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  • Eeerrrggghhh

    Llego ahora mismo del concierto de las Client, en Arena. Han estado mejor que en Benicàssim, más calientes. Después ha pinchado Andrew Fletcher durante muy poco rato, realizando un set vergonzosamente previsible que comenzó con ´´Blue Monday”, siguió con norecuerdoqué (¡Fran! ¿Qué era?), prosiguió con Erasure, un asomo de “Billy Jean”, una remezcla de “Personal Jesus”, “Dreaming on me”, alguna cosa más que me dejaré, Billy Idol y, para terminar “I just can’t get enough”. Javi estaba cagando verde, absolutamente indignado, “ahí se sube cualquiera”. Yo le decía que ser fan es lo que tiene, si en lugar de ser un miembro de Depeche Mode (“el pelele de Depeche Mode”, como dice Molina) fuera de otro grupo, no sé si me habría quedado para ver al personaje arengar a la multitud “reach out and touch faith”. Voy al grano. Cuando llego (tarde) me encuentro en la puerta a Greta, a quien conozco porque suele trabajar en el FIB y ahora lo hace para Sinnamon. Es la road manager de la gira. ¡Estupendo! En el bolso llevo un objeto para mi momento-fan. Le pido que me ayude. Se lo enseño. Es el libro que escribí sobre Depeche Mode y que publicó La Máscara en 1999. El libro que debí haber llevado a Benicàssim y me olvidé. El libro que ya está firmado por Alan Wilder. Al acabar la sesión del Fletcher me busca y me lleva al camerino. No sé si lo he dicho aquí alguna vez, no me gusta estar en camerinos, ni cuando tocan amigos míos. Y en el FIB sólo lo he hecho con Pizzicato 5 y porque estaba con Josec y era la única manera de llegar a ellos. Me parece un lugar y un momento demasiado privado. El caso es que ahí me meten, con las Client A y B (ya sabéis, la de las “Stars” y la esposa de un famosísimo label owner) y el número 3 de mi grupo favorito. Yo, que de natural, en castellano, cara a cara, me expreso con el culo, en inglés ya es de pena. Así que la (ridícula) situación transcurre así: Elena: Do you remember me? I work at Benicàssim Festival, we met there. Andy: Oh yes! You have a great festival. E: Really? Thank you! A: Yes, and we were talking about it before. I told you that (le dice a Greta), didn’t I? E: arrrrhhhh… Ahí ya comienzo a trababarme, el caso es que Greta le dice que tengo algo para él, pero en realidad no es para él, claro, porque no se me ha ocurrido (seré imbécil) traerle una copia, sólo la mía. Así que saco el libro que tenía escondido en la espalda y le digo: E: I wrote this book. It’s a Depeche Mode biography,… or something… A: Oh! And it’s says bad things about me? I don’t speak Spanish but I have a lot of friends who can translate it for me. Me río, claro. Me rasco la nariz, digo: “sí, sí, bueno, je, je”. Y en esto me doy cuenta que cree que el libro es para él porque es lo que dijo Greta y porque aunque yo he pronunciado “wrote” igual él ha entendido “brought”. Maldición. E: Well, this one it’s not for you, this is my copy. I’d like if you could… A: It is NOT for me? Oh! E: Errrggghhh…I’m sorry… is that… I don’t… copies… eeerrrgghhh… could you sign it for me? Pero, y no aprenderé nunca a pesar de la cantidad de veces que he dicho ese verbo, en lugar de “saign” pronuncio “sign” y como sufro dislexias pues me sale más bien “sing” (igual que no se decir “to ask” y me sale “to aks”). Así que mientras sigue ojeando el libro yo ya pienso de todo y me muero de los nervios. Le cuento que está firmado por Alan Wilder y que él escogió la foto sobre la que quería firmar, por si él quería hacer lo mismo. Le enseño la foto