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  • Crónicas desde Benicàssim

    Despierto pronto el sábado en Castellón para escribir una crónica de ayer. Me tiraría horas escribiendo, me he quitado horas de sueño sin importarme. Hablaría de muchos grupos, de mucha gente, relataría las conversaciones que recuerdo… ¡pero no hay tiempo de nada! Así que corto la cróncia antes de que la distorsión siga hasta el infinito. My Bloody Valentine, el tsunami más deseado Viernes santo en Benicàssim, una noche que dividió al público entre viejas glorias y nuevos dioses a los que adorar

  • FIBStart, un jueves que arde como si fuera sábado

    El arranque del Festival Internacional de Benicàssim, internacional ya no sólo por su cartel sino por su público, hipnotizó a unos ‘fibers’ que sólo pudieron sacudirse el hechizo a fuerza de golpe de cadera

    El jueves de Benicàssim ya no es nunca más un jueves. La jornada llamada FibStart ha dejado de ser un warm up, como en las carreras de motos y coches y uno arranca directamente, desde la pole o desde donde le dejen, y se lanza como loco a lo que haya.

    En la Pista Pop, antaño refugio de ese indie renegado del techno que jamás pagaría una entrada por ver pinchar bien a alguien era ayer ya, desde que la oscuridad cayó, Fiebre del sábado noche en un remake de Robert Rodríguez. Un inglés descamisado bailaba una remezcla de un tema de Flashdance agitando las fauces y la melena de su cabeza de lobo, y no es una metáfora. La locura de la fiesta desatada convertía la pradera -ayer aún verde del césped recién plantado, pero a última hora ya blanco de los plásticos arrugados, arrojados malamente al suelo- en un vídeoclip de Metronomy, una locura electrónica que tocará esta noche en el escenario FIBClub.

    Hablaba de los británicos. Una nueva frase tópica festivaleras añadida al glosario benicense es la «aquí todos son ingleses». Pero todos no son, sólo el 50%. Porcentaje suficiente para que el acento cockney se imponga al castellón-zaragozano, catalán, andaluz o meseteño. Para los que no conozcan estos lances, aquí van otras frases típicas del fiberjueves: «¿Con qué canción inauguró Aldo Linares?» (Peggy Sue, de Buddy Holly, por cierto, aunque usó a Depeche Mode para probar línea antes de que se abrieran las puertas del festival), «¿Tú dónde duermes?», «Do you speak Spanish?» (le preguntó alguien al crítico musical Guillermo Z. del Águila, a lo que éste contestó, «pues sí, un poco»), «¿cuántos tickets cuesta el cous-cous?», «¿y tu novia del año pasado?», «¿a qué hora toca Morrissey?, ¿vendrá, verdad?».

    Vendrá, pero el domingo. Aunque hay quien dice que el sábado, durante el concierto de Tricky, se pondrá los auriculares para escuchar la retransmisión, en Radio 3, del concierto de Morrissey en el Saturday Night Fiber de Madrid.

    Las promesas del jueves se quedaron, pues, en un impresionante concierto de Sigur Rós, que no hubiera desmerecido en absoluto como broche final un domingo por la noche, por su alta vocación evocadora. A pesar del calor de la jornada, los islandeses trajeron el frío y algunas suspiramos por una rebequita. A falta de tal, lo mejor fue seguir bailando. Las mejores coreografías se vieron, sin duda, con el rock’n’roll de Frankie & Annette, con las petardadas de Two Pias Dj’s (Pepe, secuaz de Gerardo, fue sustituido por David) y el DJ Supermarkt, medio jefezón del sello Bungalow que nos mandó a nuestros respectivos bungalows más tarde de lo que hubiera sido necesario para seguir el intenso maratón.

  • Siouxsie: «El estilo no es algo que se compra cuando tienes muchísimo dinero»

    La única mujer que se apoderó del post-punk en tiempos de hombres siniestros ha reinado como suprema sacerdotisa durante tres décadas. Divorciada de marido y grupo, visita España para dar una lección de teatro, glamour y embrujo

    Siouxsie en plan Manta RaySiouxsie Sioux, musa y tótem, ha sabido ser la gran dama del post-punk sin dejar de parecer la más perra. Con maestría ha trazado la delgada línea de fantasía que une los Sex Pistols con el cabaret. Su voz gruesa, la pluma de pavo real que dibuja el maquillaje de sus párpados y ese carácter fuerte que la emparenta más estrechamente con Maria Callas que con otras señoras de su generación, como Debbie Harry o Diamanda Galas hacen de ella una reina gótica, un icono inmortal.

