Comencé a usar Twitter en febrero de 2007, siete meses después de su lanzamiento. Me apasionó desde el primer día. Al principio, se parecía mucho a enviar sms, pero gratis y con la opción de hacerlos públicos. Antes de los smartphones, Twitter te enviaba gratuitamente los tuits a tu teléfono, vía sms. El teléfono no paraba de sonar, como una precuela del mundo con Whatsapp.
Unos años después, no recuerdo cuándo, me olvidaba de usarlo y tuiteaba esporádicamente. Hasta que llegó internet a los teléfonos y, con la vida online 24/7, hice de Twitter un interfaz entre mi yo y el mundo. Algo así como unas segundas gafas.
La utilidad de Twitter, para mi trabajo como periodista, era incontestable: información rápida, contacto con fuentes, sondeos, peticiones, tendencias… El vicio de Twitter, como usuaria, es también evidente pero más criticable: exposición personal, construcción de la identidad digital, cuidado de la reputación, cotilleo de la vida de los otros.
En Twitter pasan cosas nuevas, asombrosas y divertidas. Como los memes, los virales, lo tróspido, (más…)
Además de American Splendor has hecho un papel en All that you love will be carried away, ¿es este el comienzo de tu carrera como actor?