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  • Soy una palabra literalmente traducida

    Pienso mucho en las palabras. Soy una pésima traductora. Cuando me encargan adaptar al castellano un, digamos, email de confirmación tras el registro en una página web, soy incapaz de encontrar las frases naturales que harían más humana la relación de la persona con la web, «el sitio», como se le denomina legalmente e intento siempre evitar decir.

    Sí que soy mala. Menos mal que no se me ocurrió tirar por ahí. «Verifica tu dirección de email», he escrito hoy. ¿Suena natural? Supongo que sí, pero más que nada porque nos hemos acostumbrado a las traducciones literales del inglés al usar las webs. No sé qué es lo que habría que decir para ser puristas del castellano. Quizás habría que echarle imaginación, algo de interpretación, lo que diríamos en una conversación natural… «asegúranos que tú eres tú», por ejemplo, se me ocurre.

    Estoy segura de que alguien en MTV prefiere la traducción literal a la libre, que alguien, en algún país, con algún cargo extravagante, no me dejará decir «dime que tú eres tú». Claro, no lo he dicho aún: estoy trabajando por unos días, de nuevo, en MTV España. Ha sido peculiar volver después de dos años y dos meses de mi abandono. Pero todo sigue igual, casi todas las mismas caras (excepto mi viejo webteam, ¡cuánto extraño a Antonio Velasco, Olivier Arson, Óscar Palmer, Emi Salvador y nuestro capitán Víctor Puig! Sólo queda Marta Pinilla, al menos con ella allí siento más seguridad, la de un lejano regusto familiar). Me doy cuenta de que Digital Media es, probablemente, el departamento más cambiado de todos los de este canal con el que una vez soñé, luego trabajé y después, desilusionada, dejé.

    En MTV estoy trabajando para el lanzamiento de una web que se hará en estos días. Ayer recibí un encargo inesperado que califiqué, le dije a Marta, como la petición más grotesca que jamás había recibido. Va sobre palabras. Me enviaron tres documentos con listas de palabras presuntamente obscenas que debía traducir del inglés al español y de algún español latinoamericano al que se habla en el estado español o, al menos, al que se habla más generalizadamente. Esas palabras formarán parte de una lista negra de vocablos a censurar, no sé de qué manera, en una web de aportaciones de usuarios. No me gustaba el trabajo y me vi desbordada. ¿Cuántas maneras de decir ‘polla’ conozco?, me preguntaba para poder enumerar la lista. Y, luego, me quejaba, ¿por qué censurar la palabra ‘pene’, ‘escroto’ o ‘masturbación’? (Por acudir a las más finas de la lista). ¿Cuántas palabras para decir ‘gay’ o ‘lesbiana’? Todas ellas censuradas: bujarrón, trucha, truchón, julandrón, afeminado… hay alguien en esa empresa que no quiere que se usen para insultar. Pero, ¿y si se usan para describir, o para autodefinirse? ¿Qué tienen de malo? ¿Por qué son perniciosas las palabras inglesas 69, clit, cunnilingus, cunt, ejaculate, erect, homo, lesbo, queer o pussy? ¿Hay que mantener a los menores alejados de la existencia de un pussy, de la posibilidad de un homo, de la naturalidad de una erect, de la inevitabilidad de una ejaculate?

    Paralelamente, me di cuenta de lo finolis que soy, qué poco vocabulario procaz conozco y, también, me asombró la cantidad de palabras inglesas que existen para llamar despectivamente a personas de otros países. Nosotros no tenemos eso, más allá de ‘negrata’ o ‘sudaca’. Así que de las interminables listas no pude traducir -afortunadamente- el slang peyorativo para los italianos, los indios y otras muchas nacionalidades que ya no recuerdo.

    En relación, también, con las palabras, estoy muy asombrada con el libro que estoy leyendo ahora mismo, Soy una caja, de Natalia Carrero. Me lo prestó Carolina porque tiene que ver con Clarice Lispector. Es el libro más bonito que nunca haya leído que sepa conjugar dos biografías al mismo tiempo, la de Natalia Carrero y la de Clarice Lispector, que a menudo parecen sólo una. Ayer me dormí pensando en muchas de las cosas que leí. Parece que no leí con los pies, ayer noche.

    Últimamente he leído cosas estupendas, como los relatos de Ignacio Aldecoa y Las ninfas, de Francisco Umbral, que me gustó tantísimo, como quedó claro, o no, en el post anterior. Todo me lleva a recordar que tengo que cuidar más la palabra. Aunque mi mala memoria me deje con pocas pero, las que me queden, que sean propias, adecuadas, precisas, que las mime y las alimente. Que sean mías y no prestadas, como dice Morrissey en la siempre presente Cemetery Gates.

