?Por qu? mi vecina Everilda ha decidido pintar hoy su casa? ?Es ese ruido renqueante y estruendoso el motor de una p?gina de gotel?? Los papeles pintados son infinitamente m?s silenciosos. Veo a mi vecina Everilda moverse torpemente entre los pintores y los pl?sticos, a trav?s de las diferentes ventanas que dan al patio que compartimos. Se ha puesto un gorro de ba?o, de esos de pl?stico transparente, en la cabeza. Y creo que lo que le cubre el cuerpo es una bata vieja. ?Por qu? hoy, este ruido? Parece que no tuviera suficiente con el incansable trasiego de los obreros que trabajan en la rehabilitaci?n de mi edificio. Hoy, primer d?a de septiembre, Everilda decide poner patas arriba su pisito. Lo cierto es que le hac?a falta. Pero a mi tambi?n me hace falta intentar concentrarme en todas estas rese?as que tengo que editar; en los colaboradores que esperan con suspicacia mis emails con respuestas y propuestas; en todos los textos que he reservado para m? y que a?n no he escrito. Esta trepidante actividad coordinadora se combina con un estado de salud que me ha pasado la peor jugada del verano. Aqu?, en mi casa, en la habitaci?n que es despacho-redacci?n-estudio, echo de menos algo que apenas he vivido: una redacci?n real y, en cambio, creo que no soportar?a ya ese entorno. Me gusta trabajar as?. Hace una hora han llegado por correo las respuestas a una entrevista y, hace s?lo unos minutos, un colaborador acaba de llamarme para confirmar que una de las entrevistas m?s importantes de este mes acaba de finalizar muy satisfactoriamente. Esto ocurre mientras escucho a la lind?sima Jang Na-Ra en Oriente es Oriente en la radio y nos acercamos a la medianoche, que para mi es un momento del d?a de absoluta disposici?n laboral, nada que ver con un 9 a 5. Esta ma?ana he le?do, al hilo de este entorno de trabajo, de esta manera de administrar el tiempo y el espacio, un informe de Trendwatching sobre lo que han dado en llamar Insperiences. Estos analistas de tendencias vienen a explicar que estamos sustituyendo las experiencias al aire libre hacia recintos que dominamos y transformamos. En lo que respecta a las casas que transformamos en oficinas, nos dicen: Home Offices: In 2004, nearly a third of the US workforce, or 44 million individuals, is expected to regularly work at home on at least a part-time basis. Similar numbers apply to many EU countries. The Creative Class is making waves, and home offices are fast becoming a serious INSPERIENCE battleground: from high speed WiFi and professional coffee machines to high performance furniture and stylish in-house meeting spaces, home offices will exceed traditional office experiences. (…) As ads (popping up in business mags like Entrepreneur) for the new furniture line put it: «If you wanted your home office to look like an office, you-d work in an office»! And «Can you spot the office in this home office?».
La Vecina
Escrito por
en