A Valentín le debo un email que no le voy a escribir. Hace un rato me disponía a hacerlo y he decidido cambiar de ventana, de programa. Valentín Vañó tenía un weblog llamado Diario de un agoráfobo que yo solía citar por aquí. después cambió la agorafobia por la máquina de escribir, o al menos públicamente, y creó El mecanógrafo, un proyecto ambicioso que arrastró durante poco tiempo; un weblog malogrado que Valentín ha hecho desaparecer, evitando el abandono en ese cementerio de elefantes al que van a morir los blogs que no se actualizan. Recluté al autor para Trama, como fotógrafo y como redactor, después de leerme casi todos sus textos en el fanzine Noveno Arte pero le disfruté poco, que la revista se me escapó de los dedos cuando más confianza cogíamos. Desde que supe de él pensé que tenía un buen nombre para triunfar. Esto no le pasa a todo el mundo. Ana Gómez, Elena Cabrera, José María Gutierrez, son nombres que no van a ningún lado (aunque puedes tener la suerte de vestir dos nombres que no suelan combinarse y prescindir del apellido: Jorge Iván, por ejemplo) . Valentín Vañó es otra cosa. Siempre he pensado que es elegante tener un apellido que recuerda tu origen. Sobre todo si quieres salir de tu ciudad. Triunfar en otra. Y en este caso es aún más importante que el apellido ni finalice en ene mientras el nombre sí, empezando ambos por V. Es un engaño. El final parecía previsble y luego no, ahí nos deja. Al borde de esa ó. Expectante. Pasamos por una correspondencia poco constante, prolífica o alejada dependiendo de nada, y llegamos a estos maravillosos tiempos de vida retransmitida que nos ha dado Flickr!. Últimamente los fotógrafos se quejan de que las cámaras digitales han democratizado la fotografía. Ahora cualquiera es fotógrafo, dicen, y se sienten amenazados. Muchos de esos profesionales que se cuelgan del cuello un millón de pesetas en equipo desconocen que existe Flickr!, the Big Bad, pero pueden darse cuenta de un momento a otro y entonces me pregunto qué harán. (¿Enfurecer su lucha a favor del copyright? ¿Subir sus tarifas? ¿Revelar a gran formato para demostrar las carencias de la fotografía digital?). De Flickr! aprendemos quién sabe mirar y quién saca recuerdos. De Flickr! sólo tiene que tener miedo quien no quiera mostrarse, quien le asuste ser juzgado, quien quiera mantener su feudo de espaldas a la gente, para que no se lo comenten. Con Flickr! llegó el Valentín más fotógrafo que nunca, más incluso que en Ibiza, más que en las bodas, banquetes, bautizos y comuniones de las que quiere sacar sustento. Me encontré con V.V. por primera vez en persona hace unos días, en el Saló del Còmic. No compartimos grandes hazañas (pequeñas sí) ni mantuvimos conversaciones espectaculares pero descubrí algo que nadie me había dicho antes: este chico tiene una mirada abrasiva y no me extraña que interponga un objetivo entre él y nosotros.

Technorati Tags: Flickr! | Valentín Vañó