  • Sublime con interrupción

    Se le va apagando la luz al fin de semana, con solemnidad y apatía, a la luz de farolas amarillas forradas con casquitos para no molestar a los vecinos. Pero los vecinos están molestos a pesar de la consideración de las farolas, y se suben los perros a casa con tirones de cuello, mandan callar, de malas maneras, a los niños que aún no han comprendido lo que es un domingo que se muere y dejan caer con fuerza, para hacer notar el enfado, la tapa del contenedor de la basura. Cucarachas y ratas salen espantadas. No son las únicas que sienten el impulso de huir.
    El barrio huele a fritanga, a sobras y a melón. Los coches buscan aparcamiento con desesperación tras haber pasado el fin de semana en el chalet de la sierra. A los madrileños les gusta tener un chalet en la sierra y, si no les alcanza, pues una caravana en un camping de la sierra. Y los domingos por la noche se vuelven cabreados por los atascos de las nacionales, por los partidos de fútbol perdidos por el Real Madrid, por el calor que hace en la ciudad y, sobre todo, por llegar demasiado tarde, cuando las plazas de aparcamiento ya se han repartido entre los demás vecinos.

    Hoy he terminado un maravilloso libro de Umbral titulado Las ninfas. En sus páginas se recuerda una y otra vez la frase de Baudelaire, «hay que ser sublime sin interrupción». En él, el joven Umbral se hace con unos guantes amarillos que consiguen transformar sus penurias provincianas en momentos danunzianos, tal y como el propio autor adjetiva en algún momento de la novela. Yo soy muy de eso, de ser una pobre diabla que saca, en algún que otro momento, sus guantes amarillos; a veces, en ocasiones muy inapropiadas… aunque estrictamente necesarias. O eso, o la muerte. Para ser sublime sin interrupción habría que vestir siempre los guantes amarillos, saber cuándo llevarlos puestos, saber cuándo llevarlos en la mano, cuándo dejarlos suavemente sobre una mesa.

    Para ser sublime sin interrupción uno debería de escribir como Umbral sin interrupción. O al menos escribir sin interrupción.

    Hoy me parece sublime, perfecto, tan valiente, necesario e inevitable que Rompamos el Silencio okupara ayer los cines Luna como denuncia de la especulación durante la Semana de la Lucha Social:

    Fotos: www.centrodemedios.org

  • Casas libertarias de mujeres anarquistas

    Mi sección de Poco Común de hoy va sobre un tema que quería hacer para Radioactivos pero me pilló de viaje y no pude, así que lo paso a Radio Círculo (mil perdones al podcast de ZEMOS98, ya me tendré que estrenar, supongo que después del verano, con otro asunto). Jueves, a las 16h en Radio Círculo (100.4 FM o streaming).
    Como siempre, dejo aquí algunos links e información complementaria para los que escuchen el programa.

    Aquí se puede ver el documental O resplandor das Atochas, realizado por la Comisión pola Recuperación da Memoria Histórica da Coruña.

    La portada:

    o-resplandar-das-atochas-cartel

    La escritora Carmen Blanco realizó una conferencia titulada El corazón anárquico de Coruña. Casas libertarias de mulleres das Atochas:
    cartazpalestra

    Y tiene este libro que todavía no he encontrado, editado por CNT en 2007:
    Carmen Blanco Casas libertarias

    Y, sobre los centros sociales, estos son los tres que comento en el programa: el Gomes Gaioso en la rua Marconi (tengo que llevarles de vuelta un libro que me prestaron, no me olvido!), el C. S. Atreu! en la calle san xosé (estos están más hacktivizados) y la Casa Das Atochas, que es uno de los edificios de las Atochas y que ha sido okupado. Y más información sobre Galiza Libertaria aquí.

  • Así se abre un Sónar

    Me ha gustado muchísimo este vídeo de Adriano sufriendo, por llamarlo de alguna manera, las horas previas a la actuación en el Sónar de Néboa, que abría el festival:

    Todo volverá a ser diferente, el Sónar de Néboa from Lainformacioncom on Vimeo.

  • Qué horrible ciudad esta, o igual todas son así

    Qué decepción de mundo, qué horrible ciudad esta, gobernada por tarugos y, lo que es peor, poblada por tarugos gobernados.
    Qué triste, qué aburrida. Qué decepción de lugar en el que vivo en el que nadie quiere que pase nada, donde todos prefieren dedicarse a leer sus libros, a mirar sus series de televisión, a tomar sus Coca-Colas e irse a casa, o a comprar los muebles a Ikea o a comprar la ropa a Zara, que se les hace tarde.
    La gente sufre de atracción por parecerse los unos a los otros. Destacar da pereza, o es imposible. Hacer lo imprevisto está penalizado.

