Sobre otra ruta

Subt?tulo: M?s importa lo que se calla que lo que se dice. Por prescripci?n facultativa procuro alejarme de la forzada ergonom?a que sufro delante del ordenador; pero no es f?cil. No me gusta no usar La M?quina tantas horas como quisiera, no conectarme a Internet con la asiduidad que me exige la curiosidad. Ir? escribiendo esto a pedazos, en huecos de actividad cotidiana, por tanto. Los ?ltimos d?as fueron densos. El jueves Aldo y yo fuimos a Tres Cantos. All? conocimos a Carlos Entrena (Ejecutivos Agresivos, D?cima V?ctima) y a Felipe Palomo (El ?ltimo Sue?o, La Dama Se Esconde). No voy a negar que me dominaron los nervios, la emoci?n, la gratitud incluso (es raro: ?c?mo le dices a la persona que ha compuesto canciones que significan tanto para t? que te alegras de que lo haya hecho, de que est? vivo, de que siga componiendo?) y esa cosa de fans, ya sab?is, todos lo somos.

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Pude escuchar las canciones que ambos est?n componiendo para Parque Sindical y… ah… hijos m?os… fans de la D?cima… ?uf! La m?sica es diferente, eso s?, es m?s luminosa, m?s pop en su sentido cl?sico, pero tiene eso, ya sab?is. ?nicamente un saxo, en la canci?n «Gotas», me atreve a ponerme m?nimamente -con sonrojo- en desacuerdo. En las otras hay humor, hay misterio, hay dulzura, hay, hay. ?Y las letras! Son PALABRAS DE CAJA ALTA. Muy autobiogr?ficas, repletas de im?genes formadas en ese castellano sencillo, sincero y certero que tuvo siempre Entrena en sus labios. La voz («que me obsesiona…»), aunque ?l diga que ha perdido en estos a?os de silencio, sigue siendo la misma del hombre solo. Le lleva m?s esfuerzo (dice), pero el resultado est? a la altura. Me siento privilegiada, parece un regalo del destino. El viernes vi la nieve en los costados de la carretera. Hubo un momento raro, medio m?gico, mientras repostaba en una gasolinera. Aldo hab?a entrado en la tienda y Fluzo se hab?a quedado dentro del coche. El aire g?lido y agudo clavaba en mi jersey de lana negra enormes copos de nieve, lanzados en horizontal. Me di? un arrebato tonto, de contento.
Desde el asiento de atr?s
M?s adelante nos detuvimos a comer unos sandwiches dentro del coche. Y fue entonces cuando descarg? la nevada. El corte provisional de una calle hizo que me perdiera en lo que es Castell?n y eme y zom llegaron a nuestro rescate en un flamante Nuevo Escarabajo rojo. Mi cucaracha se sinti? algo torpe y sucia, pero la cosa no pas? de ah?. (Yo estoy orgullosa de ella). Ya con Cristina (Garc?a, mi copilota del Fiber de verano) quedamos en La Manduca con F?lix del Hula-Hop y su novia, Lid?n, tambi?n periodista y tambi?n encantadora. Estuvo bien cenar all?, pues es el otro Manduca, el de Benic?ssim, un lugar entra?able para todos, escenario de nuestra tradicional cena de desquite el lunes por la noche de la segunda semana de agosto, cada a?o. Y a los postres, lleg? la hora de pinchar en el Hula, un gran bar con la mejor cabina de pinchadiscos que haya visto nunca: es como un apartamento de soltera, con sus silloncitos, su Betty Boo, su espacio para bailar, estanter?a para discos, mesitas y ?la barra por delante!
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Y el bar con sus dos rotundas plantas, debe ser cita obligada cada agosto. Los hermanos F?lix y Queco me trataron estupendamente. Me divert? mucho. Es posible que no siempre lo aparente, me pongo muy seria cuando pincho, es porque me concentro en lo que hago y no puedo con dos cosas a la vez. O al menos no puedo si una de ellas es poner m?sica.
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Apenas pude cruzar palabras de bienvenidas y despedidas con zom y eme ya que se fueron a Valencia antes de que terminara la sesi?n. Al menos, les puse canciones y espero que las disfrutaran. ?Gracias a los tres por estar all?!
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Fotos de Fluzo. ?Eres grande! Muchas gracias. A la ma?ana siguiente me lleg? un email de ??igo pidi?ndome una lista de 5 discos de lo que quisiera para sembrar un poco en su nuevo blog, El Halc?n Milenario. Se la mand? desde la redacci?n del peri?dico Heraldo de Castell?n, en el que me hab?an hecho un huequito. Ah? est?n, por si quer?is ver cinco de ?30? El s?bado comimos frente al mar, en un restaurante de El Grau llamado la Mar Sal?. Un sitio precioso, acogedor, de cocina bien escogida, bien dise?ada. Menaje lindo, detalles mimados. Su due?o, Rafa, redondea el local y lo convierte en lugar de referencia. Volver, volver.