Haré una introducción con cita, al modelo de Carolink: «Bernard ha desertado de una guerra para iniciar otra… contra el mundo». De la contratapa de «Atravesado por la flecha», de Luis Durán. EEstoy en casa, aquejada de ciertas disfunciones orgánicas, las cuales no me van a impedir acercarme dentro de un par de horas al humorísticamente llamado “Salón de actos de Madrid Cómics”, esto es un impresionante piso alquilado por nuestra tienda de cómics favorita en la Gran Vía, para las presentaciones de hoy dentro del comparable marco que supone ese pírrico salón del cómic que tenemos en esta ciudad: Expocómic. En este caso se trata de lo nuevo de Santiago Valenzuela y lo nuevo de Mauro Entrialgo (hola, Mauro). Ayer me perjudiqué un poco, emocionada quizás por las buenas charlas, los encuentros y los reencuentros. También traicioné mi cita con el concierto de Matt Elliot que me había prometido no perder. La culpa fue de la fiesta de Glénat, que comenzaba también a la once y de mi falta de voluntad, que se dejó embargar por la sobredosis de cartunistas allí congregados. Qué carne tan débil. Señor, aparta de a los dibujantes, que me pierdo. Festival del Humor aparte, la tarde comenzó en el mencionado piso con vistas a la esquina de Gran Vía con Silva en el que había quedado con Juanjo Rapidísimo para asistir a la presentación de “La Escapada” de Matz. Al dibujante no le conozco pero siendo el editor Caramasa responsable y oficiando ceremonia Felipe H. Cava, era obligado acudir. El primer susto me lo llevo cuando J. Me coge de la mano y me dice que me va a presentar a alguien. Me lleva delante de una mujer de edad indeterminada dentro de la horquilla 35-40 (42 en verdad), de ojos grandes y boca, digamos, salvaje, roja. El pelo, moreno, lo lleva recogido de una manera graciosa y se la ve rara, como descolocada, aunque segura. Juanjo dice primero mi nombre mientras yo me pregunto quién será esta señora, alguien de sus Instituto, pienso, y me rompo en pedazos o me rajo en tres como una figura informe de arcilla sin cohesión cuando el Rápido dice por fin “y ella es Ana Juan”. ¡Plop! Los que habéis venido a mi casa sabéis que dos libros de ella ocupan lugar preferente en el salón. Aunque tampoco es necesario haber estado en Béjar 7 para conocer mi admiración por esta dibujante y pintora, llegada a mi vida gracias a Juanjo (así que ya son dos veces las que nos ha presentado) y con cuyas historias detrás de las pinturas, y con éstas formalmente también, me identifico tanto. No voy a hacer de nuevo otro de esos relatos tipo “la fan Elena se encuentra con su pequeño ídolo y las caga” porque con el último de Andrew Fletcher ya os reísteis suficiente. Además de los mencionados Caramasa, el autor y Cava, que yo pudiera saludar, por conocerles, estaban Ricardo Mena, Keko, Manolo Campoamor (a quien no saludé porque supuse que cuatro o cinco años después de conocernos ya no se acordaría de mí) y eerrrgh ¿qué hacía ahí Esteban Pérez (Todas las Novedades)? Luego aparecieron Lorenzo Gómez y ¡Javichu! Al que recordaréis por su memorable aparición coruñesa en este weblog. Después bajamos al barcobar la Batela, un clásico para los marineros la zona, y curiosamente aparecieron tropecientos mil cartunistas más de los que había en la presentación. Y es que el cartún es como todo: la cerveza tira más que la carreta. Justo antes de irse Juanjo, hicimos corrillo Santiago Valenzuela, Luis Durán, Óscar Palmer y yo. Y estuvo muy bien, porque con Palmer (que en realidad es mallorquín y no es Pálmer si no Palmé) nunca había cruzado más de un hola, con Santiago apenas diez palabras y siempre inconexas, incluso incómodas diría, y con Luis, pues qué voy a contar que no haya escrito ya por aquí, que soy fans, lo cual me lleva a tener desencuentros medio ridículos con él, tales como echarle una reprimenda porque no acordarse de mi nombre (ya ves tú, qué me creo), hacerle hablar en una rueda de prensa (en el Saló) haciendo yo una pregunta maliciosa y estando él resacoso o, ayer mismo, sin ir más lejos, admitiendo, yo, no haber leído todavía “Atravesado por la flecha” llevando comprado (y dedicado) desde mayo, esperando pacientemente en el montón de tebeos por leer en un rincón de mi salón azul. Hablamos del oficio del traductor (Óscar lo hace para series de televisión y para la editorial Valdemar), y sobre literatura, y la devaluación del saber escribir bien, y el periodismo y esas cosas. Nos llevamos, siendo los últimos ya