-Haces pasos de baile raros como girar alrededor del piano rápidamente sin soltar el micro ni desprenderlo de su pie. Y la gente te lo aplaude. -El público corea melodías de guitarra como si fueran de voces. -Se encienden móviles en las baladas. -Te pareces menos a Joy Division y más a U2; en el camino, estás casi hermanado con Coldplay, cosa que antes te parecía inaudito pero ahora lo ves muy digno. -La Riviera se te queda pequeña. -Empiezas el concierto gritando «Hola Madrid». -Amenazas con hacer stage diving desde el borde del escenario pero no lo haces jamás, por lo que pudiera pasar. Pero, al acercarte a la gente, haces gestos como intentando ver hasta donde llega el bulto informe que es tu audiencia. -Animas a dar palmas.
Indicios que acortan el camino hacia el rock de estadio (¡cuidado Editors!)
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