Corrupci?n en Peset

?Me largo cuanto antes de aqu?, ?me digo- llamo a Lucas Arraut, seg?n hab?amos quedado, para que se pase un rat?n por mi casa (que nunca ha visto) y as? pensar? en otras cosas, conciliar? pronto el sue?o?. Este era mi plan de fin de fiesta de un d?a horrible, encallado en la inacci?n del fallo tecnol?gico, abrasado por la desesperaci?n y el aturdimiento, por la dependencia de la m?quina, por el pasmo y la incredulidad del ?por qu? a m?? Me dije eso antes de salir de la oficina pero al llegar a casa habl? con Lucas y hemos postpuesto el que seguro ser? un encuentro breve y apresurado por las circunstancias (aunque merecido: le extra?o) para el viernes. Una noche m?s digo lo mismo: deber?a acostarme. Pero tampoco lo hago. Levanto la tapa del ibook: Esta ma?ana se ha roto el .pst de mi Outlook en la oficina. El archivo est? corrompido y no parece que pueda arreglarse, hemos intentado varias soluciones y s?lo he conseguido una recuperaci?n muy parcial, y s?lo algunas carpetas. Muchos de vosotros podr?is imaginar lo que supone eso en determinados casos, en aquellos en los que se trabaja con este programa no como un mero receptor de cartas sino como un fichero ordenadamente archivado, como una agenda, como una planificadora? Ese archivo outlook.pst contiene media vida de Autoreverse y toda mi vida laboral desde que entr? en el FIB en el a?o 2000, por no hablar de cientos de correos personales, de una carpeta con el nombre ?postFIB 2003? llena de planes y sugerencias, de mi mailing de medios en Internet y cientos de fichas de contactos, as? como la planificaci?n del Fiber en Benic?ssim y mil y un detalles sobre la realizaci?n del Fiber 0 que a?n no hab?a archivado en el disco duro o en papel. Y todav?a no he mencionado los 60 mensajes sin abrir que llegaron durante el d?a de ayer y la ma?ana de hoy, los cuales no tuve tiempo de leer antes de que ocurriera la tragedia. No os ri?is, para mi es una tragedia tecnol?gica y laboral, inconcebible se?s d?as antes de irme a Benic?ssim. ?Aprendo algo de esto? S?. La fragilidad del destino que pende de la sinraz?n de la m?quina (??pero acaso fui yo qui?n vi? la semana pasada la pel?cula ?Metr?polis? (?mediador entre el cerebro y las manos ha de ser el coraz?n?, es decir, no la m?quina) y declar? que me hab?a cambiado la vida??); el desprecio hacia mi cabeza, mi cerebro, mi memoria? un ?rgano en el cual no conf?o, imperfecto, d?bil, ajeno, a favor de unos khz de procesador, de unos MB de memoria y disco duro, de unas placas de hierro, de unas soldaduras? Si mi cerebro enferma, me destruyo yo con ?l. Si mi PC me falla, me quedo sola, viva y a la deriva. ?Qu? pasar?a si me robaran este portatil, este ibook, m?s ligero y delgado que el primer tomo de una enciclopedia? All? ir?an mis cartas, mis mensajes, mis diarios, la contabilidad de mi empresa, mis proyectos y mis fotograf?as (ni siuqiera tengo ya fotograf?as en papel). No estoy haciendo un alegato antitecnol?gico. ?Adoro el progreso digital! Pero no soporto esta sensaci?n de p?rdida, de agujero negro. Hace unos d?as pensaba ?qu? ocurrir?a si mi piso ardiera, si por la ma?ana olvidara apagar el termo y al volver por la noche encontrara un edificio calcinado? Esta es una de mis obsesiones m?s aterradoras, siempre que escucho la sirena del coche de bomberos se me estruja el est?mago y pienso lo peor, repaso mentalmente: mis vinilos, mis libros, todos mis cuadernos, mis mu?ecos, las cartas, los ?lbumes de fotos, los regalos, los c?mics, mi notita de Antonio Vega, los discos dedicados, los flyers atesorados, las cintas de Super 8 de mi familia, el reloj de mi padre, los ordenadores y todo lo que he escrito en mi vida, guardado en ellos, mi carpeta azul, el televisor de cuando era peque?a, el baby del colegio con mis iniciales bordadas por mi madre, los robots de corcho de Aldo, mi puerco alcanc?a donde desde peque?a me ense?aron a ahorrar las pesetas rubias, un cuadernito marr?n muy especial que cuenta una gran historia, los masters de Autoreverse, la polvera de n?car con la que mi madre, jovencita, se retocaba la nariz en los bailes del Hotel Finisterre, la porcelana de Sargadelos con la que mi padrino aplac? mis deseos y caprichos, el dibujo-aut?grafo de Chris Ware con mi nombre, el pa?uelito de Aldo, la concha-roquefort, las cajas de Cola-Cao, la colcha azul y cuadro cuadros pintados por mi madre. Y esto es s?lo lo que se me ocurre a la primera. Casi nada de todo esto podr?a conseguirlo de nuevo si desapareciera. ?Qu? ser?a de mi vida si me incineraran todo mi presente y pasado? ?Si s?lo tuviera futuro? No lo quiero. No lo hay. No quiero un futuro sin pasado. B.S.O. (parezco Manuel Bartual?) mientras escribo esto: ?The Stooges? y ?Raw Power?, uno seguido del otro.