Este chiste de Mauro tiene ya 8 días y lo habrá visto todo el mundo, pero por si acaso alguien anda tan ocupado como yo, aquí lo pego. En homenaje a Juanjo el Rápido, que no puede soportar mi manía de no darle más de 10 segundos de oportunidad a una canción que no me gusta. 
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¡Es que no se necesitan más!
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No vale
Tengo unos cuantos posts sin escribir. De esos, probablemente, que dejan de merecer la pena. Aun así, los acariciaré desde algún rincón con pelusas de mi memoria hasta que los desmemorie. He vuelto de Coruña con más fotos para la colección Reivindicando Monte Alto, que
subiré esta noche o si no mañanaestoy subiendo. Dentro de diez minutos van a poner el especial Benicàssim20072006 en MTV TWO, así que si alguien lee esto a tiempo y dispone de la cadena, recomiendo se cambie el ordenador por el televisor durante una hora. El especial de este año lo estrenan el próximo sábado 17 a las 22:00 hora Madrid. Mi madre lo dice siempre: «Cuidado con el verano que se mueren los viejos». Esto lo conté en la redacción el otro día y me miraron con esa cara que mezcla horror con incredulidad y una pizca de pero qué tipo de madre tienes. Y yo digo: una de ese tipo de madres que tienen razón. Los últimos días antes de irme de vacaciones nos los pasamos hablando de cineastas muertos (primero Bergman, luego Antonioni). Pavarotti está que parece que se nos va y por ahí ya resuenan macabramente un par de nombres «moribles» que me niego a pronunciar porque, como decía Ruth, las cosas malas las atraes si las dices. Pero Tony Wilson no era viejo. Y esa es la noticia que me encuentro en el correo, me manda el link Carlos.
En la foto: Peter Saville, Tony Wilson y Alan Erasmus, de izquierda a derecha. Tenía 57 años y ha fallecido de un ataque al corazón, padeciendo cáncer de riñón. Hacía programas de televisión, escribía, creó el sello Factory, abrió el club The Haçienda… resulta obvio decir que ha sido uno de mis referentes desde siempre, aunque si me lo callo reviento. Todos hemos querido hacer un sello como Factory pero siempre te faltan dos cosas (o una de las dos): un Peter Saville y un Joy Division. A Ivo Watts-Russell sí le salió bien porque tuvo su Peter Saville (Vaughan Oliver) y su Joy Division (Cocteau Twins; a riesgo de que me escupan los que pondrían en este paréntesis a los Pixies). E incluso podríamos decir que másssomenoss a Daniel Miller también si aceptáramos que Anton Corbijn es su Peter Saville y Depeche Mode, ahí sin duda alguna, su Joy Division. Hablando de Corbijn, lo segundo que he pensado es si Tony Wilson llegó a ver, o si quiso ver, antes de morir, la película Control. No lo sé pero, si supiera que voy a morir, ¿querría enturbiar los recuerdos con una recreación de ficción? Quizás no. Le habían diagnosticado la enfermedad y fue operado fallidamente el año pasado. Los médicos le recomendaron un tratamiento médico que costaba 5.170 / al mes pero la seguridad social no lo costeaba y él no tenía dinero para pagarlo. Miembros de grupos, entre ellos Happy Mondays, recogieron fondos para ayudarle. Wilson dijo: «When they said I would have to pay £3,500 for the drugs each month, I thought where am I going to find the money? I-m the one person in this industry who famously has never made any money. I used to say some people make money and some make history – which is very funny until you find you can-t afford to keep yourself alive. I-ve never paid for private health care because I-m a socialist. Now I find you can get tummy tucks and cosmetic surgery on the NHS but not the drugs I need to stay alive. It is a scandal». [youtube BFndQ379ICw] [tags]Tony Wilson, Factory[/tags] -
Vale
He vuelto.
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Brumas tras el faro
Desde el fin de la tierra se viven las noticias con amortiguación. Leo que se ha muerto Lee Hazleewood y estoy segura de que dentro de unas semanas dudaré de ello, pues la noticia pasará a algún lugar brumoso de la memoria, entre la realidad y la irrealidad. Escucho sobre el incendio en Cinecittá y me resulta difícil de creer, un eco ardiente que llega desde la ficción, tan difícil de ubicar en la memoria como lo es distinguir un sueño de la duermevela.
