{"id":932,"date":"2007-03-26T23:07:31","date_gmt":"2007-03-26T21:07:31","guid":{"rendered":""},"modified":"-0001-11-30T00:00:00","modified_gmt":"-0001-11-29T22:00:00","slug":"post_name","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.elenacabrera.com\/weblog3\/2007\/03\/26\/post_name\/","title":{"rendered":"Olor a hierro met\u00e1lico"},"content":{"rendered":"<p>\tAlgunos d\u00edas no bajaba nadie a los columpios. Es posible que fuera demasiado tarde, o demasiado pronto, o demasiado domingo. Pero tambi\u00e9n es posible que la culpa fuera m\u00eda. Ahora me importa m\u00e1s que entonces. Hoy sufro de rabia y venganza, en aquellos tiempos lo que me dominaba era la melancol\u00eda. Hac\u00eda viento. Fr\u00edo de fin de semana invernal a esa hora en la que los padres juegan partidas de cartas inacabables encerrados en caravanas aturdidas de humo y calor el\u00e9ctrico. Me pregunto d\u00f3nde est\u00e1n los ni\u00f1os. Porque all\u00ed no est\u00e1n. Yo all\u00ed estoy a solas con el ruido del anorak mientras el abrigo y yo trepamos a lo alto del tobog\u00e1n, que es verdaderamente alto. Amarillo, como los columpios que no tienen que aparentar ser divertidos antes de montarte en ellos. Desconchados de la pintura que se descama en sus barrotes, huelen a hierro y riesgo. Sentada en lo m\u00e1s alto no me tiro. Apoyo la cabeza en esas agarraderas que usamos para no perder el equilibrio y atardece sin prisa ah\u00ed enfrente, en un Campo de los Toros sin l\u00edmite hasta donde alcanza la vista, que desde mi almena es un poco m\u00e1s all\u00e1.\t<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Algunos d\u00edas no bajaba nadie a los columpios. Es posible que fuera demasiado tarde, o demasiado pronto, o demasiado domingo. Pero tambi\u00e9n es posible que la culpa fuera m\u00eda. Ahora me importa m\u00e1s que entonces. Hoy sufro de rabia y venganza, en aquellos tiempos lo que me dominaba era la melancol\u00eda. Hac\u00eda viento. Fr\u00edo de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[],"tags":[],"class_list":["post-932","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.elenacabrera.com\/weblog3\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/932","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.elenacabrera.com\/weblog3\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.elenacabrera.com\/weblog3\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elenacabrera.com\/weblog3\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elenacabrera.com\/weblog3\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=932"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.elenacabrera.com\/weblog3\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/932\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.elenacabrera.com\/weblog3\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=932"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elenacabrera.com\/weblog3\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=932"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elenacabrera.com\/weblog3\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=932"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}