y él se fija en Dave Gahan. A: He looks like God, in this picture. E: But he isn’t. A: No, but he looks like. Yo, en realidad, quería hacer una broma. Porque es verdad que Dave Gahan lleva estética Jesucristo pero es la época del Songs Of Faith and Devotion, cuando Dave está peor y casi se muere y es el punto álgido de su fama y es posible que se creyera Dios. Por otro lado, un fan de DM cree que Dave y martin son un poco minidioses y ahí estoy yo, con entonación entre afirmativa e interrogativa haciéndome la guays y diciéndole a Andy Fletcher “pero no es Dios”. Qué graciosa. El caso es que cierra el libro y me lo devuelve. Dice que antes tiene que asearse un poco. Se mete al lavabo y todos le oímos orinar, una larga e interminable meada. Yo ya no sé dónde mirar. La puerta no está cerrada del todo. Es un momento totalmente “embarassment” en el que ya no sé qué hacer por que la Client esposa de (que por cierto, se la ve mayorcita pero es guapísima) dice algo así como que se tienen que cambiar y tal. Miro a la pared. Charlo un poco con esta última Client sobre Benicàssim. Client: Did we meet there? E: No, no. I work at the Press Department.. Into… inside… eeerrghhh… Cuando sale el hombre va hacia su bolsa de discos, que está a mi lado y abre una bolsita de plástico que tiene dentro. Saca un cepillo y pasta de dientes Licor del Polo. Pienso, “¿dónde he visto yo esto?” Vuelve al baño. Sa laba los dientes. Sale del baño. Va a la bolsa, coge un desodorante y, en medio de la sala, se sube la camiseta para refrescarse el sobaco. Me pongo aún más roja. Me digo, “mira a tu pared, que ahí estás mejor”. Han debido de pasar diez minutos desde que entré. Al fin está preparado. A: Now, I’m clean. E: Great, then, good moment for… errrghhh…To sign… errrgghhh… that. Mientras busca la página y decide que va a firmar la misma foto que Alan le digo: E: You know that we want you, Depeche Mode, for Benicàssim? That we REALLY want you… A: Yes, yes, I know. But it’s should be for the eleventh. E: Wow! (¿”wow”?, ya me vale) You remember that, the edition… A: I know “Tenth” sounds better than “Eleventh” but we can’t because we are going to record a new album and we won’t touring… Etcétera, lo que ya sabemos. Porque también nos lo dijo en Benicàssim. Y aquí me lo explicó dos veces. Yo, por mi parte, le quise decir que en realidad hacemos 10 años en la undécima edición y que por lo tanto también es una fecha especial, pero, aunque se rió, dudo mucho que lo comprendiera. Me volvió a decir que teníamos un gran festival, que haría por volver dentro de dos años. Se agachó para darme dos besos (¡iniciativa suya!) y yo me lié con la despedida diciendo: E: Thank you very nice to meet you… eeerrrgghhh. Y al fin salí del camerino, dando saltitos, toda contenta. Llamé a Fran porque “el pelele de Depeche Mode” me había dicho que iba a pasarse por el Home, el bar tributo Depeche Mode. Y así lo hizo. Me dijeron los del bar que lo iban a abrir en plan privado, que me fuera con ellos. Llamé otra vez a Fran pero había apagado el móvil y me daba corte porque la gente que iba sólo la conozco de vista y me veía tomando una cerveza, sola, en la barra, mirando el momento tributo. Por otro lado, según cruzaba la Plaza de España (el Home está allí mismo) pensé que yo había tenido un momento-fan mucho más privado y que no necesitaba ir al Home para nada, y menos sola. Así que giré a la izquierda y me metí en el metro, con mi libro en el bolso. Lo hojeé en el trayecto, cada vez me parece peor escrito, pensé, pero al menos lo he hecho yo.

