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  • Camping Circo Romano

    Al salir de Madrid por la carretera de Toledo el paisaje se vuelve árido, visto desde el asiento de atrás del coche. Árido es todo hasta los nombres de los sitios que leo en las indicaciones. Como Illescas, Yuncos, Yunclillos. Pueblos que suenan a amarillo y seco, como juncos sin regar que se quiebran y se rompen. A eso me suena a mí ese territorio que separa Toledo de Madrid, que no es de ellos ni nuestro, es del sol y los labriegos. Los rótulos de las naves industriales también amarillean y salpican el viaje con hormigón y cansancio, tres aquí, dos allí, luego cinco, luego nada, nada, nada, nada, luego tres, cuatro, ocho, un polígono. Espero aburrida mirando por la ventanilla del lado derecho a que aparezca el Camping Circo Romano, que me evocaba ya entonces los recuerdos de un lejano verano feliz en el que mi padre se burla de la parte de arriba de mi bikini, y me hace llorar y rabiar, mientras me cobijo en el colo de mi madre. Mi abuela aún viva sentada en una silla plegable, inmóvil y quejosa, pero aún viva. Botellines de Mahou para los hombres y mujeres friendo la tortilla sobre el Camping Gas. Los paseos en bici con ruedines por los caminos de tierra y piedras que dividen las parcelas, la humillación de caerme durante la filmación en Super 8. Esos niños, mis amigos, chavales altos, bajitos, rechonchos, palillos, sucios todos, extraños, lejanos, cada uno con su acento raro y sus líderes y sus asambleas. De todo eso me acordaba aún con mucha más vivacidad que hoy al pasar de largo por delante de la puerta del Camping Circo Romano y sus banderas de bienvenida. Ese punto del camino indicaba que la ciudad estaba próxima.

  • 1934-1936

    Dos documentales importantes.
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  • La jornada hogareña

    Escribe (PDF) Matilde Huici en El Socialista el 1 de marzo de 1936 sobre «La rehabilitación de la mujer» quince días después de la victoria del Frente Popular en las Elecciones. Hace un análisis sobre el voto femenino y luego lanza unas propuestas legislativas:

    «Limitación de la jornada hogareña, mucha más larga y penosa que la industrial y campesina.

    Que la mujer pueda dedicar algunos minutos diarios a la lectura, a la instrucción, al círculo social o político.

    Que no se embrutezca, sola y aislada, junto a la lumbre miserable de su pobrísimo fogón.

    El medio para conseguirlo no tiene nada de particular: salario suficiente y que el Estado o las organizaciones se preocupen un poco y con sentido de los niños hijos«.

  • Gastroenteritis y creación

    Mi hija Eleonor está enferma. Le acaricio el pelo durante minutos interminables mientras ella reposa su cabeza sobre mis rodillas y se queja del dolor de tripa. Vomita sobre mí, sobre mi falda y mis medias. Limpio el baño con lejía después de sus deposiciones. La miro acongojada porque me siento culpable de haberla traído al mundo para que sienta dolor de tripa. Me siento responsable por lo que se haya podido llevar a la boca que la haya hecho enfermar, por mi falta de vigilancia. ¿En qué estaría pensando yo mientras la bactería se introducía en su cuerpecito, ya tan separado del mío?

    Cuando paso mi mano por su pelo mil veces, sin cansarme y ella se queda dormida, yo pienso o leo. Secretamente la culpo de tenerme ahí amarrada, con una sola mano libre para sostener el libro o el mando de la tele. Si tuviera las dos manos libres, podría estar escribiendo, me digo, aunque ella siguiera acurrucada en mi regazo.

    Recuerdo estas citas (vía Tillie Olsen en Moyra Davey: Maternidad y creación):

    «La respuesta de una mujer a la enfermedad de un niño forma parte de su total implicación con el niño; tal vez no es lógico y aun así es esencial para la confianza de un niño que su madre se preocupe por él. No puedo imaginar seguir trabajando cuando uno de mis niños tiene fiebre alta o le duele algo; mi mente estaría completamente distraída. Tampoco me resulta fácil dejarlo en manos de otra persona; mis pensamientos se centrarían en él». (Sally Bingham, n. 1937).

