a?o, ingrata tarea. La m?a ya la tengo pero ya que es un nos=Autoreverse, queda consensuarla con Aldo y despu?s la colgar? aqu?. Entre la lista de una revista y otra, escrib? en un principio que me quedaba con la de Go pero ahora rectifico y digo que con ninguna. RDL coloca en el n?mero uno (en consenso con Ernesto Gonz?lez quien, cuando lo escuch?, dijo que era «el disco del a?o»; injustificadamente, por cierto, su «In Black We Trust» no aparece) un disco bonito en el que no encuentro la grandeza, est? claro que mis o?dos son otros: Robert Wyatt: «Cuckooland». Igual cuando me haga mayor entender? estas cosas. Este disco no aparece en los 41 de su competidora. As? como el oro de esta ?ltima, The Postal Service: «Give up», tampoco lo hace entre los 40 de la decana. Prefuse 73 es un n?mero 3 para Go mientras que es un 34 para Rockdelux. RDL sit?a a Colder en el 21 mientras que Go lo hace en el 11. La revista que dirige Santi Carrillo se olvida de Pluramon y la de Janina Canet de Patrick Wolf, Noriko Tujiko, At Swim Two Birds y Hidden Cameras. Incomprensiblemente (?o es que lo consideran 2004?), ambas pasan por alto a Piano Magic. Y entre los 35 mejores recopilatorios seg?n RDL no est?, no, nuestro disco de las chanchas. Aunque ?de qu? me extra?o?, tampoco han sacado la cr?tica. Han ocurrido m?s cosas en estos d?as. Una de las m?s importantes ha sido la llegada de alguien From Marzz. Algo a lo que he contribu?do (s?lo un empujoncito) y que me hace considerablemente m?s feliz durante mis horas de lectura frente al monitor, que cada d?a son m?s, pese a los problemas de ergonom?a que relat? al principio de este post extenso, hace ya horas. Seguidle, leedle, me gustar?a que fuera una orden, forma parte del nuevo orden. Otro de mis lectores/le?dos, Fluzo, puso canciones anoche en Plan X. Y all? fuimos. Conoc? una amiga de Adri?n (?Marta?) con un cerrado acento coru??s y una camiseta de The Elephant Band que todav?a se sorprendi? que a la primera palabra suya adivinara su origen. Lleva cuatro a?os en Madrid, estudiando. En ese momento pens? que deber?a trasladarme cuatro a?os a Coru?a, escribiendo. Record? de golpe algunos olores y me acerqu? a ella descuidadamente, para ver si es que los cuatro a?os de capital no borran del olor corporal la brisa que sube por la calle Cant?brico hasta casa. No era ella. Tambi?n, con disimulo, acerqu? mi nariz al cuello de Adri?n. Quiz?s fuera ?l. Nos separaba la barra, as? que no lo s?. Pero tiendo a pensar, m?s bien, en una extra?a sinestia provocada por la camiseta verde de su amiga, extra?ada porque hab?a dejado el que supuestamente parece el mejor trabajo del mundo. Dj Fluzo, ayer, tambi?n me reproch? la ausencia de actualizaci?n, me dijo «?quieres convertir su blog en un foro?» Y tiene gracia. Algo parecido hab?a pensado ya, quiz? en cambiar de herramienta… Esta tarde me ha mandado fotos de ayer, que no puedo evitar colgar al grito de ?ya mismo!
    Hablando con PalomaSigo hablando con Paloma Hablando con Paloma; H?ctor en la barra Hablando con H?ctor Con H?ctor. Detr?s de mi se adivina a Big Toxic. A la derecha, el brazo con pulseras de la chica coru?esa.
    La noche termin? hermosa, en un mirador, pero eso forma parte del mundo del secreto. Podr?a seguir, pero quiz?s vosotros no. Este post queda dedicado a los que me pidieron actualizaci?n en estos ?ltimos d?as (Ferran, Checht, Pablo, Manolo, Adri?n…). Tambi?n se lo dedico a los pron?sticos, las programaciones del destino en forma de casualidades, las chapas y las oscuras civilizaciones de mundos remotos. Durante la realizaci?n de este post han sido escuchado los discos: «Sevens» de Gnac y Nones de Refree. Dos vueltas cada uno. Si esta noche hubiera ido a la fiesta de los Belio, nunca hubiera sido escrito. Me voy al sal?n a ver «101», que me lo merezco.

  • La gente que escribe bien me pone

    Desde que estuve la semana pasada en Casa Bartual he querido afrontar el post que lleva este t?tulo, pero no he sido capaz. Quer?a contentar a los que opinan que escribo poco sobre sexo y tambi?n a los que les gusta que, una vez m?s, vuelva a escribir sobre el hecho de escribir; quiz?s, despu?s del sexo, mi tema favorito. Erraba al considerarme rara en mis fetiches sexuales. «?C?mo puedes desear a alguien que no pone cuidado en las comas?» Manuel estaba de acuerdo conmigo. A ?l tambi?n le pasa. Durante un buen tiempo estuve sexualmente enganchada a alguien que no me conven?a debido a su maestr?a con los punto y coma, una arte muy sutil. La lectura de sus textos publicados peri?dicamente me dejaba trastocada, h?meda, desenfocada. Si quer?a recuperarme deb?a convertirle en el hombre invisible, por eso no supe qu? contestar cuando ?l emiti? algunos quejidos superficiales: «ya no me lees». Cuando ten?a 16 a?os estaba bastante emocionada con mi primer novio, fue el primero que me bes? y el primero que me sac? a bailar. Ya habl? de ?l aqu? una vez, se llamaba Pablo ?scar. Para m?, s?lo ?scar. El encanto finaliz? bruscamente cuando, durante mi veraneo en Coru?a, me envi? su primera y ?nica carta, que a?n conservo. Yo todav?a no sab?a que mi tonter?a con la literatura pod?a llegar tan lejos… pero aquellas deslumbrantes faltas de ortograf?a, caligraf?a malformada, renglones torcidos, sucesi?n de t?picos y sintaxis al azar llevaron al desastre mi primera relaci?n en unos minutos. Hay un laboratorio farmac?utico americano en el que hago mucho gasto debido a mis problemas en la piel –skin disorders lo llaman ellos, casi un t?tulo de canci?n afterpunk- llamado Schering-Plough. Cuando Fran dej? el FIB para trabajar en la industria farmac?utica, le confes? un tibio secreto sexual: «los prospectos de ese laboratorio me ponen, c?mo me gustar?a conocer a la persona que los escribe o los traduce». Tienen ritmo, estructuras interesantes, puntos de tensi?n, puntuaci?n delicada y fineza en la elecci?n de las palabras exactas. Esto no ocurre normalmente.

    os observo Os observo.
    Sigue el debate sobre la veracidad+ JJ Ben?tez + la Luna + la conquista del espacio = en los comentarios.