  • Bejariana

    Mientras decido si voy o no al concierto de Client y, en lugar de colgar unos cuadros, me conecto a ver qu? pasa… Ayer fui con Aldo a la primera noche de Experimentaclub en ese gran lugar que es la Casa Encendida, fundamentalmente para ver a Tarwater pero con la curiosidad picada por Felix Kubin, quien no defraud? en absoluto.

    Felix Kubin Tarwater
    Pero hay muchas cosas que me faltan por contar y no s? si tendr? tiempo ahora. Breve resumen: en Granada com? con Mariano y su novia, Susana. Despu?s, tomamos caf? en un sitio muy bonito llamado Bohemia Jazz Caf? (que es justo lo que su nombre os hace imaginar) y pas? por la tienda de discos que tiene Alfonso de Satelitepop (peque?a pero selecta) antes de poner rumbo a Madrid. Volv? sin ver la Alhambra, s? (para quien me lo siga preguntando), ya lo har? cuando nos la explique Padilla, al igual que la Mezquita de C?rdoba. Volv? de Granada con las prisas de un art?culo por escribir y, nada m?s entrar en Ja?n, me v? inundada por lluvia, viento, niebla y noche. ?Un dif?cil reto de conducci?n pero poca cosa para mi cucaracha! Cruc? el puerto de Despe?aperros a 20 km/h, con Tindersticks y Coil en el radiocassette. Escuch? muchas cosas, fue un viaje muy variado. D? una nueva pasada a la cinta «Elena Cabrera is in da car vol. 2» que me grab? Vidal y, en general, cosas bastante mel?dico-melanc?licas, que le sientan muy bien a un viaje de vuelta. Al llegar hab?a dejado de llover as? que me anim? a sacar del coche el cuadro que me ha regalado Mariano. Har? una foto para que lo ve?is. Lo hizo en el a?o 96 y es bien diferente de lo que hace ahora. Aunque es un poco jarcor, tiene algo que me hizo fijarme en ?l. Es una mujer desnuda, de espaldas y en cuclillas, lleva zapatos negros de tac?n alto y el pelo suelto. Se ve el agujero del culo bien abierto y, siguiendo ?ste hacia arriba, la piel se parte mostrando la columna vertebral. Es una acuarela.
    (He hecho la foto m?s r?pido de lo que esperaba, aqu? est?).
    Cuando por fin dej? la cucaracha durmiendo en el parking, delante del chino a cien de mi calle me encontr?, por fin, con Nico. Ten?a que ocurrir tarde o temprano pero no pens? que tan temprano en el tiempo ni tan tarde en la noche. Di?logo tonto: ?qu? le dices o que le preguntas a alguien de quien has le?do d?as y d?as de su vida escrita por ?l mismo? Me dijo que estaba enfermo y yo le pregunt? qu? le pasaba (como si no supiera de sobra lo de la bronquitis pero en ese momento no me acord?) as? que fue todo un poco raro. Ayer, en el Experimentaclub, tuvimos un segundo encuentro, que no fue mejor (yo dir?a que incluso peor) que el primero. Esto me lleva a abrir un nuevo cap?tulo de reflexiones en la respuesta a una pregunta que mi amigo Puik me hizo al final del verano: «?c?mo influye tu weblog en tu c?rculo de amigos?» Cuando esta parte la tengo clara (hasta ahora), surge el sentido contrario: «?c?mo conviertes en un amigo alguien que lee tu weblog?»

  • Desde Granada

    Por esto es por lo que, precisamente, siempre he deseado un coche. Para estar a 500 kilómetros de mi ciudad y decidir no volver ahora, porque puedo no hacerlo, y coger una carretera diferente a la que traje y ver que Granada está a 220 kilómetros de Sevilla y darme igual, ir hacia allí (venir hacia aquí) y llamar a alguien que sabes que te va a acoger sin reparos. Eso hice ayer, marqué el número de Mariano, de Lost Balance y ahora, una noche después, escribo en mi ordenador (bendito laptomismo) sentada en su salón, del cuál veréis las fotos: paredes pintadas de negro y decoración azul marino, calaveras, candelabros, instrumentos, esculturas de animales, sus cuadros en las paredes (además de músico es pintor y profesor de pintura; ¡tiene 500 alumnas!), el afamado Somnambulist Studio en un rincón y una colección de cds de género (más especializado en trip-hop, derivados y adyacentes no se puede estar). El único problema es que no tiene línea de teléfono, así que tendré que ve a quién le pido el favor antes de abandonar Granada.

