que vuelvan a importar los blogs

  • Tanatofobia al ídolo musical

    Tanatofobia al ídolo musical

    Tras la muerte de Rodolfo Valentino, una oleada de suicidios recorrió el mundo y alimentó los tabloides. Morían los fans, autoenvenenados, sujetando fotos del actor en su último gesto consciente. Así hizo Peggy Scott, quien tras alardear falsamente de haber intimado con el afamado galán, acabó sus días dejando una nota que decía: “perdí el coraje con la muerte de Valentino”.

    Eso sucedía en 1926. Pero un siglo no nos ha cambiado tanto. Las depresiones por las recientes muertes de varios cantantes de k-pop -Kim Dong Yoon, Kim Jong-hyun o Seo Min-woo- hacen temer lo peor en Corea del Sur, el país miembro de la OCDE con la tasa mayor de suicidios. El propio Kim Jonghyun, líder de la banda SHINee, se suicidó en diciembre de 2017 debido a la infelicidad que le producía la fama.

    Algunos fans se sienten tan conectados con ciertos artistas que los consideran familia, amantes, ídolos, hijos, amigos, dioses. Si ellos mueren, algo se apaga también en el fan. Michael Jackson, David Bowie, Prince o Lou Reed parecían inmortales; en cambio, murieron, y el planeta entero entró en duelo. Pero, como explica el periodista musical Rafa Cervera: “Las vidas de nuestros ídolos no nos pertenecen, y sus muertes tampoco”.

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  • Cuatro mujeres amadas por Morrissey, un rey del glam y una canción despreciable

    Cuatro mujeres amadas por Morrissey, un rey del glam y una canción despreciable

    Morrissey es el hipo adoptivo de California y quiere que eso tenga valor legal, por llamarlo así, con la grabación de un disco de homenaje a aquellas canciones que te hacen llorar cuando las cantas y aquellas otras que salvaron tu vida, en palabras del artista.

    El álbum, titulado California Son, saldrá el 24 de mayo pero dos meses antes, el británico residente en Los Ángeles desde finales de los noventa, ya se había ocupado de airear las canciones elegidas para hacer sus versiones.

    De alguna manera, todas las canciones pagan tributo a la vida americana de Morrissey y a la imagen idílica de California y Estados Unidos que él se hizo de niño y de joven desde su lluviosa Manchester natal.

    Algunos artistas son bien conocidos, como Bob Dylan, Joni Mitchell o Roy Orbison, pero otros son extraños para el público extranjero, contemporáneo y no necesariamente demasiado aficionado a la música. Repasamos algunos de ellos.

    El rescatador de las almas perdidas y de los hijos descarriados, como uno más de la manada —a pesar de su éxito—, el idolatrado Morrissey siempre ha actuado como un fan con privilegios: el de aquel que no solo se compra un disco de una artista folk olvidada, sino que se la lleva de gira en un tour siempre con ‘sold out’ y miles de entradas vendidas.

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  • Directo Salvaje 2: Caliza y Daniel Van Lion

    Retransmisión en directo de los conciertos de Caliza y Daniel Van Lion desde Ídolo Club en la Sala Alevosía de Madrid. Electrónica evocadora, planeadora y muy pop en el caso de Caliza y abstracta para Daniel Van Lion. Directo Salvaje cumple las órdenes que se dan en la puerta de esta sala ubicada en Malasaña: salir de conciertos y respetar los sueños. El potencial onírico de la música de estos dos grupos convierte la experiencia de escucharles en directo desde casa en un acto mágico y ensoñador.

    Además de la música, y como haría el oyente si hubiera estado físicamente en la sala, conversamos con el público, con los promotores del concierto y por supuesto con los grupos, que nos cuentan sus secretos y manías antes de subir al escenario.

    Dale al PLAY o escucha/descarga aquí.

  • Que cunda el pánico: el apocalipsis empieza ahora

    Que cunda el pánico: el apocalipsis empieza ahora

    Un alto cargo de las Naciones Unidas, Chrisjen Avasarala, fue capaz de evitar una guerra entre la Tierra y Marte. La Tierra había esquilmado sus recursos y estaba superpoblada. Los marcianos, en cambio, emancipados como colonia, sabían lo que significa no tener un océano en cuya orilla levantar una civilización, que necesariamente tendría que sostenerse sobre una roca polvorienta. Esto sucedió, o sucederá, en el siglo XXIII, según escribieron Daniel Abraham y Ty Franck en las novelas y en la serie de televisión que dan forma al universo de The Expanse.

