Hoy es el concierto de The Cure en Madrid y las entradas llevan meses en la mesilla. No es que sea como un concierto de Depeche, pero aún así, siento cierta emoción porque es como cuando llegan las Navidades, Carnaval o la Semana Santa. Los conciertos de The Cure llegan, y es todo un acontecimiento. Una fiesta. Javi escribió ayer un artículo de repaso de las visitas del grupo a España, contando con los recuerdos que algunos fans guardan de aquellas giras. Pedro Ortega -sí, Pedro Ortega- dice que «era el impulso juvenil de imitar al ídolo porque en él veíamos un síntoma de rebeldía, de transgresión de la manera de vestir y de peinarse y aparecer frente a los demás reivindicando nuestra diferencia. Eramos ácratas. The Cure representaban todo eso: la melancolía, la tristeza, el descontento ante un mundo que no nos gustaba. Y llegar allí al concierto y ver a Robert Smith y los suyos te llenaba de una profunda emoción». Ayer fue el concierto del MTV Winter en Valencia (crónica de EFE) y dentro de unas horas, al Palacio de Deportes.
que vuelvan a importar los blogs
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I-m so glad you came, I-m so glad you remembered to see how we-re ending our last dance together
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Azul oscuro, casi negro
Siempre tengo alguna excusa. Cuando no es el hambre, es el frío. O estrenar otro maravilloso tarro de queso de la Garganta del Cares, que sirve para quitar ambas cosas.La última es la luz, por culpa de la luz, porque no tengo y la bombilla del techo no me funciona bien, no es que no de luz, es que a mí no me da luz. Así que he cogido y me he traído la lámpara el salón (espero que, cariño, no te importe si luego me da pereza devolverla a su sitio) y así la habitación, y el teclado y la pantalla, tienen otro color, que me amenaza menos.
Y he venido a mi despachito-almacén con un yoghourt griego, por si acaso, aunque he invertido un poco de tiempo en hacer drama porque me he confundido y lo he comprado azucarado. También he traído una manta y me la he echado sobre los hombros.
Temblores aparte, ya no tengo nada más que temer y Morrissey está de mi lado.
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Netvibes con un poquito de jengibre
Tenía ganas de que, tras los primeros anuncios y pruebas, Netvibes, mi sistema favorito y ya único de erreeseesearlo todo, sacara su versión Netvibes GInger, que crea un perfil público y pone a jugar tu Netvibes en el tablero de las redes sociales. Aquí va el mío, que reúne todos los feeds de mis cosas públicas. O al menos, todos los que aún uso, y todos los que no son secretos:
http://www.netvibes.com/elenacabrera
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El epitafio definitivo de Bauhaus
Bauhaus pertenecen a la primera generación gótica de la historia de la música. Con la salida en 1979 de su canción Bela Lugosi-s dead, no sólo se fundó una subcultura arraigada en tradiciones oscurantistas mucho anteriores, sino que se inició la leyenda de un grupo de estética agresiva y actitud avasalladora que se peleaba en las entrevistas y cultivaba una fama arisca e incontrolable. Sigue leyendo…
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Neil Gaiman, el alto coste de la vida
Existe un limbo más allá del bien y del mal donde residen creadores de fantasías barrocas como Tim Burton, Edward Gorey o Neil Gaiman. Son autores que ponen su piel en los personajes y, en la distancia, unos y otros se confunden… …sigue leyendo!
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La auténtica trama asturiana
A propósito de la disolución de Manta Ray, he compuesto un pequeño álbum fotográfico de recuerdos del Xixón Sound.
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Cómo somos los fans
Este, y otros vídeos de fans sobre la visita de Martin Gore a México en Martingorey.
[youtube gULQ6C8EgEc]
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Si quisiera ser sincera, no tendría un weblog
Señores lectores: estoy hasta el culo. La primera vez que alguien intentó usar mi blog contra mí o los míos dejé de escribir, a la segunda lo cerré, a la tercera reaccioné dando sopas (o sopapos) con honda, a la cuarta escribí un email para dar explicaciones personales de lo que es realidad y lo que es ficción. ¿Qué hago esta vez? Diré, una vez más, que aquellas personas que leen blogs pensando que van a desentrañar algo, descubrir secretos o encontrar explicaciones están muy equivocados. Aquellos que, además, trafican luego y mueven esa información no me merecen ningún respeto. Espero haber perdido unos cuantos lectores con esto. Gracias por vuestra atención, y adiós.
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Desgaste
Uno piensa que las pirámides siempre van a estar ahí, y así el Faro de Hércules, Torre Picasso o la Estatua de la Libertad. En cambio, corren dos grandes peligros. Uno es inapreciable al ojo humano, es el deterioro infinitamente lento que no podríamos apreciar ni aunque invirtiéramos la vida en plantarnos con una silla plegable delante de la esfinge de Gizeh, llueva o arda el sol. El otro peligro también tiene que ver con un incorregible defecto humano: su incontenible tendencia a querer mejorarlo todo.
Mejorar es un eufemismo para destruir. Ponerle luces a la Torre Eiffel, sustituir el agua del Centro Cultural de la Villa -ahora Teatro Fernando Fernán-Gómez- por plástico que simula los antiguos chorros, reconstruir el anfiteatro de Sagunto, Disneypraga, primera línea de costa y el nuevo reloj digital del Hotel abba donde estaba el viejo de Cepsa, son los primeros ejemplos que se me ocurren. Este segundo mal es más perverso que el primero porque es inesperado. Ocurre de la noche a la mañana, mientras te has ido de vacaciones o estás probando otra ruta para ir a trabajar.
Te desgastas hasta que te mueres, pero eso no me molesta tanto porque se parece a lo de las pirámides, el envejecimiento es lento y da tiempo a acostumbrarse. Lo que no tolero es que me desgasten, ni siquiera con el pretexto, como diría Gallardón, de mejorarme. Cuanto mayor es la pasión depositada en una obra, de ladrillos o palabras, más dolor causa la destrucción del que con ademán soberbio quiere tener el don de convertir en oro todo lo que toca y ser el primero en señalar el mal olor de la mierda.
Los obreros olemos mal, pero eso es porque trabajamos.