  • ¡Me llaman al país de las maravillas!

    Me he quedado sin respiración:

    Las primeras fotos de Alicia en el País de las Maravillas de Tim Burton, que se estrenará el 5 de marzo de 2010, las ha sacado USA Today.

  • Domingo de bucear en la memoria

    Tres momentos históricos frente al micro (¡y también 3 cortes de pelo!):

    Radio Carcoma en Canillejas (1993 o 1994).

    Los viejos días de Radio Carcoma

    Radio Carcoma en Hermanos García Noblejas (2005):

    Radio Círculo (2009):

  • ¿Ketal?

    Clarísimamente, sigo en modo ecos de sociedad. Al que le aburra basta con leer directamente las negritas y así se salta la paja. Hoy me levanté tempranísimo (para ser sábado y estar en paro), a las 8:30 para poder planchar sin licuarme por el calor. Me ventilé dos lavadoras mientras veía La máscara de la muerte roja, de Roger Corman sobre relato de Edgar Alan Poe (qué grandísimo está Vincent Price y qué bonita película llena de símbolos). Puede que planchar no sea un arte de mucha clase, a no ser que vivas en mi casa y veas una película como esta.

    Después comí en la terraza sindical con las escritoras Carolina León y Lola Almeida, su madre. Le hice a Carolina la propuesta de la que os hablé ayer y dijo sí.

    Volví pronto a casa (vale, algo sencillo incluso para una muchacha tan dura de horarios como yo, teniendo en cuenta que la terraza sindical se encuentra en el pasaje contiguo al mío) ya que teníamos invitados en casa a la hora del té. Hace un rato, Mayte me decía que me perdonaría algunas de las cosas que he dicho si contaba en mi blog alguno de sus chistes:

    -Se abre el telón y vemos un barco (no un camión, sino un barco) lleno de yeso hundiéndose en el mar. ¿Cómo se llama la canción?
    -La Marsellesa.

    ¡Es probable que escrito tenga aún menos gracia que contado!

    Mayte trajo un bizcocho riquísimo que ella misma hizo. También vinieron Iñaki y José Ramón (y trajeron helado). Viejos compañeros de andanzas de Alberto (y Mayte también de alguna mía), tanto Alberto como yo acabamos sacándoles fotos donde ellos salían. Se contaron muchas historias del pasado, también muchas del presente, y nos reímos mucho. Hablamos tanto del barrio, de los locales y de la gente que casi parece el centro del mundo. Después, Alberto se fue a trabajar y  yo les acompañé a una terraza de nuestro barrio de Prosperidad, junto a Vanessa y Marta. Una vez allí, les fustigué vilmente con mi radical activismo vegetariano, antiespecista y anticapitalista. Probablemente les di la noche (todos ellos son omnívoros y viven con mascotas), pero es que cuando empiezo no puedo parar. «Estas cosas no las digo en la primera cita», le dije a Mayte. Y luego es mentira, en realidad sí las digo, en cuanto me tiran de la lengua. Ahora mismo me estoy acordando de aquella comida que les di a los del Zemos98. Yo creo que con comida delante debe sentar aún peor.

    Me he vuelto a casa a las doce en punto, como las cenicientas, algo triste, no sé porqué. Quizás porque milord está fuera, trabajando.

    Como espero que todos ellos acaben pasándose por mi blog, les mando un saludo desde aquí, ¡me lo pasé muy bien!

  • Después de la tormenta, calma de canalla

    Lo más probable es que la noche no estuviera a la altura de las expectativas. Pero claro, a mí quién me manda tener expectativas. A pesar de todo, el recato victoriano con el que Alexia escondía su cuerpo, fusta en mano, contra las nalgas de Irina Vega, merecía la pena. Viva las Vegas es el club que Susana Dramakuin realiza en el Yas’ta, la noche de los jueves en la que tantas alegrías nos dio allí el Transmission. La nostalgia era inevitable.