    No dejamos de pensar sobre el futuro, porque el futuro ya está aquí. Blade Runner sucedía en 2019 y no por empujar la secuela 30 años más allá, la cosa va a cambiar mucho. Lo mismo le pasó a la ONU, que tras fracasar con los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) fijados en el año 2000 para ser conseguidos en 2015, tuvieron que crear la secuela Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), dándose otros quince años de prórroga. Si hubieran tenido a Chrisjen Avasarala de negociadora, el siglo XXI habría sido diferente.

    El Objetivo 7 de los ODM pretendía garantizar la sostenibilidad del medioambiente. No funcionó. La Cumbre del Clima COP21 de París, en 2015, fue un fracaso que maquillaron como “acuerdo histórico” al establecer como objetivo principal que la temperatura media global no superase los 2º C respecto a los niveles preindustriales. Lo de dejarlo en 1,5º C sería promoviendo “esfuerzos adicionales”.

    Pero 1,5º C ya es una tragedia. Esa temperatura se alcanzará entre 2030 y 2052 si continuamos a este ritmo. En algunas zonas del planeta hará más calor, en unas se incrementarán las inundaciones, en otras las sequías y se elevará el nivel del mar. El informe encargado por la ONU al Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) marca importantes diferencias entre 1,5º y 2º, pero ninguno de los dos escenarios es una fiesta. De todo ese incremento, los habitantes de la Tierra tenemos la culpa de 1º de temperatura, gracias a nuestras industrias, extracciones y devoluciones contaminantes.

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  • Paseos por La Prospe: inscripciones abiertas

    Paseos por La Prospe: inscripciones abiertas

    Actualización 29/3/2019: ¡Se han agotado las plazas para todos los paseos! ¡Muchas gracias por la acogida!


    En abril y mayo voy a realizar una serie de paseos guiados por el barrio de Prosperidad. Son gratuitos y los organiza CiudaDistrito y la Junta Municipal de Chamartín. Los recorridos duran unas dos horas y se harán andando, pero el grupo adecuará el ritmo a las condiciones de las personas que vengan (movilidad reducida, mayores, infancia, carritos de bebés, etc… todo el mundo es bienvenido).

    La inscripción ya está abierta pero el máximo de plazas es 20, así que hay que darse prisa para apuntarse. Más abajo pongo los enlaces. Para inscribirse y si hay alguna pregunta, he habilitado el correo paseos @ elenacabrera.com

    La memoria musical de Prosperidad.
    Sábado 6 de abril a las 18:00 y domingo 12 de mayo a las 12:00.
    En este paseo se recorrerá desde el lugar en el que estuvo el Rock-Ola al nuevo centro musical del barrio, la tienda de discos La Negra, pasando por locales que siguen abiertos y por otros cuyos restos habrá que imaginar.

    La arquitectura social de Prosperidad.
    Domingo 7 de abril a las 12:00 y sábado 11 de mayo a las 18:00.
    En este paseo se visitarán las colonias históricas creadas por la Obra Sindical del Hogar y sus edificios singulares: de la colonia Virgen del Pilar a la colonia obrera. Se hará un recorrido que va desde la vanguardia de Sáinz de Oiza en Torres Blancas a las corralas muy bien conservadas.

    Si quieres conocer otros barrios, apúntate a otros recorridos. La liminal organiza Fronteras urbanas: límite y lugar y Recuperando la memoria femenina de Pacífico por Retiro, y ¿Madrid is different? por Centro.

  • ¿Fue James Brown asesinado?

    ¿Fue James Brown asesinado?

    Hace dos años, el periodista de la CNN Thomas Lake recibió una llamada de teléfono. Aunque estas llamadas quedan muy bien en los relatos periodísticos, por lo general, no llevan a ningún lado. En la mayor parte de los casos, estas llamadas están motivadas por intereses particulares, demasiado particulares.

    “En el periodismo, como en la vida, puedes encontrarte con cierto tipo de persona”, escribe el periodista. “Esta persona te cuenta una historia que incorpora una queja o una necesidad insatisfecha. Esta historia ya la has oído antes. Piensas que puede ser una exageración. Pero eso es lo que realmente te da miedo: que también podría ser verdad. Y porque cabe la posibilidad de que sea verdad, tienes que hacer algo”.

    Thomas Lake tiró del hilo y se quedó enredado en la madeja. Poco a poco, tejió algo con todo eso: un apasionante reportaje.