    Luego voy a pasar por la tienda de Alfonso Méndez de Satelitepop.com, (¿ tendrá una roseta por ahí?). Ayer dejé Sevilla después de comer con Carmona y Caballero deliciosas tapas andaluzas (rico salmorejo) en un sitio  cerca de los Jardines de Murillo. Despuées de lo que es la alimentación, fuimos a pasear por los mencionados jardines y por Santa Cruz. Un quishllo nos quiso hacer un trueque de la gorra ANTI (que le había quitado a Caballero para hacerme la salvaje) por su visera de camuflaje, que está casi nueva. Explicó que buscaba una gorra así pero que hay que comprarlas fuera, que aquí no se encuentran. Ese Caballero le explicó muy educadamente que, efectivamente, la gorra venía de fuera y pertenecía al merchandising de un tipo que hace «techno embrutecido». Por ese motivo, no podía aceptar el cambio. El quishllo pareció comprenderlo, repitió que, no obstante, su visera estaba prácticamente nueva pero pareció molarle mucho eso de que alguien hiciera «techno embrutecido». El quishllo, el camarero joven del bar Raimundo que dice grasia mi arma y los propios CyC me hacen confiar en que la cosa andaluza encuentra su supervivencia en las próximas generaciones.

    Comimos helado artesano mientras caminábamos (eso sí, me pareció un purito desconfort la canela dentro del helado de tiramisú), despedimos a Carmona ya que debía pasar a modo Ramera para irse a ganar los lerus que necesita para seguir ampliando su bodega y tuve el honor de ser acompañada hasta mi cucaracha por ese que es un Caballero. Durante mi travesía por la A-92 (excelente carretera recién recompuesta aunque poco señalizada) vine escuchando la cinta del aspa a un volumen atronador y Maxinquaye. Un gran viaje y una excelente compañía.

    Una vez aquí, habiéndome ya encontrado con Mariano, sufrí ese irritante caos circulatorio que parece ser Granada en hora punta. Yo pensaba que estas cosas estaban desterradas de las llamadas «ciudades con calidad de vida». Parece que no. Tuve que seguir a la moto de Mariano de un lado a otro de la ciudad y luego salir de esta tres kilómetros hasta La Zubia, donde vive en un piso amplio de un edificio al estilo Melrose Place que le costó, moriros del asco, cuatro millones de pesetas. Después de cenar fuimos a un bar llamado Zeppelin, un sitio en La Zubia donde se hacen conciertos y el dueño es todo un personaje al que se le salen los ojos de las órbitas cada cinco o seis segundos. Fuimos con Javi, amigo y batería de Mariano. El sitio era bonito y grande.

    Pero el descubrimiento de la noche fue la canción Los moteros del grupo jevi El Rincón del Edén (versión maqueta, portada tributo a la naturaleza mítica), después de haber estado pidiendo la canción casi desde que entramos por la puerta. NECESITO esa canción. Y vosotros TAMBIÉN. El cantante es un histriónico falseteador que canta «moteeeeeros, no tenéis perdón, moteeeeeros, me importáis un cojón». Una historia real sobre unos motoristas que le robaron la novia y sobre cómo planea el vocalista vengarse del asunto. Mariano estaba disgustado porque el grupo fue a actuar a un programa de una televisión local granadina y descubrió que habían cambiado al cantante castrato por uno con voz grave, perdiendo así todo su interés. Está pensando en intentar localizarle para hacerle canciones y presentarle a una multi, forrándose con el negocio, en consecuencia.

