Tras la de los constructores llega la segunda burbuja a estallar: la de los festivales

EFE distribuyó ayer un teletipo con una entrevista a José Morán. Cuando lo leí me asusté, porque venía a dar a entender que la crisis económica y la competencia había afectado de tal manera al Festival de Benicàssim que este año había caído la venta de abonos. Después de hablar con Aldo Linares, con Ernesto González y con el propio José Morán, me entero de que esto no es cierto, así que escribo mi propio artículo, que es el que está más abajo. Entiendo que un «todo va bien» es una no-noticia, y que los matices no venden, pero aún así, he querido contarlo. Cualquiera que me conozca entenderá porqué.

El Festival de Benicàssim estima una asistencia similar a la del año pasado A diferencia del año anterior, los abonos aún no se han agotado, debido a la ampliación de la capacidad de la zona de acampada, la competencia y la recesión económica Dentro de dos fines de semana la pequeña localidad costera de Benicàssim vivirá un estallido festivo único en este país. Festivales hay muchos, pero longevos y personales como este, ya son menos. Y así lleva sucediendo desde hace trece veranos. 2007 fue la edición del Festival Internacional de Benicàssim que mayor afluencia de público atrajo. 40.000 personas, 4.000 más que el año anterior, acudieron al canto de sirena de la música indie, la playa, el sol, la montaña, la noche y el salitre. Este año se ha ampliado la zona de acampada a 35.000 personas (hasta 2007 sólo podía albergar 25.000); por lo que se han puesto a la venta más abonos. José Luis Morán, co director del festival estima «unas cifras de asistencia en torno a las del año pasado», en declaraciones a ADN.es. Y eso, en un año «complicado» como el que vivimos, puede ser considerado «todo un éxito». No obstante, a día 6 de julio, ya se han sobrepasado los 30.000 abonos vendidos, lo que son 2.000 más que en 2007. Pero el total de asistentes se calcula sumando los abonos a las entradas sueltas para cada día. Y este año se espera que caigan un poco las entradas de día, por lo que la asistencia total quedará, más o menos, en las mismas cifras que el verano pasado. La burbuja festivalera Es un año difícil porque la competencia entre las promotoras de conciertos ha sido más cruenta que nunca. La llegada de un macrofestival como Rock in Rio, el desplazamiento de la fecha de Summercase para hacerlo coincidir con FIB Heineken y los 200 festivales de menor tamaño que tienen lugar en España durante el verano están creado lo que Morán ha calificado, en declaraciones a la agencia EFE, una «burbuja». El promotor advierte que «muchos no repetirán en 2009». A la situación de competencia nacional hemos de añadir la coyuntura económica internacional, «que también afecta». En junio se ha desacelerado el consumo privado, sobre todo en los jóvenes, suben las hipotecas y la gasolina, crece el paro, y un abono para ir al FIB Heineken cuesta 170 euros (4 días), para Summercase 120 (2 días) y para asistir a todos los días de Rock in Rio se necesitan 317 euros (5 días). A muchos asalariados se les ha ido la llamada paga de Zapatero que recibieron en junio en comprar una entrada para un festival. Ubicuidad Este es el primer año que el festival organizado por Maraworld decide programar una cita simultánea en otra ciudad. La noche del sábado los principales nombres del cartel actuarán en el Parque Juan Carlos I de Madrid, en lo que se ha dado en llamar Saturday Night Fiber. Con esta estretegia, Maraworld contraprograma la argucia de la promotora Sinnamon, que movió la fecha de su festival Summercase y, por ello, coincide con Benicàssim. Summercase se celebra en Barcelona y Madrid y FIB Heineken en Benicàssim y Madrid. En la cita madrileña del sábado ee espera reunir a unas 10.000 personas y en función de la respuesta obtenida y de la recuperación de la situación económica, sus organizadores se plantearán ampliar en próximas ediciones a una segunda noche. Léelo en ADN.es