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    La foto que acompaña el post es de Patrick Quinn-Graham, de un edificio de Brighton.

  • No sé si hay amor después del brexit

    No sé si hay amor después del brexit

    Una mañana de verano de 2016, Europa despertó de un sueño e Inglaterra se durmió en una pesadilla. El 52% de los votantes británicos habían decidido irse, si es que alguna vez habían estado del todo.

    ¡Atención! Eso que se escucha de fondo es el rasgado de la brillante tela color Pantone Reflex Blue de la bandera europea. Sus 12 estrellas amarillas, situadas en círculo como las horas de un reloj, no resuenan armónicamente sino que retumban, con estridencia, en la cuenta atrás del enfrentamiento entre los pueblos.

    Con la presión del toque de queda a sus espaldas, diestros costureros, como Matthew Herbert, se afanan en remendar las rajas del raso, pero es difícil porque, por donde no se rompe, se deshilacha.

    En esta prueba contrarreloj de su particular tour de Europa, Herbert recorre el continente trabajando con músicos de cada ciudad en la que se detiene, montando una orquesta siempre diferente a la que llama Brexit Big Band, expresando, con esa gran metáfora del trabajo en equipo que es la orquesta sinfónica, que no se está mejor solo.

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  • Mi baile de máscaras

    Mi baile de máscaras

    Si hace un año me hubieras dicho que haría un programa de radio sobre el Carnaval desde la plaza de mi barrio, Prosperidad, te habría preguntado que con qué te drogas. Aunque es verdad que, hace casi un año, las cosas empezaron a torcerse en mi anterior trabajo y estaba a punto de ser despedida… temporalmente. No tuve paciencia y, en el verano, convertí esa temporalidad en indefinida.

    Al volver de las vacaciones de verano, ya en el paro, me puse a terminar de escribir el libro que había dejado a medias años atrás. O eso pensaba yo, que se trata de terminarlo, cuando en realidad, me di cuenta al volver a él, prácticamente no estaba ni comenzado. Tuve la suerte de dedicarme unos meses a la escritura y a cuidar de mi familia, lo cual, si no hiciera falta dinero para vivir, sería todo lo que haría en la vida. Mientras transcurría el otoño de 2018, me cayeron dos trabajos que disfruté con agobio y con gozo, como siempre me pasa. Uno de ellos fue para el Área de Cultura del Ayuntamiento de Madrid. No es que sea un secreto, pero tampoco lo he querido contar mucho. Era la segunda vez que formaba parte de la comisión de festivales para las subvenciones. Repetí porque, como con los partos, después solo te acuerdas de lo bueno. En mi caso, la parte buena fue la de conocer, bastante al detalle, cómo son las propuestas de festivales de música en Madrid, qué se hace, cómo, qué se quiere conseguir… e intentar ayudar, de la mejor manera, a todos los que sean posible. Pero también lo pasé mal porque el dinero es finito, las bases son de concurrencia competitiva y yo empatizo demasiado con la gente. Durante semanas no paré de pensar en muchos aspectos relacionados con la gestión de lo público y los presupuestos. Y sigo dándole vueltas. Es una responsabilidad que quita el sueño. Admiro mucho a las personas que se dedican a ello, y a las que lo hacen bien, en fin, les haría un monumento, una cena, una flor de origami. Me parece que a veces tratamos injustamente a las personas que se dedican a la función pública, en especial cuando les juzgamos por un acto o un detalle.

    Ya he dicho que empatizo muy fácilmente.

    Anarquía científica
    Anarquía científica

    El otro trabajo al que me dediqué en aquellos meses ya es público también: un capítulo en el libro colectivo sobre Aviador Dro titulado «Anarquía científica. La fascinante revolución tecno del Aviador Dro», que editará La Felguera en mayo de este año. Me entregué muy a fondo y luego supe que me pasé, escribiendo más páginas de las que debía. He escrito sobre el origen del grupo y la adolescencia de su miembros fundadores, cuando hacían fanzines en el Instituto Santamarca y jugaban al baloncesto en la cancha del Parque de Berlín.

    Por eso, casi me echo a llorar (o quizá lo hice) cuando Aviador Dro ejerció de pregonero del Carnaval de Madrid el pasado 1 de marzo, en un escenario colocado sobre esa misma cancha de baloncesto, circunstancia que el propio Servando Carballar recordó en su arenga/manifiesto/pregón de aquella noche. «La Prospe, donde todo empezó».

