Vuestros comentarios de ayer (14, muchas gracias) me obligan a seguir el tema, el cual pensaba haber desarrollado despu?s de la cita. Pero no pude, tuve un d?a (digamos, poni?ndome fina) denso. Ya me imaginaba yo, Sombra, que t? saltar?as al quite por aquello del trasfondo femenino (a lo tonto, ya hace a?os que nos conocemos, y algunas constantes se repiten) pero es que ese, a mi entender, no era exactamente el trasfondo. Caballero tambi?n parece estar de acuerdo en que es un tema universal el de no saber qu? hacer con la libertad. Pero lo que a m? me gusta de la cita es lo concreto del caso. Habla de las mujeres que quieren ser liberadas. Lo cual, m?s que un conceto, es ya un hecho hist?rico no superado, al menos en mi generaci?n. Me gusta cuando en el primer p?rrafo escribe que muchas mujeres buscan la apariencia de la liberaci?n para ser m?s deseadas «como hembras», m?s «revalorizadas». Y ahora decidme, ?realmente podemos intercambiar aqu? mujer por hombre, hembra por macho? El tema que me interesaba ayer no es tan general, tan com?n. Engancha con las dudas que me asaltan en estos d?as, en los que me planteo una y otra vez si hago lo mejor para m? en mi b?squeda de mi libertad o si hago lo que quiero que los dem?s vean que hago. Y a?n peor, la escabrosa pregunta de Mart?n Gaite, ?lo hago para ser m?s deseada, m?s preciada? ?A los ojos de quien? El otro punto que me atrae de la cita es ese empe?o suyo por convencerme de que no hay que perderse en el tr?mite. Hay que hacer las cosas de verdad. Aunque no sepas c?mo se hacen, ponerse a hacerlas es el principio de hacerlas. Este es mi mal principal, all? donde me pierdo. A veces durante a?os. Comprar cultura no es adquirir cultura. Pasear por una biblioteca no es leer. Tomar notas en libretas no es escribir. Rellenar este blog no es, o no lo s?, avanzar. Muchas barbaridades (o no lo son, no lo s?) he hecho en mi vida en nombre de «mi libertad». He dejado casas. He huido a medianoche. He roto relaciones. He enga?ado. He salido corriendo. Me he encerrado en casa. He apagado el tel?fono. He dejado trabajos. Y sigo sin haber llegado a ning?n sitio. Combinando con intermitencias la necesidad de huir con la de quedarme callada y pensar. Sin conseguir una ni otra. Viviendo en una arrebato. Yo no s? si esto es femenino. Pero conscientemente he huido de muchos patrones femeninos que conoc? en mi infancia, e incluso en mis contempor?neas: «Yo no quiero ser esa mujer».
Blog
-
La insatisfacción femenina
S?, ese tema. Escribe Carmen Mart?n Gaite: ?Una mujer no conseguir? su libertad mientras no la busque en lo suyo, en lo que tiene entre las manos. Todo lo dem?s ser? desplazamiento, evasi?n. (?) Pero nada de esto ser? aut?ntido ?y es lo que suele pasar- si el quehacer es inventado como adorno de la propia persona (?) tan s?lo para sentirse revalorizadas como hembras, como presa a?n m?s deseable. (?) Una persona no tiene que darse a valer. Tiene que hacer bien las cosas que hace, tiene que hacerlas de verdad, entregarse a lo que haga. Tiene que hacer algo, no fingir que lo est? haciendo. Y ?sta suele ser la oscura ra?z de la insatisfacci?n femenina, incluso en las mujeres aparentemente m?s activas, m?s extrovertidas. Se han ido a otro lado de m?s ruido y luz a buscar la moneda perdida, no han sabido hacer frente al problema que ten?an en el sitio oscuro, y tienen continuamente conciencia de su labor vac?a, falsa, puesta al servicio de un puro anhelo personal tan insatisfecho ahora como antes. Por eso alimentan cada vez mayor resentimiento, saben que fingen estar haciendo algo que no logra interesarlas y se preguntan con angustia, redoblados su incomprensi?n interna y su caos: «?Qu? es lo que pinto yo aqu?, en esta oficina, en este sanatorio, en esta biblioteca?» Una mujer debe tomar concincia de que no sabe qu? hacer con su libertad, cuando esto le ocurra. Saberlo, para asombrarse y arreglarlo. No enga?arse. Preguntarse por qu?. No avergonzarse de ello. (…) Y el pensar sobre ello inteligentemente es ya mucho m?s de lo que se puede hacer. Desde dentro y en la mayor parte de los casos se ver? que la libertad se puede conseguir sin encender hogueras ni dar m?tines. Libertad es pensamiento, soledad. Y ?ste se puede poner en pr?ctica a lo largo de los quehaceres m?s grises y cotidianos. (…) Pero casi nadie sabe lo que dice al decir que desea libertad. Generalmente se desea imitar la figura que componen otros, cuyo comportamiento hemos tachado casi siempre gratuitamente con rencor de libre. En esto estriba todo, en el rencor de la libertad. Dice Ortega: «(…) Vivir es sentirse perdidos y las ?nicas ideas verdaderas son las de los n?ufragos. El que no se siente de verdad perdido, se pierde inexorablemente» («La rebeli?n de las masas»)». Carmen Mart?n Gaite en «Cuadernos de Todo», p?gs. 46-47. Bajo esto, ya no tengo mucho que a?adir. Ojal? lo hubiera escrito yo, pero como ya est? hecho, s?lo cito, pues expresa muchos de mis miedos y preocupaciones ?ltimos. Las negritas son m?as.
