{"id":2002003372,"date":"2020-05-19T08:32:26","date_gmt":"2020-05-19T06:32:26","guid":{"rendered":"http:\/\/www.elenacabrera.com\/weblog\/?p=2002003372"},"modified":"2020-06-09T08:34:38","modified_gmt":"2020-06-09T06:34:38","slug":"diario-del-coronavirus-57-no-hay-que-hacer-caso-a-las-mareas-negras","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.elenacabrera.com\/weblog3\/2020\/05\/19\/diario-del-coronavirus-57-no-hay-que-hacer-caso-a-las-mareas-negras\/","title":{"rendered":"Diario del coronavirus (57): No hay que hacer caso a las mareas negras"},"content":{"rendered":"\n<p>Noto que los aplausos son m\u00e1s d\u00e9biles cada d\u00eda, sobre todo los de lluvia, y de esos ha habido unos cuantos en la \u00faltima semana. A veces da pereza, yo eso lo entiendo, sobre todo si te pilla haciendo algo que reconforta tu interior: como ver una pel\u00edcula, acurrucada en el sof\u00e1, debajo de una manta. Por ejemplo, a Eleonor todos los d\u00edas, casi sin excepci\u00f3n, la hora de los aplausos le pilla jugando a Minecraft online con su primo, que tiene su misma edad, es hijo \u00fanico y vive a las afueras de Madrid. En un par de ocasiones, su primo le dijo, realmente emocionado, que jugar a Minecraft con ella por la tarde era muy importante para \u00e9l, que se pasaba el d\u00eda esper\u00e1ndolo. A Eleonor no se le olvida que, el fin de semana que se decret\u00f3 el estado de alarma, hab\u00edan quedado en que ella pasar\u00eda la noche en su casa, tras la celebraci\u00f3n de un cumplea\u00f1os familiar. Se imaginaban un fin de semana entero jugando juntos a Minecraft codo con codo. Nada de eso sucedi\u00f3 y ahora he perdido la cuenta de cu\u00e1ntos cumplea\u00f1os tendremos que celebrar de golpe, incluido el m\u00edo; son tantos que no nos sirve la fase 1 porque nos juntaremos m\u00e1s de diez personas, eso seguro.<\/p>\n\n\n\n<p>Dan las ocho y nos llega el ruido de las palmadas desde la calle, como si fuera la tormenta arreciando. Eleonor no se entera porque tiene los cascos puestos. Somos nosotros los que le pedimos que se los quite y nos acompa\u00f1e al balc\u00f3n. Algunas veces se levanta de mala gana y sale sin quitarse los cascos, da tres o cuatro palmadas mientras le cuenta alguna cosa al primo, que sigue dentro de la partida, picando una mina. Otras veces s\u00ed se los quita y participa con ganas, aunque nunca se queda hasta que el aplauso muere. Cuando ve que ha cumplido, sale escopetada y vuelve a meterse en el mundo que sea que est\u00e9n construyendo ese d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi hija me confes\u00f3 que se aburr\u00eda de aplaudir. Le contest\u00e9 que lo entend\u00eda pero que, por otro lado, era importante: un solo minuto, una vez al d\u00eda, tampoco era tanto pedir. Dijo que vale. Mientras hacemos ruido con las manos, me voy fijando en los vecinos de mi pasaje peatonal y me doy cuenta de que solo quedamos algunos, los m\u00e1s obcecados. Hay una vecina en un bajo que solo puede asomar las manos pero cada vez que la veo salir de su casa, para pasear un perro, la saludo desde el balc\u00f3n. Hay una familia de tres m\u00e1s al fondo que, entiendo que para hacer bulto, sale cada uno por una ventana: les gusta Kiko Veneno y se lo han pedido m\u00e1s de una vez a nuestras djs. En mi bloque, hay una pareja en el cuarto, a los que no puedo ver pero oigo; el otro d\u00eda hicieron descender una bolsa atada a una cuerda para pas\u00e1rselo a las vecinas: eran unas pilas para el altavoz, que siempre se les queda sin bater\u00eda a mitad de la fiesta. En el bajo, todas las tardes se abre la ventana de mi vecina m\u00e1s longeva, a la que arropan con una manta para que no le pille la corriente; hace a\u00f1os que no sale de casa. En la terraza grande del pasaje contiguo hay una ni\u00f1a que cuando se despide con un \u201cadi\u00f3s\u201d, me da la sensaci\u00f3n de que lo dice con pena, como si hubiera esperado mucho m\u00e1s de lo que le ha dado el d\u00eda. En el portal de al lado, est\u00e1n las dj. Sin ellas, esto habr\u00eda deca\u00eddo hace mucho tiempo. No solo ponen m\u00fasica y responden a las peticiones de los pasajes, sino que jalean, aullan, silban y nos cuentan cosas. A veces hasta nos cantan cosas. Una de ellas, Eva, los s\u00e1bados agarra el meg\u00e1fono y canta. Su voz revive los aplausos y nos recuerda que no solo reconocemos con ellos el papel de la sanidad p\u00fablica, sino que tambi\u00e9n reconocemos y alentamos en ellos lo que nos une como comunidad.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:right\"><em><a href=\"https:\/\/www.eldiario.es\/nidos\/hacer-caso-mareas-negras_0_1028197638.html\">Sigue leyendo en eldiario.es<\/a><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>He recibido muchos mensajes animando a que no decaigan los aplausos. El d\u00eda en el que m\u00e1s desva\u00eddos los sent\u00ed fue el que m\u00e1s fuerte se atizaron las cacerolas. Desde la primera convocatoria del cacerolismo, nos dimos cuenta de que los vecinos sal\u00edan a golpear menaje por el otro lado al que dan las casas: una calle estrecha y sin balcones por la que pasan coches: la ideolog\u00eda reordena el territorio urbano y su arquitect\u00f3nica<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[],"tags":[],"class_list":["post-2002003372","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.elenacabrera.com\/weblog3\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2002003372","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.elenacabrera.com\/weblog3\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.elenacabrera.com\/weblog3\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.elenacabrera.com\/weblog3\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.elenacabrera.com\/weblog3\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2002003372"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/www.elenacabrera.com\/weblog3\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2002003372\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2002003373,"href":"http:\/\/www.elenacabrera.com\/weblog3\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2002003372\/revisions\/2002003373"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.elenacabrera.com\/weblog3\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2002003372"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.elenacabrera.com\/weblog3\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2002003372"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.elenacabrera.com\/weblog3\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2002003372"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}