que vuelvan a importar los blogs

  • La noche en negro

    Ayer el ayuntamiento promovía La Noche en Blanco y no le presté ninguna atención porque este tipo de acontecimientos me dan grima: como las Noches Viejas, las Noches de Boda y la Noche Antes del Examen. Por supuesto que es exccelente que haya movimiento (al igual que no le voy a quitar a la novia su Noche Santa) pero es lo que dice sobre todas estas actividades Ruth Toledano hoy en El País: «ya quisiéramos disponer con más frecuencia, aunque fuera convenientemente distribuido». Y, a pesar de ello, me he dado cuenta de que no soy consumidora de cultura así, en general, al peso. Soy consumidora-gourmet que se sale de las estadísticas como un avión volando por debajo de lo que un radar puede detectar. Me enmalhumora que los promotores no se pongan (no nos pongamos) de acuerdo para no crear ofertas coincidentes ya que no hay suficiente demanda. Creo que los madrileños tienen una desesperada necesidad de estar en la calle y hacer cosas constantemente. Mientras en otras ciudades sencillamente se sale. En Madrid se sale para hacer algo y la pregunta es «¿qué hay este fin de semana?». En los lugares en los que están acostumbrados a la sequía cultura uno queda, porque sí y en el bar habitual. Y, cómo será la envidia del que lo tiene todo, que también echo eso en falta. Ayer en Caracol decía una chica, Mamen, a sus amigos: «sólo nos vemos en los conciertos». Y yo pensé (en voz alta) y menos mal que es así porque huele a muerto cuando dejas de encontrarte a tus amigos en los conciertos. En fin, parece que he vuelto a hablar a las claras del tema de siempre, cuando mi intención era que no se notase. Probablemente ayer era un buen plan ir a ver el concierto de Vive La Fete en la calle Fuencarral, si es que la multitud lo permitía. O bien ir a ver pinchar a M.I.A. al Palacio de Hielo o ir a Caracol a los conciertos que os dije ayer (la sala no muy llena y los conciertos regulares)o quedarse en casa viendo un capítulo de algo y esparciendo polvos por las habitaciones. Pero nada más molesto que hacer lo que se supone que tienes que hacer cuando hacen un esfuerzo tan grande que qué feo es que digas que no lo quieres hacer. Pequeñas iniciativas, arriesgadas y emocionantes todas las noches. Por favor.

    Culture Kültur
    Banda Sonora: «Nightmare Culture» de Current 93 / Sickness of Snakes

  • Señorita Respetable

    La semana de recibimiento del otoño ha sido de lo más absurda: Dos días de baja y mi cuerpo oscilando entre la fiebre y los 35º. Apenas he avanzado nada en el trabajo aunque hemos colgado un concurso de entradas para ir a ver a las Client en Madrid, el 5 de octubre en el Transmission. Busco piso y, de un día para otro, me he familiarizado con todos esos términos oscuros que antes me sonaban a lenguas indescifrables: Euribor, T.A.E., diferencial, metros escriturados, ¿cuánto se paga de comunidad? Creo que fue al salir de una oficina de Tecnocasa («el McDonalds de las inmobiliarias»; mi chiste del día) hace unos días cuando me di cuenta de que ahí estaba yo haciendo cosas de adulto y pareciéndome a un adulto. Me pregunté si al comercial de sonrisa excesiva y sospechoso seseo consiguí convencerle con mis maneras de persona adulta o si, por el contrario, mi chapa de los Smiths me habría delatado. Me miré mis Camper de verano, ya algo desfasados y con falta de lustro. Cuando creí que no me miraban me eché un vistazo en el cristal de un escaparate y ahí ví la capucha de mi torpe chaquetita de entretiempo hecha un burruño. Erguí la espalda, respiré profundamente y rocé la manga de la chaqueta de un Lord. A fin de cuentas sé lo que hago y dónde me meto. Algún gramo de respetabilidad me habré ganado por eso, ya que no por mi corte de pelo.

