Recuerdo aquel concierto. Me entusiasmó. Aunque estaba agotada de esperar tantas horas. Juraría que hasta las cuatro o así no tocaron. En mi memoria, la sala parecía un ring, una pelea de gallos, una arenga espontánea. El escenario no era más que un cajón elevado y, en él, vestido de negro, con la camisa arremangada, delgado y fibroso como el espíritu de la EBM es, Douglas McCarthy bailaba agarrado al micro. Terence Fixmer, creo yo pero igual me lo invento, no estaba junto a él sino en una cabina. Rodeábamos en círculo a McCarthy y le cubríamos de violencia. Eso es lo que recuerdo. Veo los brazos en alto y los empujones. Me veo a mí, acelerando el pulso. Me gusta lo que dice la biografía de Fixmer/McCarthy: «Después de muchos años de silencio, Douglas McCarthy, la legendaria voz de Nitzer Ebb, ¡está listo para una nueva GUERRA electrónica!». En 2004 Terence Fixmer y el cantante de Nitzer Ebb hicieron un disco titulado «Between the devil» y el 23 de mayo han sacado el segundo, «Into the night». Y me encanta el disco. Lo escucho mientras escribo esto. Ahora que me meto en la noche. Me gusta muchísimo. Me pregunto porqué tanto. A nadie le he visto poner tanto entusiasmo. Debe ser que no es tan bueno. Pero hay algo en él que es tremendo. Quizás son los tonos, el de las programaciones de Fixmer y el de la voz de Douglas, que siempre me han puesto.
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que vuelvan a importar los blogs
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¿No es gracioso cómo funciona mi cuerpo?
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La prima hermana de Iván Z.
«Muéstrame tu casa y ya veremos qué hacemos», le dijo Andrés Duque a Iván Zulueta cuando éste accedió a sus repetidas peticiones de intromisión, cinematográfica, documental (y personal, que es lo que es) en su vida. Y Zulueta le abrió las puertas de Villa Loba. Esto ocurre con más frecuencia de la que creemos porque Sara Brito, de Público, se presentó sin más ni más delante de la famosa enredadera de Villa Loba y, después de hacer ding dong, Zulueta le dejó entrar. He soñado tantas veces en mi vida con ese ding dong que sé que no lo haré nunca. Mientras Andrés Duque le hablaba en segunda persona a Eusebio Poncela, escuché la voz de aquel y observé la cara de éste. Una temblaba y la otra permanecía impasible, lejos de allí. El rostro de Eusebio Poncela estaba escondido bajo un sombrero calado y unas gafas enormes. Cuando le volví de ver de nuevo, y era de noche, permanecía oculto de igual manera. Me acuerdo del hombre que tenía rayos x en los ojos.
Cuando Iván Zulueta rodaba los Super 8 desde su piso de Plaza de España la policía pensaba que grababa las manifestaciones, y por eso le tenían fichado. Cuenta Marta Fernández-Muro que «el día que les detuvieron en el cine California pensaron que era algo político, que éramos de la ETA». Me gustaría que Eusebio Poncela me hablara todo el rato, que no parara, que nadie le interrumpiera y su frase durase horas. «En Madrid nos conocíamos por como íbamos vestidos, luego se convirtió en una cosa de amigos, modernos… Después de trabajar con muchos maestros, con Iván es con uno de los cineastas con los que más me he identificado, en el sentido de estar feliz con las imágenes. Con Arrebato descubrí lo que era el cine. He hecho dos veces de alter ego de Iván, en Párpados y Arrebato. Las imágenes de Iván son cosas que identifico con algo que yo llevo dentro. Como cineasta es de los más grandes que ha dado nuestro cine. Ni se le puede tocar, ni puede tener alumnos. Es un visionario, es un vidente». El tema que le pone nervioso a Zulueta, a él, a mí, a todos, es el empuje para seguir haciendo cine. No digo un largo. Ni digo un corto. Sólo grabar por grabar, como quien tira polaroids, sin importar el coste, sólo porque hay que tirarlas. Eusebio Poncela (ni Eusebio ni Poncela, Eusebio Poncela, como si le llamara Joaquín Reyes) sabe «que tiene guiones y que hay gente muy cercana a él que está haciendo todo lo posible para poder ver otra película de Iván. No está encerrado en Villa Loba contándose los pelos de los huevos, es muy activo, está grabando cosas, muy activo, hay cosas que nadie ha visto y nos puede dar alguna sorpresa. Tiene guiones escritos. Iván sin presión no sería Iván, sería una prima hermana de».
