{"id":2003615,"date":"2016-01-03T10:32:57","date_gmt":"2016-01-03T09:32:57","guid":{"rendered":""},"modified":"2016-01-03T10:34:23","modified_gmt":"2016-01-03T09:34:23","slug":"muchisimo","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.elenacabrera.com\/weblog3\/2016\/01\/03\/muchisimo\/","title":{"rendered":"Much\u00edsimo"},"content":{"rendered":"<p>\u2014Ya no te veo firmar nada, dice un t\u00edo m\u00edo.<br \/>\n\u2014Ya, es que ahora tengo un trabajo.<\/p>\n<p>Conversaci\u00f3n real que sucedi\u00f3 en la m\u00e1s reciente de las reuniones familiares navidescas. As\u00ed es. Mi intenci\u00f3n no era hacer un chiste, pero a m\u00ed me hizo mucha gracia. Mi t\u00edo no se ri\u00f3; entiendo que no es f\u00e1cil pillarlo. La ocurrencia me dio pi\u00e9 a mi en\u00e9simo serm\u00f3n sobre la explotaci\u00f3n de los periodistas colaboradores para, en la soberana conclusi\u00f3n final, revelarles que el freelancismo period\u00edstico estuvo a punto de expulsarme del periodismo. Vale&#8230;, autoexpulsarme. Ll\u00e1malo suicidio, pero es muerte igualmente.<\/p>\n<p>Aquello que cont\u00e9 el pasado 16 de octubre <a href=\"http:\/\/www.elenacabrera.com\/weblog\/por-causas-de-fuerza-mayor\/\" target=\"_self\">fue el deus ex machina que impidi\u00f3 que me inventara un curriculum<\/a> que me permitiera optar a un trabajo asalariado en una tienda de decoraci\u00f3n hogare\u00f1a donde todo es blanco y de madera, o bien en un Primark, dos sectores en evidente expansi\u00f3n y donde era capaz de visualizarme, m\u00e1s o menos contenta. Lo digo de verdad. Me encanta doblar ropa y se me da bien.<\/p>\n<p>El problema es la edad. Esto es algo de lo que habla mucha gente. Es vox populi que Mercadona no contrata a menores de 40. Y si me env\u00edas una foto de alguien que trabaje en un H&amp;M y aparente menos de 30, te invito a un Chupa-Chups.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"http:\/\/www.supermantv.net\/superman\/dvds\/superman-newspaper.jpg\" alt=\"\" \/><\/p>\n<p>Otra cosa es la simpat\u00eda, pero creo que con los a\u00f1os he aprendido a fingir en los primeros momentos. He o\u00eddo de m\u00ed, alguna y otra vez, que soy una chica simp\u00e1tica. Esto solo lo dicen los que me acaban de conocer. Por lo general, creo que la definicion que mejor me encaja es la de<!--more--> borde entra\u00f1able. (\u00bfQuiz\u00e1 exager\u00e9 con lo de entra\u00f1able?). En mi barrio, en la calle L\u00f3pez de Hoyos, han abierto una nueva tienda de cositas para decorar tu piso como madrile\u00f1o como si fuera holand\u00e9s. Como pasa en Zara Home, un asqueroso perfume olor a canela flota en todo el local y, lo que es peor, te lo llevas puesto encima del abrigo al salir a la calle. Antes de inagurar la tienda, cuando cogieron el sitio que antes hab\u00eda ocupado una legendaria zapater\u00eda, forraron los escaparates de papel de estraza y colocaron un folio con una direcci\u00f3n de emailpara que los que desearan trabajar all\u00ed, sin especificar de qu\u00e9 tipo de comercio se tratar\u00eda, enviaran sus curr\u00edculums. La \u00fanica pista es que la tienda se iba a llamar Much\u00edsimo. No descart\u00e9, de entrada, que se tratara del tercer tipo de negocio en alza en Madrid: las fruter\u00edas. Much\u00edsimo de fruta. No s\u00e9, pero siendo como son negocios familiares, no ten\u00eda pinta de ello. Much\u00edsimo de carne gourmet, otro negocio innovador. Uf, fatal, yo no puedo trabajar en una charcuter\u00eda. Le pondr\u00eda una bomba en cuanto dejaran de vigilarme. Much\u00edsimo de fundas para la tablet. Esto podr\u00eda ser. Pero el cartel no ten\u00eda ninguna falta de ortograf\u00eda. Much\u00edsimo de calcetines. Bueno, ah\u00ed ser\u00eda feliz. Total, que le saqu\u00e9 una foto al aviso con el m\u00f3vil y tom\u00e9 la nota mental de escribir pidiendo trabajo a Much\u00edsimo cuando agotara el plazo, a punto de expirar, que me hab\u00eda puesto para seguir insistiendo, machaconamente, en ser periodista.