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  • Estar en la pomada

    Me ha costado volver a la escritura despu?s de estos d?as en los que la realidad de los otros ha triunfado m?s que mi ficci?n. Pero hay que estar a todo: a las tajadas y al plato. Y sobre todo, en la pomada. Seriamente, uno de los motivos para no escribir es la silla. Despu?s de invertir varias semanas en el orden y confort de mi casaquemutaaoficina, me doy cuenta que no puedo estar una hora frente al ordenador sin que me duela el cuello y la cabeza.

    Mi escritorio El Nuevo Orden ordenado.
    Ya me lo dijo Alberto: este esternocleidomastoideo nos va a dar problemas. En un intento por cambiar de postura, he querido que la semana fuera fruct?fera en alg?n sentido: hemos (mi padrino, digo) instalado estanter?as, aspirado la casa (ahora ya tengo aspiradora, ya sab?is), nadado, corrido, caminado, musculado. Me da miedo que mi cuerpo se desborde (lleva camino) y lucho contra ?l. El mi?rcoles estuve en Prado del Rey con Ci?lo haciendo un poco de «directora de sello». Pintando un poco la mona y haciendo de chofer, vamos. Grabamos (primera persona plural por aquello del apoyo) un concierto que ser? emitido a altas horas de la noche en La 2 y que nadie ver?. Pero por si hay alguien que quisiera programar su video o sufra de insomnio, pasar? el aviso dentro de dos o tres semanas.
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    Como desde peque?a he identificado -periodista- con -Prado del Rey- ir a los terrenos de RTVE es para mi como un viaje melanc?lico-religioso a la meca de mis enso?aciones infantiles. Caminando por esos pasillos es f?cil abstraerse (cada vez menos) de la mierda de televisi?n que se est? haciendo en aquella casa. Mientras Mario y Coc? montaban los aparatos, aprovech? que eran m?s de las diez para subir escaleras y perderme por los pasillos de redacciones y locutorios, con la idea de saludar a Tom?s Fernando Flores que en ese momento estar?a haciendo Siglo 21. Efectivamente, ah? le encuentro, en ese nuevo y todav?a reluciente estudio de Radio 3, bunkerizado tras el cristal de la pecera y consultando apuntes y hojas de promoci?n mientras suena el paquete del insoportable contestador autom?tico. M?s tarde, mientras somete a la audiencia a una nueva sesi?n de Marlango (por diosssss), me animo a hacerme visible. Me animar?a a decir que lo mejor de la ma?ana fue el catering de desayuno en la sala que hab?an destinado a camerinos. Mario, Coc?, Jose, Miguel y yo flip?bamos de contentos en ese sal?n enorme, preparado ac?sticamente para grabar dramatizaciones. Decorado hace tres o cuatro d?cadas, moqueta parduzca y muebles envejecidos, el remate de ilusi?n lleg? con una caja con ruedas para hacer efectos especiales. Cerraduras que no abren ni cierran nada, visagras que chirr?an, ventana o puerta para un «?blam!» ficticio pero convincente. Es extra?o caminar por la Casa de la Radio y encontrar tan poca gente, a pesar de ser mi?rcoles por la ma?ana. Es silenciosa, reposada, amable, inalterable. La habitan personas envejecidas, tambi?n amables, atentas. Hay silenciosa. Guarda m?s parecido con una Biblioteca Nacional que con una Radio Nacional. Es chocante el recuerdo de la SER en la calle Gran V?a. All? hay garra, jolgorio, nervios, pasos apresurados, voces juveniles, televisiones, ruidos, gente enfadada, gente contenta, gente a lo suyo, pantallas, papeles. Si te pierdes por los pasillos, todos iguales, sim?tricos, en cada planta -«edificio modular lo llaman», me dijo un empleado, intentando ocultar la pedanter?a con una risita confortable- siempre hay alguien poco ocupado que sonriendo te acompa?a un tramo del camino hasta que te reorientas. All? tambi?n hay «salas de vending» con el caf? a 0.35 c?ntimos pero seguramente llaman a esa parte del pasillo «donde las Coca-colas» o «donde los bocadillos». Cuando entrevist? a Bel?n Gopegui le pregunt? por Edmundo G?mez Risco, quien trabaj? en TVE a finales de los ochenta. Me dijo:«desconf?o un poco de las novelas que resuelven la profesi?n del personaje en dos l?neas, como si el trabajo fuera lo de menos, como si lo m?s importante fuese la vida que est? al otro lado, en las fantas?as que se tienen fuera del trabajo. El trabajo que hacemos construye tambi?n nuestras fantas?as, creo que por eso Edmundo decide enfrentarse a la obligaci?n de vender a otros su vida». Cito, de Lo Real (Bel?n Gopegui, 2001): «Edmundo era un alto cargo. Su juventud, que hoy pasar?a inadvertida, entonces s? llamaba la atenci?n. Hoy parece haberles llegado la hora a los de treinta y pocos, pero entonces la barrera del sonido estaba en ir a cumplir cuarenta a?os. As? que Edmundo ten?a que hacerse perdonar su juventud. Empez? a devolver favores y empez? adem?s a adoptar algunos compartamientos arbitrarios, y a crearse enemigos. Sab?a que los enemigos le hac?an fuerte, sab?a que no hab?a llegado a ser director de programas por ninguna clase de idoneidad. Sab?a, no iba a olvidarlo ahora, que no le necesitaban a ?l, a Edmundo G?mez Risco. S?lo necesitaban a uno como ?l, y hab?a muchos. Por eso los enemigos le hac?an fuerte, aumentaban la complejidad: quien quisiera quitarle de en medio no deber?a pensar s?lo en los padrinos que se pod?an molestar con la ca?da de Edmundo, sino tambi?n en aquellos que iban a alegrarse, aquellos que iban a obtener alg?n bemeficio y a quienes, sin embargo, no interesaba favorecer». Esto me lleva al ?ltimo n?mero de Go Mag, con Colder en la portada (qu? bien) y entrevista a Bel?n Gopegui en la p?gina 72 (?qui?n es Antonio Fern?ndez?), cuyas ?ltimas palabras me gustar?a transcribir: «Huecos hay, otra cosa es que tarde o temprano alguien los encuentre y te obligue a salir. Quiz? Sergio Prim ahora pensara que es mejor dejar de estar a la defensiva, que hay que pasar a la ofensiva, como se pueda, desde la clandestinidad o desde la colectividad, quiz? pensara que la realidad, cuando arremete, en muchas ocasiones tiene nombres, y es bueno plantarle cara a esos nombres». De esto es de lo que hablo cuando digo que «quiero invertir el sentido de la carrera». De esa defensiva tambi?n habla Ra?l cuando canta «quiz?s as? seremos como una ilusi?n que no molesta y mata el tiempo». Estoy contenta, y viene al hilo, de que «Nones», como pronostiqu?, quedara n?mero uno en la lista de mejores discos nacionales seg?n Rockdelux. Y en Go, seamos completistas, numero dos. Armando, del fanzine Georgie Girl, nos ha pedido (nos=Autoreverse) nuestra lista de discos del a?o, ingrata tarea. La m?a ya la tengo pero ya que es un nos=Autoreverse, queda consensuarla con Aldo y despu?s la colgar? aqu?. Entre la lista de una revista y otra, escrib? en un principio que me quedaba con la de Go pero ahora rectifico y digo que con ninguna. RDL coloca en el n?mero uno (en consenso con Ernesto Gonz?lez quien, cuando lo escuch?, dijo que era «el disco del a?o»; injustificadamente, por cierto, su «In Black We Trust» no aparece) un disco bonito en el que no encuentro la grandeza, est? claro que mis o?dos son otros: Robert Wyatt: «Cuckooland». Igual cuando me haga mayor entender? estas cosas. Este disco no aparece en los 41 de su competidora. As? como el oro de esta ?ltima, The Postal Service: «Give up», tampoco lo hace entre los 40 de la decana. Prefuse 73 es un n?mero 3 para Go mientras que es un 34 para Rockdelux. RDL sit?a a Colder en el 21 mientras que Go lo hace en el 11. La revista que dirige Santi Carrillo se olvida de Pluramon y la de Janina Canet de Patrick Wolf, Noriko Tujiko, At Swim Two Birds y Hidden Cameras. Incomprensiblemente (?o es que lo consideran 2004?), ambas pasan por alto a Piano Magic. Y entre los 35 mejores recopilatorios seg?n RDL no est?, no, nuestro disco de las chanchas. Aunque ?de qu? me extra?o?, tampoco han sacado la cr?tica. Han ocurrido m?s cosas en estos d?as. Una de las m?s importantes ha sido la llegada de alguien From Marzz. Algo a lo que he contribu?do (s?lo un empujoncito) y que me hace considerablemente m?s feliz durante mis horas de lectura frente al monitor, que cada d?a son m?s, pese a los problemas de ergonom?a que relat? al principio de este post extenso, hace ya horas. Seguidle, leedle, me gustar?a que fuera una orden, forma parte del nuevo orden. Otro de mis lectores/le?dos, Fluzo, puso canciones anoche en Plan X. Y all? fuimos. Conoc? una amiga de Adri?n (?Marta?) con un cerrado acento coru??s y una camiseta de The Elephant Band que todav?a se sorprendi? que a la primera palabra suya adivinara su origen. Lleva cuatro a?os en Madrid, estudiando. En ese momento pens? que deber?a trasladarme cuatro a?os a Coru?a, escribiendo. Record? de golpe algunos olores y me acerqu? a ella descuidadamente, para ver si es que los cuatro a?os de capital no borran del olor corporal la brisa que sube por la calle Cant?brico hasta casa. No era ella. Tambi?n, con disimulo, acerqu? mi nariz al cuello de Adri?n. Quiz?s fuera ?l. Nos separaba la barra, as? que no lo s?. Pero tiendo a pensar, m?s bien, en una extra?a sinestia provocada por la camiseta verde de su amiga, extra?ada porque hab?a dejado el que supuestamente parece el mejor trabajo del mundo. Dj Fluzo, ayer, tambi?n me reproch? la ausencia de actualizaci?n, me dijo «?quieres convertir su blog en un foro?» Y tiene gracia. Algo parecido hab?a pensado ya, quiz? en cambiar de herramienta… Esta tarde me ha mandado fotos de ayer, que no puedo evitar colgar al grito de ?ya mismo!
    Hablando con PalomaSigo hablando con Paloma Hablando con Paloma; H?ctor en la barra Hablando con H?ctor Con H?ctor. Detr?s de mi se adivina a Big Toxic. A la derecha, el brazo con pulseras de la chica coru?esa.
    La noche termin? hermosa, en un mirador, pero eso forma parte del mundo del secreto. Podr?a seguir, pero quiz?s vosotros no. Este post queda dedicado a los que me pidieron actualizaci?n en estos ?ltimos d?as (Ferran, Checht, Pablo, Manolo, Adri?n…). Tambi?n se lo dedico a los pron?sticos, las programaciones del destino en forma de casualidades, las chapas y las oscuras civilizaciones de mundos remotos. Durante la realizaci?n de este post han sido escuchado los discos: «Sevens» de Gnac y Nones de Refree. Dos vueltas cada uno. Si esta noche hubiera ido a la fiesta de los Belio, nunca hubiera sido escrito. Me voy al sal?n a ver «101», que me lo merezco.

