I-m so glad you came, I-m so glad you remembered to see how we-re ending our last dance together

Hoy es el concierto de The Cure en Madrid y las entradas llevan meses en la mesilla. No es que sea como un concierto de Depeche, pero aún así, siento cierta emoción porque es como cuando llegan las Navidades, Carnaval o la Semana Santa. Los conciertos de The Cure llegan, y es todo un acontecimiento. Una fiesta. Javi escribió ayer un artículo de repaso de las visitas del grupo a España, contando con los recuerdos que algunos fans guardan de aquellas giras. Pedro Ortega -sí, Pedro Ortega- dice que «era el impulso juvenil de imitar al ídolo porque en él veíamos un síntoma de rebeldía, de transgresión de la manera de vestir y de peinarse y aparecer frente a los demás reivindicando nuestra diferencia. Eramos ácratas. The Cure representaban todo eso: la melancolía, la tristeza, el descontento ante un mundo que no nos gustaba. Y llegar allí al concierto y ver a Robert Smith y los suyos te llenaba de una profunda emoción». Ayer fue el concierto del MTV Winter en Valencia (crónica de EFE) y dentro de unas horas, al Palacio de Deportes.