
Entre Almad?n y Alameda, entre Atocha y Embajadores, donde viven los Saskis y Jos? Luis.

Estoy recordando dos incendios. El m?s antiguo lo escuch? retransmitido por la radio, dentro del coche, Onda Cero, Luis del Olmo y el Liceo. El carrusel dram?tico de la burgues?a, toda llorosa, su s?mbolo ardiendo. El siguiente fue el del Palacio de los Deportes de Madrid, un incendio que siempre he considerado irreal, del que nunca v? ninguna imagen en televisi?n y, por tanto, cada vez que paso por Goya me asusta su esqueleto en v?as de reconstrucci?n. Siempre me pareci? ultrajante la diferencia de tratamiento entre un incendio y otro. Qu? poder, qu? incontrolado, qu? fortuito. ?Cu?les ser?n las causas?
«Al parecer, seg?n fuentes de la compa??a Fenosa, la subestaci?n hab?a vuelto a funcionar tras un periodo de prueba».