Este post lleva en draft desde el d?a 30. La ?nica manera de haberlo avanzado hubiera sido robando horas al sue?o y eso es algo que no me puedo permitir si quiero llegar al primer cierre de Fiber en Benic?ssim -el mi?rcoles por la noche- en el mejor estado de salud posible. Hoy he decidido que este va a ser uno de esos post que mutan: escribo, publico, re-escribo, publico, escribo un poco m?s, subo una foto… en lugar de aquellos otros post-pieza de marmol o post-hijosecreto que voy urdiendo y cincelando poco a poco en el interior de esta administraci?n, o de un solo golpe durante tres horas de entrega al blog. No hay tiempo para estas ?ltimas opciones as? que usar? The Last Dance a manera de cuaderno de viaje. Una (incre?ble) aventura que comienza hoy lunes, d?a previo a la partida a Benic?ssim, un a?o m?s. Ni siquiera he pensado en la maleta, eso tocar? a ?ltima hora de la noche. Por ahora, s?lo pienso en editar todos los textos que ya tengo y enviarlos a Juan Antonio, el dise?ador; terminar de ajustar los horarios de cobertura de escenarios; grabar CDs de seguridad de todo lo que tengo en el ordenador y necesitar? all?; terminar de escribir una rese?a del «Viva Hate» para Noroeste; recoger en la oficina del FIB lo que debo llevar conmigo y, no s? en qu? momento, dar un retoque a La Cucaracha (el espejo retrovisor sigue ca?do) y a m? misma (no soporto que el flequillo se me meta en los ojos). Antes de partir a?n tendr? que regar las plantas en casa de mi madre, dejar la m?a recogida pues tendr? dos inquilinos muy especiales (Marzz y Frenkel) que llegar?n a Madrid, en escala hacia la ciudad del pop, cuando yo ya me haya ido, planchar, ir a Correos y cuidar de que no quede nada perecedero en la nevera. ?No es dura la vida de un trabajador del FIB que no vive con sus padres? Y hablando de trabajadores del FIB, es el momento de citar la ?ltima entrada en el blog de Joan Vich, del 27 de julio: El Festival de Benic?ssim es como un centrifugado continuo que a medida que se acerca a su centro mantiene las vidas de sus trabajadores en un torbellino imparable. Te juegas el trabajo de un numeroso equipo de personas durante todo un a?o en el suspiro de un par de d?as. Nada existe fuera del Festival. Nada tiene sentido hasta que haya pasado el Festival. Odio este trabajo. Me encanta este trabajo. Estoy mareado, tengo hambre, me duelen los ojos y me quedan seis ruedas de prensa por confirmar y m?s de veinte contratos por negociar. Cada minuto que pasa, mis hombros notan m?s el peso de la presi?n y la mala postura mantenida durante horas ante el ordenador. Eres mi vida y mi muerte, te lo juro, compa?ero. No deb?a de quererte, no deb?a de quererte, y sin embargo, te quiero. ?Suscribo y entiendo cada palabra! Y Carolink, que viajaba hoy y ya debe estar tomando posici?n de su dominio en la recepci?n de la oficina de producci?n escribi? el 30 de julio: Hoy tengo un raro sentimiento de satisfacci?n. Salvo muy contadas excepciones, en la oficina reina un ambiente de camarader?a, digamos, como marineros en alta mar que s?lo se tienen a ellos mismos. Que la presi?n y la tormenta arrecien, ya amainar?. Cuando estoy bien, o cuando ya no me queda resquicio para el desaliento, canto. Cuando yo llegue ma?ana all? y la vea, con la huella de una primera jornada de trabajo marcada en el rostro, me dar? envidia. Pensar? cu?nta ventaja nos lleva. me pondr? nerviosa todo lo que no s?, el tiempo que me llevar? habituarme a un escenario que s?lo veo durante siete d?as una vez al a?o, que aparece y desaparece para los habitantes de esa ciudad de veraneo pero que para nosotros, en cambio, es inmutable. Sold Out que una vez al a?o se repita el mismo sue?o recurrente, con el mismo decorado. Este a?o van muchos amigos, me da miedo decuidarlos, s? que los ver? muy poco, que me dar? pena no poder disfrutar con ellos.
Mi 10? FIB, mi 6? FIBER
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