<\/p>\n<p>Yo soy una de esas periodistas vocacionales que, de ni\u00f1a, en lugar de desmayarse con el momento en el que Superman le echa miraditas seductoras a Lois Lane, se enfadaba por la mierda de preguntas que consitu\u00edan la exclusiva de la primera entrevista al Hombre de Acero: \u00bfde qu\u00e9 color es mi ropa interior?<\/p>\n<p>\u00bfDe verdad, Lois Lane? \u00bfY con eso te dieron el Pulitzer?<\/p>\n<p>Estas eran mis preocupaciones infantiles. Ahora dmos un salto de 30 a\u00f1os y nos situamos en el tenso momento localizado en el INTERIOR &#8211; D\u00cdA de una consulta terap\u00e9utica donde decido que octubre es mi l\u00ednea roja. Decido poner la vida, la familia y el dinero por delante del Pulitzer. (\u2014\u00bfA qu\u00e9 velocidad puede volar? \u2014No s\u00e9, nunca me he cronometrado). Ahora me r\u00edo. Ahora que puedo. Si me hubieran cogido en Much\u00edsimo en lugar de pasar esta ma\u00f1ana de domingo escribiendo en mi blog estar\u00eda vendiendo cojines con palabras en ingl\u00e9s y corazones beige en ambiente de nauseabundo olor a canela.<\/p>\n<p>Abrieron la tienda y result\u00f3 que era de esas que quieren que tu casa sea una recreaci\u00f3n del Cielo en plan neon\u00f3rdico. Todos los art\u00edculos est\u00e1n coloreados de blanco roto, crema, falso antiguo, marr\u00f3n, beige claro, beige oscuro, ocre, roble y alg\u00fan toque, radical, de negro. Y barato, por supuesto. Porque la nueva esperanza de la clase trabajadora es la de comprar mucho y barato para aparentar ser rico. Much\u00edsima ropa barata en el Primark. Much\u00edsima decoraci\u00f3n vintage para el hogar. El orgullo de pobre es salir, con el ambientador a canela impregnado en el abrigo, a la acera cargado de enormes bolsas con mil cacharros que no parecen tan bonitos fuera de la tienda, donde falta la iluminaci\u00f3n con mil bombillas de bajo consumo en tono c\u00e1lido.<\/p>\n<p>Trabajar all\u00ed, de verdad, no habr\u00eda estado tan mal. Al menos, me gusta m\u00e1s estar del otro lado del mostrador. Ser yo la que lleva el delantal y no la que compra una vela con forma de estrella para poner en el centro de la mesa. Ser yo la que guarda el dinero en la caja registradora y dar las vueltas. Pero el d\u00eda que entr\u00e9 a ver el Much\u00edsimo, adem\u00e1s de las ganas de potar que me produjo el insoportable olor a canela. Hubo algo a\u00fan m\u00e1s falsamente exagerado que el falso lujo antiguo y el ambientador: el exagerado entusiasmo de los vendedores. Una gigantesca sonrisa en la cara, un chiste, un comentario de complicidad, un galanteo, un ponerse a tu disposici\u00f3n, una empat\u00eda de velatorio porque no tienen el producto que buscas. Eso, eso, s\u00ed que me hubiese costado un mundo.<\/p>\n<p>Solo se me ocurren dos conclusiones que explique la much\u00edsima simpat\u00eda del comercio: o los adiestran con l\u00e1tigos, o son actores vocacionales que so\u00f1aban ser Christopher Reeve y Margot Kidder y nadie les rescat\u00f3 del suicidio laboral en el \u00faltimo segundo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u2014Ya no te veo firmar nada, dice un t\u00edo m\u00edo. \u2014Ya, es que ahora tengo un trabajo. Conversaci\u00f3n real que sucedi\u00f3 en la m\u00e1s reciente de las reuniones familiares navidescas. As\u00ed es. 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