He venido a pasar unos días de canguro de perras a un lugar donde parece que soy el último habitante del mundo, para disponer de todo el tiempo y el espacio a mi antojo, con el silencio como único testigo de mis tonterías.


He venido a pasar unos días de canguro de perras a un lugar donde parece que soy el último habitante del mundo, para disponer de todo el tiempo y el espacio a mi antojo, con el silencio como único testigo de mis tonterías.


Prosigue la Limpieza de Primavera.

Segundo podcast Dancing. Lali Puna en Disco Grande y una canción en directo del concierto de Madrid en la primera parte y Joann Sfar en el Espacio Sins Entido en la segunda. A Sfar se le escucha bajito, advierto. Me gustaría que alguien que esté suscrito con iPodder o similar me confirmara que le baja porque, aunque yo lo veo todo correcto, a mí no me lo ha descargado.
El otro día escribí un nuevo update sobre el topic qué funciona y qué no en la industria musical, que es uno de mis favoritos. Gracias a Technorati pude seguir algunas reacciones. Mientras en Elástico decían que llego a la misma conclusión de siempre, cierto. En Willy Sifones citan la evidencia de que los discos ya no se venden y en cambio la gente prefiere, más masivamente de lo que yo suponía, pagar el equivalente del coste del disco, o mucho más, por un concierto. En ese post también se cita a El gran mimón que aborda el mismo tema a raíz de una entrevista con el líder de Wilco. Dejando aparte las críticas sobre el concierto de Lali Puna (no gustó a todos ¿eh?, yo esto lo entiendo), cito aquí alguno de los comentarios, como por ejemplo el de Julio, que creo que es Julio de la tienda de discos Sinsal Audio, también promotor y dueño del club vigués Vademecwn, que programó el concierto de Vigo de Lali Puna: Increíble.Más viniendo de una señorita como Elena Cabrera que tiene una gran implicación en el mundo de la música independiente:el problema, creo yo, en estos casos es creer que los ejemplos concretos justifican todo. Que son la solución a todos nuestros males. Es decir, que Lali Puna, con sus hoteles y su gira de gran éxito, es el pasaporte para justificar el cierre de las tiendas de discos. El problema es hacer una lectura tan «superficial» de la música. Por cada artista que triunfa gracias a internet hay 10.000 que no van a tener esa oportunidad y sin embargo disponen del mismo medio. Seguro que Thomas Morr está muy satisfecho con esta gira. Ahora que mueva otro artista de su sello y que le pregunte a Elena Cabrera porqué no tienen el mismo éxito. Creerse que un grupo tiene un «sold out» en sus conciertos gracias al P2P es tan falso como ver en las mismas plataformas el mal a la música actual. Flaco favor le hacen a la música declaraciones tan primitivas como éstas. julio | 03.17.05 – 12:34 pm Y sigue: entre las declaraciones de Jeff Tweedy y las de Elena hay todo un abismo. Sin embargo no olvidemos que el propio lider de Wilco las hace desde una posición más cómoda y que por desgracia no es «la norma» entre miles de grupos con los que convivimos cada día. En cualquier caso no entiendo que para justificar este u otro canal de información-difusión sea necesario sentenciar y condenar a otros medios de información: creo que la mayoría de tiendas (disco, libros, vinos o embutidos) especializadas lo son. julio | 03.18.05 – 10:49 am Rafa piensa que si la gente va a los conciertos de Lali Puna, que tienen un disco flojo, es por la promoción de las revistas y no porque la gente los haya escuchado: que salgan populous (siguiendo con morr) de gira a ver que pasa. es más, si incluso en medios especializados (rdl) han puesto fatal a berg sans nipple y por las nubes discos flojos como faking the books, pero claro, lali puna -como bien dijo contra- quedan de cojones en cualquier revista. yo entendería los sold-out por esa promoción y no por el soulseek. rafa | 03.17.05 – 12:53 pm Si queréis seguir el debate de las personas que se indignan porque Lali Puna es un grupo cool que llena salas y en cambio Low no lo es (¿?), leed los comentarios a esa entrada.
Lali Puna en La Coruña, foto de Sata Atán.En la web de Informativos Tele 5 (me encanta cómo se va notando la mano de Nacho ahí) han publicado un artículo titulado ¿Cómo sobreviven los festivales de música en verano? Antes de leerlo ya estaba picada porque no entendía el título. Los festivales, como las bicicletas, son para esa estación del año. No se ahogan de sed ni les cuesta sobrevivir. Los festivales funcionan de maravilla y, si uno sabe mantenerse en su sitio, es relativalmente sencillo. Desvelan algo que ya sabemos o que puede intuir cualquiera que haya ido alguna vez a alguno: en la mayoría de los festivales, la manera de obtener dinero se remiten a tres aspectos: entradas, hostelería y publicidad. Por cierto, atención al gazapo: el FIB no lleva a sus espaldas 13 ediciones sino 10. Lo más curioso del artículo es el párrafo final, armado con declaraciones de alguien que no ha querido identificarse: Desde la organización de un festival, sin querer revelar su nombre, se señala que “el principal problema de los festivales para sobrevivir son los artistas. Muchos quieren exprimir a la gallina de los huevos de oro y la acaban matando. A los grupos consagrados sólo les interesa sacar dinero, y no se acuerdan que, cuando empezaban, fueron los festivales los que les ayudaron a salir del anonimato.” Con cierta tristeza, esta persona asegura que “si algún día desaparece algún festival de los denominados ‘pequeños’, la culpa será de los grupos. Todo el mundo aumenta lo que cobra de un año para otro según el IPC… menos los artistas. Ellos pueden subir un 50% su salario.” Bueno, y la mala confirmación del día de ayer: Flickr confirma que Yahoo! los ha comprado. Yo no quería, oiga.
El momento tequila que menciona Carolina en los últimos comentarios es precisamente anterior a este. Queríamos celebrar -otra vez- el cumpleaños de Carolina y brindar por los traumas del pasado y por los del futuro, así que llevé al Equipo T al mexicano que se ha ganado el título de favorito, incluso por encima de La Catrina. Esos nachos al frijol tienen la culpa. El mediodía me hizo sentir entusiasta y acabé encargando en la barra tres tequilas, cosa que no hago jamás. Pero quería brindar. Nos lo merecíamos, me decía y les decía yo, responidendo a sus caritas de «tenemos que trabajar». Los vasitos borraon rápidamente ese feo rictus de responsabilidad de sus caras y allí estábamos, sin limón ni sal ni mariconadas, tequila añejo hermoso en nuestros buches. En estos instantes, esa familia mitad sevillana mitad mitad chilena, a razón de una porción y media por equipo, están viendo a Dead Can Dance en el Teatro Lope de Vega. Pero no hablemos de ello. Mejor os enseño lo que duerme ahora mismo en mi salón, permitiéndose un sueño ligero antes de coger un avión a Santiago de Chile y digeriendo un pase de Pesadilla antes de Navidad en inglés:


