Antes de acostarme, quer?a comentar lo que he estado pensando estos dos d?as, al hilo de ciertos acontecimientos importantes que, como golpes de suerte, vienen sacudiendo mi vida ?ltimamente y, tambi?n, del ejemplo de ese hombre al-que-podr?an-darle-un-Oscar-pero-si-no-no-pasa-nada-por-que-el-cambio-ya-ha-sucedido. Ayer reuni? a prensa, industria, amistades, amigos y saludados en la SGAE para un acto promocional relacionado con su corto y por all? se me ocurri? pasar m?s que nada para decir un breve hola, holita, peque?o, que no quiero hacer como que yo siempre he estado ah?, y no m?s que comprobar que todo esto que est? pasando es real. Luego, le veo en la tele, ya van tres programas, leo sus declaraciones en El Pa?s hoy… en fin… que me lo he encontrado en mi mexicano favorito y fue una ocasi?n para intentar expresar eso que me ronda ?ltimamente: que admiraci?n siento por los que afrontan con tanta disposici?n la avalancha tremebunda de las cosas buenas que se te vienen encima. Ese abrirse de brazos y aceptarlo, como venga, con la agudeza visual necesaria, y la rapidez de movimientos para pillar lo mejor. Lo he contado ya varias veces y en este blog tambi?n, esto se emparenta con aquella entrevista que le hice a David Delfin hace a?os, poco antes de que se animara a lanzar una colecci?n en Cibeles, a fruncir sus ideas con ropa, donde me contaba algo que no he olvidado porque lo siento como propio: miedo a poder. Terror paralizante no al final escaldado sino a vencer, a salir en hombros, a que eso te cambie la vida y luego ya no sepas vivirla en esa otra proporci?n. Miedo a no tener excusas a las que culpar de tus errores. Cu?nto admiro a los que han perdido el miedo a poder ser lo que merecen ser. Buenas noches.
La facultad de poder
Escrito por
en