{"id":2002003405,"date":"2020-06-05T15:14:17","date_gmt":"2020-06-05T13:14:17","guid":{"rendered":"http:\/\/www.elenacabrera.com\/weblog\/?p=2002003405"},"modified":"2020-06-23T15:15:55","modified_gmt":"2020-06-23T13:15:55","slug":"diario-del-coronavirus-70-abraza-tu-hospital","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.elenacabrera.com\/weblog3\/2020\/06\/05\/diario-del-coronavirus-70-abraza-tu-hospital\/","title":{"rendered":"Diario del coronavirus (70): Abraza tu hospital"},"content":{"rendered":"\n<p>Hace tres a\u00f1os, durante las movilizaciones en defensa de la sanidad p\u00fablica, cuando pod\u00edamos rozarnos, aproximarnos, tocarnos sin temor al contagio, fuimos a abrazar, no a otro ser querido sino a un hospital. En Madrid, el hospital que me corresponde por domicilio, el llamado de La Princesa en Diego de Le\u00f3n, sinti\u00f3 el cari\u00f1o de muchas personas que le rodearon en una serie de manifestaciones convocadas por la Mesa en Defensa de la Sanidad P\u00fablica. Era emocionante ver a la gente de la mano, los gritos, las pancartas y la firmeza de las reclamaciones. Se tem\u00eda, como se teme todav\u00eda, el desmantelamiento de la sanidad p\u00fablica. Se sufre, como se sufre hoy, la precariedad laboral. Se denunciaba, como hemos constatado tr\u00e1gicamente en estas semanas, la reducci\u00f3n de camas. Se alertaba, como hoy, del peligro de la privatizaci\u00f3n del sector.<\/p>\n\n\n\n<p>El hospital infantil al que llevo a mi hija Eleonor, a ver a su dermat\u00f3logo o a su oftalm\u00f3loga, que por cierto y por pura casualidad es la madre de un compa\u00f1ero de su clase, qu\u00e9 peque\u00f1o es Madrid y qu\u00e9 ilusi\u00f3n hacen estas cosas (otro d\u00eda cuento la cara que puso mi hija cuando se abri\u00f3 la consulta y reconoci\u00f3 a la doctora de bata blanca que la esperaba), se llama Hospital Ni\u00f1o Jes\u00fas y no est\u00e1 lejos de La Princesa. La misma Mesa defensora de aquellos tiempos, lo que conocemos como Marea Blanca, es la que nos alerta hoy de una \u201cprivatizaci\u00f3n encubierta\u201d de ese hospital, que ya hab\u00eda ido constatando la reducci\u00f3n de camas y personal. Es cierto que, cuando vamos all\u00ed a las consultas, como ocurr\u00eda hace a\u00f1os con La Princesa, el lugar se ve viejo (porque lo es), desconchado y anticuado. Pero un hospital no son sus apariencias sino su capacidad para curarnos. Con la excusa de construir un nuevo pabell\u00f3n y un aparcamiento subterr\u00e1neo, la comunidad aut\u00f3noma ha buscado la colaboraci\u00f3n privada para financiar la inversi\u00f3n, por lo que ser\u00e1 una empresa la que explote las plazas de parking. Y lo ha hecho con Madrid a\u00fan en fase 1, lo cual es un momento particular. Lo de aparcar el coche en los hospitales es como lo de comer en un aeropuerto, uno siente que financia la estancia propia, o del familiar visitado, con elevad\u00edsimas tarifas de aparcamiento, botellas de agua a precio de champ\u00e1n y monedas para el televisor. Hay circunstancias en las que te da igual pagar lo que sea, as\u00ed que no es de extra\u00f1ar que haya quien vea negocio ah\u00ed. La Marea Blanca viene luchando desde 2012, en la resaca del 15-M, contra el cambio de modelo, y parece que ahora truena de nuevo. Como si fuera la t\u00edpica reacci\u00f3n hacia (ejem) un cantante que amas, primero lo aplaudes y luego te dan ganas de salir a abrazarlo. Pues con el hospital, igual.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00daltimamente me sent\u00eda desamparada al confrontar el miedo a la enfermedad con el sistema de salud. Lo he contado por aqu\u00ed. Despu\u00e9s de enfrentarme en diversas ocasiones a lo largo de un mes con el diab\u00f3lico y burocr\u00e1tico laberinto de la atenci\u00f3n telef\u00f3nica robotizada, as\u00ed como con la barrera administrativa de mi ambulatorio, no me qued\u00f3 otra que personarme en el hospital de La Princesa, donde tendr\u00eda que hacerme una prueba que hab\u00eda pedido mi m\u00e9dico de cabecera. Cuando hablas con m\u00e9dicos, m\u00e9dicas, enfermeros y enfermeras as\u00ed como con el personal auxiliar, incluso con el vigilante de la puerta que contest\u00f3 mis preguntas, sientes que la sanidad no es ese contestador autom\u00e1tico en el que dejas varias veces un n\u00famero identificador y nadie te llama nunca, que tampoco es la soledad de los cuatro meses de lista de espera, que no es un logo, un tarjeta de pl\u00e1stico en la cartera, unas declaraciones de un consejero de sanidad. La medicina son los ojos de una auxiliar de enfermer\u00eda en la secretar\u00eda de endoscopias que se arrugan en un gesto de sonrisa y una inclinaci\u00f3n de la cabeza, porque su boca est\u00e1 tapada con una mascarilla azul y no sabes lo que pasa debajo. La medicina es que se lea tus papeles, se salte el sistema inform\u00e1tico, donde tu cita ha desaparecido misteriosamente, se los lleve prestados y se vaya a buscar un m\u00e9dico para contarle tu caso. Es medicina que su compa\u00f1era pruebe desde su tel\u00e9fono a llamar a esa trampa telef\u00f3nica de opciones y mensajes pregrabados que no te lleva a ning\u00fan sitio y que diga \u201c\u00a1pero si esto no funciona!\u201d y la sientas en el mismo barco. La medicina es que vuelva la primera enfermera y te diga que no te preocupes, que est\u00e1 todo solucionado y te entregue una cita para una semana despu\u00e9s. De verdad que quer\u00eda saltarme todos los protocolos y pegarle un abrazo tan fuerte que casi no pudiera ni respirar.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:right\"><em><a href=\"https:\/\/www.eldiario.es\/nidos\/Abraza-hospital_0_1034147691.html\">Sigue leyendo en eldiario.es<\/a><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hace tres a\u00f1os, durante las movilizaciones en defensa de la sanidad p\u00fablica, cuando pod\u00edamos rozarnos, aproximarnos, tocarnos sin temor al contagio, fuimos a abrazar, no a otro ser querido sino a un hospital. 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