Estoy molesta porque Eusebio Poncela está hablando de Iván Zulueta en un salón de la SGAE y me parece tan fuera de lugar que lo encuentro ofensivo. Se lo digo a Andrés Duque y lo comparte. Me alegro de sacármelo de dentro. Pero y qué, qué cambia eso. Pedro en agosto se va con una cámara a Villa Loba y esta vez no es para él. Eso sí que puede hacer que las cosas cambien. Igual que cuando vi esa película por primera vez muchas cosas cambiaron para mí. Pero yo quiero que cada vez que la vea haya cosas que cambien. Por eso me fui a verla esa noche al Cine Alba. Un rato después estoy frente a Eusebio Poncela y no sé qué hacer más que sonreír y levantarle mi copa de vino. Él también me sonríe debajo de tantas gafas y abrigos y sombreros, pero hace mucho calor. A veces hay chicos que no conozco que me sonríen y me levantan su copa. Normalmente no me gusta, a no ser que no les vuelva a ver jamás. Pero eso lo pienso después.
Así que es de noche y me he arreglado veloz en quince minutos. Incluso me he pintado los labios con carmín rojo, como Ana Turner, porque antes no me los pintaba, como Ana Turner. Y he salido al cine, a ver Arrebato, pero en realidad a algo más. Algo más que no se produjo. Ni antes ni después, pero la película es eterna, y durante ella todo es posible.
[tags]Iván Zulueta,Arrebato,Andrés Duque,Marta Fernández-Muro[/tags] -
Amy Winehouse, la vida en negro
Adicta a la autoafirmación, la cantante vive envuelta en una espiral escapista de la que ni su padre, ni la prensa ni su marido la pueden rescatar
Las canciones de Amy Winehouse son para todos los públicos, pero su vida no lo es, aunque se haya convertido en carnaza de tabloide sensacionalista. Excesiva, desmesurada y desbocada, no es la hija ni la nuera que muchos de los que bailan sus canciones admitirían en sus familias.
Su negrísima voz y el soul que practica la emparentan con las turbulentas cantantes del sonido Motown de los años 50, envueltas en adicciones y sórdidas peleas domésticas, como Ronnie Spector o Tina Turner. Un espejo es también, salvando la distancia del tiempo, su paralelismo con Billie Holiday, impresionante cantante de jazz que se casó con su camello, después con un mafioso y a ambos les fue infiel con la botella.
De las profesiones de su padre -taxista- y su madre -farmacéutica- le viene quizás a Amy su ansiedad por los viajes, su ánimo escapista, su pasión por el jazz escuchado en el seno de una familia judía residente en un suburbio londinense. Tenía nueve años cuando sus padres se divorciaron.
Un año después ya estaba montando un dúo de rap con su mejor amiga. Pero tenía que ser un novio de esos que le llevan a uno por caminos de perdición quien le ayudara a triunfar, a los 16.
Fue Tyler James, también cantante soulero y motivo reciente de las iras celosas del marido de la cantante, quien presentó una maqueta de Amy a su manager; eran siete u ocho minutos de poemas recitados y una guitarra que hacía daño escucharla, pero no por desgarradora sino de lo mal tocada que estaba.
A partir de ahí, todo se desarrolló de manera natural, sin olvidar la conquista de la cima del rock’n’roll, esa que incluye sexo, drogas y palizas.
La culpa es de los novios
En un bar -corría el año 2003- Winehouse ligó con el chico de los recados -a media jornada- de un plató donde se rodaban videoclips. Locamente enamorada, ella se tatuó su nombre justo encima de su corazón. Él se llamaba Blake Fielder-Civil, y las turbulencias del romance arrojaron a Amy a los brazos del alcohol, y a los de otros muchos hombres poco recomendables, de vez en cuando.
Con su primer disco –Frank- ya en la calle y conquistando todos esos pequeños cielos que la industria musical consiente a sus hijos predilectos (Brit Awards por aquí, discos de platino por allá, una nominación a la exclusiva lista de finalistas del Mercury y una presencia notable en el cartel del festival Glastonbury), Amy se lanzó a cincelar su leyenda a golpe de tatuaje y tupé.
Su relación con Blake era un ir y venir de rupturas y reconciliaciones. Uno de esos arrejuntamientos dio lugar al título del segundo disco de la cantante: Back to black, jugando con las letras del nombre del hombre al que pronto convertiría en su marido. Aunque Mitch Winehouse, padre y comentarista de la vida de la artista, piensa que el disco está inspirado en él mismo.
Amy plantó a uno de esos novios de sustitución con los que se entretenía, el chef Alex Claire y, mientras su hit Rehab hacía sonar en las emisoras de medio mundo su declaración de independencia «no, no, no entraré en rehabilitación», Amy decía «sí, sí, sí» a ser la señora de Fielder-Civil.
