Aprovecho que me he quedado en la oficina un rato para utilizar el ordenador para descansar del ordenador. Me gusta mirar el teclado mientras escribo y no la pantalla, es como observar un ej?rcito de hormigas en movimiento, observo el teclear de mis dedos como si no me pertenecieran. Os voy a hacer un resumen en im?genes de lo que ha ocurrido ?ltimamente:
Blog
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?Actualizaci?n ya!
Jup, qu? mala soy para imponerme una rutina. Por el contrario, qu? bien trabajo cuando me imponen deberes. Me gustar?a ser un personaje de Mart?n Gaite a quien la autora le impone sus tareas y ha de reportar, en su mejor estilo, comprensible, l?cido y r?tmico, todo cuanto vive y ve. Con ese otro trabajo, el menos real, el que me da de comer, me pasa lo mismo: ahora avanzo mejor que antes porque La M?scara me estructura el trabajo, me sugiere cosas, me impone plazos, me espolea, me gusta que le guste cuando hago cosas que le satisfacen. Hace unos d?as he comprendido porqu? abandono de esta manera irresponsable los proyectos, mi diario, los relatos, el weblog… siempre se repite el mismo abandono: tras la primera euforia me desinflo y ya no encuentro ni un ?pice del sentido que ten?a al comienzo, algo avergonzada me doy cuenta que no hay inter?s en lo que quiero contar y que si me pareci? que la hab?a en un principio era producto de la neblina de la euforia. En otro orden de cosas… …y siguiendo con el tema principal de vuestros ?ltimos comments, ayer recib? un email de mi R?pido el Juanjo, cito: «El jueves hay partido de basketcesto, poco trascendente y en Vista Alegre ?ser?a una buena ocasi?n para ver en directo aquello de lo que hablas casi de o?das?» Pues eso, que harta de decirle que no he aceptado e inexplicablemente, por segunda vez en mi vida, y tambi?n por segunda vez viendo al Estudiantes, esta tarde me planto en la grada, esperando no asustarme con todos esos gritos dementes. ?ltimo apunte por ahora, tema TOS: Sins entido ha decidido no distribuirlo hasta la semana del 24 de marzo, no lo busqu?is todav?a. Sevillanos: lo podr?is encontrar en dos tiendas dos: Elektra y Nostromo (mejor esta ?ltima).
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¿De dónde viene la nieve?
Directamente de las llamas del infierno.
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Lo de antesdeayer bien puede recuperarse hoy
Intento volver a esa ma?ana de fr?o y sol en Coslada, desplaz?ndome despacio durante una eternidad en la cola de autom?viles que avanzaban hacia las cabinas del pago y entrega de documentos, para embotellarse despu?s dentro del recinto y reorganizarse luego en varias colas m?s que, como gusanos, reptan hacia el est?mago de un angar enorme. Estoy leyendo con el motor parado pero de vez en cuando cierro el libro -«Nubosidad Variable»- para adelantar un metro de espacio. En una de estas, justo antes de sumergirme de nuevo entre la correspondencia de Sof?a y Mariana, descanso la vista en unos operarios que, martillo percutor en mano, convierten en casquetes de cemento la que fuera base para una tercera cabina de cobro. Precisamente, esa tarcera cabina agilizar?a la entrada de veh?culos, no entiendo porqu? la est?n haciendo desaparecer. Sobre esto divago mientras me fijo como el hombre mayor golpetea con ese instrumento del infierno y el otro, m?s joven, maneja uno de esos veh?culos amarillos de maquinaria pesada, una pala en la que cargar los escombros y llevarlos a otro sitio. Visten monos azules y el m?s joven, adem?s, un chaleco con bandas verdes que fosforecen en la oscuridad. Este ?ltimo maneja con destreza las palancas del bicho, hasta acercarlo todo lo posible a su objetivo, no es hasta que pienso en cu?nto le gustan a Aldo estas m?quinas cuando me fijo mucho m?s en la apariencia de este chico ya que hay algo en su forma de caminar que me resulta familiar. Lleva el pelo largo y muy liso, agarrado en una coleta. Me doy cuenta de repente, el parecido es enorme con ?scar, Pablo ?scar, mi primer novio (Fran siempre lo recuerda por «el que bailaba muy bien»), pero extremadamente m?s delgado. Se me acelera el pulso, s? que vive en Coslada (y que est? casado -lo hizo con la siguiente novia que tuvo- y que tienen al menos un hijo) as? que pudiera ser ?l. Pero no le reconozco de verdad hasta que no se gira un poco m?s y veo, desde el perfil, sus p?rpados, cerrados perezosamente a la mitad de los ojos, como siempre. Bajo la ventanilla pero no me atrevo a decir nada, sencillamente le observo fijamente, hasta que debe reparar en que hay alguien mir?ndole y se fija con naturalidad en esa chica dentro de un coche negro. No parece extra?arle encontrarme ah?, despu?s de unos cuantos a?os sin vernos, en la cola de la ITV. Me hizo un gesto de reconocimiento pero no se acerc? al coche, simplemente ri? y salud?, mont?ndose en el veh?culo para acarrear un nuevo viaje de rocas de cemento. Me pregunto si se habr? preguntado en alg?n momento si me desilusion? tropezarle as?, visiblemente escu?lido, diferente, obrero de la construcci?n, siendo mis ?ltimas noticias suyas que encauzaba una nueva vida profesional hacia el engarce de joyas, algo en lo que parec?a entusiasmado, tras abandonar los estudios de FP y trabajar de frutero, como su hermano Antonio, durante algunos a?os.
