TRAMA 42
TRAMA 42Este parece un mes de dispersi?n. Amigos y conocidos van y vienen. Acuden a festivales, hacen festivales. Gij?n, Sitges, Getxo o Madrid son destinos de ida y vuelta que justifican el ocio con esa ti?a laboral que nosotros, los que vivimos del picoteo, justificamos tan pomposamente. Pocas cosas me han gustado m?s que el poder airear el «me mandan a«. Ese sentido del deber, descendiente directo de los recados obligatorios a los que nuestras madres nos someten durante a?os de infancia y juventud, reaparece de nuevo en nuestras vidas cuando una revista te env?a a cubrir un festival. Seg?n la categor?a propia y la del medio, este mandado puede incluir no s?lo la acreditaci?n (el primer y ostentoso premio del reportero cultural) sino tambi?n el hotel y, si hay dinero p?blico de por medio, el viaje y las dietas. Cuando una revista te manda a cubrir tal cosa con todas esas facilidades, la sensaci?n se parece bastante a la de bajar a la calle sujetando fuertemente dentro del pu?o de la mano derecha el billete de cien pesetas para recoger un encargo en la tienda del Se?or Ricardo: desciendes las escaleras, cruzas dos calles, preguntas qui?n es la ?ltima, arroncas la voz para parecer m?s mayor y con seriedad, como si llevaras haciendo esto toda la vida, reclamas unos huesos de jam?n que tu madre dej? all? para cortar. Esa sensaci?n de que, a pesar de estar en la calle, est?s donde tienes que estar (porque andas realizando un mandado) no se repite muchas veces en la vida. Por desgracia, si te preocupa demasiado que alguien pudiera dudar sobre si t? fuiste o no la elecci?n adecuada para esta misi?n, la magia se rompe y ya no disfrutas de la apacible comidad de estar en el lugar en el que te han mandado estar. Hay otro tipo de postura pat?tica, que es la que mayoritariamente me ha tocado vivir. Me refiero al periodismo aparente de econom?a. Sucede cuando tu revista te manda, s?, pero te manda como quien manda un paquete a Estados Unidos por barco: lo importante es llegar, no importa c?mo. Y all? vas t?, que eres joven, o quiz?s ya no tanto, compr?ndote el billete de autob?s, buscando el hostal m?s barato de la ciudad, comiendo bocadillos, y viendo todos los pases o todos los conciertos gracias a tu acreditaci?n de prensa, haciendo entrevistas, trabajando a destajo, pues, durante cinco o m?s d?as. Escribiendo sin parar durante otros tantos, para una revista que, por supuesto, no paga las colaboraciones. Pero claro, hacer todo esto te conviene. Y hay una opci?n todav?a m?s triste, la de la persona que se paga el avi?n, alojamiento y comidas en el mismo vuelo, hotel y restaurante que los acreditados de verdad. Finje que su periodismo es tan valioso como el de los otros, que no hay diferencia en qui?n pague si est?s ah? para lo mismo. Yo antes pensaba que no hab?a diferencia. Y ahora s? que qui?n pague lo cambia todo. N?tese que antes pensaba y ahora conozco. Igual sigo pensando lo mismo pero sinceramente, no lo s?.