xxx Iv?n Carballido nos ha enviado hoy a algunos cuantos su lista personal de los 25 singles del a?o. Un listado en la que conviven Xiu Xiu y Beyonc? merece ser publicado, aqu? va: 01. Hey Ya! – OutKast 02. Happy – The Wrens 03. The Shame – Blood Brothers 04. Axis Exalt – Pleasure Forever 05. Fabulous Muscles – Xiu Xiu 06. Seattle, WA – Jim Yoshii Pile-Up 07. Saint Simon – The Shins 08. Crazy in Love – Beyonce Knowles 09. For the Widows in Paradise… – Sufjan Stevens 10. Staring at the Sun – TV on the Radio 11. Voodoo Economics – Black Lipstick 12. Maps – Yeah Yeah Yeahs 13. Somewhere A Clock Is Ticking – Snow Patrol 14. Cough Coughing – Menomena 15. The Break – Absinthe Blind 16. On My Own – Ulrich Schnauss 17. Like I Love You – Justin Timberlake 18. Terrible Hands – 12Rods 19. Igloo Glass – Holopaw 20. Dead Womb – Death from Above 21. Run de Run – The Natural History 22. Hard to Find – American Analog Set 23. Brighter than Sunshine – Aqualung 24. Clocks – Coldplay [R?yksopp Remix] 25. The Biggest Fan – M?rtini Br?s [Black Strobe Remix] (?El n?mero 16 seguido del 17 no es algo muy Carmona, digo yo?) Ah! Lo de los discos que dije ayer va en serio, no es broma. y parece que s? est? funcionado… ?me segu?s pidiendo? -
Purga
He seguido el consejo que me d?steis y he apuntado en una hoja de Excel los discos que tengo pero que me gustar?a regalar. Algunos son muy malos, otros no me gustan, otros son funcionales (quiz?s alguien a quien entrevist? por obligaci?n), hay discos copiados en CD (no s?, me da pena tirarlos sin m?s). Es decir, que la gran mayor?a de vosotros no va a encontrar nada que le guste o ande buscando, creo yo. Quien quiera la lista, que me mande un email y se la env?o rauda.
-
El pansori como expresi?n del han
Ayer Checht y yo vimos «Seo pyon jae» («La cantante de pansori») una pel?cula coreana dirigida por Im Kwon-taek en 1994 que me hizo saltar las l?grimas. Creo que esta pel?cula deber?a incluirse obligatoriamente en cualquier ciclo de cine y m?sica (ese que nunca ha hecho el FIB) y muy posiblemente en la secci?n de post-rock.
El pansori es un arte musical coreano que surgi? en el siglo XVIII. Se toca con dos ?nicos instrumentos: el tambor y la voz. Puede abordarse principalente en dos estilos: tongpyonje y sopyonje. El primero es m?s masculino y poderoso. El segundo incide en el han y en el dolor. «Han es el sentimiento que uno desarrolla cuando es incapaz de expresar sentimientos de opresi?n, alienaci?n o explotaci?n por hallarse atrapado en una relaci?n de poder que no es igualitaria por ambas partes». No es ?nicamente angustia o ansiedad. Es m?s concreto. y es algo que llevo a?os buscando la palabra que lo defina y acote. No pod?a encontrarla porque no existe en castellano. Existe en coreano, es el han. Y ten?a que existir una forma de hacer m?sica que lo expresar y sublimara, que lo estrangulara, lo mostrara, lo encarnara. Es el pansori. Contin?a Chungmoo Choi, a quien cito: «Los sentimientos de ira, dolor y resentimiento que no encuentran expresi?n se convierten en han». En esta p?gina ten?is algunas muestras. A veces he visto pansori en Duson/Arirang, pero me daba risa, junto con la ?pera chicna, pod?a ser un highlight de una sesi?n de cochambretv orquestada por el Javi. No sab?a de qu? me estaba riendo. En la comunmente llamada Corea del Norte -Rep?blica Democr?tica del Pueblo de Corea- el Pansori se perdi? gracias a que el Preseidente Kim Il-sung opinaba (en 1964) burradas como estas: «Pansori can neither excite the people nor spur them into a fighting mood. It-s just inconceivable to urge troops to the battleground with pansori. In addition to its being the tunes of ancient noblemen, southern chant are unpleasant to listen to. This totally contradicts the natural sounds of the human voice. Koreans innately have beautiful voices, but it is unpleasant to hear pretty girls squeak while chanting pansori.» Sin existir conexiones, las similitudes entre el hip hop y el post-rock con el pansori son evidentes al o?do. En la pel?cula de ayer, hubo al menos dos canciones donde el fraseo se acercaba peligrosamente al del rapeo. Me pareci? incre?ble. Curiosamente, en la t?cnica del pansori se combinan tres elementos: el sori (cante propiamente dicho), el pallim (la expresi?n corporal) y, atenci?n, el aniri (la recitaci?n). Tambi?n hay, por supuesto, mucho parecido con el cante flamenco. Es m?s, existe algo parecido al jaleo de los m?sicos hacia el cantaor, que es el chuimsae, Son las llamadas de coraje que el tamborilero hace el cantante pero a la vez sirve tambi?n para excitar a la audiencia. Hay incluso quien lo relaciona con el aranb?.
