Malas señales

Warren Ellis es el tipo de creador que a veces a mí me gustaría ser. Vaya una revelación. –Sí, ¿qué pasa?- ¡Y a mí también! Exclama alguien desde el fondo de la sala. Bueno, el mundo está lleno de lolitas que quieren ser Britney y no por ello nos reímos de sus ambiciones. –O bueno, sí, ¿qué pasa?- Pues eso. El caso es que me he suscrito a Bad Signal, su newsletter y no sé muy bien porqué no lo había hecho antes. Supongo que porque además de ver sus fotos, espiar lo que escucha, husmear en The Enginer y leer su weblog ya me parecía demasiado encontrármelo también en el buzón de entrada. Pero ahora que estoy de vacaciones y sin ADSL me he dado cuenta de que no, que no era suficiente. Hace unos días, en la oficina, Óscar y yo hablábamos sobre él. Me fascina que, destinando tanto tiempo a volcarse aquí y allá por Internet, aún le quede tiempo de escribir. Óscar me dio tres soluciones, de las cuales sólo recuerdo dos: duerme poco y escribe en el pub. Me las apunté para hacerlo mismo, por si se me pega algo. Pero no hay manera, lo único que se me pegan son las sábanas, que ya van dos días levantándome a las doce y lo de los pubs… pues lo he intentado pero me da vergüenza y siempre hay alguien que hace lo posible por leerte por encima del hombro. Hoy me han llegados dos emails suyos desde la lista. Efectivamente, y según la coletilla final: “Sent via mobile device, probably in the pub”. Cuando tengo un rato para escribir, nunca lo aprovecho en ello. Me entra una crisis de ansiedad malsana y malparida. Me lío, me agobio y lo dejo. Creo que el cuarto secreto de Ellis es bastante universal pero tan complicado para mí como lo de las sábanas y el pub: “Sometimes it-s worth sitting down and thinking, what *does* make a Marvel character work? (Answer: tragedy.)”. Ahí está, la sencillez y la claridad de exposición es lo que crea un universo. –Tachán. Siguiendo con los tebeos, he pasado la tarde con Mario Feal, diseñador, ilustrador y cartunista que ahora vive en Coruña. Hemos charlado largo sobre qué hay (a quién copian) y que le falta (todo lo que le sobra) al tebeo español. Nos hemos puesto él cascarrabias y yo embarrullada pero, aún así, entre filias y fobias he roto lanzas a favor del cartunismo gallego –Vázquez, Jano, Benlloch y Rubín- de Paco Roca, Pepo Pérez, el humor, la banda deseñada en gallego, la autoedición y la edición de lujo. Luego nos hemos puesto las botas con el manga y por último, tendiendo puente del cómic a la música de la mano de Miguel B. Núñez y Paco Alcazar, he flipado en colores con esa portada dedicada al “underground madrileño” (me chocó escuchar esa expresión en boca de alguien) del Mondosonoro de diciembre. Qué bueno es dar dos pasos hacia fuera y mirar el cuadro como si te fuera ajeno; porque lo es.