Lo que queda en la memoria tiene un aire melanc?lico, perdiendo la euforia inicial, la intensidad y la claridad. Pero todav?a puedo recordar bien algunas de las impresiones del martes pasado, 23 de noviembre, desde la balconada de La Riviera, atendiendo al concierto de celebraci?n de los 20 a?os de Rockdelux y tambi?n a las cosas que suced?an alrededor. Una banda de rock con algo de cuerda y tambi?n algo de viento, capitaneada por Ra?l Fern?ndez, versioneaban algunas canciones escogidas de entre la lista de los 100 mejores discos espa?oles del siglo XX, con el acompa?amiento de sus cantantes originales. Este era el set list: 1. – THE ROCKDELUX EXPERIENCE: ?La Tarara?, del ?lbum ?La Leyenda del Tiempo? (1979) de Camar?n. (n? 2 de la Lista) 2. – GERMAN COPPINI: ?Hansel y Gretel? del ?lbum ?A Santa Compa?a? (1984) del Golpes Bajos (n? 36) 3. – JOSELE SANTIAGO: ?Desde el jerg?n? del ?lbum ?La vida mata? (1990 de Los Enemigos (n? 54) 4. – ANTONIO LUQUE: ?Quirom?ntico?, del ?lbum ?El porque de mis peinados? (1977) de Sr. Chinarro (n? 96) 5. – BUSTAMANTE: ?Mundo sereno?, del ?lbum ?Entusiastas? (1998) de Bustamante (n? 72) 6. – JORGE MARTINEZ: ?La Casa del Misterio?, del ?lbum ?Ilegales? (1982) de Ilegales (n? 43 7. ? PAU RIBA: ?Ja s?ha mort la bes?via?, del ?lbum ?Dioptr?a? (1970) de Pau Riba. (n? 14) 8. ? IRANTZU VALENCIA: ?Pac?fico?, del ?lbum ?Soidemersol? (1997 de La Buena Vida (n? 67) 9. ? RAIMUNDO AMADOR: ?Pasa la vida?, del ?lbum ?Blues de la Frontera? (1988) de Pata Negra. (n? 7) 10. ? ANARI: ?Habiak?, del ?lbum ?Habiak? de Anari. (n? 77) 11. ? JEANETTE: ?Callate Ni?a?, del ?lbum ?Pic-Nic? (1968) de Pic-Nic. (n? 81) 12. ? J: ?Segundo Premio?, del ?lbum ?Una semana en el motor de un autob?s? (1998) de Los Planetas. (n? 18) 13. ? JAIME URRUTIA: ?Cuatro Rosas?, del ?lbum ?Cuatro Rosas? (1984) de Gabinete Caligari. (n? 20) 14. ? GERMAN COPPINI: ?Ayatollah?, del ?lbum ??Cu?ndo se come aqu??? (1982) de Siniestro Total. (n? 71) 15. ? ENRIQUE MORENTE: ?Peque?o vals vien?s?, del ?lbum ?Omega? (1996) de Morente » Lagartija Nick. (n? 6) 16. ? RAIMUNDO AMADOR y KIKO VENENO: ?Los delincuentes?, del ?lbum ?Veneno? (1977) de Veneno. (n? 1) 17. ? KIKO VENENO: ?Joselito?, del ?lbum ??chate un cantecito? (1992) de Kiko Veneno. (n? 26) 18. ? LOQUILLO ?Cadillac solitario?, del ?lbum ?El ritmo del garaje? (1983) de Loquillo y Trogloditas. (n? 17)
Hay tres posts invisibles, no escritos, que forman parte de la ?ltima semana de este blog. Uno (no) lo escrib? el martes por la noche, a la vuelta de la fiesta del 20 aniversario de Rockdelux. El otro deb? de escribirlo anoche, al regresar a casa desde Expoc?mic. El ?ltimo tendr?a que estar escribi?ndolo ahora y surgi? a ra?z de un art?culo que he le?do en El Pa?s esta ma?ana. Esos tres posts existen pero no son reales. No he podido escribirlos. Casi todo la culpa es de TRAMA 42. Y lo que le falta al casi tiene que ver con la debilidad. Espero reunir todo en uno y escribirlo m?s tarde, en este d?a raro que ha comenzado a las 5:30 de la ma?ana. Usando este nuevo teclado viejo que v?is en la foto. Algo que, por cierto, deber?a ser materia de un cuarto post nunca tecleado.