Una de mis escenas favoritas Bueno, despu?s de tanta informaci?n, supongo que ya sab?is lo que he estado haciendo toda la ma?ana.
-
Categoría de tontas (en la gloria del db)
Llegamos la Carolink y yo muy contentas al Caf? de la Palma despu?s de 20 minutos buscando un huequito para aparcar la cucaracha y habi?ndolo encontrado en la calle Reyes. Sobre tanto arriba y abajo comenta la mencionada en su blog: «Lo mejor vino despu?s. La comida se prolong? con copas y eran casi las siete cuando pude discernir que, ya que estaba, me quedaba en Madrid, que el pedo que llevaba mejor continuarlo, y que despu?s empalmar?a con la sesi?n de Carmona y Caballero Djs. Decid? que Elena no deb?a hacer tantos trayectos sola (deb?a llevar y recoger a Aldo, que pinchaba en Torrej?n, ay, ser la compa?era de un dj d?scolo) y me encaram? a su todoterreno-four-wheels-traction. El cual hube de conducir, a eso de las cuatro de la ma?ana, porque Elena y Aldo se eternizaban en el bar y hab?amos aparcado en segunda fila, impidiendo el paso a un voluntarioso ciudadano de Torrej?n que, con m?s alcohol corriendo por sus venas que por las m?as, quer?a pegarme por estar all? estacionada.» Entramos, digo, en el reducido espacio del Caf? donde se celebran conciertos, siendo este el ?ltimo acto de la fiesta de primer aniversario de la revista Era (la revista gratuita que menos le gusta a V?ctor Lenore, por si acaso alguien no cae) y lo hago tocada con mi gorra aNti (?viva el embrutecido Ti!) m?s que nada para declararme fans. Y en esto que estamos llegando a la primera fila cuando veo una mano que me arrebata la gorra y yo me vuelvo y ya no s? qui?n ha sido. A los pocos segundos me doy cuenta que no ha sido una broma de un conocido sino que me la han ROBADO DE MI PROPIA CABEZA. As?n que:
T?, CABR?N, DEVU?LVEME MI GORRA INMEDIATAMENTE: Apdo. de Correos 24040. 28080 Madrid. A parte del hurto, el trozo de sesi?n, como dec?a ayer, fue tirando a lo grandioso. El problema es que habiendo estado all? Conrado del Toboso, no me veo yo con fuerzas de superar esto, posteado como comentario en la web de los ?nclitos CyC: «El chou fu?… sencillamente maraglioso. La coreograf?a del ninfo Carmona, querub?n de los platos, nen?far del vinilo, apol?neo capilar, baluarte en vida de la belleza consuetudinaria patria y fronto boy de oro, c?mo nos cegaba con sus placas Platoon, escogidas tan acertadamente para deslumbranos. Perdimos muchos hombres en Vietnam, s?… No ten?a una experiencia est?tica de este calibre desde que vi la foto de Caballero y el Ni?o Campana en la piscina del alcohol. Y qu? de las miradas de acero azul que nos dedicaba Caballero a nosotras, sus perras, postrado en su pedestal s?nico, en la gloria del db, evolucionando su balanceo entre bombos y scratches, por aqu?, por all?, por la derecha, por la izquierda, shiuuu, shiuuu. Uh… a?n siento una explosi?n de armon?as perfectas en el yunque cuando pienso en ello. Y duele de verdadero amor. Los que se lo perdieron, no lo saben, pero en una parte de su alma ha comenzado una imparable necrosis cuya cura atesoran mis loados C y C. Al final de sus cadenas.» La ma?ana del s?bado transcurri? recobrando sue?o y mirando discos. Fui con Carmona a Del Sur y Dios, qu? triste. Estanter?as medio vac?as, saldos a precio de novedad y ning?n disco nuevo disponible. Habl? con los Javis y… est? claro que la cosa est? muy chunga. Nos encontramos con Paco de Mastertrack, disco en mano para que Carmona se lo diera a Vidal y, ya al l?mite de la hora de la comida (empanadas all? vamos!) pusimos rumbo a la ciudad complutense donde Arancha nos esperaba con primero silencio y luego grandes risas, Carolina mucha tarea por delante y Jorge un hambre feroz. Pero qu? calida casa. As? cuenta Carolina: «Por la tarde, hicimos comida en casa, a la que acudi? Vidal (qu? cara la suya), Aldo y Elena (foto del mes en carolink-s fingers, la subo despu?s). Elena me ech? una mano en la cocina, merci ? elle. Almuerzo a horas poco burguesas: despu?s de las siete, para ser exactos. Empanadas que nos dejaron con la miel en los labios (no es conveniente cocinar cosas as? con resaca, he de ponerlo en mi libro gastron?mico).» Hicimos empanadas, las comimos, terminamos con un chupito de absenta y yo con dos tazas de caf? para conducir buenamente sin problemas. Volvimos a Madrid y comenz? la gran