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    Volviendo a la música, quiero recordaros que se aproxima un acto de GRAN importancia en mi poco dilatada carrera de pinchadiscos. Dentro de poco tendrá lugar Experimentaclub06, ese festival mimosamente regido por Ajo y Javier Piñango en La Casa Encendida: Whitehouse, David Thomas y Carter Tutti son sus headliners, si un concepto tan exultante puede aplicarse a un festival de pequeñas grandes estrellas de lo raro como es este. Después de trabajar un par de años en atención a la prensa, con mi nueva ocupación ya no me es posible PERO soy dj del último día, el domingo 8 de octubre a las seis de la tarde, en el patio. No esperéis una sesión tipo bar de moda ya que esta es mi oportunidad para poner un montón de grupos que me encantan y que son totalmente impinchables en cabinas sobre pistas de baile. Eso no quiere decir que no pueda ser bailada, que quizá sí. Nikky de Dirty Princess va a hacer los visuales y, ante su pregunta de cómo será la ssión, la única definición útil que llegué a construirle fue «como un cielo encapotado». Preocupada por no haberme expresado bien, se lo conté a Javier Piññññ, quien me contestó: «Lo de un cielo encapotado promete y sí que es descriptivo (a mí me suena a la ecuación «The Eternal»/»Decades» cruzada con los pasajes más estáticos y oscuros de Coil… oalgoasí…; ¿puede ser?)». Claro que puede ser. El 8 de agosto en Experimentaclub 06. Patio de La Casa Encendida. Madrid.
    Whitehouse Whitehouse

  • Estira lo que puedas

    Bueno. Allá va un post de crónica social. Ayer se inauguró oficialmente la nueva temporada 2006-2007 de entertainment madrileño con un puñado de actos simultáneos (como tiene que ser en Madrid: jodiéndose los unos a los otros) que obligaron a salir de casa a absolutamente Todo El Mundo. Me encanta que la gente salga. Ver caras conocidas. Comprobar quién no tira la toalla. Ayer Nasti celebraba su aniversario y me hubiera gustado ir ya que tocaban Beef y, sí, me perdí el pasado concierto en El Sol del que todo el mundo habla por puro despiste. Pero no sabía a qué hora sería su concierto y Mariano Amiune, uno de los productores de MTV, nos había invitado a una fiesta en su casa que probablemente le habrá causado la enemistad eterna con sus vecinos. Dos de los protagonistas del spot de mtv.es, famosos desde ya pues ha empezado a emitirse este sábado en MTV, se dejaron caer conmigo porque el ático que fuera, de hecho, escenario de la grabación del anuncio. Y allí estábamos, el Carlinos, el Saski y la blogger que os escribe, abriéndose paso en la fiesta de piso más petada en la que he estado nunca. Kike Nimo poniendo discos, medio staf de MTV, nuestro encantador VJ Maldo y amigos de amigos de amigos con muchas ganas de fiesta. Inauguración Elástico De allí arrastré a los chicos a la inauguración de Elástico, el nuevo club de Trip Family en la sala Wind de Plaza del Carmen. El sitio es amplio y no hace ni frío ni calor, hay muchas barras, escenario, pista de baile y buena circulación del aire. Tiene una segunda sala pequeñita donde se pincha indie y post-punk. La decoración es fea (al entrar me acordé del Coppelia) y no ví el concierto de The Chalets así que no sé qué tal sonorá. La música bien cuando pincha Smart, los demás dj-s no me gustan. En cualquier caso, mucho mejor que el Ocho y Medio en selección musical. Pero el precio de puerta es 12 euros y eso sí me parece una barbaridad. A pesar de que hay tanto que decir sobre el sitio, la pregunta que más me hicieron anoche fue: ¿Daban botellón? Por que el veneno que venden en Dark Hole / Ocho y Medio es un asesinato, un magnicio a gran escala indie-gótica. Pero no quise averiguarlo, prefiero, como en la sala Flamingo, agarrarme a la botella de cerveza aunque no me pegue con el vestuario. Allí no paré de encontrarme con amigos y conocidos, en un imparable acto de reentré del otoño que me puso de muy buen humor: Fernando (Flow/Eureka), Maxi (Music Non-Stop) y Sara (Nadadora), Mamen y Javi (Poperro! Deseadle suerte en sus primeros pasitos en el MondoSonoro), Mariano (Luke), Jaume Rodríguez, habituales del Transmission… y mucha más gente con la que no pude pararme a saludar o comentar. De los que faltaron por allí me llegó reporte de que andaban en el Nasti o en la fiesta que se hacía en Siroco (tocaban Grabba Grabba Tape! (Maldición!!)). Lo cierto es que me encanta ir a las inauguraciones de los sitios porque hay una tensión de emoción contenida, de estreno de zapatos nuevos, nervios y ganas de que aquello triunfe. Aunque si hay ganas de algo en esta ciudad es de divertirse, emborracharse (colas en las barras), meterse (colas en la puerta, colas en los baños) y ligarse (¡ayer había verdadera desesperación!). Smart en Elástico Acabé la noche, como manda la tradición de un buen sábado completo, desayunando en el Eboli el primer trozo de esa riquísima tortilla de patata que empezaron para mí. Hablando con Javi Vadim Tudor de lo que habíamos visto, hecho y oído en nuestras noches respectivas y, como maravilloso colofón, viendo el final de la carrera Moto GP de Australia en la tele del bar con el chico más sexy del planeta, que vino a recogerme en su corcel para llevarme hasta el infinito y más allá.