En la recta final de TRAMA 41 (TRM 41) apareci?, triunfante, mi torpeza. Nunca se va, siempre latente, apostada detr?s de una esquina para hacerme tropezar con un se?or, debajo de la arruga de una alfombra para que protagonice el n?mero c?mico, en la pastilla escurridiza de jab?n, en la copa en el fregadero, en los libros mal puestos en la tienda. El otro d?a mi amiguita me esperaba en el contorno de mi ibook, exactamente en la curva izquierda del monitor abierto, la concha, que la llaman en la tienda, la sandwichera, que la llamamos nosotros. Ella me esperaba en la curva y yo me dirig?a a su encuentro con una taza -?la de Buffy?, ?la de Psicosis?- de leche con Nesquick en la mano. Como resultado de la colisi?n creo una marejadilla dentro de la taza, agarrada por el asa, que empapa el teclado y filtra el Nesquick hacia abajo. Pocas veces he recorrido con tanta rapidez la distancia entre el estudio y el rollo de papel higi?nico. Desconecto. Desenchufo. Seco con cuidado. Hay leche marr?n por todas partes, incluso dentro del altavoz. Poco a poco el ibook ha ido recobrando sus funciones vitales, todas menos una que ahora me parece esencial. Desde que dej? de jugr al Intelec hbi olvidado que hb? tnts plbrs con «a» en cstellno. Y en mi tecldo y no existe, a no ser que coja una de alg?n sitio y despu?s la pegue en todas las ausencias que dejo ahora al escribir.


Digamos que no es hablar, y mucho menos conversar. Es unidireccional, como los mon?logos, pero t? eres el ?nico que habla y el ?nico que escucha. Tampoco es exactamente como los locos de la calle, que se enfadan con el aire y explican su vida a alguien ausente. Para hacer esto que yo digo has de estar algo m?s cuerdo -pero comprender? si no demasiado- y realizar alguna actividad con la otra persona que no requiera toda tu atenci?n intelectual. Puede ser un trabajo mec?nico (enrollar una madeja de lana, doblar una s?bana entre ambos, hacer una cadena de transporte de bultos o besar y abrazar al mismo tiempo o una cosa seguida de la otra) o un comp?s de espera, un comp?s en silencio, de hecho, m?s bien un buen n?mero de compases en silencio que te permitan decir todo lo que quieres sacarte de dentro, sin sac?rtelo de dento. Es lapso puede transcurrir en un ascensor, un autob?s, la salita del m?dico o la ma?ana, haci?ndote la dormda en el lado derecho de la cama. Entonces comienzas a hablar, pero repito, los labios siguen juntos y la garganta muda. Y le miras como cuando la mirada es acompa?amiento del discurso. O quiz?s no le est?s mirando, lo ?nico importante es que la otra persona est? callada. Tiene que haber silencio. Aunque se permite que suene una canci?n de fondo. En el cerebro escuchas tu propia voz, resuena ah? dentro, no te comes ninguna palabra, no resumes ninguna idea. Todo debe aparentar real, debe sonar real. En esos momentos digo todo lo que callo y tambi?n todo lo que no s? expresar. Tambi?n, las m?s de las veces, lo que oculto para no parecer tonta, loca o incomprensible.
Yo no ten?a mucha idea de qui?n era Dar?o Adanti hasta que Nacho Casanova me regal? La ballena tatuada en un Sal?n del C?mic. Los dibujos me sonaban, el nombre tambi?n, pero como tantas otras veces en ese lodazal que es mi memoria, los datos no se hab?an quedado fijados.


Ya no posteo con la frecuencia de antes, ni con los topics de antes. No es que tema no ser ya la de antes. Pero quiz?s hay un yo que va m?s deprisa que este yo. Nos nos alcanzamos la una a la otra. No nos ponemos de acuerdo. Ya no hacemos planes juntas ni ponemos en marcha proyectos. Alguien le dio al fastforward en el reproductor de la vida que vivo y soy incapaz de leer tan deprisa los subt?tulos. Este va a ser uno de esos post mutantes (esta expresi?n, que he usado unas cuantas veces, se la rob? a Nico, cuyo blog echo much?simo de menos), que van creciendo y reescribi?ndose a lo largo del d?a. Usar? los diez minutos que quedan hasta las 3 para contar algunas cosas, en ese momento me levantar? y dejar? la oficina para ir a la cocina a prepararme la comida.