    Como tal, tiene el honor de ser el último cabeza de cartel que clausure este domingo el FIB Heineken 2008. Un día antes realizará sus bailes rituales en la noche de Madrid, durante el Saturday Night Fiber.

    El grupo Siouxsie & the Banshees, formado por ella, su marido Budgie y Steven Severin, permanecieron juntos veinte años hasta que decidieron dejarlo en 1996, tiempos en los que “la industria musical confundía a los oportunistas con los protagonistas”, según decía el comunicado que selló la separación.

    Budgie y Siouxsie continuaron haciendo música hasta su reciente separación, en este caso sentimental. La Siouxsie soltera, sola, propia, que emerge como un cisne es la que conocemos ahora, con su primer disco en solitario, Mantaray (2007); “sentí como si estuviera empezando de nuevo”, dice al otro lado del teléfono desde Francia, donde reside.

    ¿Hubo algún libro o disco o recuerdo que te acompañara durante la grabación?

    Siempre llevo algo de ciencia-ficción. Me gusta mucho la de J. G. Ballard y algunos de esos textos están estrechamente relacionados con un viaje en el que voy conduciendo por Francia hacia Cataluña, especialmente en las proximidades a Portlligat, cerca de la casa de Dalí, que es un lugar que se siente muy de ciencia-ficción porque está aislado. Hay una casa de pescadores, pintada de blanco, uno de los primeros sitios que visité, y ahí es donde sientes la esencia, te ves rodeado por lo que Dalí pintó, es algo aislacionista pero también cienciaficcional.

    Ahora que mencionas a Ballard, sabiéndose que está muy enfermo, me pregunto cómo una persona pública, un artista, afronta el envejecimiento. ¿Cómo lo haces tú?

    Cuando tienes 16, 17 o 18 la idea de tener 30 o 40 es increíble, no lo puedes imaginar. Lo mejor de hacerse mayor y tener más experiencia es que tienes mucho de lo que tirar, y son experiencias reales. Puedes poner muchas más cosas en perspectiva que cuando tienes 18 o 19 y tú estás ahí, abriéndote camino para ser independiente por ti solo, por primera vez. Cuando miro hacia atrás recuerdo tener 18 años y no estar unida a otros de 18 porque me sentía diferente a ellos. Parecía que tuvieran la vida ya montada, me parecían tan viejos. Sólo con la gente a la que conecté a través de la música que amaba conseguí no sentirme sola. Es extraño cuando la gente piensa que una edad, el sexo o la orientación sexual te hace ser exactamente igual a otra persona. Es una panorámica demasiado vaga, demasiado grande. Es como decir que a todos los gays les gustan las mismas cosas, es estúpido.

    Lo que pensaste a los 18, ¿lo sigues pensando sobre la gente de tu edad ahora?

    Bueno… no de esa manera. He conocido a más gente con la que me puedo sentir más cercana pero lo cierto es que veo a personas de 40 y 30 años y me parecen increíblemente acabados. Es una pena porque esa gente se está perdiendo algo, creen que están perdiendo juventud en lugar de verlo cono una ganancia de conocimiento y experiencias.

    ¿Y cuál es tu secreto para no perder el glamour?

    El glamour es algo que me atrajo desde que tenía 9 o 10 años e iba al cine con mi madre, que adoraba las películas, así que yo también. Y por supuesto tuve la suerte de crecer, ya en mi adolescencia, disfrutando de Bowie, Roxy Music y Marc Bolan. Veo el glamour como una extensión especial de cómo te sientes. Lo que sí es seguro es que no creo que el estilo sea algo que se pueda comprar cuando tienes muchísimo dinero y llevas ropa de diseñadores. Cuando era joven no podía permitirme ni comprar ropa de Malcolm McLaren y Vivianne Westwood pero siempre tenía recursos y mis propias ideas de lo que quería proyectar.

    Pero me doy cuenta de que hay mucha gente en el negocio de la música, no imaginarías cuanta, que no comparte esa manera de ver las cosas, que piensan que tienen que tener estilistas y gente que les vista. Cuando para mí precisamente eso es lo divertido.

    Yo siempre lo he disfrutado pero nunca he juzgado a nadie sólo por como viste. Para mí importa lo mismo que el contenido, lo que importa es el todo.