  • La gente que escribe bien me pone

    Desde que estuve la semana pasada en Casa Bartual he querido afrontar el post que lleva este t?tulo, pero no he sido capaz. Quer?a contentar a los que opinan que escribo poco sobre sexo y tambi?n a los que les gusta que, una vez m?s, vuelva a escribir sobre el hecho de escribir; quiz?s, despu?s del sexo, mi tema favorito. Erraba al considerarme rara en mis fetiches sexuales. «?C?mo puedes desear a alguien que no pone cuidado en las comas?» Manuel estaba de acuerdo conmigo. A ?l tambi?n le pasa. Durante un buen tiempo estuve sexualmente enganchada a alguien que no me conven?a debido a su maestr?a con los punto y coma, una arte muy sutil. La lectura de sus textos publicados peri?dicamente me dejaba trastocada, h?meda, desenfocada. Si quer?a recuperarme deb?a convertirle en el hombre invisible, por eso no supe qu? contestar cuando ?l emiti? algunos quejidos superficiales: «ya no me lees». Cuando ten?a 16 a?os estaba bastante emocionada con mi primer novio, fue el primero que me bes? y el primero que me sac? a bailar. Ya habl? de ?l aqu? una vez, se llamaba Pablo ?scar. Para m?, s?lo ?scar. El encanto finaliz? bruscamente cuando, durante mi veraneo en Coru?a, me envi? su primera y ?nica carta, que a?n conservo. Yo todav?a no sab?a que mi tonter?a con la literatura pod?a llegar tan lejos… pero aquellas deslumbrantes faltas de ortograf?a, caligraf?a malformada, renglones torcidos, sucesi?n de t?picos y sintaxis al azar llevaron al desastre mi primera relaci?n en unos minutos. Hay un laboratorio farmac?utico americano en el que hago mucho gasto debido a mis problemas en la piel –skin disorders lo llaman ellos, casi un t?tulo de canci?n afterpunk- llamado Schering-Plough. Cuando Fran dej? el FIB para trabajar en la industria farmac?utica, le confes? un tibio secreto sexual: «los prospectos de ese laboratorio me ponen, c?mo me gustar?a conocer a la persona que los escribe o los traduce». Tienen ritmo, estructuras interesantes, puntos de tensi?n, puntuaci?n delicada y fineza en la elecci?n de las palabras exactas. Esto no ocurre normalmente.

