Ex Fuentetaja

En marzo los consejeros de lectura que trabajaban en la Librería Fuentaja fueron despedidos mediante un Burofax. Los libreros de Fuentataja abandonaron la huelga sin éxito, sin trabajo, cansados y ninguneados por la empresa que les maltrató. Ésta consideró que su huelga era ilegal, por eso se vió con derecho a rescindir sus contratos. Además, aprovechando la coyuntura, les acusó de haber «lanzado insultos y difamaciones contra los propietarios, encargado y otros trabajadores de la empresa» (es verdad: hay quien se pica si es llamado explotador o malpagador), «haber impedido físicamente la entrada de clientes colocándose en la puerta del establecimiento» (es verdad: lo mismo me pasó el otro día al pasar por Preciados, la calle estaba tan llena de gente que no pude ni entrar a la Farmacia, es para denunciarles), «haber fomentado además con su boicot que la clientela no acudiera a comprar a la librería generando un clima de opinión contrario a la compra en dicho establecimiento tanto a través de su página web http://huelgafuentetaja.blogspot.com/ así como con el reparto y difusión de pasquines, cartas oficiales y demás material impreso (Ej: “Yo no compro en Fuentetaja”)» (es verdad: yo he dejado de comprar en Fuentaja, porque me niego a comprar en una librería que maltrata laboralmente a un personal cualificado)… y en fin, así más puntos que ridiculizan los derechos de cualquier trabajador, que se burlan con desprecio de unas peticiones justas, básicas. Es una pena que a mí no me puedan despedir. Como no pueden hacerlo, me autodespido. Los Lectores de Fuentaja, quizás ya no sean, en gran parte, lectores de Fuentaja, sino lectores de Antonio Machado, lectores de La Central o, en los casos más desgraciados, lectores de la FNAC o la Casa del Libro. Pero esto no es culpa de los trabajadores hoy en paro, sino de los dueños de esa empresa, que nos han roto la ilusión. Por mi parte, y por ahora, yo sigo sin comprar en Fuentetaja y he comenzado la búsqueda de otra librería, con otros presupuestos, que tengan los libros que quiero, que me sepan recomendar. Un lugar donde pueda pasar horas perdida en las estanterías, y, si no es mucho pedir y ya de paso, si te ofrecen un cafecito, ya sería el paraíso. Hace unas semanas se inauguró en Malasaña, en el antiguo local del Matropiero (cuanta pizza y chato de vino tinto tomamos allí esperando a que empezaran los conciertos en el Maravillas, con la mirada perdida en los posters del partido Liberación) una nueva librería especializada en relato, titulada Las tres rosas amarillas. Habrá que catarla. Y este viernes el suplemento On Madrid venía dedicado a Malasaña, con entrevistas a algunos amigos y conocidos que recomiendan sitios del barrio. Ajo posaba en una lirbería de la calla Palma, que también habrá que investigar. Hacerse fan es lo que tiene, que las decepciones acaban contigo como terremotos emocionales. Y a otra cosa.