    La reina del drama

    La pareja de productores Steve Evans y Charlie Jones han colaborado en la composición  y, por supuesto, en el sonido del disco. Siouxsie, que hoy tiene 51 años años, quería hacer las cosas de una manera más directa, meter muchas guitarras, trabajar la electrónica de una manera orgánica y hacer un disco con mucha imaginación. Y en directo… “¡Siempre tiene que haber algo de teatro! Me gusta que las cosas sean dramáticas. No estoy interesada en ese tipo de artista que no proyecta algo, que no entiende el teatro. Yo siempre he usado como inspiración películas, bandas sonoras, libros, obras de teatro… en lugar de otras músicas. Hay algunos artistas que, aunque me guste su música, sé que van a salir al escenario y va a ser como verlos en un ensayo. ¿Por qué voy a querer ver yo eso?”.

    En un sentido escenográfico, ¿cuáles son tus artistas favoritos o qué puesta en escena de alguna gira te ha gustado mucho?

    Siempre disfruto lo que hace Iggy Pop sobre el escenario. Peaches es una gran intérprete, muy excitante. Prince solía serlo pero hace que no le veo muchísimo tiempo. Desearía haber visto a… Frank Sinatra en concierto (risas) pero vi un gran espectáculo teatral en 2006 en el London Palladium donde se usó tecnología de pantallas, proyecciones de vídeo con material de conciertos, que fue una forma muy creativa de montarle un concierto a alguien que ya está muerto (risas).

    Por lo que me dices tú prefieres ver en concierto a un personaje muy dramático que una gran escenografía.

    Sí, me gusta tener ahí un personaje fuerte, poderoso.

    ¿Quién es, para ti, la más grande de las reinas góticas?

    (Muchas risas) Oh Dios, no sé, Shirley Bassey (más risas). Yo diría que Carmen Miranda, que hacía grandes conciertos. Ah, y vi una actuación alucinante en Los Ángeles hace unos diez años de Eartha Kitt, y ¡qué concierto! ¡Y eso que ella está ya en sus 70!

    CC. Elena Cabrera. Publicado en ADN.es

  • Por décimocuarta vez, rumbo a Benicàssim

    Una nota rápida de despedida antes de irme, mañana, a Benicàssim. Mañana (hoy, jueves), sale la entrevista a Siouxsie en ADN.es y una fotogalería con imágenes estupendas de 2007. Así que no os lo perdáis. Mañana es un día prometedor, a diferencia de lo que suelen ser los jueves allí. La sesión de Aldo, Sigur Rós, These New Puritans, Black Lips… ¡incluso quiero ver a Krakovia! Quedan 0 días 19 horas 32 minutos 59 segundos

  • Cortes de pelo y entrevistas que dan corte

    Mientras transcribo la entrevista que le hice a Siouxsie hace unas semanas, me doy cuenta de que llevo el mismo corte de pelo que ella en esta foto: Siouxsie and the banshees Y eso me ayuda a superar la tremenda vergüenza ajena que siento al escucharme hablando con ella, por lo cortada que estoy. Siempre me paso lo mismo cuando entrevisto a personas que admiro. Lo hago de pena.

  • Me va a costar escribir sobre Sergio Algora, dice Antono Luque

    Leo en Público (que me advierte Javi):

    ANTONIO LUQUE (SR. CHINARRO) – 09/07/2008 14:40 Me va a costar escribir sobre Sergio Algora hoy mismo, y no porque falten cosas que decir, al uso en estos casos. Verdades como la copa de un pino grande serían. Me va a costar porque me he quedado de piedra. Inerte. Mineral. Agua. Qué mal trago. Le recuerdo por primera vez en el Benicàssim del 96. Con El Niño Gusano. Tocaron muy bien. Era un grupo de verdad. Letras surrealistas, decían. En el mismo -bateau ivre- en que yo perdía el rumbo, acertaba viendo en él un capitán, y ni charlamos. Un poco gallitos todos, qué juventud aquella, que ni siquiera se ha ido del todo antes que él, qué desconsiderada es la juventud. Hará un año fuimos de copas por Málaga. Se iba difuminando, lo veía cada vez más borroso, es verdad, pero era porque Horacio nos invitaba en el Indiana. Él me veía normalmente, y dijo algo sensato sobre medicinas; palabras raras en ese hábitat que era y es el nuestro, el de los bares y las palabras raras para la juventud que los llena hasta reventar, maldita sea. Hace exactamente 77 días (lo sé porque dejé de fumar aquella noche; hay que ir temiéndole a la de la guadaña, elige fatal), me lo crucé en la calle, en Madrid. Ambos vagabundeábamos a solas por la ronda de Valencia a mediodía. Qué situación tan rara, ahora me doy cuenta. Por eso nos sonreímos y no dijimos gran cosa. El sentido del humor no necesita las palabras cuando es puro. Ya de noche, en el escenario, La Costa Brava y Sr. Chinarro a toda prisa, a lo nuestro. No nos despedimos. Ni hola en Benicàssim ni adiós en la Ronda de Valencia. El próximo abrazo no podremos ni evitarlo ni contarlo. Es increíble.