  • Desde Sevilla (3), ahora s?, por Elena

    El encarnamiento de Carmona (esto es, Vidal Romero) se ha ido a trabajar y aqu? me he quedado yo, durmiendo a pierna suela, como ha de hacer en vacaciones, de las cuales disfruto mi primer d?a, felic?tenme. As? que, solita en Can Carmona, ataco con cierta desesperaci?n su inabarcable colecci?n de discos. En las cercan?as al equipo se han quedado, fuera de su lugar, algunos cedeses que sonaron ayer: Rjd2, Tarwater, Low, Pj Harvey, Atmosphere, Jeff Buckley… Sin duda, en esta casa se vive en una presente banda sonora. Me gusta. Me voy en un rato, no sin antes quedar con Caballero para que me pase unas cancioncitas. Ayer el Jota estaba cerrado, as? que nos contentamos con el Bar Raimundo (donde ponen «las ejores cervezas del mundo», seg?n su r?tulo, con ripio incorporado). Dentro, un partido de f?tbol, jamones, ni una s?la tapa sin bichito y un cuadro de la Virgen de la Macarena. Pero el descubrimiento de ayer, SIN DUDA ALGUNA, fue el Video Movie 3, impresionante videoclub que esconde en su trastienda dos salitas. A la primera se accede corriendo una cortina de tela negra. Dentro, en lo que eran unos talleres parroquiales (los reconoc? al instante -tengo experiencia- por los vestigios de un aquel entonces: los motivos pintados en las ventanas con laca de bombilla) encontramos una sala tem?tica dedicada al porno y decorada ad hoc. En ella se combinan las barbies masoquistas con los cuadros de la virgen, las esposas con las velas y las fotos de actrices, dedicadas, con estampitas de Cristo. Mirad las fotos con detenimiento. La segunda sala, igualmente impactante, ofrec?a como puerta una cortina de cintas magn?ticas. Una ves traspasada, descubres que el tema es lo fant?stico y sus mil subg?neros. Empec? a flipar con la oferta de pel?culas, adem?s de la decoraci?n: p?sters, esqueletos, telara?as… Y las pelis, desde cine oriental para adolescentes, una completa colecci?n de Godzillas, cl?sicos de Santo (?estaba «Las momias de Guanajuato»!), mucha caspa, mucha serie Z, mucho gore, ciencia-ficci?n… todo reunidito all?, y en el ambiente adecuado. Im-presionante. Y el postre:

    C A R M O N A Y C A B A L L E R O PUNTONET

  • Desde Sevilla (2), por Caballero

    Um… Me siento obligado a escribir algo en el blog de la jefa y, blog, pues no encuentro nada demasiado evidente. Pero, claro, va y mira con esos ojos grandes (ayer uno de los colgaos favoritos de Carmona, que no de Caballero, se lo dijo: «Oye, qu? ojos m?s grandes tienes», y ella toda puesta -no piensen malamente- respondi?, «son para ver mejor», y no se not?, no, que lo ten?a ya bien ense?ado y aprendido), el caso es que, volviendo a lo que dec?a, pues que me obliga y aqu? me tienen… Carmona y Caballero se siente felices, s?. Porque acabamos de convencer a la jefa de que «Zoolander» es una de las pel?culas del siglo (no s? si del XX o del XXI, pero de un siglo al fin y al cabo), y quiere participar en lo que es la confecci?n de camisetas al efecto. Nosotros proponemos lo que es de que: «Todos somos Owen Wilson», pero ella ha propuesto «Saca el Owen Wilson que llevas dentro» que, la verdad, tampoco est? lo que es de que mal.

    Y poco m?s, creo. Ahora comentamos la dificultad de salir del personaje que uno mismo se crea y, se lo crean o no, no es tan enrevesado ni po?tico ni complicado como parece. Y es que Caballero me domina, pardiez. Pero soy feliz, as?n que no me de quejar?, no. … Carmona brama -con dulzura, como siempre-: «Ni?os, ?quieren cenar?». La jefa dice que de que no, as?n que bajaremos al «J», una sitio donde, seg?n la misma Elena, se va suponiendo que «las tiran bien tir?s». Dejar? ulteriores comentarios a la misma susodicha, in herself, que adem?s seguro que viene aluego cargada de afotos del lugar… Y ya dir?n, ya, qu? les parece el Video Movie 3. Im-presionante. Se despide con Early Day Miners en el ambiente y todos ustedes en el coraz?n -y los entrepa?os-, lo que es Caballero. Besos..::..Besos.

  • Desde Sevilla (1), por Carmona y Cabrera

    Desde territorio Carmona, escribo ya tarde, reci?n regresados de lo que es la H?spalis Divina. Escribimos Carmona y yo. Volvemos de lo que es la Alameda, ese salmorejo de tendencias donde se concentra la juventud hispalense para lo que es relacionarse unos con los otros.