tarea nocturna, primero para aparcar y despu?s para reunir a un gran grupo disperso: no lo consegu?, o s?lo a medias. As? que aprend? bastante de esto. La noche acab? en el Cock, Martini Vodka en la mano, coincidencias, algunos sabores y otros sin sabores. Pero siempre provocativo, procaz, poco profano, proficuo y algo proceloso. Y ayer, antes de salir de casa, escrib? el post anterior, «Categor?a de listas», un tonto juego de palabras propio del Festival del Humor y un tanto condescendiente (con la amargura, la depresi?n y la tristeza). C?mo necesitaba ayer salir –because I want to see people and I want to see lights– y absurdamente recuperar, con un par de instantes bast?, las fuerzas y esa chispa rara, amorfa, que es «la gana». Como d?bil estaba, cuando llegue al punto de una discusi?n donde deb?a exponer el futuro para el sello, para la m?sica, mi entusiasmo, etc. me v? atac?ndome a mi misma, mi enemiga estaba dentro de mi propio cuerpo, argumentando por mi boca porqu? no quiero seguir con este lastrante papel de intermediario. No es que no tenga ideas. Las tengo. Quiz?s es una pena que, precisamente yo que las tengo, no quiera llevarlas a la pr?ctica, que no tenga gana. pero hay lo que hay, como cuando tom? la decisi?n de dejar el trabajo de la oficina. Porque ya no soportaba ser m?s una oficinista. Yo no quiero creer que estoy aqu? para ser un intermediario. Ni siquiera aunque, parad?jicamente, haya elegido la profesi?n paradigma de la intermediaci?n: el periodismo.
foto archivo -
Categoría de listas
Voy a tener que empezar a hacer listas de por qu?s. De por qu? en los momentos de euforia me parece un gran idea hacer determinada cosa, como llevar un sello, escribir un weblog, tener amigos o salir de casa. No ser?a la primera vez que las hago pero tampoco soy una experta: si una tarde depresiva sustituye a una ma?ana euf?rica y me pilla con la lista a medias, no hay autocompasi?n sino una sarna autodestructiva bien afilada. Ahora me vendr?a bien haber aprovechado una de esas ma?anas. O quiz?s es la resaca de un fin de semana intenso que me hizo desgastar un poco m?s los primeros 30 kil?metros de la Nacional II. En Torrej?n de Ardoz conocimos el Rhumba Bar. Aldo pinch? all?. Habl?, ya al final, con un chico que le?a mi weblog (?hola!), encontrar?is un comentario suyo en el post anterior. Hablamos un momento sobre D?cima V?ctima. Carolina y yo corrimos arriba y abajo para disfrutar, si quiera un rato, de la sesi?n de Carmona y Caballero. Si quiera Beyonc?. Si quiera Justin. Si quiera The Postal Service. No s?lo carg?bamos con nuestros cuerpos. Tambi?n con el d?a de celebraci?n navide?a del FIB, y con las copas en La Ida. Yo llevaba poco alcohol, casi dir?a que nada, pero me sent?a como si s?.
-
Cito a Valentín, para empezar
«Garabatos en La libreta de las ideas: “Matar a mis ídolos: Cobain – Onetti”, “Por qué el cine es mejor”, etc. “Geografía secreta o palabras privadas de las bitácoras”. Ésta podría ser interesante. Habla de cómo los escritores de bitácoras nos escribimos entre nosotros, de esa red opaca pero real que se prolonga en las entrañas de nuestros respectivos discos duros, a veces tan distantes. Ésa sería una bitácora interesante de leer; una donde no se habla en voz alta para que te oigan todos. Hay palabras de pasión o de compromiso en las bambalinas de este ajetreado circo de Internet. Pero, sobre todo, palabras de complicidad. Yo te entiendo. Las rarezas nos buscamos entre nosotros, nos comunicamos en nuestros lenguajes codificados. Esta world wide web es quizás más fascinante que la oficial, por secreta. Se apoya en la confianza personal y en la privacidad. Es una telaraña de palabras susurradas.» Es de hace unos días, del 2 de diciembre, pero no he podido evitarlo, porque desde ayer me ha dado por hacer estas cosas. Este mismo escritor posteaba aquí el otro día que echa «de menos el sexo en las bitácoras». Yo ayer hice una búsqueda (hasta que me harté de que ¿el adsl? ¿la memoria? me hiciera imposible manejar el weblog) de palabras claves en el robot del blog. Y me sorprendí: sólo 6 post acudieron a la llamada de «sexo», 5 a la de «porno» y ninguna a «follar». O escribo mucho menos del tema de lo que me creo o ese robot anda cojo. A menudo tengo que evitarlo porque me da la impresión de que todo son rodeos para hablar de lo mismo.