en el bar, la charla al bar de la calle Reina donde Glénat celebrarba (es un decir) algo y, al entrar, no sonó la canción “Pavo Real” del Puma, lo cual me extrañó. Allí estaba Carlos Giménez (¿no es verdad que se parece un poco a Vila Matas?), Joan Navarro (el jefe), el pavo, Santiago Sequeiros, David Muñoz (a quien saludo, ¡se acordaba de mí o al menos de Indigestión de Fanzines! “tú eres la chica del fanzine de los fanzines”, me dijo) y, que yo conociera, supongo que más gente que me dejo. Con Santiago hablamos de educación y de en manos de quién está, de cómo son los niños y los adolescentes ahora (mucho más tarugos de lo que lo éramos nosotros). Y a Óscar le confesé (y le agradecí) como mi base para aprender el 90% de lo que sé sobre el cómic que más me gusta, el independiente, el cómic de autor lo aprendí gracias a su imprescindible manual “Cómic alternativo de los ’90. La herencia del underground” (La Factoría de ideas, 2000), con portada de ese tremendo sevillano que es José Luis Ágreda. También le felicité por el capítulo de las chicas, “A las mujeres no les gustan los tebeos”, donde se habla de Roberta Gregory, de Julie Doucet, de Debbie Dreschler, Jessica Abel etc. Yo pensaba que él estaría más que harto de gente que le dice estas cosas, pero resulta que no, que le hizo ilusión y los dos tan felices. De ahí me fui al Tupper, donde Adrián había preparado una fiesta cartunista y Nacho y Nico me esperaban, al fondo a la izquierda. Bebimos, charlamos, nos reímos, nos tomamos la última en un bar de Bilbao que hacía años que no pisaba y, al bajarnos del taxi Nico y yo, delante de la farmacia, la tentación de la última nos abordó y cerramos el bar de taxistas que tanto le gusta a Germán en la calle Francisco Silvela. Recuento de la noche: Cápitulo 1, piso Madrid Cómics : 1 lata Mahou clásica Capítulo 1, La Batela: 1 caña y 2 botellines Mahou Capítulo 3, fiesta Glénat: 2 Heineken Capítulo 4, Tupperware: 1 botellín Capítulo 5, bar de la calle Luchana: 1 Heineken Capítulo 6, bar de taxistas de Francisco Silvela: 1 cañita Total: 9 cervezas, más que suficiente para mandarme borracha a la cama. En fin, no sé yo si estos post de vida social sirven o no para algo. Pero ahora que ya lo escrito no voy a decjar de publicarlo. Y la pregunta es ¿dónde estaba ayer Manuel Bartual? b.s.o. (modelo Fluzo): “Spleen and Ideal”, Dead Can Dance. x x x Sin querer violar su derecho a la intimidad ya que en lugar de postear Yolanda Muelas ha preferido mandarme un email, os pego aquí un párrafo ya que ella considera que no he contado bien las cosas: «Cierto es que tú formaste parte de Las Perras, pero fue porque Paco y Manolo me propusieron a mí pinchar en el Olivia y yo os lo propuse a ti y a Banessa. Punto número uno. Punto número dos, yo no me quedé sola. Cuando tú te marchaste de aquí, le propuse a Mónica que formara parte del grupo y estuvimos pinchando con Banessa más de una vez en el Mond Bar. Luego Banessa decidió que no le apetecía seguir con esto y se fue. Entonces nos quedamos Monica y yo. Y esa es la historia así que deja de inventarte rollos. Y desde entonces nos está yendo de puta madre.» De lo cual, como todos sabéis, me alegro mucho. Como dice mi camiseta amarilla «Las Perras molan». x x x Nada más destacable del día de hoy. Lo de Valenzuela y Entrialgo no fue presentación sino firmas. Después fuimos otra vez a La Batela pero hoy cenamos incluso. Bueno, yo comí unas patatas ali-oli y dos champiñones. Por cierto, esta mañana noconté que Luis Durán también es vegetariano, está bien compartir con alguien el tema de las dificultades para alimentarse fuera de casa. Hoy vinieron cartunistas que ayer no acudieron, como el gran Juan Berrio, por ejemplo. Y apareció El Editor Breve, con el nuevo número de la revista luciendo potente salto de la grapa al lomo, además del rediseño de la cabecera, a cargo de… Juan Clemente! Y es que El Editor Breve es cordobés. También llegaron los Astiberris, Fernando y Raquel, que fueron a recoger el premio a TOS como mejor fanzine (ya que Juanjo se negaba por principio; de hehco, ni le han llamado de la organización para informarle/invitarle). Y resulta que la figurita que dan a los galardonados es un oso muy feo con un lapiz, pintado de gris plateado y manchando, destiñendo… También le he puesto cara a Fermín Solís, que nunca le había visto. Mañana In-Edit, Suede en el Wintercase…
Mermerism begins at home
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