    «Mi abuela, que escribió y vendió cuentos cortos en un momento de su vida, antes de criar a seis hijos, solía declarar con cierta amargura que dar a luz y criar hijos agotaba la creatividad de la mujer. Su decepción me hace recordar mi propio fracaso en cuanto a resolver las dificultades de la educación de los hijos ejerciendo una carrera de plena dedicación. La savia todavía no la he perdido, pero sin duda alguna he perdido tiempo: como mínimo he ‘perdido’ cinco de los diez años pasados por dar a luz y criar a tres niños, y todavía no veo el final del túnel. Mi trabajo se reduce a cinco o seis horas a la semana, sometido siempre a interrupciones y a cancelaciones; y aun así no me arrepiento de la forma que ha tomado mi vida, aunque no es la que yo hubiera escogido, diez años atrás». (Sally Bingham).

    «Es humanamente imposible para una mujer que es esposa y madre trabajar con regularidad y escribir. Los fines de semana, las noches, las vacaciones van bien para leer, pero no son suficientes para escribir». (Margaret Walker, n. 1938 – m. 1968).

    «El significado del trabajo, y la necesidad de aprender insistentemente a ser un artista formando una familia es lo que ahora intento siempre entender, y después de cada momento de entendimiento, trato, concienzudamente, siempre prestando mucha atención a cada detalle, de estructurar mi tiempo. […] No debo aceptar ni un solo compromiso social. No debo hacer nada más que trabajar cuando no estoy con los niños. Debo aprender a dormir menos. Así es. Todavía me siento atrapada en el medio, entre ese tiempo en el que las mujeres serán capaces de dedicarse a trabajar y tener hijos y querer… y el pasado, el entorpecimiento físico y emocional. […] Hay tanto que escribir sobre esta maternidad y sobre su poder… Mis hijos tienen sólo dos y seis años, todavía bebés, cuyos cuerpos añoro cada tarde hacia las cuatro cuando voy a recogerlos». (Jane Lazarre).

    «Intenta decirle a un niño que mamá está trabajando, cuando el niño ve con sus propios ojos que su madre está sentada escribiendo… No me atrevo a poner música cuando estoy en el sótano escribiendo, no sea que arriba se crean que estoy holgazaneando. Tengo la sensación de que para que me respeten debo hacer pasteles y pan casero y mantener las habitaciones y la casa ordenada». (Liv Ullman vía Susan Rubin Suleiman).

    «Para mí, la poesía era donde yo vivía como madre de nadie, donde existía por mí misma». (Adrienne Rich).

  • Del inconsciente ideológico a la censura

    David Becerra presenta su ensayo La novela de la no ideología en Enclave de Libros.

  • La resistencia de Conrado

    Hemos contado la historia en Eldiario.es: Conrado Semedo nació en Bembibre (León) hace 34 años. Cumplió tres años de prisión por un delito de tráfico de drogas y, el día que ponía un pie en la calle, la Policía le detuvo de nuevo y lo encerró en el Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE), con una orden del juez para expulsarle del país.

    Aunque nació en León, no habla otra cosa que español, su familia tiene nacionalidad española, su escolarización la hizo allí y trabajó allí, Conrado no es, legalmente, español. Por esta circunstancia administrativa, el juez decidió que Conrado era «un peligro» y dictó su orden de expulsión del país. ¿Adónde? A Cabo Verde, un país del que sus padres salieron hace tres décadas, al que no le une ningún lazo, cuyos idiomas no habla, que visitó una vez de niño y del que seguramente guarda mal recuerdo porque se puso enfermo y tuvo que volver rápidamente a España.

    Conrado, usando resistencia pasiva, evitó la primera deportación, en un vuelo regular. El pasado lunes le avisaron de que tenía billete para ayer, en un vuelo que haría escala en Lisboa. Como en el intento anterior, activistas de SOS Racismo se presentaron en el Aeropuerto de Barajas para informar a los pasajeros de que Conrado podría coger ese vuelo y que ellos, si lo veían injusto, tenían maneras de ayudarle a evitarlo. Ayer estuve con ellos en la T2 viendo cómo hablaban con los viajeros.