    En el cap?tulo de reencuentros hemos de destacar uno de lo m?s bizarro. ?Hablamos de Belmonte? ?Con cuantas de todas vosotras intent? ligar en sus visitas a la capital? Chicas, no temais, ya no es el que era. Las responsabilidades es lo que tienen. Ahora es profesor (de dibujo, en concreto, porque Belmonte es Bello Artista), se debate entre acosar a sus p?beres alumnas o dedicarse a la filosof?a. Dif?cil elecci?n, pardiez. Pero s?, s?, no es lo que era este chico…
    El centro de Sevilla es un sitio peculiar. La gente se aglutina pero, a?n as?, no se amontonan. No son tantos como amenazan ser. Carmona insiste en que el centro es muy grande y quiz?s lo que hemos visto es s?lo una peque?a parte. La gente se encuentra y se saluda, igual que en cualquier otra ciudad, pero con m?s entusiasmo. Ser? por que se dan besitos y abrazos. no est? mal este lugar.
    Ser? el calorcito del sur, que nos da por apretujarnos. Digo yo. Bueno, hemos llevado a la jefa (por recomendaci?n expresa de Carolink) a la Antigua Abacer?a y… er… que lo cuente ella. Comimos alcachofas fritas con pimiento rojo, y esp?rragos blancos, y queso torta de la serena, y escalibada y el vino era un tinto.. vi?a… Alzadi (??) (Carmona duda, tsk, tsk, tsk,lamnetable…). Dice ahora (con seguridad): Vi?a Izadi. Y de postre, un delicioso helado de vainilla con Brandy y chocolate negro fundido sobre ?l; al princicpio estaba caliente pero, poco a poco, se enfri? y solidific?. En la boca se volv?a r?gido. er… ummm… bueno, que de luego nos fuimos a lo que es la Alameda, a ense?arle a la jefa eso, la juventud, personajes de calado local como Alberto Palma, CuchiPili, el simpar y muy mariquita Morillo o la Chufa Lis?rgica. Muy bien, muy bien, todo muy agradable, como suele ser (tambi?n apareci? el se?or anciano que toca la trompeta, pero no se dej? de fotografiar, y, lamentablemente, la Pandilla Basura no di? se?ales de vida… un desconfort). S? que todas os pregunt?is c?mo es que son CyC en su h?bitat natural. Pues bien. Son lo que esper?is: meticonas, cotillas, encantadoras. Unas se?oras de su ciudad. Una se encuentra en el lugar adecuado, a su lado. Sevilla tiene ambiente, Sevilla se mueve, chicas. bueno, bueno, pero quede claro que los chicos guapos nos los pedimos Caballero y una servidora mucho antes de que vosotras supi?rais ni siquiera que los hab?a ?eh? que luego pasa lo que pasa y no es plan. Hasta ma?ana, chicas. Firmado: Carmona y Cabrera, a mucha honra.
    La espada laser.

  • Llamamiento

    Esto es para el chico que siente olas: s? que esta no es manera de contestar (no tengo aqu? tu email) pero ahora mismo no me queda otra. Esa es la Farmacia. Vivo en B?jar casi esquina con Francisco Silvela. ?Qu? cosas, no? ?Viva La Guindalera! ?Viva el COVECABE (*)! Uno de sus miembros, por cierto, se va a la India… Y yo, ma?ana, a Sevilla. No os perd?is el weblog, actualizar? desde Casa Carmona. (*)COmunidad de VEcinos de la CAlle B?jar. (S? que no es la primera vez que pongo este asterisco, pero en fin, para los nuevos) post-post: Este d?a, el viernes, fuimos a Cibeles para ver el desfile de La Casita de Wendy, pero sobre todo para o?r las campanitas que hab?a compuesto Pablo (el sin par Padilla). Por desgracia, el mundo de la moda est? muy de moda, y el aforo estaba completo, tuvimos que conformarnos con verlo en la pantalla del bar. En la foto, M?nica y Nacho Saski, y Mamen: Ah, las campanitas eran preciosas. Totalmente de ensue?o.

