{"id":2002003293,"date":"2020-04-26T11:15:34","date_gmt":"2020-04-26T09:15:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.elenacabrera.com\/weblog\/?p=2002003293"},"modified":"2020-05-09T19:42:34","modified_gmt":"2020-05-09T17:42:34","slug":"diario-del-coronavirus-40-la-puerta-de-mr-hyde","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.elenacabrera.com\/weblog3\/2020\/04\/26\/diario-del-coronavirus-40-la-puerta-de-mr-hyde\/","title":{"rendered":"Diario del coronavirus (40): La puerta de Mr Hyde"},"content":{"rendered":"\n<p>Es imposible que haya habido en el mundo una puerta m\u00e1s vigilada que esta, ese port\u00f3n grande, gris y met\u00e1lico del que tengo una buena perspectiva desde las tres ventanas exteriores de mi casa. Como he dicho en varias ocasiones en este diario, se trata de la puerta de atr\u00e1s de un hospital privado y es, por tanto, su reverso. Mientras el frontal presenta una entrada clara, de m\u00e1rmoles silenciosos en tonos grises y blancos, cristales y reflejos met\u00e1licos, la trasera se ha quedado tirada en alguna d\u00e9cada del siglo XX: ladrillo, chirridos de hierro y una vieja se\u00f1al que advierte de que no se puede aparcar porque eso es un paso de carruajes.<\/p>\n\n\n\n<p>La entrada delantera, la que no puedo ver desde mi casa pero todav\u00eda recuerdo, engulle hacia su interior a pacientes y tambi\u00e9n a m\u00e9dicos. Por la trasera, sale de las tripa de este hospital personal sanitario, envuelto en batas verdes, azules y blancas, gorros y mascarillas y, a los pocos minutos, entra de nuevo, como si tan solo hubiera sido regurgitado por la bestia durante unos instantes. A veces, es el tiempo de un pitillo. Otras, lo que tardan en sacar los veinte cubos de basura. Es decir, por la parte delantera del hospital entra el doctor Jekyll y, por la trasera se asoma, brevemente y entre las sombras, el se\u00f1or Hyde.<\/p>\n\n\n\n<p>La puerta que, de tanto observarla, podr\u00edamos decir ya que es m\u00eda, mi puerta, m\u00e1s que una puerta es una membrana. Nadie sale o entra definitivamente por ella sino que m\u00e1s bien se expande para que los de dentro saquen del interior lo que no pueden tener all\u00ed; y, a su vez, el mundo exterior introduce por esa membrana todo lo que el hospital necesita para seguir funcionando: cajas con material sanitario, aparatos, suministros. Llega una furgoneta (un carruaje) se detiene en la puerta, una persona carga una carretilla, toca un timbre, la puerta de hierro se abre lentamente, la oscuridad se lo traga y, unos minutos despu\u00e9s, reaparece la carretilla vac\u00eda y la persona&#8230;, no sabr\u00eda decir si la persona es diferente, o hay algo diferente en ella, de cuando entr\u00f3. Imagino el hospital como un reino, tal y como lo describi\u00f3 Lars Von Trier en su serie de 1994. Un reino con sus jerarqu\u00edas, sus secretos y sus enfermedades, no me refiero a las de sus pacientes, sino a las enfermedades del propio hospital.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:right\"><em><a href=\"https:\/\/www.eldiario.es\/nidos\/puerta-Mr-Hyde_0_1020149066.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\" aria-label=\"Sigue leyendo en eldiario.es (abre en una nueva pesta\u00f1a)\">Sigue leyendo en eldiario.es<\/a><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Es imposible que haya habido en el mundo una puerta m\u00e1s vigilada que esta, ese port\u00f3n grande, gris y met\u00e1lico del que tengo una buena perspectiva desde las tres ventanas exteriores de mi casa. 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