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A ver si aprendo
Las cosas de ayer hay que hacerlas ayer, para as? poder hacer las de ma?ana, ma?ana. Por que ya hoy, siendo diferente del d?a anterior, ya no podr? contar las cosas tal y como las hubiera contado. Mi madre lleg? cargada de noticias familiares pero tambi?n de ricas viandas gallegas que hacen la vida m?s llevadera (empanada, pan, queso y patatas fritas Bonilla a la Vista). Cen? bien, pens? que me levantar?a de buen humor y hoy ser?a un buen d?a. Pero no ha comenzado as?: sent?a un poco de presi?n en la cabeza que se ha acentuado notablemente con la noticia de una nueva muerte, inesperada, la de la madre de Ernesto.
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Abolladuras
No puedo creer que me haya dado un golpe tan tonto con el coche. S? se?ores, lo que todos estaban esperando: mi primera abolladura con coche propio, despu?s de un a?o sorteando los peligros de Madrid y sus carreteras radiales extendidas por la geograf?a espa?ola ha tenido que ser de la forma m?s tonta y m?s lenta. Yo en cambio estoy bien, ni un rasgu?o. A ver si le hago una foto y os lo ense?o. Deber?a estar triste pero no es as?, tengo un bienestar raro: parte que a m? no me ha pasado nada y parte tambi?n que el m?dico m?gico me quit? ayer el dolor de cabeza. Estoy abollada pero no aplastada, eso est? bien ?no? Sigo adelante. He conseguido por fin llevar el coche a la ITV, ha sido eterno aunque he vivido una historia curiosa, un poco como de Carver. Para pasar la dichosa inspecci?n tienes que ir a Coslada (hay otros lugares pero a m? me toca ir all?) que es una mini ciudad a las afueras de Madrid, en la Nacional II; un sitio que nunca me ha gustado y al que s?lo asocio recuerdos tontos. (umh, ma?ana sigo, he de ir a ver a mi madre!)
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Abolladuras
No puedo creer que me haya dado un golpe tan tonto con el coche. S? se?ores, lo que todos estaban esperando: mi primera abolladura con coche propio, despu?s de un a?o sorteando los peligros de Madrid y sus carreteras radiales extendidas por la geograf?a espa?ola ha tenido que ser de la forma m?s tonta y m?s lenta. Yo en cambio estoy bien, ni un rasgu?o. A ver si le hago una foto y os lo ense?o. Deber?a estar triste pero no es as?, tengo un bienestar raro: parte que a m? no me ha pasado nada y parte tambi?n que el m?dico m?gico me quit? ayer el dolor de cabeza. Estoy abollada pero no aplastada, eso est? bien ?no? Sigo adelante. He conseguido por fin llevar el coche a la ITV, ha sido eterno aunque he vivido una historia curiosa, un poco como de Carver. Para pasar la dichosa inspecci?n tienes que ir a Coslada (hay otros lugares pero a m? me toca ir all?) que es una mini ciudad a las afueras de Madrid, en la Nacional II; un sitio que nunca me ha gustado y al que s?lo asocio recuerdos tontos. (umh, ma?ana sigo, he de ir a ver a mi madre!)
