De nuevo los chaparros a la altura de mi ventana. Ya terminaron de picar pero ahora recubren la pared con cemento (supongo).

De nuevo los chaparros a la altura de mi ventana. Ya terminaron de picar pero ahora recubren la pared con cemento (supongo).

Hoy domingo, a las cuatro en Disco Grande (Radio 3), la entrevista que hemos grabado esta mañana y dos temas grabados en el concierto de ayer en Madrid de Lali Puna. La chica de azul con camiseta del Ladyfest, haciendo la traducción. Ainghs… :/
Cena de cumpleaños en casa de Carolina.Estos días son como un balancín, tan pronto arriba como abajo y el momento de la subida con cierto impulso por el rebote. El descenso, por la gravedad, también es fulminante. Mañana jueves comienza la gira de Lali Puna aunque en muchos de sus aspectos se ha iniciado ya. Hemos apretado mucho en las últimas semanas y puede haber algunas recompensas. El sold out de Madrid es emocionante. Ahora estamos a la espera de que nada falle durante la gira de ocho días y que los conciertos sean bonitos. Espero comentarios de la gente que vaya a alguno de los seis conciertos + el festival South Pop. En el capítulo de subidones, el lunes se estrenó Nada que perder, el primer programa de televisión en el que colaboro y que no se queda en un piloto (Underground Clips) o en un papel sobre la mesa de una oficina de Canal Satélite. Llevo años gimoteando con el «quiero trabajar en televisión, quiero trabajar en televisión, quiero trabajar en televisión» y ahora que viene este señor gafapasta con cara de avisiblado avispado (Trashi para los amigos, enlace directo a su post sobre el tema aquí) a ofrecérmelo en bandeja, a mí me dan ataques de pánico. Pero vamos, que no se entere nadie, ya que me estoy haciendo la dura. He podido ver un par de programas y me han gustado las colaboraciones de Sandra Uve, de Mauro Entrialgo y los monólogos del presentador, Ricardo Castella. Un actor (y también guionista) sacado de la cantera de nuevos cómicos que tanto explota Paramount Comedy (la cadena que produce el programa) que hace cosas raras con la boca, provoca el cariño sádico de las chicas (es decir, te da placer meterte con él porque te despierta ternura) y me provoca ataques de risitas cuando preparamos mi intervención. Aunque me ponga muy nerviosa, pienso en el consejo de Trashi y Ricardo: el presentador lo estará pasando peor que nadie.

Se acabaron. Yo pensaba que mx exageraba cuando decía que íbamos a tener que enviar un email de sold out, pero no. Ha sido lo que ha ocurrido. Las entradas de Lali Puna para Madrid están agotadas y el aforo completo.
Chachipu, carretera y manta.



Quería comentar algo sobre los cambios, pequeños, que están ocurriendo en The Last Dance. Hay dos líneas. La primera es que la que me lleva a plasmar más fielmente mi vida digital en el weblog, en lugar de guardarlas en el secreto de mi carpeta de marcadores. Por ello esos botoncitos a la derecha van creciendo: un botón para votarme en bitácoras.com, otro botoncito para los que gusten de suscribirse vía Bloglines, Technorati o mis fotos en Flickr (que no lo compre Yahoo! por favor). La segunda línea tiene que ver con el intento menos agresivo posible para recaudar algo de dinero que me ayude a pagar el hosting y los dominios. En ese sentido hay un botón de donaciones mediante Paypal, una casilla para hacer búsquedas en Internet o en el site y los anuncios patrocinados de Google. Cada click me repercute, aunque poco. Pero granito a granito, algo sumará. Espero que no os moleste todo esto, es más, no dedéis en clickar si algún enlace os interesa o si queréis realizar una búsqueda. Tampoco es que quiera convertirme en Jason Kotkke, dejando su trabajo para dedicarse a blogear, buscando una manera de ganarse la vida con eso. Que me encanta la idea, vaya, pero no creo que me funcionase. Los primeros días con los anuncios de Google en The Last Dance me sentía un poco rara.. Estuve a punto de quitarlos porque sólo salían anuncios sobre alopecia. Aún siguen saliendo. Supongo que sería porque el post del día que lo di de alta tenía una foto llamada la cabeza de Nacho Vigalondo, porque si no, no lo entiendo. Leyéndome una vez toda la información que Google Ads ofrece sobre su servicio, doy con esto, que me llama mucho la atención: Filtros de contenido delicado y negativo: Google utiliza tanto tecnología de filtrado de contenido como lingüistas profesionales para bloquear los anuncios inadecuados para el contenido de una página. Por ejemplo, si se produce una catástrofe natural, Google filtra los anuncios que, en ese momento, puedan resultar inadecuados en una página de noticias. ¿Algún lingüista filtró los últimos días los anuncios sobre rascacielos [en llamas] últimamente? Una oración por el alma de este blog:

Era necesario escribir este post. Era imprescindible decirlo, sin dejar pasar un día más. En un momento en que la prensa gratuita liviana de información general parece salir adelante en España con 20 minutos y Metro http://www.baquia.com/imprimir.php?id=7287