{"id":2002002333,"date":"2018-12-03T16:36:40","date_gmt":"2018-12-03T14:36:40","guid":{"rendered":"http:\/\/www.elenacabrera.com\/weblog\/?p=2002002333"},"modified":"2018-12-03T16:40:53","modified_gmt":"2018-12-03T14:40:53","slug":"comite-luis-de-sirval","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.elenacabrera.com\/weblog3\/2018\/12\/03\/comite-luis-de-sirval\/","title":{"rendered":"Un comunicado del Comit\u00e9 Luis de Sirval"},"content":{"rendered":"<p><em>Escucha este post:<\/em><\/p>\n<p><iframe loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/archive.org\/embed\/LuisDeSirval\" width=\"500\" height=\"30\" frameborder=\"0\" webkitallowfullscreen=\"true\" mozallowfullscreen=\"true\" allowfullscreen><\/iframe><\/p>\n<hr \/>\n<p>Mucho recordamos a Manuel Chaves Nogales y poco o nada a Ignacio Carral y Luis de Sirval. La memoria es as\u00ed, olvidamos lo inc\u00f3modo. Pero somos el Comit\u00e9 Luis de Sirval y tenemos una cita en el Ateneo de Madrid el 7 de marzo de 1935.<\/p>\n<p>Han matado a uno de los nuestros. Nos han matado a todos. Subimos en grupo las escaleras del edificio de la calle Prado. Somos Agapito Marazuela, somos Emiliano Barral, somos Eugenio Torre Agero, somos Antonio Machado, somos Ignacio Carral. P\u00edo Baroja no somos, no ha venido. Uno de los nuestros, el periodista Luis de Sirval, march\u00f3 a Asturias a cubrir la insurrecci\u00f3n para <a href=\"https:\/\/www.levante-emv.com\/\">El Mercantil Valenciano<\/a>. Y no volvi\u00f3. Vimos c\u00f3mo el legionario b\u00falgaro Dimitri Iv\u00e1n Ivanoff le sac\u00f3 de su celda y lo ejecut\u00f3 en un patio de luces, a sangre fr\u00eda, el 27 de octubre del a\u00f1o pasado, 1934. Pero, \u00bfqu\u00e9 hac\u00eda el periodista en una celda, qu\u00e9 hac\u00edamos all\u00ed?<\/p>\n<p>Sirval hab\u00eda llegado tarde a Asturias, como Manuel Chaves, pero no tanto. Durante cuatro d\u00edas recorri\u00f3 las cuencas mineras y se puso a hacer preguntas. Llevaba ya dos cr\u00f3nicas enviadas desde all\u00ed a su peri\u00f3dico. Las hab\u00eda titulado \u00abQuince d\u00edas de guerra bajo la ense\u00f1a roja\u00bb. La siguiente estaba basada en entrevistas a tres legionarios testigos de lo sucedido cerca de la iglesia de San Pedro de los Arcos, de Oviedo, el 13 de octubre. All\u00ed, las fuerzas legionarias, de artiller\u00eda y de regulares comandadas por el general Yag\u00fce se liaron a tiros con los civiles. La joven comunista A\u00edda Lafuente defend\u00eda la posici\u00f3n con una ametralladora. Ten\u00eda 16 a\u00f1os. Las tropas avanzaron y A\u00edda cay\u00f3. Su cuerpo fue encontrado en una fosa com\u00fan.<\/p>\n<p>Sirval ten\u00eda un tercer reportaje escrito que a\u00fan no hab\u00eda enviado pero cometi\u00f3 el error de comentar en el Caf\u00e9 Regina, lo que sus fuentes le hab\u00edan contado: que Dimitri Ivanoff estaba implicado en el asesinato de A\u00edda Lafuente, a quien posteriormente llamaron la Rosa Roja. Dimitri se enfad\u00f3. Mucho.<\/p>\n<p>Ay, Luis, pero c\u00f3mo se te ocurre hablar de esto en el Caf\u00e9.<\/p>\n<p>La noche del 26 de octubre los guardias de Asalto fueron a detener a Luis a la pensi\u00f3n La Flora, donde, casualidad o no, tambi\u00e9n se alojaba un capit\u00e1n de los de Asalto. En los bolsillos, llevaba la cr\u00f3nica in\u00e9dita, su carn\u00e9 de identidad, el de la Asociaci\u00f3n de la Prensa, la credencial para el Congreso de los Diputados, el carn\u00e9 de la Asociaci\u00f3n de la Prensa de Madrid y el del Ateneo. El parte policial dec\u00eda que Sirval hab\u00eda sido detenido por ir indocumentado.<\/p>\n<p>De ah\u00ed se lo llevaron al cuartel de Santa Clara y luego a la Comisar\u00eda. Sin mediar acusaci\u00f3n ni juicio, ni r\u00e1pido ni lento, un teniente del Tercio lo ejecut\u00f3 en el patio. Nos ejecut\u00f3.<\/p>\n<p>Cinco meses despu\u00e9s de nuestro acto en el Ateneo se proces\u00f3 a Dimitri Ivanoff, que bas\u00f3 su defensa en que el periodista le insult\u00f3 e intent\u00f3 darse a la fuga. El fiscal desestim\u00f3 la declaraci\u00f3n de una testigo que afirmaba haber visto la escena desde su ventana. Seg\u00fan el fallo del tribunal, el arma del legionario se le escurri\u00f3 de las manos y se dispar\u00f3 sola. El Tribunal de Urgencia conden\u00f3 al soldado por un delito de homicidio por imprudencia temeraria a seis meses de c\u00e1rcel, los cuales ya casi hab\u00eda cumplido en preventiva, y una multa de 15.000 pesetas para nuestra viuda, pago que, para colmo, eludi\u00f3 al declararse insolvente.<\/p>\n<p>A la familia del reportero le toc\u00f3 pagar las costas.