    Los que me conocen saben que me apasionan las historias pequeñas, las que se olvidan en los libros de historia, las de la memoria, las familias y los lugares. Sobre todo las disfruto cuando aparecen en ellas círculos que las cierran. Por eso me encanta la psicogeografía y escuchar los recuerdos de las personas, rastrear sus trayectorias.

    Cuando el Ayuntamiento (en concreto CiudaDistrito) me propuso, como una idea loca en mitad de una reunión, hacer un programa de radio en mi barrio y sobre el Carnaval, en que hablar con mis vecinas y con participantes de las fiestas, se me aceleró mogollón el corazón, porque me estaban dando la oportunidad de hacer algo que adoro en un formato que toda mi vida ha sido segunda piel: las voces, los sonidos, la música, la radio.

    Estudiar periodismo, dedicarme a la redacción, me ha alejado siempre, profesionalmente, de la radio. En mi carrera apenas se tocaba, era territorio de los de audiovisuales. Mientras estudiaba, solicité unas prácticas que, tras unas pruebas de dos o tres días, me denegaron. Me dijeron que no era lo mío. Cuando sucedió eso, yo ya llevaba unos años de radio libre a mis espaldas. Desde la primera vez que puse el pie en Radio Carcoma, no quise salir jamás. Pasaba en aquel sótano de la calle Esfinge todo el tiempo que podía y hacía de todo: programas, guiones, entrevistas, permanencias, controles, asambleas, coberturas… Todo lo que no me enseñaron en la universidad (y cosas que, aunque me hubiera enseñado radio, tampoco me las habrían contado), lo aprendí en Radio Carcoma. (Donde todo empezó, para mí).

    Los viejos días de Radio Carcoma

    Programa dedicado a Octave Mirbeau

    En aquella reunión con CiudaDistrito en la que me propusieron hacer un programa de radio durante el Carnaval, me vino a la cabeza un recuerdo enterrado de unos 26 años atrás. Yo tendría 17 años. Radio Carcoma era parte del proyecto de la Asociación de Vecinos de Canillejas y, como tal, se participaba en todo lo que se hiciera en el barrio para hacer ruido, para reivindicar cosas, para sumar participación. (Al igual que hace la Asociación de Vecinos Valle-Inclán en Prosperidad). Era Carnaval y la radio participó en el pasacalles. Organizamos una cobertura. Obviamente, no había móviles, así que hacíamos conexiones desde las cabinas. No me acuerdo de mucho, pero me recuerdo llamando a la emisora, contando que la comparsa de la radio acababa de pasarme por delante.

    Así que, en realidad, vengo haciendo lo mismo toda mi vida, aunque espero haber aprendido algo en este camino y hacerlo mejor. Me tenso, me agobio y me estreso porque está en mi naturaleza, pero lo paso tan bien cuando hago radio, que me desbordo en agradecimiento a las personas de CiudaDistrito, Madrid Destino, el área de Cultura del Ayuntamiento y M21 que me han confiado el proyecto de La Radio del Carnaval, a mí, esta chica de las radios libres, los podcast y los fanzines que, según los de la emisora que me denegaron las prácticas, no valía para esto.

    Supongo que, a veces, no estar formada a la manera formal, puede ser una ventaja.

    Durante las seis horas de radio que hicimos en directo desde la plaza de Prosperidad, tuve a unos compañeros geniales: Pedro Toro, Alberto Haj-Saleh, Elisabeth Falomir y Manu Santaella, lo que viene a ser el equipo de Hostia Un Libro (Los Increíbles HUL, perpetradores del programa de M21 El Último Moyano). La tranquilidad, seguridad, desparpajo y capacidad de improvisación de esta gente es maravillosa.

    Otra persona estupenda con la que hacer una producción radiofónica resulta como bailar un vals, es Alfonso Álvarez Cañero, el nuevo Jefe Técnico de M21 con quien he trabajado en el primer Directo Salvaje, en La Radio del Carnaval y espero que en muchas otras. Ya he dicho que con lo fatídica y pesimista que soy, me viene bien tener gente templada a mi alrededor.

    Así que el Ayuntamiento nos colocó allí una hermosa caseta acristalada (hermosa, de verdad, porque yo me había imaginado una mesa y poco más)…

    Carnaval de Madrid 2019

    … y ejecutamos los dos programas con la alegría, el color, el trote y la complicidad que merece una buena celebración del Carnaval. Nuestra pretensión era hablar con el barrio, así, en colectivo. Que pasaran muchas voces por los micrófonos, que la conversación fuera amplia y diversa, que todas esas personas se sintieran cómodas y representadas, que vieran esa caseta lo más cercano posible a una mesa camilla, pero que también fuera en parte un escenario, un teatrillo, un lugar en el que se representa una función divertida y atrevida.

