que vuelvan a importar los blogs

  • Cristianos conversos

    Vuelvo del concierto de con ganas de volver a ser cristiana. Es raro como David Eugene Edwards atrae tanto a postrockeros, como a fans de la americana (no me refiero a la chaqueta, ya sabéis) o a amantes de lo perverso. Esas debían ser las tres tipologías predominantes en Moby Dick que fueron bendecidas por David Eugene al término del concierto. Alguien detrás de mí le dijo a su amigo: ¿Y yo venía a ver un concierto de folk? Sus momentos de éxtasis era impresionantes pues agitaba la cabeza y entreabría los párpados mostrando los ojos en blanco. This fear is only the beginning, all for the loving hand… Actualización 11/06/07:Video del concierto a cargo del Sr Mortimer Rata y comentario en su blog: [yahoo 642087] Crónica a cargo de saveasraw en Last.fm. [tags]Woven Hand, Woven Hand concierto Moby Dick, David Eugene Edwards[/tags]

  • Concierto secreto (ya no tanto!) de Esmachin Pamkins!

    [myspace 2032979564] [tags]Smashing Pumpkins, MySpace, MySpace España, secret show, concierto[/tags]

  • Esta noche pincho en el Low

    ¡Pero esta noche! No el 1 de junio de 2008, ¿eh? A las doce, ¿por qué no venís? ¡Gracias coolers! Me ha encantado el texto. 🙂 [tags]Low Club, dj, Elena Cabrera dj, Le Cool[/tags]

  • Last.fm, la mejor red social de música, es comprada por CBS

    Pintaba Viacom e incluso internamente, en MTV, se apostaba a que muy probablemente Last.fm acabaría siendo comprada por el grupo madre del canal. Pero no ha sido así. Last.fm anuncia en su blog que ha sido comprada por CBS. La gente del equipo (unos 50) de Last.fm están contentos y creen que podrán seguir trabajando con casi total independencia pero con mucho más dinero para poder desarrollar mejor su geniales ideas. Actualización 10/06/07: CBS y Viacom son filiales, no sé exactamente en qué tipo de relación, pero finalmente, algo ahí queda… [tags]Last.fm, Viacom, CBS, redes sociales [/tags]

  • Lo real

    Me siento absolutamente inmersa en una encrucijada gopeguiana. Me cuesta hablar de ella sin desvelar mi vida personal («¡ah!, ¿pero no se trataba de eso?», oigo decir al caballero del fondo a la derecha) y en cambio siento la necesidad de poner orden en el propio The Last Dance a este nudo con varios cabos de los que no sé si tirar o aflojar. Trabajo en una empresa que defiende un sistema en el que no creo. Pero durante las horas del día me olvido de ello, cuelgo mi nombre y me apellido en el perchero de la entrada, junto a la chaqueta y el becario de recursos humanos. Ocho o diez horas después me lo pongo de nuevo mientras bajo en el ascensor y veo mi cara algo grisácea y cansada. Tarareo alguna canción y pienso en la nómina a fin de mes. Piso a piso me voy recuperando y cuando llego al vestíbulo subo la barbilla si es que el polvo del flequillo no me pesa mucho. De reojo me miro en los espejos, y según cómo me vea afronto el viaje en el metro de una manera u otra. Nunca le he importado tanto a nadie como para que me acorrale contra la pared y evidencie mi contradicción. Yo no creo en la promoción, no creo en los intermediarios, pienso que la música -y la cultura en general- debe ser gratuita cuando se transmite en un soporte duradero, no creo en la propiedad intelectual, no acepto la autoridad de la sociedad que gestiona los derechos de autor en España ni tampoco en las editoriales musicales. Mi esfuerzo por comunicar este evangelio es mucho menor que el que invierto en lanzar mensajes del tipo «¡compra este dvd ya!», «¡conoce a Melocos en persona!», «¡adéntrate con nosotros en la mitología de Enrique Iglesias!». ¿Realmente estoy, como me ha dicho ****** en un email, a años luz de la que fui y la que pensó que seguiría siendo? Una vieja amiga reaparece con una oferta bajo el brazo que saca de mí la que fui, la que soy cuando salgo de la empresa y la que debería seguir siendo. Y es raro porque por un rato hablamos como si volviéramos a ser las de antes, pero mejores. Y algo me dice que ella no es real, sino un fantasma de las navidades pasadas que viene a darme una lección. Pero yo, en mi avaricia, he aceptado unas reglas del juego, y estoy jugando y no puedo abandonar la partida sin arrastrar a mi equipo conmigo. …Así que era esto de lo que hablaban y yo no lo sabía…

  • Control

    Los afortunados visitantes de Cannes ya han podido verla. Yo no puedo esperar más de ansiedad y Control, la película de Anton Corbijn sobre Ian Curtis, está en mi lista de grandeses deseos para 2007 (junto con los discos de Interpol, Editors, She Wants Revenge, el concierto de Klaxons en el FIB, el salón burdeos y alguna que otra bagatela más). Un estupendo reportaje con material de la película y entrevista a Corbijn así como un spoileador trailer de esos que cuentan una película de pe a pá, cosa que no recomiendo de ver para los que no sean fans: [youtube SzWLpW99vyE] [youtube 3JHQkoGHcx4] ACTUALIZACIÓN 28/05/07: Gana el galardón a la Mejor Película, en la sección Quincena de Realizadores; el premio Regards Jeunes a la mejor ópera prima y el premio Europa Cinemas Label al Mejor Filme Europeo.

  • Mudar la piel

    Al igual que las serpientes, lucho lentamente por arrastrarme dejando enganchada entre el ramaje una piel antigua, seca, algo descolorida ya, sin vida. Ya me mudo y esta casa, sobre la que tanto he escrito -y seguiré escribiendo, porque apenas tuve tiempo de empezar- es un campo de minas contra las que me estrello una y otra vez. Son cajas amontonadas que pesan demasiado, imposibles de mover y casi tampoco arrastrar, conteniendo apenas la mitad de mis libros, discos, revistas y películas. Estorban, impiden el paso de una habitación a otra y si ya eran comunes en mí los moratones debido a los golpes habituales con esquinas y puertas, este estado en el que se desenvuelven los últimos días de Béjar es de trinchera.

  • El miedo que tengo no lo quieras saber

    Esta semana he estado escuchando intensivamente dos nuevos discos locales: Tú no existes y Paraíso Vacío. Y estas escuchas han concluido respectivamente en la entrevista hoy a Astrud y en la escritura de la one sheet del nuevo disco de Ciëlo. Es fabuloso escribir sobre la gente que conoces. Aunque también me excita los nervios. Me hago demasiadas preguntas, me cuesta más arrancar, me planteo cien mil puntos de vista y sobre todo planeo sobre el dilema de cuánta historia personal puedo dejar traslucir en el texto. Hay veces que lo he resuelto mal, otras mejor. Hoy estoy muy feliz con la entrevista a Manolo y Genís ya que no he hecho preguntas ni tengo nada que escribir ya que ha sido con cámara. En cambio ha resultado probablemente una de las entrevistas más personales que haya hecho nunca, curiosamente. Sé que queda confuso pero prefiero no desentrañar el misterio y que la veáis vosotros mismos en mtv.es en los próximos días. astrud-2007-3.jpg c_arrebato.gif