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Pronto, pero no lo suficiente
Todav?a me cuesta creer que sea absolutamente incapaz de, al menos un d?a de estas dos semanas, levantarme a las siete para ir a pasar la ITV del coche. Es como un cuento del absurdo. Luego est?n los s?bados, que es el comod?n, cuando no tengo porqu? madrugar ya que me dan hasta las 12 y 20 para ir a Coslada y pasar all? el tr?mite. Pues bien, por dos s?bados consecutivos he llegado a las doce y media. Soy un completo desastre para los compromisos gubernamentales (hacer el IVA, los libros de la empresa, renovarme el DNI (que va para los diez meses caducado), un nuevo Abono Transportes o los papeleos de una subvenci?n). Son los micro-dramas (denominaci?n facturada por el Croma) que hacen de tu vida un proceso incordioso, pesaroso, insufrible. «Poco a poco», que dir?a Silvia. «Hazte una lista en un cuaderno y empieza por lo que veas m?s importante para ir tachando cosas», que dir?a Fran. «A ver, no te loquees», que dir?a Aldo. «Lec?ntate temprano y ya ver?s c?mo te da tiempo para hacerlo todo», que dir?a mi madre. Por cierto, me olvidaba de la foto que nos hicieron antes de la charla en la Universidad SEK, no os ri?is:
Hab?a tambi?n una noticia pero ya no encuentro el enlace, adem?s, estaba toda inventada (lo siento, pero yo no recuerdo haber dicho que el buen estado de la m?sica pop se demuestra con los 40.000 asistentes al FIB; cosa que adem?s, no es cierta, como tampoco lo sea el que me llamen Directora de Comunicaci?n del FIB, o algo parecido). Lo que no cuentan las cr?nicas: Vicente (uno de los chicos que han montado la serie de conferencias y con el que compart? mesa invitada a su «momento rock») llevaba una camiseta encima de esa de Kafka cuyo dibujo era una mancha blanca a la altura del pecho y la palabra MASTURBATE. La presi?n no se hizo esperar: el fot?grafo le impidi? salir con ella y le oblig? a que se la cambiara por otra m?s pol?ticamente correcta. -
Pronto, pero no lo suficiente
Todav?a me cuesta creer que sea absolutamente incapaz de, al menos un d?a de estas dos semanas, levantarme a las siete para ir a pasar la ITV del coche. Es como un cuento del absurdo. Luego est?n los s?bados, que es el comod?n, cuando no tengo porqu? madrugar ya que me dan hasta las 12 y 20 para ir a Coslada y pasar all? el tr?mite. Pues bien, por dos s?bados consecutivos he llegado a las doce y media. Soy un completo desastre para los compromisos gubernamentales (hacer el IVA, los libros de la empresa, renovarme el DNI (que va para los diez meses caducado), un nuevo Abono Transportes o los papeleos de una subvenci?n). Son los micro-dramas (denominaci?n facturada por el Croma) que hacen de tu vida un proceso incordioso, pesaroso, insufrible. «Poco a poco», que dir?a Silvia. «Hazte una lista en un cuaderno y empieza por lo que veas m?s importante para ir tachando cosas», que dir?a Fran. «A ver, no te loquees», que dir?a Aldo. «Lec?ntate temprano y ya ver?s c?mo te da tiempo para hacerlo todo», que dir?a mi madre. Por cierto, me olvidaba de la foto que nos hicieron antes de la charla en la Universidad SEK, no os ri?is:
Hab?a tambi?n una noticia pero ya no encuentro el enlace, adem?s, estaba toda inventada (lo siento, pero yo no recuerdo haber dicho que el buen estado de la m?sica pop se demuestra con los 40.000 asistentes al FIB; cosa que adem?s, no es cierta, como tampoco lo sea el que me llamen Directora de Comunicaci?n del FIB, o algo parecido). Lo que no cuentan las cr?nicas: Vicente (uno de los chicos que han montado la serie de conferencias y con el que compart? mesa invitada a su «momento rock») llevaba una camiseta encima de esa de Kafka cuyo dibujo era una mancha blanca a la altura del pecho y la palabra MASTURBATE. La presi?n no se hizo esperar: el fot?grafo le impidi? salir con ella y le oblig? a que se la cambiara por otra m?s pol?ticamente correcta.