    Hablamos con Antonio Práxedes, Enrique F. Rojo, Gisela Meyer de la Valle-Inclán, Francisco Javier Martín Herreros de 15M Chamartín, Soraya Pullaguari de Stop Desahucios Chamartín, Paloma de Feministas Prospe, Pepe Tarduchi y José María Alfaya, Asis y Nico, Eleonor y Gabriela, Alicia y Adrián, Héctor Fouce, Amelia Die de Berlín Teatro, Montse Martínez de Teatro Prosperidad, Inés de la Iglesia de Teatro Pradillo, Leticia García de CiudaDistrito, Jordi Sánchez de Fundación Orquesta Sinfónica Chamartín, Ricardo Fraile de la Asociación Arrabel, Servando Carballar, Miguel Ayuso, Paloma Serrano de la tienda de discos La Negra, Esteban Fernández de la pastelería Valle Olid, Pedro Bermejo de la librería El Buscón, Francisco Nixon y la ilustradora Rocío Cañero, creadora de las geniales máscaras que han dado identidad al Carnaval 2019. además de toda la gente espontánea que se acercó a los micros inalámbricos de Alberto y Elisabeth.

    Carnaval de Madrid 2019

    Y, lo que fue maravilloso, es que hubo música en directo. Casa Dragón (grupo hermano de Juana Chicharro y residentes en Prosperidad) puso la música al programa del sábado, tocando en directo en un escenario en la plaza. Y The Urban Voodoo Machine Marching Band nos dio un miniconcierto al final del programa del viernes, casi de manera improvisada, que salió fenomenal gracias a los recursos siempre sin fin de Manu Santaella (¡siempre con una sonrisa!). También José María Alfaya trajo su guitarra y hubo canciones, que cantó junto a Tarduchi, el cual por cierto se reveló como invitado y se atrevió a entrevistar a unos curiosos personajes que se sacó de la manga, ante un Alberto Haj-Saleh ofendidísimo.

    Yo sé que quedó mucha gente fuera, muchas historias de lado. Otras seis horas de radio y hubiera podido montar otros dos programas totalmente diferentes. Ya me gustaría a mí hacer uno de estos cada semana. También podría hablarte de las cosas que se dijeron, pero creo que es más bonito escuchar los programas, que además de la urgencia de lo que acontece y del contexto en el que se cuenta, hay mucho que sirve para siempre: historias del carnaval, del barrio, de lo que nos atañe, nos toca y nos preocupa, de lo que nos divierte.

     

  • 11-M

    11-M

    Este blog tiene 17 años y ha visto muchas cosas. Así conté el 11-M, desde aquí, a lo largo de 24 horas de desinformación y horror.

    Las imágenes y los comentarios se han perdido en alguna migración del blog. Casi todos los enlaces llevan a páginas que ya no existen, y ahí están sus URL como prueba de que internet es efímero.

  • Aquellos gallegos deportados a los campos de exterminio nazis

    Aquellos gallegos deportados a los campos de exterminio nazis

    La desmentida neutralidad española en la Segunda Guerra Mundial es probablemente la causa principal de la vergonzosa invisibilidad de los españoles en los campos de exterminio nazi.

    Incluso la celebrada exposición sobre Auschwitz en Madrid, visitada por más de 600.000 personas y que en mayo llegará a Nueva York, no contemplaba esta parte de la historia hasta que la Asociación por la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) se quejó sobre ello.

    Es más, estaba plagada de errores, como que murieron 3.500 españoles en Mauthausen cuando se conoce que fueron 4.816 (de los 7.532 hombres, mujeres y niños españoles encerrados allí).

    Tampoco había mención alguna a la responsabilidad del ministro franquista Serrano Suñer en la deportación a Mauthausen de los miles de españoles exiliados a Francia tras la Guerra Civil y que fueron capturados por los nazis en la invasión de ese país.

    El papel del ministro de Gobernación es clave para el desmontaje de la supuesta neutralidad del régimen de Franco, pues a la pregunta del III Reich sobre qué debían hacer los prisioneros españoles, la respuesta fue que “no había españoles fuera de España”. Y así es como se dio vía libre a una nueva masacre.

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