-
Más de culto que realidad comercial
La frase del título la dijo ayer Tomás Fernándo Flores en Siglo 21 (joder -con perdón- que paranoia me ha entrado cada vez que menciono un nombre aquí) en Siglo 21. Repito, que es muy buena y es textual: «más de culto que realidad comercial». Esto define ese concepto de realidad (la mía) que siempre quiero abordar y nunca sé cómo. Claro, el culto no es en verdad real, es más bien la consecuencia de un acto de fe. En cambio, lo que es real es el mundo comercial. O sea, que Belle » Sebastian sea el grupo más grande del pop actual es una cosa de culto (no sé si religión o cultismo) mientras que lo real, la realidad de todo el mundo, lo que es DE VERDAD, es Maná. Y ASÍ PERVIVEN LAS COSAS en el subconsciente de Tomás Fernando Flores y en el de otros cientos como él. Vengo del Café Moliere, un lugar que poco a poco se va ganando la placa de local COVECABE. No se crean que es algo tan fácil de obtener. Y mis amigos. Tener a alguien tan cerca. No pensé que podría ser algo tan importante. Ayer nadé, en la piscina del Moscardó. Ticando por vez primera ese bono que ya criaba telarañas en la estantería. Los que lean el weblog de Nico ya sabrán alguna cosa sobre esa piscina. Pero para mí era mi primera vez. No sabía dónde estaba la piscina y un señor fue el encargado (le obligó la guardesa, demasiado perezosa para darme indicaciones: «puedes seguir a este señor, que también va a la piscina») de guiarme hasta allí. Señor: ¿Es tu primera vez? Elena: Pues sí. Señor: Muy bien, pues ya verás que hacer ejercicio es muy saludable. Elena: Eso dice mi médico. A ver qué tal. Señor: Claro que sí. Está muy bien. ¿Sabes nadar o también tienes que aprender? Elena: Psssccché. Malamente. Señor: Bueno, pues a ver. Ahí está tu vestuario. «Mi» vestuario lo es también de ocho mujeres más que se pasean a pubis descubierto entre las duchas, perchas, bancos y taquillas. Se quejan de que hace frío, se quejan de que las taquillas no funcionan y se tragan las monedas, de los robos y los secadores de manos que tiran mal. Creo que lo he traido todo pero al observar a las otras me doy cuenta de que me falta algo esencial: las chancletas. A punto estoy de volverme a casa, ante la horrible imagen de setas y hongos creciéndome entre los dedos de los pies. Intento pisar el suelo lo menos posible, camino por ahí dentro de mis Puma. Identifico tos tipos de mujeres: A) Señoras viejas entre 50 y 60, de pubis poco poblado y músculos dificilmente recuperables. Pequeñas, encorvadas. Expertas conocedoras de la rutina de gimnasio. Lentas, muy lentas. B) Mujeres cuarentonas, fibrosas y espigadas, trabajadoras liberales o liberadas amas de casa de maridos en posición media-alta. Se visten y desvisten rápidamente. Tratan al Tipo A con superioridad. A las doce de la mañana yo no encajo en ningún tipo, así que paso entre 5 y 10 minutos sentada en un banco del vestuario, sin atreverme a dar el primer paso. Me siento más o menos segura, en mi papel de observadora, hasta que me quito las gafas. A partir de ahí, todo es confuso. Una miope-astigmática, ¿qué ve en una piscina? Bultos. No valen las gafas, mucho menos las lentillas. ¿Qué vemos? Una inmensidad azul y bultos que vienen y van. E incluso bultos de los que no sabrías decir si vienen o van. Cuando me mezclo entre la población mixta me doy cuenta de que entre los hombres la tipología varía. Ellos son jóvenes. Como mucho llegan a los cuarenta. No usan esos ridículos gorros (con el mío (azul, me lo dejó Juanjo es un color bonito pero) no puedo evitar sentirme una payasa) y sus cuerpos, a mis ojos incorrectos, aparentan torneados, esbeltos. La mayoría parecen universitarios, quizá deportistas profesionales. O si no ¿qué? ¿Qué hacen esos hombres tan en forma, esas musculaturas sensibles, ociosos a las doce de la mañana? ¿Habrán dejado también su trabajo en la oficina de un Festival? ¿Serán todos traductores freelancers trabajadores caseros necesitados de un desahogo físico? Hago ocho largos mantrechos, En el octavo el corazón me bombea más de la cuenta. Pienso demasiado mientras nado. No respiro. Intento concentrarme en los azulejos: «qué azules que son», pienso. Luego mira al cuidador, lee una revista pero me lo imagino mofándose de mi estilo. Mofándose de las viejas. Mofándose de las piscinas y de los ratos de