La pareja, ambos de 23 años, celebraron el enlace encerrados durante tres días y tres noches en el Shore Club hotel. En plena euforia marital confesó a la revista Rolling Stone que «sé que tengo talento pero no estoy en el mundo para ser una cantante, sino para ser esposa, madre y cuidar de mi familia». Era la primavera de 2007.
Y en verano, la burbuja del amor estalló, desquebrajando a Winehouse por los costados. Sus fans interrumpieron las vacaciones sobresaltados cuando supieron que una presunta sobredosis la había llevado al hospital. Un septiembre, una vez más, se quedó a las puertas del Mercury por culpa del impresionante debut de Klaxons y se vio obligada a cancelar los conciertos que tenía apalabrados hasta final de año «por motivos de salud».
Entre barrotes
En noviembre, Blake le quiso reventar los dientes a un camarero, al cual, además, intentó sobornar para impedir que le denunciara. La pareja montó en cólera y la propia Amy acabó durmiendo en el calabozo. Ella salió rápidamente, pero no así Civil-Fielder, el cual permanece enchironado a la espera de la resolución del juicio.
La vida en prisión es dura y, entre sobredosis y sobredosis de heroína, Blake trapicheaba con fotos de su mujer, mientras ésta intentaba desintoxicarse buceando con Bryan Adams, ingresando un poquito en alguna clínica, por probar a ver, o cuerneando a su marido, al menos un par de veces. Que tampoco es para tanto.
Sola, vapuleada por la prensa y por el éxito fulminante, Amy celebraba el alud de nominaciones a los Grammy a su manera. Cuando el periódico The Sun difundió un vídeo de ella fumando crack, su padre admitió que era lo mejor que le podía haber pasado; enfrentarse a la conmoción de la opinión pública la haría reaccionar. Pero la opinión pública ya tenía el callo suficiente como para que ni esto la perturbara. Y mucho menos a Amy, quien ha demostrado pasar de largo del digan lo que digan.
Los premios Grammy que finalmente ganó le sentaron bien a la artista, sobre todo para centrar la atención en algo que no fueran sus adicciones. Pero Estados Unidos le denegó el visado y no pudo recoger ninguno en mano. Por arte de videoconferencia actuó desde Londres y agradeció sus cinco gramófonos de oro.
Pero, aunque lo intentara, Amy Winehouse no será nunca una cantante más, ni será una esposa dedicada y madre amantísima. Su personaje se ha devorado su persona, sus canciones y sus intenciones. El morbo, una enfermedad viral peligrosa e implacable, arrasará lo que quede de ella.
CC. Elena Cabrera. Publicado en ADN.es
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Territorios lejanos
Mañana estaré moderando una mesa (espero que los que se sienten a esa mesa no se moderen, sino todo lo contrario) en el festival Territorios Digitales en Sevilla. Será a las seis de la tarde en las Reales Atarazanas de Sevilla. Los invitados son Blas Fernández (Diario de Sevilla), Manu González (GO Mag), Bruno Sokolowicz (Scannerfm.com) y Rob Young (The Wire) y el tema es El futuro de la prensa musical. Además, el sábado de 10 a 12 de la mañana nos podréis escuchar en Radio 3, en el programa Mundo Babel, a Bruno y a mí hablando sobre lo mismo.
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Fashion show (mañana sábado en el Tres Cuartos)
Mañana sábado en el Tres Cuartos (calle Jesús del Valle). A partir de las 23:30. Fashion show.
Ven (sobre todo si te has quedado sin entrada para And One). -
Un turno de noche es mucho más triste
Con cierto retraso, aquí dejo el link a una entrevista con Hidrogenesse que publiqué el 6 de mayo: «Primero queríamos ser un grupo de temas instrumentales y hedonistas, ligeros, ideales para centros comerciales. Luego empezamos a componer baladas, y los conciertos de Hidrogenesse eran recitales de Carlos, solo en el escenario, haciendo de crooner. Más tarde, Genís también subía al escenario y el repertorio era más pop. Grabando el Gimnàstica passiva nos empezamos a obsesionar con los 70, con el glam y con el krautrock, y eso nos ha llevado a ser el grupo que somos ahora»… sigue leyendo.
