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  • ¿Cuánto cuesta The Last Dance?

    Mucho, me cuesta mucho. Entre lo gorda que está y lo floja que soy… Pero ¿cuánto costaría si estuviera en venta?:


    My blog is worth $9,597.18.
    How much is your blog worth?

    ¿Te parece mucho? Bueno, Escolar.net costaría 1,179,324.06 blogodólares.

  • A Gothic Love Song

    Sigo rescatando drafts de la alacena. Este es bastante antiguo, debería haberlo escrito en Barcelona. ¿Os acordáis cuando lo primero que hacía al viajar a otra ciudad era buscar un cibercafé? Pensé que esos tiempos terminarían al comprar el viejo iBook pero finalmente no fue un gran adelanto en cuanto a movilidad. Ahora soy una posteadora burguesa que le da pereza escribir en un teclado que no sea propio o pagar Internet al minuto. Pero ideóloga, más que nada, porque ni siquiera dispongo del equipo necesario. La viaje concha (la zorra de mi iBook, era llamada) pesa, corre con el os 9, es más lenta que una cara B de Bedhead y no le funciona el adaptador USB para wi-fi. Bonita es un rato, eso sí. En fin, me desvío. El título de este post estaba escrito mucho antes que su contenido. Así sucede cuando tienes las palabras claves (o generalmente robas la referencia) y sientes que encaja tan bien con tu vida, con el propósito del escrito, que publicarlo se convierte en una de las prioridades. Pero en mi caso suele suceder que la perfección del titular me impone demasiado respeto y amenaza desafiante: «A que no te escribes un post a mi misma altura ¿eh?». Y los campos, los recuadros de las entrañas de WordPress son campos minados que no te atreves a conquistar, son primeras planas de periódicos compitiendo ferozmente entre ellos. Por ello, y estando yo débil, me apeo de esta locura y ahí se quedan los borradores, un -Title- y apenas tres frases o tres palabras en pending, quizás el link a alguna foto y un apunte mal escrito de algo que no quiero olvidar, una idea mágica para salvar The Last Dance y que, está comprobado, pierde fuelle con el tiempo.

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    El título de la canción de Current 93 –A Gothic Love Song– me mira desde que regresamos de Barcelona para ver a David Tibet y sus peculiares amigos. Fueron dos noches de conciertos y otras dos de regalo para pasearnos por la ciudad, recatando algunos recuerdos y reescribiendo sobre otros. Durante la primera de las noches me sentía alerta, ligera, excitada, fresca, nerviosa, expectante y atractiva. Quería dejarme sorprender y también sorprender. No podía haber mejor contexto que éste para la aparición de Baby Dee. La primera vez que oí hablar de ella fue tarde, muy tarde. Rosario la nombraba siempre con una entonación especial y un suspiro, alargaba la -e- y le brillaban un poco los ojos. Y digo yo que con semejante llamada de atención podría haberme interesado antes. Además de las señales, por eveidentes que sean, suelo necesitar que me paren y me digan ¡¡¡escucha esto!!! Y no sucede demasiado a menudo, no tanto como yo lo hago con los demás. La gente piensa que por trabajar en la industria de la música lo conoces todo. Pero mi mala memoria y mi pésima gestión del tiempo mezclado en cocktail con la facildiad que tengo para obsesionarme juegan en mi contra. Por otro lado llevo haciendo mis deberes mainstream desde septiembre y ahora controlo un poco más el último single de Nelly Furtado (que me mola) y de Christina Aguilera que la última referencia de Output (¡¡con lo que me gusta!!). Ya es triste. En fin, sólo unas semanas antes del concierto, más o menos cuando se anunció el cartelón, conseguí la mitad de -Little Window-. Después, en el viaje a Alicante, él lo tenía en el coche y sonó mucho mucho mucho. El caso es que, volviendo a la noche del 24 de mayo no sabia de Baby Dee todo lo que debería conocer pero sí me sentía absolutamente dispuesta a dejarme seducir por ella. Mucho mejor esto que el conocimiento, sobre todo en el arte. Baby Dee nació en Cleveland hace 53 años. Me entusiasma conocer a gente con más de 40 años que contradicen mi experiencia cercana acerca de ese misterioso paso a la edad adulta que destruye tus sueños, ambiciones, tu personalidad y tu esencia, tu diferencia. Pero Baby Dee se hizo así misma no en Ohio sino en Nueva York. Allí hizo tuvo dos trabajos que ejemplifican bien su ambivalencia: ser directora musical y organista de una iglesia católica en el Bronx y actuar como Biliteral Hermaphrodite en Coney Island. Siendo capaz de comunicarse con los pájaros, escribir de manera tan delicada y sensible tiene a la vez mucho de cabaretera y amante de lo circense. Y adoré eso en ella. En realidad, me he dado cuenta, me cautiva esa doble faz en las personas que conozco y me enamoran. Ya no soporto a los 100% sensibles. Y me irritan las mascaradas sin fin. Baby Dee tuvo dos gestos que me encantaron: la manera de presentar a sus invitados en el escenario de su concierto (sin palabras era un ¡mírenle señores, aqui le tenemos, un gran aplauso, una enorme sonrisa, tachán!!!!) y su despida, al término del concierto de C93, agitando teatralmente las caderas. El show había sido tan tan tan intenso que si no nos hubiera devuelto de esa manera a la realidad, esta habría sido demasiado decepcionante. De alguna manera aquel cuo agitado te pedía que recordaras que esto es espectáculo. Maravilloso espectáculo. Magia, sobrenatural, espectáculo.
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    Por cierto, Agustín de Shangay la entrevistó y Baby Dee ha colgado el PDF aquí. El origen de este -A Gothic Love Song- tenía que ver con Current pero no pude mantenerme en su línea original. Eso es lo que ocurre con todas estos alimentos congelados, en el proceso pierden sus propiedades. Hay, por supuesto, un sentido ambiguo que sí permanece y es válido, tanto para este como para los que están por venir.

