Laibach is Laibach

Laibach is Laibach Les tenía tantas ganas que ahora creo que todo pasó demasiado rápido. Alberto Monreal escribió un artículo estupendo sobre Laibach en ADN.es que fue un éxito sorprendente de crítica y público, lo que me catapultó a la sala Copérnico de subidón. Nos pusimos guapos y agarramos un taxi para llegar ni muy tarde ni muy temprano. El puesto de merchandising fue decepcionante, aunque había impresos para solicitar el pasaporte (y olvidé cogerlo antes de que se agotaran) e insignias. Copérnico es una sala con un escenario muy feo, donde todos los grupos dan la impresión de estar tocando en un local de ensayo. Ni siquiera Ritmo » Compás, que ES un local de ensayo, provoca esa sensación tan fría. Habían instalado dos pantallas y las proyecciones fueron estupendas, aunque las entorpecían, precisamente, los proyectores. [youtube L-CXUmDQ3-I] Pero cuando salieron fue emocionante. La primera parte del concierto estuvo dedicada a los himnos de Volk, donde triunfó, claro, el de España. La cantante tenía una voz y una camisa estupenda, cuya imagen de diva lírica se ocupó de aplastar ella misma cuando, un buen rato después de terminar el concierto, salió a la calle con un look new-raver culminado con una cazadora que ponía Slayer en la espalda. Las que de verdad triunfaron fueron las impresionantes y macizas eslovenas que flanquearon a Milan Fras en la segunda parte del concierto, dedicada a los grandes éxitos, machacando el lirismo y retomando el pulso marcial que el público les estaba pidiendo. El final fue como el de una película que cobra vida, como en la película de Woody Allen, con títulos de crédito en las pantallas y un medley de canciones de Laibach, enlatado, sonando en los altavoces. [tags]Laibach[/tags]