La publicación coincidió con el concierto en Madrid que me perdí. Pero Raúl me ha mandado un par de links: [youtube _PxIDCMr5PM] [youtube AiDolgbVN94] [tags]Hidrogenesse[/tags] -
No puedo vivir sin Madonna
Poor is the man Whose pleasures depend On the permission of another [youtube zZRYlo4ytfM] MTV España hizo hace unas semanas un especial de producción propia para celebrar la salida del nuevo disco de Madonna, Hard Candy. Me entrevistaron, y hablé de mis momentos madonnianos favoritos. También salen Raúl Lapidario, y Fran Loud haciendo el vogue y eso de lo mejor del programa porque siempre lo hace perfecto; es quien mejor está de todo el reportaje. La verdad es que yo no digo más que tonterías (y, al descontextualizarse, parecen aún mayores de lo que eran) pero como me lo he encontrado en YouTube vía este blog, pues aquí lo posteo. No creo que dure mucho tiempo colgado en YouTube, así que si alguien se lo perdió y tiene interés, que se de prisa. Y para el que quiera volver a ver el vídeo del que hablo, Justify my love, en versión sin censurar, aquí está: [youtube v7sITldHmGo] [tags]Madonna, MTV, Fran Loud[/tags]
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Ex Fuentetaja
En marzo los consejeros de lectura que trabajaban en la Librería Fuentaja fueron despedidos mediante un Burofax. Los libreros de Fuentataja abandonaron la huelga sin éxito, sin trabajo, cansados y ninguneados por la empresa que les maltrató. Ésta consideró que su huelga era ilegal, por eso se vió con derecho a rescindir sus contratos. Además, aprovechando la coyuntura, les acusó de haber «lanzado insultos y difamaciones contra los propietarios, encargado y otros trabajadores de la empresa» (es verdad: hay quien se pica si es llamado explotador o malpagador), «haber impedido físicamente la entrada de clientes colocándose en la puerta del establecimiento» (es verdad: lo mismo me pasó el otro día al pasar por Preciados, la calle estaba tan llena de gente que no pude ni entrar a la Farmacia, es para denunciarles), «haber fomentado además con su boicot que la clientela no acudiera a comprar a la librería generando un clima de opinión contrario a la compra en dicho establecimiento tanto a través de su página web http://huelgafuentetaja.blogspot.com/ así como con el reparto y difusión de pasquines, cartas oficiales y demás material impreso (Ej: “Yo no compro en Fuentetaja”)» (es verdad: yo he dejado de comprar en Fuentaja, porque me niego a comprar en una librería que maltrata laboralmente a un personal cualificado)… y en fin, así más puntos que ridiculizan los derechos de cualquier trabajador, que se burlan con desprecio de unas peticiones justas, básicas. Es una pena que a mí no me puedan despedir. Como no pueden hacerlo, me autodespido. Los Lectores de Fuentaja, quizás ya no sean, en gran parte, lectores de Fuentaja, sino lectores de Antonio Machado, lectores de La Central o, en los casos más desgraciados, lectores de la FNAC o la Casa del Libro. Pero esto no es culpa de los trabajadores hoy en paro, sino de los dueños de esa empresa, que nos han roto la ilusión. Por mi parte, y por ahora, yo sigo sin comprar en Fuentetaja y he comenzado la búsqueda de otra librería, con otros presupuestos, que tengan los libros que quiero, que me sepan recomendar. Un lugar donde pueda pasar horas perdida en las estanterías, y, si no es mucho pedir y ya de paso, si te ofrecen un cafecito, ya sería el paraíso. Hace unas semanas se inauguró en Malasaña, en el antiguo local del Matropiero (cuanta pizza y chato de vino tinto tomamos allí esperando a que empezaran los conciertos en el Maravillas, con la mirada perdida en los posters del partido Liberación) una nueva librería especializada en relato, titulada Las tres rosas amarillas. Habrá que catarla. Y este viernes el suplemento On Madrid venía dedicado a Malasaña, con entrevistas a algunos amigos y conocidos que recomiendan sitios del barrio. Ajo posaba en una lirbería de la calla Palma, que también habrá que investigar. Hacerse fan es lo que tiene, que las decepciones acaban contigo como terremotos emocionales. Y a otra cosa.
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Einstürzende Neubauten, el nuevo modelo de artista-empresario
Capítulo segundo de la conquista de Alberto Monreal a los lectores de ADN.es: Einstürzende Neubauten, el nuevo modelo de artista-empresario Un adelanto antes de que hagáis clic: …incluso se dan casos tan particulares como ofrecer la posibilidad de participar en directo con la banda, como en el coro que acompañó al grupo en su histórico concierto en el Palast der Republik en Berlín. Esos cien coristas eran en realidad supporters reclutados por internet… No es pues casualidad que su último disco se titule Alles wieder offen (Potomak, 2007), abiertos otra vez, un trabajo que después de 28 años en la carretera ofrece unos Einstürzende Neubauten más poéticos y metafóricos, menos caóticos y ruidistas… ¡clic!