<\/p>\n<p>Otro de los nuestros, el periodista Javier Bueno, asisti\u00f3 al juicio y escribi\u00f3 lo siguiente: \u201cLo ocurrido en aquel patio fue esto: Que Luis de Sirval, grande y fuerte como un oso (\u2026), contest\u00f3 con un bofet\u00f3n herc\u00faleo y homicida a las mesuradas palabras de un oficial; se abri\u00f3 paso entre una docena de tiernos servidores del orden en un corredor de un metro de anchura, e intent\u00f3 huir por donde \u00e9l sab\u00eda de sobra que no hab\u00eda puerta. Entonces, un se\u00f1or oficial del Tercio, que ha estado en 250 combates, se puso tan nervioso viendo enfadado a un periodista, que se le escaparon todos los tiros de la pistola. Todos los tiros hirieron, mataron y asesinaron por su cuenta y riesgo a Luis de Sirval\u201d.<\/p>\n<p>Javier Bueno fue redactor y columnista en varios peri\u00f3dicos madrile\u00f1os hasta que acept\u00f3, en los albores de la revoluci\u00f3n obrera, trasladarse a Asturias para dirigir el peri\u00f3dico ugetista Avance, abandonando el puesto de redactor jefe de La Voz, en la capital. La noticia estaba en las cuencas mineras. Pero Bueno no era un periodista equidistante: era un militante. Y su peri\u00f3dico, una herramienta revolucionaria que tiraba veinticinco mil ejemplares diarios. Pas\u00f3 por el calabozo antes y despu\u00e9s del estallido revolucionario. Durante aquellos d\u00edas y con el Estado de excepci\u00f3n vigente, la redacci\u00f3n y las rotativas de Avance fueron incendiadas por la Guardia de Asalto. A Bueno le hicieron un Consejo de Guerra por inducci\u00f3n a la rebeli\u00f3n y acab\u00f3 condenado a reclusi\u00f3n perpetua. En la c\u00e1rcel sufri\u00f3 torturas. Su siniestro sentido del humor asoma de nuevo cuando escribe un art\u00edculo, sobre s\u00ed mismo, titulado <a href=\"http:\/\/www.asturiasrepublicana.com\/critica6.html\">\u00abLa mentira de la verdad oficial\u00bb<\/a>. Ah\u00ed habla de las \u00abllagas oportunamente aparecidas\u00bb\u00a0en su cuerpo al salir del cuartel de Santa Clara. Cinco meses despu\u00e9s, el periodista sali\u00f3 amnistiado de la c\u00e1rcel.<\/p>\n<figure id=\"attachment_2002002334\" aria-describedby=\"caption-attachment-2002002334\" style=\"width: 295px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-2002002334\" src=\"http:\/\/www.elenacabrera.com\/weblog\/wp-content\/uploads\/63bueno.jpg\" alt=\"Foto que evidencia la tortura que el periodista Javier Bueno sufri\u00f3 en la c\u00e1rcel.\" width=\"295\" height=\"471\" srcset=\"http:\/\/www.elenacabrera.com\/weblog3\/wp-content\/uploads\/63bueno.jpg 295w, http:\/\/www.elenacabrera.com\/weblog3\/wp-content\/uploads\/63bueno-188x300.jpg 188w, http:\/\/www.elenacabrera.com\/weblog3\/wp-content\/uploads\/63bueno-94x150.jpg 94w\" sizes=\"auto, (max-width: 295px) 100vw, 295px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-2002002334\" class=\"wp-caption-text\">Foto que evidencia la tortura que el periodista Javier Bueno sufri\u00f3 en la c\u00e1rcel.<\/figcaption><\/figure>\n<p>Aquella tarde de 1935 en el Ateneo de Madrid presentamos el libro delcompa\u00f1eros Ignacio Carral \u201c\u00bfPor qu\u00e9 mataron a Luis de Sirval?\u201d. Cuando nuestro libro sale, Carral ha muerto, repentinamente, el 1 de octubre del 35, en la redacci\u00f3n del diario La Palabra. Pero nosotros no morimos, no lo hacemos nunca. Somos el Comit\u00e9 Luis de Sirval y acusamos el asesinato de Luis de Sirval.<\/p>\n<figure id=\"attachment_2002002339\" aria-describedby=\"caption-attachment-2002002339\" style=\"width: 499px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-2002002339\" src=\"http:\/\/www.elenacabrera.com\/weblog\/wp-content\/uploads\/Ignacio_Carral_La_Estampa_1930.png\" alt=\"Ignacio Carral, en la portada de La Estampa, por haber protagonizado un reportaje de periodismo gonzo.\" width=\"499\" height=\"668\" srcset=\"http:\/\/www.elenacabrera.com\/weblog3\/wp-content\/uploads\/Ignacio_Carral_La_Estampa_1930.png 499w, http:\/\/www.elenacabrera.com\/weblog3\/wp-content\/uploads\/Ignacio_Carral_La_Estampa_1930-224x300.png 224w, http:\/\/www.elenacabrera.com\/weblog3\/wp-content\/uploads\/Ignacio_Carral_La_Estampa_1930-112x150.png 112w\" sizes=\"auto, (max-width: 499px) 100vw, 499px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-2002002339\" class=\"wp-caption-text\">Ignacio Carral, en la portada de La Estampa, por haber protagonizado un reportaje de periodismo gonzo.<\/figcaption><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Escucha este post: Mucho recordamos a Manuel Chaves Nogales y poco o nada a Ignacio Carral y Luis de Sirval. 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