A mí me gustan mucho los chicles pero las cajitas son tan feas y aburridas que nunca me dan gana de comprarlos. Y los que son más chulos tienen demasiado azucar. Quien ha estado en mi casa conoce esa maravillosa caja de chicles de Shinchan que me compró Juanjo en Valencia y que aún duran. O la cabeza de Boomer, otro símbolo del pop y la cultura del gum.
Curioseando en Flickr he encontrado unas fotos de Shalom Gum, el chicle que las rabinas deberíamos mascar. Mirad aquí y aquí para verlas en su photostream original. Y de ahí he llegado a la empresa que hace los chicles, Blue Q, y ¡son todos fabulosos! Chicles con mensaje y actitud. Estos son algunos ejemplos de los que más me han gustado:






