{"id":1113,"date":"2007-12-03T02:00:22","date_gmt":"2007-12-03T00:00:22","guid":{"rendered":""},"modified":"-0001-11-30T00:00:00","modified_gmt":"-0001-11-29T22:00:00","slug":"post_name","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.elenacabrera.com\/weblog3\/2007\/12\/03\/post_name\/","title":{"rendered":"Semana negra"},"content":{"rendered":"<p>\tComenz\u00f3 como una batalla perdida de antemano. Enferma (yo), insoportable (la semana). Sacar un pie de la cama me parec\u00eda una declaraci\u00f3n de guerra. Fui avanzando, como pude, agotada (yo), entera (la semana). Es raro cuando ves a alguien que avanza con una cara extra\u00f1a hacia un grupo de personas entre las que te encuentras y, aunque no te mire, sabes que tiene un mensaje para ti; esa cara es por ti. Es una premonici\u00f3n parecida al sonido del tel\u00e9fono cuando trae malas noticias, ya las conoces antes de descolgar. (Yo a\u00fan recuerdo el estruendo agudo de aquella llamada de tel\u00e9fono, en casa, hace muchos a\u00f1os). La sala en la que est\u00e1bamos haciendo la reuni\u00f3n de previsiones es una caja de cristal, como todos los despachos. Cuando vi a la secretaria acercarse hacia nosotros no dej\u00e9 de observarla ni un segundo. Irrumpi\u00f3 en la reuni\u00f3n y me mir\u00f3, dijo que ten\u00eda una llamada urgente. Ese tipo de llamadas s\u00f3lo significan un tipo de cosas. A\u00f1adi\u00f3 un nombre, el nombre de la persona que me llamaba. Y eso s\u00ed fue tremendamente impactante. Escuchar su nombre (tu nombre), que yo o\u00ed con cierto eco, en el silencio de la conversaci\u00f3n interrumpida de mis compa\u00f1eros de trabajo que dictan sus futuribles, sus esperanzas de d\u00eda, sus titulares. Su nombre (tu nombre), algo tan propio, tan \u00edntimo, son\u00f3 como un desgarro en el cielo, algo parecido a como cuando Superman coge al vuelo a Lois Lane. Las horas de urgencia dieron paso a los d\u00edas y las noches de sanatorio. Un <a href=\"http:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/The_Kingdom\">The Kingdom<\/a> regido por la Virgen de los Milagros, la madera noble, los tapices y las l\u00e1mparas de cristal. Los secretos de las habitaciones de puertas tan anchas, la pegatina ra\u00edda de Radiocadena del Water La Voz de la Experiencia en el ascensor. El cuadrado circular de cada planta, el caf\u00e9 para llevar de la cafeter\u00eda. Despu\u00e9s, fue el tiempo de las infecciones atacando mi cuerpo y las botellas de agua, una tras otra. En un plano paralelo segu\u00edan sucediendo cosas. Dos cosas. Familias tambaleadas y equipos golpeados. Me pregunto, \u00bfqu\u00e9 siente uno cuando le dejan? Rencor. Y, no s\u00e9 porqu\u00e9, un poco de humillaci\u00f3n, como si fuera v\u00edctima de una broma en p\u00fablico. Este abandono, del que no entendemos porqu\u00e9 nadie habla, nos deja en shock, por sentir que nos deja en alg\u00fan lado. Pero en realidad nos deja solos y en tierra de nadie. El shock, al menos, hace compa\u00f1\u00eda. Qu\u00e9 arma tan poderosa la cobard\u00eda, c\u00f3mo destruye de un soplido castillos de confianza que antes fueron sillares y ahora son como naipes. Ser cobarde es, adem\u00e1s, contagioso, porque uno se escuda en lo que hizo aquel; si lo hizo aquel, tan mal no estaba. Y as\u00ed, poco a poco, rebajamos el nivel de lo digno y nos tragamos cualquier cosa. La expresi\u00f3n \u00abproyecto personal\u00bb se ha devaluado hasta no significar nada. Peor, hasta la categor\u00eda de eufemismo. Como ha dicho hoy mi madre, en un acto lejano al homenaje y pr\u00f3ximo a la destrucci\u00f3n: \u00ab\u00a1a la mierda!\u00bb.\t<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Comenz\u00f3 como una batalla perdida de antemano. Enferma (yo), insoportable (la semana). Sacar un pie de la cama me parec\u00eda una declaraci\u00f3n de guerra. Fui avanzando, como pude, agotada (yo), entera (la semana). Es raro cuando ves a alguien que avanza con una cara extra\u00f1a hacia un grupo de personas entre las que te encuentras [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[],"tags":[],"class_list":["post-1113","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.elenacabrera.com\/weblog3\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1113","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.elenacabrera.com\/weblog3\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.elenacabrera.com\/weblog3\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elenacabrera.com\/weblog3\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elenacabrera.com\/weblog3\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1113"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.elenacabrera.com\/weblog3\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1113\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.elenacabrera.com\/weblog3\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1113"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elenacabrera.com\/weblog3\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1113"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elenacabrera.com\/weblog3\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1113"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}