  • Darse contra un agujero en una pared

    El 26 de julio de 2006 vinieron dos celadores a instalarme Imagenio en casa. Harta de reclamar a Auna por facturas con excesos de cargos, una portabilidad numérica que nunca se realizó y una instalación de cables provisional (en espera de la portabilidad) que me dejó un año con cables colgando en media casa, decidí suscribir un Trío Telefónica, «la compañía», la empresa que gracias al trabajo de mi padre pagó todos mis gastos hasta mi emancipación.. El hecho de que mi familia haya estado muy implicada con esta empresa ha insertado en mis prejuicios una simpatía hacia una marca que no debería tener y que me nubla como consumidor exigente. No obstante, mis intentos por alejarme de esa gran sombra telefónica han sido mucho más desastrosos que las experiencias en ella. En móviles Amena me ha tratado como retrasada y en fijos y ADSL Auna me ha engañado y ganado dinero extra. Con Wanadoo en ADSL me fue bien y con Movistar tampoco pasó nada malo. Una vez Telefónica dijo me me iba a mandar un aparatito para reconocimiento de llamada, al inscribirme en telefonicaonline.com, pero nunca llegó. Bueno, a o que iba… el 26 de julio los celadores tiraron un cable desde el PTR, que está en el cuarto de baño (pues sí) hasta el salón, ya que tenían que poner el router junto al descodificador y el televisor. Al traer el cable hasta aquí me hicieron esto: Brutos digitales Como mi iMac no tenía AirPort, tuve que traer el ordenador al salón y comprobar la conexión a Internet con un cable Ethernet. Los técnicos me dijeron que este router wi-fi no funcionaría con mi mac. En Telefónica me dijeron lo mismo en una llamada pero en otra me aseguraron que sí y me pasaron con el poco conocido «Departamento de Precisión» donde me aseguraron que con una tarjeta AirPort instalada podría navegar wifi. Fomulé una queja por no advertir los requisitos necesarios para un usuario de mac al contratar el servicio. Si tienes un pc te regalan la tarjeta. Si tienes un mac te la tienes que comprar tú. Quise que los técnicos me llevaran el cable Ethernet del router a la habitación donde tengo el ordenador pero no podían hacerlo porque no disponían de cable. Me indicaron que en estos casos Telefónica manda un segundo instalador más preparado que me remataría la instalación. Me insistieron que llamara cuanto antes al 1004 para que viniera este segundo técnico y además me pagaran los desperfectos de la instalación, ese boquete que habéis visto en la foto. Llamé y me dijeron que por el tema de los desperfectos tenían que mandar un perito, que me llamarían para concertar una cita en menos de 9 días. Han pasado 53 días y aún no sé nada, a pesar de que he llamado yo otras dos veces para protestar. Y, respecto al tema del segundo instalador, me dijeron que me lo podían mandar pero que para una tontería de un cable ethernet la mano de obra del técnico me iba a costar tres veces más que el cable en cuestión, que mejor que me lo hiciera yo misma. Protesté y dije que debían hacérmelo gratis. Tomaron nota de mi malestar pero insistieron en que gratis no sería. El 25 de agosto al fin me compré la tarjeta AirPort y, en un exceso ante el que me debería haber contenido, la base AirPort Express, para poder hacer AirTunes (lanzar el iTunes de mi ordenador en una habitación a los altavoces de la minicadena en otra) y conectar una impresora USB pensando sobre todo en el futuro cercano, cuando esté en una casa donde haya otro ordenador (un PC) aparte de los míos y no valga con subir el volumen de la cadena para que llegue la música de un cuarto a otro. Desde entonces hasta el pasado jueves no conseguí que el iMac con la tarjeta instalada captara nada. Después de darle 20.000 vueltas a los errores y, cuando estaba a punto de abrir otra vez el cacharro para apretar el cable de la antena, Manuel, a quien le había pasado lo mismo, me confirmó que, efectivamente, había que apretarl abien fuerte hasta escuchar un clack. Y así lo hice. Ahora navego sin cables, sí, pero no me puedo alejar más allá de 5 metros tanto del router como de la base AirPort. Es decir, que no me ha servido de nada todo esto porque mi estudio está a unos 8 metros del salón. Tengo la sensación de estar viviendo la prehistoria de la tecnología. Y es muy frustrante.