
Y eso que, de verdad, no para mí. Desde hace no mucho, entiendo la gran importancia en nuestras vidas del año 1934 y me parece un escándalo que no lo sea para todo el mundo, que no haya conmemoraciones con la misma categoría del día de la Constitución, por ejemplo. Es increíble todo lo que hablamos del 36 y lo poco que mencionamos el 34, casi como si no hubiera existido, como si fueran unos locos montando un poco de follón. En cambio, el 34 es la insurrección del proletariado español y la última de este tipo que intentó el siglo XX. Se aplastó por los mismo hombres y de la misma manera que se haría en el 39. Los generales se probaron de qué eran capaces, machacando Asturianos y encarcelando, por todo el país, a cualquiera que hubiera tenido algo que ver.
Las cárceles vivieron un sold out insano entre 1934 y la ley de amnistía que prometió y promulgó el Frente Popular al ganar las elecciones de febrero de 1936. Pienso mucho en cuál sería el ánimo de los presos políticos durante ese año y cuatro meses. En el insalubre penal de Chinchilla (Albacete), por ejemplo, donde hubo organización y motines. Es triste pensar que ese año y medio de gobierno conservador de la República tuvo a sus mejores hombres entre rejas, desanimándolos de seguir con la revolución socialista. Por otro lado, para los que se quedaron fuera, la apisonadora de la represión contra las huelgas y levantamientos del 34 debió de alentar la unidad (muchas renuncias, un mal menor) y al apoyo al Frente Popular. Debió de darles ganas de pelear.
Hoy he publicado en Eldiario.es Ni pena ni gloria para la revolución del 34 y con ese titular me refiero a (más…)
Twitter está bien, pero no es suficiente. Por eso agradezco que sirva como lanzadera hacia algún sitio y desarrollemos las ideas en un lugar menos fast food. Aunque debatimos en Twitter (y queda recogido en el Storify de más abajo), nos hemos parado a escribir 