    Y así sucedió. Semedo ha evitado de nuevo ser introducido por la fuerza en ese avión. Y no solo eso, ha sido puesto en libertad. En este tercer artículo Conrado nos explica porqué la cárcel es mejor que el CIE.

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  • 2004-2014

    Del archivo 2002-2008 de mi blog The Last Dance, recupero, copiando y pegando, las entradas escritas entre el 11 y el 18 de marzo de 2004. En especial, la del 11 de marzo de 2004, ya no conservo los datos de tráfico pero el número de hits de esa entrada fue descomunal, como pasó con muchos otros blogs que buscaban noticias reales cuando en la tele sólo veías ficciones. Faltan las imágenes y los cientos de comentarios, es una pena.

    Los detalles que más me llaman la atención, porque ya no los recordaba, son los que tienen que ver con las reacciones de la escena musical. Por ejemplo, aquella noche tocaba Belle & Sebastian en Madrid y decidieron no cancelar el concierto, aunque anunciaron que reembolsarían el dinero de la entrada a todo aquel que no quisiera ir. Matthew Herbert canceló el concierto que daba en el Low al día siguiente y escribió personalmente un comunicado. Pauline en la Playa suspendieron un concierto que organizaba El Mundo (vía @teclista). Vicent Fibla, del sello .spark, mando un email muy rotundo alertando de la manipulación política e informativa; esa mañana había estado en Londres y tenía muy claro que lo que se estaba contando allí no era lo mismo que se contaba aquí. Hoy recuerda que ese email le ganó enemigos durante años.

    También hubo una cadena de emails iniciada, creo, por Borja Bas, donde mucha gente de la industria musical hacía comentarios. Los más encendidos fueron los de Joseba Moso: «hoy os sentaréis en vuestras oficinas a rentabilizar la jornada vendiendo discos (trozos de plasticos) o entradas para conciertos o festivales o anuncios en revistas (trozos de papel), y los otros que trabajan en la industria, pero que en sus empresas no pintan nada, diraán que no quieren leer mas mensajes y que les borren, que ya no se aburren tanto !!! Y se vuelve a pasar otra oportunidad de hacer algo constructivo desde nuestra profesión (…)»

  • Los mejores discos de 2013 (para mí)

    Un año más, repaso las listas de los mejores discos del año (para los otros) y me decepciono al descubrir lo lejos que está el criterio general de mi gusto particular. No sé a qué conclusión llegar: ¿no me gusta la música actual?, ¿mis gustos no encajan con el canon?, ¿hay un pensamiento dominante sobre lo que es bueno y lo que es malo y nos faltan herramientas para cuestionarlo?

    No esperéis de mi lista de discos favoritos del año pasado los ecos del gueto, la marginalidad ni la voz de los de abajo. Soy una talibán del gusto musical, el peor y más detestable de todos los criterios posibles.

    1. Tomb for two de Lebanon Hanover
    2. Silence Yourself de Savages
    3. Delta Machine de Depeche Mode
    4. Hipermejores de Comando Suzie
    5. One Breath de Anna Calvi
    6. The Unified Field de IAMX
    7. Automation Baby de Mesh
    8. Tres de Las Rodilleras
    9. Even The Devil Doesn’t care de Diorama (me olvidé de él pensando que era de 2012)
    10. 4play de Ordo Rosarius Equilibrio (minilp)
    11. Big TV de White Lies
    12. Poetica de Sopor Aeternus & The Ensemble of Shadows
    13. English Electric de OMD
    14. Vanity and Revolt de Velvet Condom
    15. Horizonte de sucesos de ·Y·
    16. Drifters / Love is the Devil de Dirty Beaches (añadido posteriormente gracias a la recomendación de Victima10)

  • Periodismo de ficción

    A propósito de la muerte del periodista y productor televisivo David Frost, he querido hacer la lista de mis 5 series y películas favoritas de periodistas porque, por frívolo que suene, personajes de ficción como Lynda Day y Lois Lane me empujaron de niña a desear no ser ninguna otra cosa de mayor que reporteras como ellas.

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