    Sí. [tags]Sergio Algora[/tags]

  • Tras la de los constructores llega la segunda burbuja a estallar: la de los festivales

    EFE distribuyó ayer un teletipo con una entrevista a José Morán. Cuando lo leí me asusté, porque venía a dar a entender que la crisis económica y la competencia había afectado de tal manera al Festival de Benicàssim que este año había caído la venta de abonos. Después de hablar con Aldo Linares, con Ernesto González y con el propio José Morán, me entero de que esto no es cierto, así que escribo mi propio artículo, que es el que está más abajo. Entiendo que un «todo va bien» es una no-noticia, y que los matices no venden, pero aún así, he querido contarlo. Cualquiera que me conozca entenderá porqué.

    El Festival de Benicàssim estima una asistencia similar a la del año pasado A diferencia del año anterior, los abonos aún no se han agotado, debido a la ampliación de la capacidad de la zona de acampada, la competencia y la recesión económica Dentro de dos fines de semana la pequeña localidad costera de Benicàssim vivirá un estallido festivo único en este país. Festivales hay muchos, pero longevos y personales como este, ya son menos. Y así lleva sucediendo desde hace trece veranos. 2007 fue la edición del Festival Internacional de Benicàssim que mayor afluencia de público atrajo. 40.000 personas, 4.000 más que el año anterior, acudieron al canto de sirena de la música indie, la playa, el sol, la montaña, la noche y el salitre. Este año se ha ampliado la zona de acampada a 35.000 personas (hasta 2007 sólo podía albergar 25.000); por lo que se han puesto a la venta más abonos. José Luis Morán, co director del festival estima «unas cifras de asistencia en torno a las del año pasado», en declaraciones a ADN.es. Y eso, en un año «complicado» como el que vivimos, puede ser considerado «todo un éxito». No obstante, a día 6 de julio, ya se han sobrepasado los 30.000 abonos vendidos, lo que son 2.000 más que en 2007. Pero el total de asistentes se calcula sumando los abonos a las entradas sueltas para cada día. Y este año se espera que caigan un poco las entradas de día, por lo que la asistencia total quedará, más o menos, en las mismas cifras que el verano pasado. La burbuja festivalera Es un año difícil porque la competencia entre las promotoras de conciertos ha sido más cruenta que nunca. La llegada de un macrofestival como Rock in Rio, el desplazamiento de la fecha de Summercase para hacerlo coincidir con FIB Heineken y los 200 festivales de menor tamaño que tienen lugar en España durante el verano están creado lo que Morán ha calificado, en declaraciones a la agencia EFE, una «burbuja». El promotor advierte que «muchos no repetirán en 2009». A la situación de competencia nacional hemos de añadir la coyuntura económica internacional, «que también afecta». En junio se ha desacelerado el consumo privado, sobre todo en los jóvenes, suben las hipotecas y la gasolina, crece el paro, y un abono para ir al FIB Heineken cuesta 170 euros (4 días), para Summercase 120 (2 días) y para asistir a todos los días de Rock in Rio se necesitan 317 euros (5 días). A muchos asalariados se les ha ido la llamada paga de Zapatero que recibieron en junio en comprar una entrada para un festival. Ubicuidad Este es el primer año que el festival organizado por Maraworld decide programar una cita simultánea en otra ciudad. La noche del sábado los principales nombres del cartel actuarán en el Parque Juan Carlos I de Madrid, en lo que se ha dado en llamar Saturday Night Fiber. Con esta estretegia, Maraworld contraprograma la argucia de la promotora Sinnamon, que movió la fecha de su festival Summercase y, por ello, coincide con Benicàssim. Summercase se celebra en Barcelona y Madrid y FIB Heineken en Benicàssim y Madrid. En la cita madrileña del sábado ee espera reunir a unas 10.000 personas y en función de la respuesta obtenida y de la recuperación de la situación económica, sus organizadores se plantearán ampliar en próximas ediciones a una segunda noche. Léelo en ADN.es