?ltimamente he pensado en las tiendas. ?Qui?n, de ni?o, no ha deseado tener una tienda con una gran variedad de peque?as cosas sin estrenar, bien ordenadas, clasificadas? Yo quer?a tener una papeler?a o bien una librer?a. De m?s mayor (hace unos d?as) acarici? la idea de tener una tienda de discos. Pero es un atraso: el peque?o comercio sigue en crisis, se va a pique. Me gusta tener mis tiendas favoritas. de las dos mejores tiendas de discos de Espa?a, ya solo que da CD-Drome. Me escandaliza pensar que nadie llora la p?rdida de Del Sur. En Madrid ya no tenemos una tienda de discos de verdad, de esas donde un mismo disco lo puedes comprar en CD o en vinilo, de las que tienen secci?n de singles y, mientras est?s all?, siempre suena alguna canci?n que te gusta mucho. Una tienda donde puedes acodarte en el mostrador y charlar con los tenderos sobre un sello indie noruego, el ?ltimo cotilleo de la escena o el juicio de Michael Jackson. Un lugar donde te guardan cosas, te recomiendan otras y si no encuentras lo que quieras, siempre hay algo bueno que llevarte a cambio. Echo de menos a los Javis de Del Sur, hecho de menos Del Sur. ?ltimamente estaba feliz por la existencia de una tienda en la calle Luna llamada Shake Cobra Shake!: rarezas siniestras y rockanrolleras, merchandising, mu?equitos, todo medio vamp. Una locura de sitio; el cartel de SE TRASPASA colgado del r?tulo sobre la puerta me sent? como una patada en el h?gado. Hablando de la calle Luna, London Calling, una tienda cl?sica y clave para el indie de los 90 en Madrid, tambi?n ha cerrado. Son los estragos de la crisis del disco. Al menos, la gente sigue leyendo y mis librer?as favoritas no me fallan. Tengo dos, una muy cerca de la otra y tambi?n cerca de la calle Luna. Son muy diferentes pero ambas son fabulosas. Madrid C?mics y Fuentetaja. Madrid C?mics acaba de ampliar metros y me pregunto si cambiar? mucho su morfolog?a y su esencia con el s?tano que est? a punto de abrir. Nos acostumbraremos a bajar escalones y esto formar? parte de nuestras rutinas. Fuentetaja es la mejor librer?a no especializada que conozco, pienso en ella como un t?nel o una serpiente en forma de U invertida, debido a esas peque?as salitas que es preciso ir recorriendo con tranquilidad. Me gusta su silencio, el olor, la madera y la tranquilidad. Como Madrid C?mics, no cierran al mediod?a y permanece abierto hasta las 9 de la noche. Qu? gran horario. Una nunca sabe cu?ndo puede tener una urgencia. Como el lunes, por ejemplo, un d?a que no pod?a terminar sin comprar El lado fr?o de la almohada as? que me acerqu? a Fuentetaja y apret? un ejemplar contra mi pecho mientras vagaba un rato por las estanter?as, mientras me fijaba, una vez m?s, en la hoja manuscrita por Bel?n Gopegui que tienen enmarcada en el pasillo, un trozo de novela, repleto de todas esas tachaduras que quisiera desentra?ar. Yo no s? vender. Para m? el comercio tiene dos lados: el fr?o que es vender y el caliente que es comprar. Soy compradora, tampoco soy una buena compradora, pero me hace feliz llevarme a casa un ?lbum de c?mic y morirme de ganas por llegar a casa, arrinconarme en el sof? y abrir el libro, sentir su olor a papel nuevo y tinta reciente y desear con todas mis fuerzas que el mundo no me moleste, que mi cerebro no me traicione. Me cuesta superar la tristeza del trabajo, cierto pesar que me recuerda mi papel de eslab?n de una cadena de compra-venta. No soy el vendedor pero mi parte del proceso est? destinada a favorecer el intercambio de dinero por producto. No deber?a pensar que esto es algo malo, pero no duermo tranquila, he de admitir.
El lado fr?o del comercio
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