    os observo Os observo.
    Sigue el debate sobre la veracidad+ JJ Ben?tez + la Luna + la conquista del espacio = en los comentarios.

  • Tan (poco) Low

    Me voy a la inauguraci?n de Low, un nuevo club en Madrid ubicado en el antiguo Revolver. Dos razones para no perderse la cita. Adem?s, ir? mucha gente, parece que nadie quiere perd?rselo. Michelle Grinser oficiar? -como si habl?ramos de Cine de Barrio- de padrino. A la vuelta -si no ma?ana- prometo escribir el post que llevo postponiendo d?as. Y tambi?n recensar lo que ocurra esta noche. Antes de salir de casa, a?n me dar? tiempo a ver el principio del nuevo 1, 1, 3… Uhm! Me olvidaba. Muri? Norberto Bobbio. Como dice el refr?n, a cada chancho le llega su San Mart?n. Pero lo que me pone triste es la evidencia de que ese tipo de conciencia cr?tica en la izquierda no es hereditaria. Elecciones el 14 de marzo. Miedo

  • Aqu? lo ten?is

    El blog de Aldo Linares. Por pedirlo.

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    Aran-chan ha hecho su primer amigo japon?s, es un chicho graciosillo, divertido, extrovertido y todos saben como se llama:
    Aran-chan duerme con Shin-chan
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    Vaya post miscel?nea que se est? generando -?l solito- hoy. Carlosues nos ha dejado (ey! -qu? honor- gracias!) un comentario en un post de Noviembre, en el que hablamos de la UFI y la SGAE. Ruego visiten.

  • Qu? mierda

    Hab?a escrito un post. Era largo. Sobre regalar libros. Y se colg? el ordenador. y yo no me d? cuenta de que no lo hab?a publicado. Y lo he perdido. Obviamente, no me da la gana escribirlo otra vez.

  • Cuentos de Navidad

    He decidido que regalar libros es la mejor elecci?n para el d?a de Reyes. Primero, no tienes que visitar tiendas diferentes en busca de art?culos diferentes (ferreter?a, gran almac?n, planta del hogar, perfumer?a, tienda de discos…). Vas a una librer?a (en Madrid, aunque la inercia te arrastra a FNAC o la Casa del Libro, es mejor ir a Fuentetaja, donde lo tienen todo: estanter?as de madera, moqueta en el suelo y, ah s?, libros). Segundo, no levantas suspicacias en la familia. Hermana: «?por qu? a m? me regala un disco si yo prefer?a un perfume como el de mam?? Seguro que este CD le ha salido gratis…» Tercero, tu familia cree que todos los libros que regalas los has le?do previamente (falso) as? que adem?s de invertir en la industria del libro, tu imagen de Chica Con Cultura queda reforzada dentro del sistema de tensiones/aspiraciones familiares. Madre: «Ha merecido el esfuerzo que hicimos por su educaci?n». Cuarto, disfrutas realizando peque?as bromas privadas que s?lo tu entiendes. Por ejemplo: regalar a tu cu?ado una novela sobre j?venes neoyorquinos que viv?an al l?mite y escuchaban hip-hop. Cu?ado: «Pero si yo no tengo tiempo para leer… ni me gusta… y hace a?os que vend? mis discos de hip-hop». Quinto, sale barato, quieras que no. Cajera: «Esta se lleva libros para toda la familia, qu? taca?a». Sexto y quiz?s ?ltimo: acumulas puntos para que el a?o que viene te regalen libros en lugar de… no s?… ?una aspiradora? Nota: Todas las opiniones que salen en este post (incluida la m?a) son pensamientos que NO se hacen en voz alta. Y los personajes aparecidos pertenecen al mundo de la FICCI?N.

