Pero mais tarde ou mais cedo, todos rematan acudindo a elaa

He paseado observando a los coruñeses, porque definitivamente tienen algo. Siempre me han llamdo la atención las unidades familiares jóvenes y la cantidad de tiendas de moda para niños que hay en el centro. Hoy me he dado cuenta de que aquí pasan las generaciones sin mayor ruptura de la nueva respecto a la anterior que lo que puede rasgar algunas pinceladas culturales. Los padres lo son jóvenes y cuando los hijos alcanzan la adolescencia aún tienen mucho que compartir con aquéllos, así que no hay rebeldía y, por tanto, no hay depresión, no hay acritud, no hay rabia y sí hay futuro. Eso explicaría que La Coruña sea una ciudad tan poco innovadora, que se acostumbra sin rechistar a un alcalde al que hace tiempo se le cayó el socialismo por los agujeros de los bolsillos, que le gusta el cambio tranquilo y aplaca, expulsa y barre los nacionalismos como si fueran cagarrutas que salpican los de fuera, entiéndase, los gallegos. No obstante, me gusta esta cidade espanto que da muy buenos cartunistas, supongo que para compensar la carestía de buenos músicos pop.

nicho