Love is a secret domain

Suelo hacer estas cosas a horas intempestivas e inoportunas. En este instante, por ejemplo, rozando las dos de la noche, debería estar limpiando y ordenando este cuarto para no avergonzarme mucho mañana cuando vengan a hacer aquí unas fotos. Va a ser ridículo: el fotógrafo y el periodista (o igual son 2 en 1) tendrán que sortear inestables pilas de CDs, libros, cajas, revistas y papeles que no llegan a acuerdos sobre tamaños y ubicaciones. Y es en este contexto, con el baño hecho una porquería porque a las diez de la noche se presentó el fontanero a enmendar el estropicio que me hizo hace tres meses, con pelusas en las esquinas y varias manchas vergonzosas en las que seguramente sólo yo me fijo, es entonces, ahora, cuando me canso y le planto al weblog el tema más blanco y minimalista que encuentro. Tras un par de propuestas desechadas y unos megas de documentación/inspiración para Manuel, elaboró un diseño perfecto que me encanta para The Last Dance. Pero, ahí está, no puedo seguir esperando para que todo sea perfecto. Mejor trabajar trabajando. Y por estos mismos motivos he colgado un nuevo Dancing (RSS) en la misma línea de audio chapucero que los anteriores. No me compro el famoso micro USB que necesito y el interno del iMac coge mucho ruido de fondo. Pero me da igual. Hace tiempo decidí que quería dedicar el podcast a soltar píldoras de recomendaciones, descubrimientos o acontecimientos muy concretos. El próximo concierto de Current 93 en Barcelona lo merece.

And she wants to dance
Ah. Y también en iTunes.