{"id":2002710,"date":"2013-05-26T03:17:43","date_gmt":"2013-05-26T02:17:43","guid":{"rendered":""},"modified":"2013-09-01T01:00:27","modified_gmt":"2013-09-01T00:00:27","slug":"tendedero-interior-armarios-empotrados","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.elenacabrera.com\/weblog3\/2013\/05\/26\/tendedero-interior-armarios-empotrados\/","title":{"rendered":"Tendedero interior, armarios empotrados"},"content":{"rendered":"<p>Los compradores o alquiladores de un piso suelen visitarlo con mucha desconfianza. En principio, todo les parece mal o regular. Forma parte del ceremonial de la visita el encontrar defectos que los alejen de la posibilidad de vivir all\u00ed y que el paseillo por habitaciones y ba\u00f1os se sienta como una p\u00e9rdida de tiempo incluso antes de haber abierto las puertas de los armarios empotrados.<br \/>\n<!--more--><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright\" src=\"https:\/\/lh5.googleusercontent.com\/-fl2J-zl6THM\/UaFvy1j8QGI\/AAAAAAAABec\/ZyGh_WZ29Sk\/w717-h534-no\/Distribuidor.JPG\" alt=\"\" width=\"322\" height=\"239\" \/>Me gustar\u00eda escuchar qu\u00e9 es lo que en realidad piensan. Si se imaginan tomando un caf\u00e9 por la ma\u00f1ana temprano de pie, junto a la encimera de la cocina. Si creen que soportar\u00e1n asomarse al balc\u00f3n y ver la expresi\u00f3n del vecino de enfrente, durante a\u00f1os y a\u00f1os.<\/p>\n<p>La vendedora, o la casera, se esfuerza en disimular los defectos. No pisa las tablillas del suelo que suenan huecas. No abre la ventana que chirr\u00eda. No ense\u00f1a las irregularidades del tendedero interior. La due\u00f1a habla de los excelentes materiales de construcci\u00f3n, de esos que ya no se encuentran, de las reformas que han mejorado el piso desde su construcci\u00f3n y de la reciente obra de acondicionamiento del garaje. Dice lo que sabe que tiene que decir, no lo que querr\u00eda decir. Ella hablar\u00eda de la suavidad del viento de junio a las seis de la tarde viendo videoclips en el sal\u00f3n; de los gritos de apoyo desde la ventana de la habitaci\u00f3n dirigidos a los participantes en la carrera popular anual; de la primera vez que baj\u00f3 al jard\u00edn y el resto de ni\u00f1os demostr\u00f3 que no era aceptada tir\u00e1ndola de las trenzas; de todos los discos escuchados en la cama de la habitaci\u00f3n, bajo el p\u00f3ster de Nick Cave y PJ Harvey; del aroma del caf\u00e9 de sus padres por las ma\u00f1anas; del Rosc\u00f3n de Reyes en la mesa baja frente al televisor; de limpiar eternamente esa misma mesa los s\u00e1bados por la ma\u00f1ana mientras La Bola de Cristal; de los secretos guardados en el trastero; de las conversaciones en el sof\u00e1 del portal; de las potentes miradas en el espejo del ascensor; de los vecinos que envejecen, encanecen, de los que murieron demasiado pronto; del sonido del bomb\u00edn al abrir la puerta de la calle; de c\u00f3mo se ca\u00eda el telefonillo si abajo tocaban con fuerza; del olor al jazm\u00edn en mayo; de la insoportable vecina Catalina, siempre vigilando; del vecino Valeriano, siempre vigilado; de los muebles comprados demasiado tarde, cuando ya no volver\u00eda a casa; de las pegatinas de Paul Newman, Michael Jackson y David Summers en la puerta de un armario; de c\u00f3mo el olor a caldo gallego manaba de la cocina para apoderarse de cada rinc\u00f3n del hogar; de c\u00f3mo al cerrar la puerta del ba\u00f1o interior se detiene el tiempo; de c\u00f3mo las noches en vela, los cumplea\u00f1os, las fiestas, los veranos, las tardes despu\u00e9s del colegio, las reuniones de los fanzines; las amigas; los amigos; los discos, de c\u00f3mo todo y de c\u00f3mo nada, o poco.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los compradores o alquiladores de un piso suelen visitarlo con mucha desconfianza. En principio, todo les parece mal o regular. Forma parte del ceremonial de la visita el encontrar defectos que los alejen de la posibilidad de vivir all\u00ed y que el paseillo por habitaciones y ba\u00f1os se sienta como una p\u00e9rdida de tiempo incluso antes de haber abierto las puertas de los armarios empotrados.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[],"tags":[],"class_list":["post-2002710","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.elenacabrera.com\/weblog3\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2002710","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.elenacabrera.com\/weblog3\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.elenacabrera.com\/weblog3\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.elenacabrera.com\/weblog3\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.elenacabrera.com\/weblog3\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2002710"}],"version-history":[{"count":0,"href":"http:\/\/www.elenacabrera.com\/weblog3\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2002710\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.elenacabrera.com\/weblog3\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2002710"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.elenacabrera.com\/weblog3\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2002710"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.elenacabrera.com\/weblog3\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2002710"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}