  • No estás solo, estás contigo

    Supongo que sí, que algún día este log volverá a tener imagen y me gustará tanto que escribiré posts tontos sólo para arrastraros, vosotros usuarios únicos, a esta página y lucirla, como quien invita al té a sus amistades para presumir de casa bonita. No dejan de suceder cosas y de golpe ya no soy cronista de ninguna. Como si no me interesaran los nuevos MacBooks, ya no fuera a conciertos, no saliera por la noche (ni me encontrase a mis amigos armados con objetivos). Fui a ver a Current 93 en Barcelona y si tuviéramos que medir la importancia de los conciertos por las líneas dedicadas éste tendría menos trascendencia que la Orquesta Yakarta en las Fiestas de Canillejas. En cambio, entró directo a alguna posición indeterminada (me llevaría tiempo reordenar el chart) de mi Top 10 de Esos Grandes Conciertos de Mi Vida. También fui a ver a Nitzer Ebb el 9 de junio y no les fue difícil pegar un par de codazos para hacerse un hueco en esa lista tan elitista.

    Foto es de dgeral encontrada en Flickr.
    Y mis codazos para llegar a primera fila tampoco fueron excesivos. Fue bastante sencillo. Para este tipo de avances es conveniente ser bajita pero, aún así, si el grupo en cuestión no genera fans histéricos, he notado que hay cierto respeto por las primeras filas. Por ejemplo, llegar a la primera línea de Esplendor Geométrico (el viernes 23 de junio dentro del Decibelio; lo siento, no hay fotos), aunque fuera en el costado fue pan comido. A los conciertos se va a ver conciertos, no a ligar, charlar, fumar o cotorrear. Por eso mi posición favorita sigue siendo esa: yo delante, pegadita al grupo. Le contaba a Javi Weas el otro día, hablando de un tema similar, que en el concierto de Solo Los Solo del MetroRock (link a mi crónica) se me acercó un tipo que estaba, como yo, en una abismal primera fila a dos metros del escenario. a pesar de que me dijo «no te estoy entrando ¿eh?», sí que lo hacía cuando su segunda pregunta, después de «no te gustan nada ¿verdad?» fue «¿eres de Madrid?». Como los monosílabos no tenían el suficiente poder de persuasión me giré y le expliqué: «Mira, un concierto es como un cine, si no te guta le película te largas». A lo que el chaval contestó, una vez más con una pregunta: «¿No te molo nada, verdad?». Puse mi cara de perro y se fue a buscar otra presa.
    Primera fila Macaco, MetroRock
    En fin. Este era un de esos post que se habían quedado a medias. No es que lo haya exprimido mucho, pero al menos asoma la colita. Después de varias horas cocinando, limpiando la casa, hablando por teléfono y mirándome con preocupación una barriga excepcionalmente hinchada, es demasiado para las tres menos diez de la noche. Hoy no dormiré mucho. Y mañana tampoco, probablemente. Mañana jueves pincha Aldo (Linares) en el Transmission y el viernes lo hace en Barbarella. Además, mañana es la segunda fiesta Vuélvete Underground de las Machines Désiderantes que esta vez espero no perderme.