  • Visit? este lugar en sue?os

    La canci?n de Los Encargados dice «s? que nunca estuve aqu? / o es que quiz? visit? este lugar en sue?os / tengo un exacto recuerdo de aquella vez…» Esta noche, reci?n regresada de una inauguraci?n, escucho en repeat «Silencio», un tremendo disco de ese grupo de Daniel Melero (no dir? m?s que se abre con las impresionantes (y legendarias) «Orbitando» y «Tr?tame suavemente» que Sebasti?n nos ha dejado copiado antes de volver a Buenos Aires. La exposici?n de la que vengo es interesante, a veces, y enorme. Es en el Palacio de Minas, un lugar impresionante, como un hotel, en el que se podr?an hacer cien mil cosas. ?Qui?n lo gestionar?? Fui con Juanjo (y su amiga Elsa y Juan Berrio y su pareja, Loreto) y una vez all? me encontr? con medio Madrid. Ese medio Madrid abulta mucho, como podr?is imaginar, y los pasillos eran estrechos. Tanto me acalor? e incomod? que no tuve ganas ni de sacar la c?mara del bolso. Adem?s, nos toc? esperar mucho rato a que Gallard?n acabara de ver la exposici?n para que las personas normales pudi?ramos acceder a ella. Entre tanto g?nero tropec? algunos amigos, lo cual me gust? mucho: son apacibles las caras familiares entre tanta jaur?a. V? a Mario y Coc? de Ci?lo, a Ramiro e y a Lucas Arraut. Y tambi?n algunos conocidos, como Diana, quien, lo he sabido ahora, ha comenzado a trabajar en PhotoEspa?a de coordinadora de exposiciones (hemos intercambiado tarjetas; estas cosas as?, medio de adultos cosmopolitas me encantan) o los de No (la Josephine y su compa?ero, creadores audiovisuales mucho mejores de lo que siempre supuse, es m?s, ?son muy buenos!, han hecho el video de Ci?lo que llevan en los conciertos y tambi?n alguna cosa para el FIB). Juanjo hizo un coj?n para la salita de La Caja S.T. que es una cosa muy linda y nada moderna (quiz? por eso tan oxigenante) que consiste en cajas numeradas, tem?ticas, llenas de un mont?n de aportaciones de diferentes artistas pl?sticos. Eliges una por el color, tee sientas en el suelo sobre un coj?n y te dejan la caja. Desatas el lazo y empiezas a entretenerte y so?ar con todo lo que tienen dentro. Ayer fue un d?a largo. La tarde comenz? sorteando el t?pico atasco de las ocho de para depositar a Gabriel y Sebasti?n en el avi?n que les devolv?a a Buenos Aires. Me di? tanta pena que volvi? a pasarme lo de todas las despedidas que me importan: digo tonter?as, chorradas. Si esas son las ?ltimas palabras que los amigos en la distancia recuerdan de m?, debo ser una boba en sus memorias. Las odio, las odio, las odio. Nunca estoy a la altura. Les hice una foto desde el coche, cuando no me ve?an, ellos ocupados en colocar bien los bultos en su carrito. La tengo en la oficina, ma?ana la cuelgo. Otra cosa curiosa de los amigos que se van es el runruneo que dejan en tu cabeza, es el de su voz, el de su presencia a tu lado. Como si fuera la melod?a de una canci?n que no me saco de encima, escucho el tono, la entonaci?n, el acento, la voz de Sebasti?n, a lo largo del d?a. «No quiero so?ar mil veces las mismas cosas / ni contemplarlas sabiamente / quiero que me trates suavamente». (*) Despu?s pas? por Canillejas para despedir a mi madre, su hermana Angustias y mi padrino, ya que esta ma?ana se han ido a Coru?a, para devolver a mi t?a a su sitio y preparar la casa de Santo Tom?s para el invierno, durante el que seguramente nadie pase por all?. Y, para terminar el d?a, una deliciosa cena (todo hay que decirlo) y agradable charla en casa de mi amigo V. Puik. Aunque entre los dos fulminamos una botella de muy buen tinto (aunque lo intento no recuerdo cu?l era), pude conducir bien hasta casa, eso s?, despacito, demasiado despacito, por el carril derecho de Pr?ncipe de Vergara. Llegu? al parking, estacion?, sub? a superficie, camin? hasta casa, me acost? y, hasta hace un rato, ?no he recordado que me olvid? en el maletero una bolsa nevera con todas las viandas que me hab?a dado mi madre para que no se le estropearan en su ausencia! ??Llevan ah? 26 horas!! Hasta que no he pensado en un rico queso de cabra que me hab?a envuelto en un paquete no me he acordado… estoy por quitarme el pijama y caminar hasta Avenida de Am?rica para rescatar el bot?n… (*) Gracias a Aldo, que trajo el pop sudamericano a mi vida, ahora todo es diferente.