ocio. Pensando en tirarse a su novia, en acabar su carrera de Económicas, en conseguir cualquier trabajo mejor. Pienso si le gustaría estar en la playa y ser un vigilante. Pienso en New Order. Pienso demasiado. Octavo largo: señora, ¿me deja salir por la escalera? ¿Sigue ahí mi toalla? Este bañador se me pega a la tripa y me veo enorme, yo pensé que me disimulaba mejor. De un momento a otro me encuentro con mi casera, y encima le debo tres meses. Si me ve aquí pensará que estoy en paro. Y en realidad lo estoy ¿o no? Ese chico me suena. Ese también. Bueh, sin gafas no hay manera. Me seco. Me pican los ojos. Tengo sed. El cloro se ceba en mi dermatitis. ¡Ja! Hice ocho largos. Vine a la piscina. No pasó nada ridículo. Salvo yo. Que soy una ridícula. Y esto lo pienso de vuelta a Béjar, vía Pilar de Zaragoza. Compro agua. Vuelvo a casa. Me ducho. Hago una crema de calabaza. Me la como. Voy a la Tintorería Galaica (me gusta tratar con gallegos). Me encuentro con el fotógrafo Javier de Agustín. Departimos en la calle. Voy a la Óptica Garlens. Voy a la Filmoteca. Compro una entrada. Me tomó un café. Llega Héctor. El Embajador no llega. Ni los directores. ni la comisión, ni Hon-Cho. Ni nadie. Vemos la película. Pippermint Candy. A Héctor le gusta más que a mí. Cenamos en Artemisa. Riquísimo. Y una cerveza en el Café Moliere. Y llego a casa. Hablo con Aldo. Cuelgo. Miro el correo. Desconecto. Hablo con Aldo. Y llamo a Nicholas por teléfono. En Atenas son dos horas más pero él aún está despierto. Hablamos de muchas cosas pero sobre todo del futuro. Me desvelo. Me conecto. Os escribo. Me voy a la cama.
xxx Blogger-s highlights: «La Operación Retorno no es, nunca es, regresar a los metros cuadrados de temperatura óptima que nos cobijan todos los días laborables; es, sin duda, lo otro, regresar de cuando en cuando, sin espesores, sin ataduras, al lugar que me vio crecer.» En Carolink-s Fingers «El lunes me largo a Tailandia» En Una y no más Santo Tomás. «he decidido mandárselo a Caballero que es, claramente, el intelecto de la pareja, siendo Carmona claramente el sssssexxxxxxooooo de entre los dos (cuestion de tamaño, Caballero).» En Carmona y Caballero Punto Net. «Dos coches se incrustaron uno detrás del otro delante de la pizzería. (…) Yo conducía la moto bajo la lluvia y, para sobrellevarlo mejor, pensaba en mujeres desnudas». En Diario Agorafóbico. «Esto que estás leyendo (?) es un blog de cocina. Para aclarar posibles confusiones, he de añadir que es un blog de cocina vegetariana; ya que YO soy vegetariano». En Sopa de Ajos. -
Requiem por un sue?o
Hoy he visto ?Requiem For A Dream? de Darren Aronofsky (no os perd?is la web, otro excelente trabajo del estudio londinense Hi-ReS!). Una pel?cula que quer?a ver desde hac?a mucho tiempo aunque los consejos de mis amigos hab?an postpuesto este d?a. Me hab?an dicho que era demasiado intensa y yo nunca me encontraba con buen cuerpo. ?Resultado? La he visto hoy dos veces seguidas: la primera subtitulada y la segunda con los comentarios del director sobre la banda sonora. ?Uf! La historia (la m?a, no la de la pel?cula, ni que fuera Joan Pons) comienza en el videoclub La Boutique del Video, ese rinc?n del frik guindolerista (nos reconocer?s porque volvemos a casa apresuradamente con una funda de dvd rosa bajo el brazo) con una segunda planta porn?grafa y una selecci?n de acci?n-drama-comedia un tanto escasa. ?Por qu? ser socio, entonces, de la Boutique del Video (llamada en realidad, y seg?n su r?tulo, HECME VIDEO) y no del Cinebank? B?sicamente por dos conceptos: el olor y el due?o. Un cajero autom?tico de pel?culas NO es un videoclub, por m?s que la comodidad del ?abierto 24 horas? nos seduzca. No es lo mismo recorrer el cat?logo de g?neros sobre una pantalla t?ctil que arrastrar los pies lentamente por las baldosas del local, intentando acostumbrar el olfato a ese aroma de pl?stico y cintas. Llegados a este punto, mi mayor preocupaci?n es: si el 80% del fondo de cat?logo es ya DVD, ?por qu? sigue oliendo a cinta magn?tica, a carcasa? Todos los videoclubs del mundo huelen igual, desde Ribagorda ?donde mi padre alquilaba las pel?culas en Beta y hab?a estanter?as a las que no me llegaba la vista y un cuartucho en el que no me dejaban entrar- al Videomovie 3. Y con la excepci?n de los Blockbuster, que no huelen a nada.