  • El cumplea?os de Rosario

    Rosario con su regaloRosario deejays PastelElena Mariano de Lost BalanceJos? Villalobos Coc? Ci?loAldo, Mariano y Susana Me feliciten, por favor, a Rosario, Vidal Romero, Joven Padawan, Cristina Garc?a, Roger Roca y el paso del tiempo por sus recientes onom?sticas.

  • Psicomargarina

    Mi ?ltima noticia para MTV.es ha sido una de caracter m?s indie, para aliviar tanto Outkast, Jackson y Britney: Stereolab vuelven con la psicomargarina.

  • Terapia sensual

    Mi nuevo fisioterapeuta se llama Alberto y os preguntar?is ?otro? ?Por cu?ntos ha pasado ya en este a?o y medio de weblogismo? No son tantos, pero quien me haya le?do, sufridores desde casa, desde agosto de 2002 se habr? hartado de mis ires y venires, quejas m?dicas, teor?as conspiran?icas (vale, por qu? no), resultados, anal?ticas y consultas. A m? tambi?n me gusta hablar del sistema de dolencias, porque me parece fascinante. Tras haberme puesto en manos de un fisioterapeuta tradicional chino de origen colombiano aplicador del m?todo «heart to heart» (nuestro popular M?dico M?gico), sent? la urgencia de visitar a alguien que me diera soluciones r?pidas, de martes a mi?rcoles. Se llama Alberto, como ya he dicho y le perd? el respeto hace una semana, cuando supe de sus dos a?os menos que los m?os. ?l sabe que se lo he perdido, y por eso ha cogido cierta confianza y me ha bajado la cremallera de la falda sin preguntar (curioso dato: el M?dico M?gico lo hizo en cambio en neustra primera cita). Ha dicho «la confianza es lo que tiene, ?esta que es, tu tercera o tu carta vez?». La cuarta. Hoy ya s? que se qued? en cintur?n marr?n de Taekwondo (de nuevo a vueltas con Corea), que se rompi? la rodilla y que colabora con una gente interesante. Mientras empuja con el antebrazo derecho y estira con la mano izquierda, discutimos sobre Cronenberg o los juegos del Spectrum, sobre d?nde acaba la ciencia ficci?n y comienza el gore. Ya nos conocemos, lo he notado porque no me ha ofrecido el cestito con coleteros y pinzas de diversos colores: directamente me ha pasado la goma negra para que me hiciera una coleta. Por otro lado, es discreto: al vestirme se di? cuenta antes que yo de que me estaba poniendo el sujetador al rev?s, aunque esper? que yo me percatara para dirigirme una de sus bromas. Me gusta el sonido del velcro cuando se ajusta las mu?equeras. El martes que viene, ser? el primero consecutivo que no acuda a verle. Maldito D?a de Reyes.

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    En estas fiestas tan entra?ables estoy acudiendo al ciclo «M?sica Electr?nica» que Introm?sica programa en La Casa Encendida. Excepto Icarus, que fue el primero, no me he perdido ninguno, aunque tampoco me habr?a importado. Hasta ahora lo mejor ha sido Apparat, que son del sello de la Catapultademierda. El venerable Jaki Liebezeit que fuera bater?a de Can, toc? invitado junto a Burnt Friedman y Daniel Schr?ter, pero me aburri? muuuuuucho. Ayer, Thomas Brinkmann se luci? y consigui? que mucha gente abandon?ramos el auditorio ante un irrisorio y fuera de lugar 4×4. S?lo mereci? la pena su chati, una j?ven belleza que grabapara Max.Ernst y colabora con Nikakoi. Dentro de unos minutos me voy de casa para ver el ?ltimod el ciclo: el chico de los granitos, anunciado como Req » Kid Acne, unos hiphoperos de Brighton que graban para Warp, esto promete.