Mediador entre el cerebro y las manos es el coraz?n

Es agradable Madrid, de noche y verano escuchando Flor de Pasi?n. Si no fuera por este maldito estr?s (!!!) Pero ocurre que a veces, despu?s de una buena ducha, ropa limpia, cena rica y ligera y el trozo final de una pel?cula que te gusta mucho en el DVD, te has olvidado de todo y te parece que tienes una de esas vacaciones eternas, de esas que s?lo vienen en pack con la EGB. Pero tsk tsk. Estamos haciendo un Festival. Mi sue?os nocturnos siguen siendo variaciones sobre el mismo elemento (FIB) sujetas a la pauta de angustia (el 5 de agosto se acerca y yo no llevo el trabajo hecho). Ya pierdo la cuenta de cu?ntas historias diferentes puede mi inconsciente recrear on?ricamente sobre el mismo patr?n. Detecto caras de aburrimiento cuando empiezo: «?Sabes? Esta noche he so?ado que est?bamos en un sitio que se parece al Festival y…» La mayor?a las escribo pero otras son tan evidentes que me da verg?enza registrarlas. Significan siempre lo mismo: no confio en llegar a tiempo, no creo en mi trabajo, no puedo con ?l. No me voy a quejar, me gusta lo que hago y no creo hacerlo mal, al menos el Fiber de papel, pero me implico tanto que me siento fatigada con demasiada antelaci?n. Las reacciones al Fiber 0 parecen buenas, quiz? m?s por la sorpresa que por la valoraci?n en fr?o. De todas formas, algo est? cambiando. He dejado que nuevos proyectos ocupen algo de espacio en mi runruneo mental y eso me libera un poco, rompe el monopolio, deja entrar aire fresco. Lo dicho en el t?tulo: ha de haber un mediador entre el cerebro y las manos.