Y el segundo punto de distinci?n es el due?o. Es un g?nero en s? mismo. El de la Boutique de Alonso Heredia es un chaval joven de esos que se creen list?simos porque se han visto todas las pel?culas que alquila en su videoclub. Est? mosca conmigo porque en tres d?as he alquilado ?Adaptation. El ladr?n de orqu?deas?, ?Spider? y ?Requiem por un sue?o?. Creo que ha confirmado sus sospechas cuando hoy he preguntado por ?Pi? e ?Inseparables?. Sin querer preguntar (ya sabemos que es del tipo de los que se las saben todas) ha afirmado ?a ti te gustan las pel?culas? raritas?. Para no discutir le he dicho que s?. Y ?l ha continuado arm?ndome la cr?tica de la cinta que me estaba llevando: ?a m? no me gust? esa, es que es una pel?cula que no. Es de esas que s?lo le puede gustar a los que sepan mucho, mucho, mucho pero mucho de cine. O sea, a m? me gust?, pero no. No demasiado. O para los que le gustas las pel?culas raritas? t? ya me entiendes?. Y tanto que le entend?a, mientras arrastraba mis zapatitos por la estanter?a ?Drama? le escuchaba hablar con un cliente. Intento reproducir lo que recuerdo: Cliente: Me vas a matar, la culpa ha sido de ella, que vino una amiga y se quisieron poner a verla y luego no se acordaron de traerla. Due?o: Pues ahora tienes que coger y decirle a ella que te d? el dinero del d?a de retraso. Cliente: Ya t?o, es que no veas como son. Due?o: Las mujeres son as?. Todo les da igual. Van a lo suyo. Cliente: Hagas lo que hagas, son, joder, es que es muy duro, t?o. Due?o: Mira, hay que hacerlas escarmentar, porque es que todas son igual ?sabes?, todas, de verdad. T? lo que tienes que hacer es alquilarte tus pel?culas, te las ves solo y no le dices nada. Y entonces vienes y las devuelves en su d?a. Pero no le digas nada porque entonces ya la has cagado y querr? hacer su rollo. Cliente: S? t?o, tendr?a que hacer eso pero ?qui?n las enga?a? Se meten en todo. Due?o: S? t?o pero t?, mano dura. T? imp?n tu rollo, que aunque ella lleve el suyo, pues luego ya veremos. Y a m? me van las pel?culas raritas. Voy a ver si impongo mi rollo, o algo. Ahora el Due?o de la Boutique del Video pondr? el nombre de su negocio en Google, llegar? a mi weblog y me expulsar? de su club, retir?ndome el carnet de socio para siempre. Me ver? obligada a alquilar en el Cinebank o a regresar al Blockbuster de Manuel Becerra.
Imagen (in?dita) del Video Movie 3. ?Video Movie 4 en la calle B?jar ya!xxx If you give an advice to people who wish to start to design, or those who have already been doing, what would you say? Do what you believe in. Find a voice inside yourself. Try to find inspiration everywhere.xxx La navidad tiene sus cosas, sus momentos y eso (momento Vuelve a Casa, momento ?Qu? le Compro a mi Madre?, momento Odio La Navidad, momento Otra Vez las Luces en Callao). pero entre las cosas, la mejor de ellas, es el calendario de Juan Berrio, que se presenta esta noche en esa miniatura m?gica que es Panta Rhei. 19:30. Obligatoria la compra, un a?o no es un a?o si no pasas los meses conun calendario de Juan Berrio. -
Al otro lado del espejo
Ayer soñé con un jardín en forma de laberinto situado dentro del Camping de Valdemorillo. De los setos que forman las calles cuelgan multitud de lienzos. Algunos creía haberlos pintado yo. Antesdeayer soñé que mi madre estaba convaleciente en una cama, muriéndose. Hasta que se iba del todo. Y antesdeantesdeayer soñé lo siguiente: Sinnamon ha comprado el FIB. Es el jueves de Benicàssim y me estoy paseando, relajada, entre el público, como un asistente más, reconociendo el nuevo recinto, que es gigantesco, varias veces más grande que el actual. De pronto, recuerdo que yo estoy ahí para trabajar, para hacer el Fiber y que [como ocurre en casi todos mis sueños sobre lo mismo] descubro de golpe que no he preparado nada. Salgo corriendo en busca de la carpa de prensa, donde se ubica siempre la redacción de la revista. Como la arpa de prensa está pegada a una de las salidas, el Acceso Sur, decido rodear el recinto por su perímetro, en lugar de ir por dentro. Ahí descubro que es aún mucho más grande de lo que imaginaba. El Fiber no está donde lo solíamos poner. Pregunto a las decenas de personas que pululan por la zona de producción. Nadie sabe. Según me voy adentrando en el recinto consigo que me informen de que tengo que entrar en un circuito para llegar al Fiber. Hacer un recorrido que me llevará «dentro». «Dentro» es muy dentro. Consigo adentrarme gracias a una escalera plegada en medio de un angar, una escalera de hierro amarilla que hay que subir para poder bajar a una especie de inframundo. Un submundo secreto y extraño, también repleto de gente, trabajadores del FIB en su estómago, en sus cavernas. Tumbo mi cuerpo en una cinta de rollos que giran y me transportan, me deslizo por agujeros, entro por puertas secretas, tengo que superar pruebas y acertijos. Llego a un pasillo que da a una habitación con puertas abiertas. Una mujer nos hace esperar hasta que la habitación se libere un poco. En ella hay parejas de mujeres con mujeres, sobre todo, y de algunas mujeres con hombres follando de pie, despacio, todos desnudos y todos sudando. La mujer me informa de que es una habitación para relajarse y añade que es obligatorio pasar por ella para llegar allá donde cada uno se dirija. Las personas del pasillo nos miramos de reojo. Somos seis mujeres y dos hombres, hemos de emparejarnos antes de entrar. Una chica morena y yo comenzamos a mirarnos.