    Un bon voyage a Manuel, Óscar y Chuso que se van a París, Francia. Algún día yo también viajaré hasta allí, por primera vez, en calesa y, quizás, del brazo de un lord. Mientras, se siguen confirmando grupos para Paredes de Coura, Portugal, donde sí que iré. Lo último es Gang Of Four (además de Bauhaus, Morrissey, Yeah Yeah Yeahs, !!!…). Oh Yeah! Yeah! Yeah! Una vez más y ante mi falta de imaginación en el momento «pon un title aqui, Elena», le robo el asunto a Décima Víctima.

  • I write sins not tragedies

    He salido a la calle a las nueve de la noche para hacer un recado y comprobar qué tipo de gente sale fuera mientras se juega un partido de fútbol de interés general. Un recuento acelerado: viejas, pringados que les ha tocado bajar al chino en el último momento para comprar ganchitos, parejas que se resisten a creer más en el Mundial que en el Amor (o, lo más probablemente, están en esa fase de la conquista en el que se sacrifica todo), madres que pasean a sus bebés en carritos (sin duda aprovechando que a la sillita le van a tocar los metros cuadrados necesarios para no golpetear a nadie) y un puñado de Elenas Cabreras (individuos despistados que tienen que preguntar a qué hora es el partido para poder planificar las relaciones sociales y familiares antes y después). Pasan cosas. Hoy he visto el cartel de Control, la película de Anton Corbijn basada en el libro Touching From A Distance de la viudísima Debeorah Curtis. El poster me parece fabuloso.

    Control
    El estreno de la película se espera para 2007 y en julio comienza el rodaje. Corbijn ha querido realizar algunos vídeoclips antes como preparación y ensayo, según cuenta en su web, y de eso periodo salieron dos obras estupendas: Talk de Coldplay y Suffer Well de Depeche Mode. Suffer Well es el único vídeo interesante del disco (aquí podéis verlos) y el nuevo, John The Revelator, realizado a partir del material grabado para el DVD, está dirigido por Blue Leach, el escogido por Corbijn (tras su trabajo para REM) para realizar los maravillosos visuales del Touring The Angel. Además Blue Lech dirigirá el DVD que DM grabará en Milán en septiembre. En su currículum se encuentran un par de líneas curiosas: operador de cámara para el Somewhere de Pet Shop Boys en 1997 y asistente del director en el The Cure Show del 93. El que no estuvo nada afinado, a pesar de sus antecedentes, fue Uwe Flade con Precious y A Pain That I-m Used To. Este documental de la grabación de Playing The Angel es también suyo. Teniendo en cuenta que llevo tiempo sin tiempo (para escribir aquí), imagino que este post habrá sido un poco extraño y decepcionante, incluso aburrido, para toda esa caterva de fans que me dejan 200 mensajes diarios recomendándome el consumo de Cialis, que apueste a la ruleta o me alargue el pene. Pero por algún sitio tenía que empezar. A ver a hora cómo me enfrento a esa maraña de párrafos inconexos que he ido dejando en drafts durante el último mes. Doy crédito: I Write Sins, Not Tragedies, es un título robado a Panic! At The Disco.
    Quiero más