  • Las preguntas

    En una entrevista, un periodista no identificado le pregunta a Bel?n Gopegui c?mo se gestan sus novelas. ?sta responde: «En mi primera novela, La escala de los mapas, la pregunta era: ?En d?nde se retraen los retra?dos; los t?midos, d?nde se esconden? En la segunda, Tocarnos la cara: ?qu? ocurre con las cosas que salen mal? En la tercera, La conquista del aire: En una sociedad como la nuestra, ?hasta qu? punto miente, o se mienten, quienes dicen «el dinero es lo de menos?». En la cuarta, Lo real, ?por qu? es tan com?n identificar el ser bueno con ser un poco, dir?amos, tonto, por qu? se tiene miedo a la bondad? Siempre imagino una historia que encarne una pregunta.» Hace una semana solicit? una plaza en un taller de narrativa que va a impartir a finales de octubre. Por Dios que me la den, que la necesito…

  • Bestiario

    Ayer dos temas relacionados con los animales me pusieron de muy mal humor. El m?s tard?o fue por los animales que han metido en la casa de Gran Hermano (o ermano), que empez? ayer. Esta vez no pienso verlo (todo lo que me dejen no verlo, claro), no es que mi afici?n a la telebasura tenga un l?mite, es que este tipo de ser humano ya no me sorprende. Pero lo de la vaca, su ternero, los tres cerditos, los pollos con incubadora y la gallinas me ha parecido demencial. Al menos los concursantes entran voluntariamente. Los animales van a estar expuestos a los focos, maltratados por imb?ciles de talla media espa?ola, malalimentados con piensos y sirviendo de espect?culo. Horas antes, durante a comida en Canillejas, en casa de mi madre, baj? mis defensas y, aunque ella hab?a tenido el gesto tierno de prepararme una tortilla de espinacas (mientras el resto de la familia com?a fabada y bacalao), com? unos cuantos trozos de pulpo. El pulpo es una costumbre tan arraigada en mi familia que erradicar el pulpo de mi vida familia equivale en mi mente simb?lica a destruir mi relaci?n con ellos. As? que com?, as? que pequ?. M?s de a?o y medio de vegetarianismo sin apenas excepciones, fatalmente traicionado. No me habr?a sentado tan mal si, durante la ingesti?n de los trocitos, hubiese hablado de cualquier otra cosa. Pero no, el marido (ya puedo usar la expresi?n) de mi hermana, mi cu?ado vaya, hace submarinismo y siente una inmensa pena por los pulpos. Dice que si te encuentras con ellos bajo el mar, si interaccionas un poco, te das cuenta de que son inteligentes. Y eso jode, claro. De eso habl?bamos mientras yo traicionaba mi dieta. Para ahogar esa y otras penas me d? a los variados licores de la mesa familiar. Resultado final: pulpo repiti?ndome arriba y abajo durante ahoras, una sensaci?n que se ha extendido incluso a las primeras horas de este lunes. Ma?ana a las ocho y media de la ma?ana me van a hacer un exhaustivo an?lisis de sangre para ver c?mo ha saldado mi salud la supresi?n de la carne y el pescado. Yo no me siento muy fuerte, as? que no espero resultados muy positivos. Mi nuevo m?dico me recomienda «un bistec», y ha comparado la espera de una anal?tica con muchas preguntas al «tiempo de asado de un pavo en el horno», qu? sutil. Antes de irme, dos de webs: El s?bado Juanjo y yo acabamos de subir las im?genes que faltaban a su web: Juanjoelrapido.com, la cual ya est? visitable. Llevo bastantes d?as leyendo Vac?o Total, el weblog de Nico, un amigo de Nacho. Es importante que quien escriba sepa captarte. Pero una vez cubierto este requisito, yo necesito que escriban bien. Soy muy mani?tica. Si no, enseguida se me va el rat?n. ?l lo hace. Tiene momentos muy buenos. Si Nico lee esto (lo cual es posible) me gustar?a que me escribiera, no veo su direcci?n de email en su blog. Y una apostilla: Es la primera vez que alguien que no conozco (o al menos alguien que no se identifica) hace un comentario aqu?. Me ha puesto muy nerviosa…