[Luego sigo, he alquilado «Spider» y voy a verla ahora…] Mientras nos aproximamos y nos observamos con mayor descaro el grueso de gente nos quita nuestro lugar justo al lado de la habitaci?n, nos han desplazado hacia atrás. Y lo hemos permitido. Llega Aldo, no sé de dónde sale pero está aquí para rescatarme, dice que no es neccesario seguir el camino que me obligan a llevar para ir al fiber. Me coge y me empuja por una puerta pequeña que no habia visto antes. Al otro lado hay un aparcamiento. El tiempo fuera es gris y lluvioso. Una vigilante viene hacia nosotros con intención de hacernos daño, se comporta de manera no emocional, como si fuera un videojuego. Escapamos entrando de nuevo por la puerta y ella no nos sigue, continúa recorriendo el patio. Pienso, en el sueño, si no estaré jugando a una videoaventura del FIB, en lugar de estar en el FIB. Calculamos cuando es un buen momento para salir y lo hacemos. Corremos. Saltamos una valla. Seguimos corriendo pero llegamos al mismo angar del que partí. Me doy cuenta de que no ha servido de nada abandonar el camino que la organización me obligaba a seguir, ahora ten?a que volver a empezar de nuevo. Cuando subo otra vez aquellas escaleras de hierro tengo que sortear a un mont?n de personas sentadas en los escalones, que de pronto est?n forrados de terciopelo y moqueta. La gente no se mueve y voy metiendo los pies donde puedo. Como llevo medias y falda, me doy cuenta de que la gente mira hacia arriba cuando paso y que me est?n mirando las bragas. Una chica se enfada conmigo porque paso por encima de su novio y ?ste me mira. calmarla le digo que ?l no me interesa, que no me interesa nadie, que s?lo quiero buscar el Fiber porque tengo una revista que hacer, que encontrarlo es lo ?nico que me importa en el mundo. Seg?n digo estas palabras caigo en la cuenta de que quiz? ya es demasiado tarde: el Festival sigue transcurriendo ah? fuera y nadie est? esperando una revista. Es m?s, ni la he preparado, ni puedo improvisarla otra vez; he perdido muchas horas buscando. Me desv?o del camino cuando distingo la zona de stands, la feria. All? me encuentro con Jose, el due?o de Sinnamon y ahora director del Festival. le pregunto, gritando, qu? hora es. ?l contesta que las nueve de la ma?ana y yo, fuera de m?, le digo si sabe que llevo desde el d?a anterior por la tarde buscando la redacci?n del Fiber, mi lugar de trabajo, en el recinto y que no s? d?nde la han metido. Que por su culpa ya nos e puede hacer el peri?dico de ayer ni de hoy. ?l est? muy tranquilo, casi sonriente. Aldo aparece por detr?s pidi?ndome calma pero yo contin?o vomitando chillidos, a lo bestia. Jose contesta que ahora las cosas son diferentes, que han cambiado, y que en realidad prefiere que se haga «otra cosa». Sugiere un suplemento gr?fico con algunos chistes, que lo saquemos a color el domingo, «a la gente le gustar? mucho m?s». Me doy la vuelta y echo a andar, pensando que tiene razón. Camino un poco m?s y me despierto. Por supuesto, lo apunté todo por la mañana. De hecho, ya lo había olvidado, me ha sorprendido leer mis notas. Este post está dedicado a los bloggers valientes que cuentan sus sueños públicamente. O al único que conozco, vaya. Y de paso, una segunda dedicatoria para aquel que haya conseguido llegar al final sin saltarse una línea. post-post 1: Jarl! Menos mal que existe Internet y así no he tenido que despertar a Juanjo(*) a la 1:56 de la noche que son, para que me explique qué es un cliffhanger. Yo, la paleta. ¡Ese Bartual! ¿Ya de vuelta del turismo cartunista-cinematográfico? post-post 2: Ya ha pasado (admitiremos lunes festivo como parte de la semana pasada) la primera semana fuera de la oficina. Con cierto trasiego. Una agenda que muta y a la que no hay manera de ceñirse. Películas. Cinemad (ver una peli de Santo a las doce de la mañana, ¡insólito caso!). Caf?s sin sujetarme a horario y ese Marcelo Panozzo, una se emociona r?pidamente hablando con ?l. ¿Lo peor? La placa de hierro dolorosa del pasado invierno ha vuelto a instalarse en mi craneo. (*) ¿Alguien le ha visto hoy SALIR POR LA TELE?