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Cuerdas bocales
Feria do Libro da Coruña. Voy a la presentación de Eume de César Antonio Molina para descubrir cómo se defiende un ministro cuando se quita la gorra de ministro y lo que descubro, finalmente, es otro tipo de cosas. Entre ellas, que si a uno le invitan para escudar a un amigo, o al menos conocido, o sino sencillamente colega, resulta desagradable ocupar la palabra durante el 95% del tiempo. La impresión con la que me fui a tomar mi café sólo con hielo al Copacabana cuando temrinó el acto fue: para lamer calcetines, mejor hacerlo en privado. Deberían haberme advertido de que tras escuchar impacientemente los análisis, confesiones y predicciones del director, del ilustrador, del fotógrafo y del filósofo, me esperaban apenas cinco minutos de discurso de agradecimiento en un gallego rudo y sin acento del protagonista de la convocatoria. Que todo aquello era un homenaje al fluir, fue lo único que saqué en claro. Pero no sólo el poemario y su título, sino también el acto en sí, y yo en él, y la memoria en ello y este verano en mi vida.
Un segundo descubrimiento, más importante, fue la voz de la poeta gallega Estíbaliz Espinosa, cuyo nombre me resonaba de la antología de mujeres poetas As Sonoras de Cordas. Le pidieron que leyera unos poemas de Molina y en sus labios fluyeron espumosos. Me emocioné siendo consciente de que su lectura en papel me habría traspasado como agua siendo, en realidad, los matices de un idioma bello en su voz vibrante y sus ojos hipnóticos lo que me sedujo de un plumazo. Su atuendo y maquillaje -la de una gótica en horario diurno, agosto y acto oficial- ridiculizaba en cierta medida el deplorable sport mimético de los invitados, el plástico blanco de la carpa, la moqueta falsa, la sonrisa del coruñés ocioso en temporada de festejos. Y eso sí que lo celebré. -
Fogonazos
¿Cuántas veces te miró Hedi Slimane de todas las que nos le cruzamos? Al menos 3, que recuerde. Pero no te fotografió, a ellos sí.
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EXCLUSIVA! AVANCE! ACTUALIDAD!
Se desvela el misterio del bajón de actividad en los blogs personales de estas personas. [tags]adn, adn.es[/tags]
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Más de los cuadernos (aporías)
Encuentro anotaciones vitales, letras de canciones imaginarias o reales, biografías en breve, acusaciones que no sé si llegué a pronunciar. Me parecen todas tan ajenas. Todas parecen de otra época. O de otra persona: «Me parezco tanto a ti pero (a la vez) me siento tan lejos y tan sola». «Quiero odiarte, quiero hacerte daño, quiero que desaparezcas». «Me dan morbo las chicas que no pronuncian bien las vocales, de Persiguiendo a Amy«. «Titular -(Mi) Cuento de Hadas-«. «Privacy Policy» «Errores típicos de cuando se trabaja con nocturnidad, dijo David Hernández sobre Fiber», pero sé que apunté la frase porque quería aplicarla a otras cosas. «We all feel better in the dark». «Te acompaño en el sentimiento». «Julia Swalha». «Roma Fiumichino». «Líneas aéreas». «Piano Magic nos traerá la nieve». «La vida nos lleva hasta otros amantes». «…cómo cambio el curso de la biografía de mis afectos» (de Belén Gopegui en La Escala de los Mapas). «Podría ser más cabrón que ellos porque soy más inteligente» (a su lado aparece el nombre de quien lo dijo, pero lo omito). «Anton Rayser, siglo XVIII». «No sabes con cuántas de esas personas con las que hablo por teléfono me ha follado». «Llevo dos años levantándome con un mal día» (otra vez omito el nombre). Esto sí es mío: «Estoy leyendo a otros». «Pertenecer al sitio que entiendes, no al que amas, sino al que entiendes». De Anna Ajmatova: «A los poetas no le sientan bien los pecados». «Quedan sueltos los impares». «Aporías: dificultad lógica que presenta un problema especulativo». «Miro a los niños jugando y me doy cuenta de que a loso niños no les importa perder el tiempo con imposibles». «Las cosas pequeñas siempre le ponen a uno nervioso», me dijo el argentino Sebastian mientras intentaba reparar mi portátil. «Mercedes dice que he de dormir con la cabeza hacia el Este».
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No encuentro orden
Abro alguno de los cuadernos que tengo que ordenar y descubro cosas que no recordaba en absoluto. Por ejemplo, que la última tarde del año 1999 la pasé leyendo «Intimidad» de Hanif Kureishi, escuchando en repeat los dos vinilos de un disco de Alpha tumbada sobre la cama, «vestida pero con bata». Recibí llamadas de César, Pablo, Roger y Manuel. Con Roger hablé de su nuevo trabajo. De los demás, no sé. Supongo que del milenio que se acababa.