    Ya hay un vídeo de ese espectáculo:

    Hoy voy a hacer un poco de bold name dropping mezclado con crónica social, que hace tiempo que no hago (tipo El Uñas). El local estaba un poco vacío pero es que parece ser que el Ya’sta no tiene remedio. Me pregunto, de todas formas, porqué somos tan cutres en Madrid y no podemos hacer nada con elegancia, ni tan siquiera el bondage. Supongo que eso es lo que le da la personalidad a la ciudad. Que el antro gótico más importante y legendario sea el Dark Hole lo dice todo (para quien haya estado allí, claro, para el que no, que imagine) de una estética que debería ser más especial. Como lo de ayer se presentaba como una fiesta del clubcanalla.com, había algún personaje poco habitual, en especial algún hombre de edad madura y probablemente con debilidad hacia la pornofilia. Hombres maduros pornófilos, no sé porqué, pero estoy totalmente a favor. Me hubiera gustado que hubiera alguna mujer de 50 años, de esas que visten sensuales y huelen maravillosamente bien, a una nube de laca, tinte y perfume caro. Yo de mayo quiero ser así, y no quiero dejar de ir a clubes. Por allí estuvo Big Toxic que ha cambiado -para bien- considerablemente de imagen, cortándose las rastas y virando hacia la falda de cuero negro. Extrañamente, el look le envejece, aunque le favorezca. O igual es que todos nos hacemos mayores y sólo lo veo en los otros. Llevo un par de semanas haciendo el stalker por correo electrónico a Big Toxic por Bretón Armada, que es el grupo que tiene con Lucho Prósper y que tanto me ha gustado. Pero no me ha contestado así que aún no sé nada del disco, ni si ya está o cuándo sale. Me gustaría verles más veces en directo.

    Como salimos muy tarde de casa, no pude pasar por la sesión de David Arístegui, compañero en Comunes, en La Buena, un sitio donde hacía  poco había ido a ver qué ponía allí Rafa Mary Chain. Pero luego David llegó al Viva las Vegas Club acompañado de sus amigos el altísimo Miguel, a quien entrevistó en el programa hace unas semanas por lo de la Recreación Histórica y Guillem, a quien la música australiana le gusta mucho más que cualquier otra. Bebimos más cervezas, hablamos de las borracheras y nos metimos los unos con los otros.

    Allí también vi a Flavio Escribano, a quien me encuentro últimamente en todas partes. Vino con espadas de kendo y las dejó en un rincón. Yo creo que debería haberlas sacado. Nos estuvo contando de los encuentros que hacen en Matadero de Ars Games-Mondopixel.

    Y, ya por último, me encontré con una periodista y antigua compañera de la facultad, Patricia Gosálvez. Está haciendo un reportaje pero no voy a decir sobre qué públicamente, no le vaya a fastidiar. Cuando salga, en El País, os lo linko.

    Por la tarde, después de hacer el programa en Radio Círculo, me encontré en la calle del Carmen con la siempre brillante Josephine, José Salas, que me insistió en que hay que ir al cine del verano de Fast Gallery 3, sobre todo a las proyecciones en súper 8 del próximo sábado (no mañana, al siguiente). Me gustaría ir, pero no sé si podré. También para ese fin de semana Miguel nos contó que tienen jornadas visigodas cerca de Toledo. También me gustaría muchísimo ir, pero lo mismo, no sé si será posible.

    Hoy he pasado el día luchando para que no se me derrita el cerebro. En Madrid hace un calor insoportable y la salida de ayer me ha dejado agotada. También ha llovido un poco, bajo el sol. Ahora ha caído la noche y es cuando se podría empezar a vivir. Igual veo a Carolina León, a quien le tengo que contar una idea, a ver si le hace ilusión.

  • Tormenta de canallas

    Sí, ya sé que últimamente no escribo nada. Mentiría al decir que no tengo tiempo. He vuelto a aprender que cuanto más tiempo tienes para ti, menos tiempo tienes para tus cosas.
    Está cayendo una refrescante tormenta de verano y escribo mientras se me seca la laca de uñas; ya ves, ahora el blog sirve para los ratos muertos, donde no cabe nada más, adónde vamos a llegar.
    Esta noche salimos, espero que la refrescante tormenta sepa retirarse a tiempo o el esfuerzo que voy a dedicar en alisarme el pelo no servirá de nada. Bueno, ahí lo tenemos, he aquí las preocupaciones de una chica con tribulaciones sociales. Quizás estoy volviendo a confundir movimientos sociales con vida social. Me digo a mí misma que hay que hacer un poco de todo, pelear de día y perrear de noche, que se puede, que tampoco es para tanto.
    Me pongo canciones, que es algo que me gusta hacerme. Estoy en modo shuffle-de-título. Esto es, la elección no es del todo aleatoria, me dejo llevar por el título de la canción. Por ejemplo, me he puesto «The Map Of Her Heart». Y bien.
    Decía que esta noche salimos. Vamos a esto:
    CLub Canalla