Parques de atracciones

Disfruto de una noche en casa, ¡al fin!, con un té siempre caliente (maravilloso el calienta-tetera-con-vela que me regaló Carolink) y palmeritas de chocolate de Hontanares (aún quedan, te esperan cuando vuelvas). Frente al ordenador, escuchando música, leyendo sobre grupos de esos que sólo conozco de nombre y cuyas biografías y anécdotas esperan agazapadas para asaltarme un día que nunca llega; pero hoy es una de esas ocasiones. Por ejemplo, leo que Specimen (cuyo hit Kiss Kiss Bang Bang me encanta pinchar últimamente camuflado entre modernos estandartes de post-punk) se han reunificado (es un decir, no son exactamente los miembros originales) y están grabando un disco (su primer long play, en realidad) para Metropolis Records, casa de Client, VNV Nation, Assemblage 23… Estos días han sido bestias. Mucho acontecimiento social y fuerzas insuficientes para estar en todos. Lo que más me duele, de todo lo perdido, es la Fiesta Pagana del excelente culebrón Vuélvete Underground. ¡Josephine, perdóname! La noche anterior pinché en el Low y ese día, el jueves 5, fui a cubrir CSS, quedando anuladas mis últimas fuerzas por la sexy Lovefoxx. El miércoles en el Low pasé por estados de ánimo extremos, contradictorios, uno tras otro e incluso solapados. La sala estaba fría cuando entré, aún más que el exterior de estos gélidos días de primavera rara. Por eso agradecí tanto que hubiera amigos que viniesen a mi convocatoria. Siento que algunos presenciaran la primera parte en la que divagué y luego se perdieran lo mejor de la noche. No sé si os pasa a vosotros pero con frecuencia, cuando estoy en la cabina y me fijo en la gente del local deseo con mucha fuerza satisfacer a cada una de las personas que están en la pista. A cada una, individualmente. Elijo alguien que conozca y observo sus reacciones a las canciones, intento comprender de qué humor está o qué le apetece según sus movimiento o las decisiones que toma (ahora se pone a hablar con alguien, se va a la barra, mira a la gente, se pone a bailar…). Esa persona es mi human target y mi único objetivo es que se emocione con algo inesperado. Pero lo que a uno gusta a otro disgusta y entonces, cuando mi último sujeto de cariño baila agitando el flequillo en medio de la pista ya estoy buscándole las cosquillas a aquella que decidió retirarse hacia atrás…