Tenía ganas de hacer un podcast, un Dancing, pero ya veo que no me va a dar tiempo esta noche. Así que postearé cortito y prometo terminarlo al regreso de Sevilla, que es a donde vamos mañana para el fin de gira de Lali Puna, en el festival South Pop. Entre los contenidos: trozitos de Lali Puna en directo, cachitos de la charla de Joann Sfar y demás retales. Por cierto, un aviso, en el último podcast de Pjorge podéis escuchar una conferencia de Rafael Marín sobre la América del New Deal a la del 11-S através de los personajes del cómic americano (no la he escuchado entera así que no sabría decir que tal esta, pero dupongo que a muchos os interesará). Mañana en Sevilla veremos también a Migala, le intentaremos traducir a Valerie intraducibles chistes sevillanos sin gracia, le miraremos el culo a la Caballero, que pincha con la Carmona por la noche y el sábado por la mañana dejaremos a los Punos en su avión de vuelta a casa, mientras tres cuartos del staff de Music Non-Stop volverán en furgoneta con el backline y los restos de ese pedazo de tour manager que ha sido Mx, de vuelta al hogar. De vuelta a un Madrid en el que ya es primavera y las terrazas hace dos días que ya están instaladas. Así que sólo he pasado por casa algunas horas, ya que ayer noche estuvimos en Salamanca, chachipuneando también.

Aunque no lo he visto aún, sé que acaba de salir (para el salón del cómic de Granada) el nuevo número de la revista cordobesa Dos Veces Breve (gracias por el link, Lucía, aunque no sé vosotros pero a mí me sale en html) dedicado a la discriminación de género. Perdón, a las autoras. En él publico un relato ilustrado por María Núñez. (Leído en la web de la tienda Taj Mahal).

John Lasseter Brad Bird es Dios.

Ayer tarde Aldo y yo debatimos largo sobre el futuro inmediato de la industria musical y sus soportes, mientras intentábamos disfrutar con poco éxito de la laxitud post concierto madrileño de Lali Puna. Como sabéis las entradas llevaban días agotadas y tuvimos que recortar la lista de prensa e invitados porque estábamos superando el aforo permitido en la sala El Sol. Agotadas también las localidades en Valencia, Salamanca, Sevilla (festival South Pop) y en Barcelona casi casi, podemos decir ya que esta gira está demostrando que a la gente le sigue gustando la música. No os penséis que este último juicio es una obviedad porque es algo que llevamos cuestionando mucho tiempo. Uno de los motivos que se dejaron caer sobre la mesa del debate de la crisis de la industria (metafóricamente hablando, no ha habido otro en la tele, aún [vía Escolar]) fue el desinterés de los más jóvenes ante la música como consumo, siendo sustituido por los videojuegos principalmente. No niego que esto sea real, estoy segura de que es así pero no creo que tenga importancia. No es un motivo importante. No queremos (me incluyo en una primera persona plural, la gente, en general) pagar 15 euros (y mucho menos 22) por un disco que ocupa espacio, pesa y es de plástico, porque además sabemos quién se queda ese dinero. Nos importa un bledo que cierre Del Sur o Madrid Rock porque la música la vamos a seguir consiguiendo. Pero mas de 3.000 personas en España están más dispuestas que nunca a salir de casa por la noche y pagar 18 euros o 22 en taquilla por ver al grupo alemán emblema de Morr Music. No os podéis imaginar lo que sentí al ver, desde arriba, al público de ese concierto al que no le importaba nada estar estrujado viendo un concierto impresionante. Y no miento, no tengo que hacer ninguna promoción, lo del sábado por la noche en El Sol es uno de los mejores conciertos que he visto en mi vida. lamenté no haber podido estar abajo, en primera fila. Estaban felices. Adoraban lo que estaban viendo. Y fuera, en la puerta, había personas pidiendo por favor que se les vendiera una entrada para verlo, para ser parte de aquello. La música en directo funciona increíblemente bien. Y es así gracias a que ya no tenemos que pagar por escuchar la música que nos gusta. Lali Puna están esta semana viajando por España, cobrando un buen caché, alojandose en buenos hoteles y disfrutando. Y nosotros vibramos con las canciones que ellos han hecho. En eso consiste la música. Que le jodan a los CDs y a la industria musical que los sustenta.

