La semana de recibimiento del otoño ha sido de lo más absurda: Dos días de baja y mi cuerpo oscilando entre la fiebre y los 35º. Apenas he avanzado nada en el trabajo aunque hemos colgado un concurso de entradas para ir a ver a las Client en Madrid, el 5 de octubre en el Transmission. Busco piso y, de un día para otro, me he familiarizado con todos esos términos oscuros que antes me sonaban a lenguas indescifrables: Euribor, T.A.E., diferencial, metros escriturados, ¿cuánto se paga de comunidad? Creo que fue al salir de una oficina de Tecnocasa («el McDonalds de las inmobiliarias»; mi chiste del día) hace unos días cuando me di cuenta de que ahí estaba yo haciendo cosas de adulto y pareciéndome a un adulto. Me pregunté si al comercial de sonrisa excesiva y sospechoso seseo consiguí convencerle con mis maneras de persona adulta o si, por el contrario, mi chapa de los Smiths me habría delatado. Me miré mis Camper de verano, ya algo desfasados y con falta de lustro. Cuando creí que no me miraban me eché un vistazo en el cristal de un escaparate y ahí ví la capucha de mi torpe chaquetita de entretiempo hecha un burruño. Erguí la espalda, respiré profundamente y rocé la manga de la chaqueta de un Lord. A fin de cuentas sé lo que hago y dónde me meto. Algún gramo de respetabilidad me habré ganado por eso, ya que no por mi corte de pelo.

Volviendo a la música, quiero recordaros que se aproxima un acto de GRAN importancia en mi poco dilatada carrera de pinchadiscos. Dentro de poco tendrá lugar
Experimentaclub06, ese festival mimosamente regido por Ajo y Javier Piñango en La Casa Encendida: Whitehouse, David Thomas y Carter Tutti son sus headliners, si un concepto tan exultante puede aplicarse a un festival de pequeñas grandes estrellas de lo raro como es este. Después de trabajar un par de años en atención a la prensa, con mi nueva ocupación ya no me es posible PERO soy
dj del último día, el domingo 8 de octubre a las seis de la tarde, en el patio. No esperéis una sesión tipo bar de moda ya que esta es mi oportunidad para poner un montón de grupos que me encantan y que son totalmente impinchables en cabinas sobre pistas de baile. Eso no quiere decir que no pueda ser bailada, que quizá sí. Nikky de Dirty Princess va a hacer los visuales y, ante su pregunta de cómo será la ssión, la única definición útil que llegué a construirle fue «como un cielo encapotado». Preocupada por no haberme expresado bien, se lo conté a Javier Piññññ, quien me contestó:
«Lo de un cielo encapotado promete y sí que es descriptivo (a mí me suena a la ecuación «The Eternal»/»Decades» cruzada con los pasajes más estáticos y oscuros de Coil… oalgoasí…; ¿puede ser?)». Claro que puede ser. El 8 de agosto en Experimentaclub 06. Patio de La Casa Encendida. Madrid.
Whitehouse